Un amor inevitable

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:47 pm

Capítulo 46
Pasaron una semana realmente buena. Christopher se había tomado en serio lo de mejorar, ya comía como siempre, tenía la misma actitud de antes y, lo más importante: su relación con Maite iba cada vez mejor. Por otro lado, Rubí no había vuelto a aparecer ni a llamar; Anahí hacía su trabajo en casa, con ayuda de Dulce y, hasta ahora, no se había producido ninguna pelea. Ahora Anahí y Dulce se encontraban en la cocina; Anahí haciendo la comida y Dulce sentada en la mesa.
- Acuérdate de que hoy vamos a buscar a Paula, hace una semana que no la vemos –Dijo Anahí a Dulce, pero la pelirroja no respondió- ¿Cariño? –No se podía voltear para mirarla pues intentaba batir el huevo- ¿Dulce? –Dejó lo que hacía y se volteó- Cariño, si quieres llamar a tu madre, hazlo –Le dijo Anahí, observando como la pelirroja tenía el móvil en sus manos, pensando.
Salió de su transe- No, no, da igual.
Se secó las manos y se sentó a su lado- ¿Por qué no la quieres llamar?
- Porque después de la discusión que tuvimos es ella la que me tiene que llamar, no yo.
- Cariño, es tu mamá
- Y yo soy su hija, no la voy a llamar y punto –Anahí suspiró- ¿Qué me estabas diciendo antes?
- Que te acuerdes de que luego vamos a salir con Paula –Repitió-
- Ah, sí, ya lo sé.
- ¿Ya lo sabes? –Levantándose- A ver, ¿a dónde vamos a ir con la niña?
Guardó silencio un momento- Pues… a… a… ¿a comer un helado?
La miró mal- Vamos a ir a buscarla al colegio para, como siempre, llevarla al parque
Se rió- Bueno, yo dije algo parecido
- Sí, súper parecido –Irónicamente, riéndose-
Se levantó- Lo siento, tengo la cabeza en otro sitio
- Ya, eso ya lo sé… tienes la cabeza en México, con tu mamá. -Llevó sus manos a la cara de la pelirroja- Llámala, seguro que así te vas a sentir mejor
- No quiero llamarla
Suspiró- Pues nada, haz lo que quieras –Notó como la mirada de Dulce bajaba- ¿Qué miras? –Le preguntó-
Se rió- Te ves muy bien con ese delantal –Pasando sus manos alrededor de la cintura de Anahí-
Se rió- ¿A qué sí? –Pasando sus malos alrededor del cuello de Dulce- Estoy hermosa –Sonriendo, acercando sus labios a los de Dulce-
- Preciosa –Sonriendo también, poniendo de su parte en dicho acercamiento-
Le dio un corto beso y luego se separó- Bellísima –La volvió a besar-
Correspondió un momento al beso después se separó, riendo- No, tanto no, no seas tan cursi –Otro beso-
Otro beso- ¿Por qué siempre me dices que soy cursi? -Otro beso, esta vez más largo-
Alargó un poco el beso y se separó- Porque si, porque eres cursi… -Pegándola a la encimera, bajando sus manos al trasero de Anahí-´
Se rió. Notando como las manos de Dulce cubrían su trasero- Y tú te calientas muy rápido –La volvió a besar, esta vez usando su lengua-
Intentó jugar con la lengua de Anahí, pero cuando lo iba a hacer, la rubia se separó- Y a ti te gusta calentarme –Le dijo Dulce-
Sonrió pícaramente- Así es –Volviéndola a besar-
Después de eso beso las palabras se acabaron, se besaban locamente, con pasión, usando sus lenguas. Anahí había metido sus manos por dentro de la camisa de Dulce, acariciándole la espalda, consiguiendo que su piel se erizara. Dulce, por su parte, había subido sus manos al nudo del delantal, dispuesta a desabrocharlo.
La pelirroja intentaba desabrochar con ansias ese nudo, pero no lo conseguía.
Se rió, separándose, sacando las manos de la camisa de Dulce- Espérame - Decía Anahí, desabrochándose ella misma dicho nudo-
Cuando Anahí se había desabrochado el nudo, Dulce tiró del delantal, quitándoselo por fin- Este delantal es una mierda –Se rió, tirándolo al suelo-
- No… -Decía, dándole la vuelta a la situación, empujando ella ahora a Dulce contra la encimera- Lo que es una mierda es tu camisa –Levantando lentamente la camisa de Dulce, dispuesta a quitarla-
- Estoy totalmente de acuerdo contigo –Sonrió, levantándose ella misma la camisa y, con ayuda de Anahí, la quitó-
Dulce dejó caer la camisa al suelo y, Anahí, llevó su mirada los pechos de Dulce.
- Me gusta este sujetador… -Sonriendo-
Volvió a cambiarlo todo, pegando, nuevamente, a Anahí contra la encimera- Estoy segura de que a mí también me va a gustar el tuyo –Llevando sus manos a la cintura de Anahí, metiéndolas por dentro de la camisa, empezando a levantar la camisa lentamente-
- Mm… no, me parece que no te va a gustar –Decía, sonriendo pícaramente, dejando que Dulce levantara la camisa-
Detuvo sus manos- ¿Por qué? –Preguntó confundida, aunque sin dejar de sonreír-
Llevó su boca al oído de Dulce- Porque no tengo puesto sujetador… -Susurró con un tono cachondo-
Anahí quería excitar a Dulce y con ese susurro lo consiguió, pues en cuanto lo escuchó Dulce notó como el calor subía considerablemente y su piel se erizaba más de lo que ya estaba.
- ¿Serás capaz de terminar de quitarme la camisa o necesitarás ayuda? –Preguntó Anahí, soltando una pequeña risa, observando que Dulce no había movido las manos-
- ¿En serio no llevas puesto sujetador?
Sonrió, nuevamente, pícaramente- Compruébalo tú misma –Dijo, levantando los brazos-
Muy lentamente Dulce terminó su tarea, acabando de quitar por completo la camisa, dándose cuenta así de que, efectivamente, Anahí no llevaba sujetador. Dulce no pudo evitar que su mirada bajase a los pechos de Anahí y se quedara ahí. La rubia se dio cuenta de eso, así que, sin dejar de sonreír, agarró la cara de la Dulce y la subió.
- Te he dicho miles de veces que me mires a los ojos -Dulce la miró cortos segundos a los ojos y, después, volvió a bajar su mirada- ¡Dulce! –Se rió, volviendo a levantarle la cabeza-
- Cariño, si te quito la camisa es para mirarte a los ojos
- Vale, tienes razón, –Llevó sus manos a la espalda de Dulce- entonces…. –Sus manos llegaron al broche del sujetador de Dulce, desabrochándolo- ahora sí –Quitó el sujetador de la pelirroja, dejándolo caer al suelo- estamos en igualdad de condiciones
Volvieron a besarse, pero esta vez lo hicieron solo unos segundos, pues Anahí bajó sus besos al cuello de Dulce, mordiéndolo.
Dando largos suspiros- ¿Te has dado cuenta de que nunca llegamos a la cama? –Decía Dulce, asfixiada, mientras Anahí mordía brutalmente su cuello-
Se rió- Sí… -Dijo simplemente, volviendo a su trabajo: devorar el cuello de Dulce-
Anahí subió nuevamente sus besos, uniendo, una vez más, sus labios con los de Dulce. La pelirroja subió a Anahí a la encimera, devorando ahora ella su cuello. Esta vez fue Anahí la que comenzó a suspirar, dejó caer su cabeza un poco para atrás y, al hacerlo, chocó con uno de los muebles.
- Mierda –Se rió, llevándose la mano a la cabeza-
Dejó libre el cuello de Anahí- ¿Qué pasó? –Riéndose-
- Nada, nada, sigue –Pidió-
Dulce, sin ningún tipo de problemas, obedeció a la orden de Anahí, volviendo a devorarle el cuello. Poco a poco los besos de la pelirroja llegaron al pecho derecho de Anahí, acompañado de ansiosas caricias en el trasero. La rubia estaba realmente excitada, con lo que Dulce le hacía estaba en el cielo y, cuando nuevamente quiso echar su cabeza para atrás, chocó con el mismo mueble.
- Joder –Se volvió a quejar, esta vez con más rabia pues estaba en el mejor momento-
Dejó libre el pecho de Anahí, pero no retiró sus manos del trasero de la rubia- Cariño, te vas a matar con tanto golpe –Se rió-
Se rió- Esto es muy incómodo, vamos a la cama –Pidió-
Nuevamente Dulce complació a Anahí sin problemas, bajándola de la encimera, dejándola en el suelo. Fueron, entre besos, hasta la cama y, una vez allí, sin encender la luz, se detuvieron.
- Creo que ya nos sobra toda esta ropa… -Decía Anahí, entre besos, llevando sus manos al pantalón de Dulce, desabrochándolo-
- Totalmente de acuerdo contigo... –Llevando, también, sus manos al pantalón de Anahí, desabrochándolo-
Afortunadamente el pantalón que ambas llevaban era uno corto y, en menos de un minuto, se deshicieron de ellos. Volvieron a besarse y, lentamente, Anahí empujó a Dulce contra la cama para quedar ella arriba, colocando sus piernas a ambos lados de la cintura de Dulce, sentándose en su abdomen (todo esto sin dejar de besarse)
- Se nos olvidó algo… -Decía Dulce, desde abajo, metiendo sus manos en la parte trasera de las braguitas de Anahí, acariciándole suavemente las nalgas-
Se inclinó un poco, robándole un caliente aunque corto beso- No, no se nos olvidó nada… -Sonriendo pícaramente, repitiendo el beso de la misma forma, pero más largamente- estas cosas se quitan en la cama…
Anahí continuó bajando esos calientes besos al cuello de Dulce y, un corto tiempo después, siguió bajando, llegando al pecho izquierdo de la pelirroja. Dulce ya no acariciaba, ahora apretaba con ansias el trasero de Anahí, mientras ésta le mordía, lamía y succionaba los pezones. Poco a poco, cuando Dulce ya estaba en el cielo, Anahí ya se encontraba bajando lentamente el tanga de Dulce, quitándoselo en pocos segundos.
- ¿Ves? –Con el tanga en la mano, sonriendo pervertidamente- Estas cosas se quitan en la cama, dan más morbo –Sin quitar su sonrisa, lanzando el tanga a algún lugar no identificado de la habitación-
Dulce no respondió a esa frase, simplemente le dio la vuelta a la situación, quedando ahora ella arriba, de la misma forma en la que estaba antes Anahí: con sus piernas a ambos lados de la cintura, sentándose en su abdomen. Y, lentamente, repitió la acción de Anahí, comenzando con su cuello, siguiendo por sus pechos, continuando con el abdomen y, por último, retirando la braguita.
- Como tú dices… -Volvió a hacer lo mismo que Anahí, enseñándole las braguitas- ahora sí estamos en igualdad de condiciones
Anahí sonrió pervertidamente y, sin previo aviso, llevó su mano al centro de Dulce, masajeándolo. La pelirroja no pudo evitar dar un fuerte gemido, pues no se esperaba tal reacción por parte de Anahí.
- Tengo unas magníficas vistas… -Decía Anahí desde abajo, sabiendo perfectamente que no obtendría ninguna respuesta y, por supuesto, sin dejar de mover sus dedos-
Dulce no respondía, simplemente gemía y movía sus caderas, siguiendo el ritmo de la mano de Anahí. Las caras que ponía Dulce solo incitaban a Anahí para que moviera más y más sus dedos.
Agarrando la nuca de Dulce, llevando su boca al oído de la pelirroja- Me encantan las caras que pones cuando te hago el amor… - Le susurró, observando con detenimiento cada gesto y gemido de Dulce, acabando el susurro con un excitante mordisco en el lóbulo de la oreja-
Anahí sabía perfectamente que a Dulce le faltaba muy poco para llegar al clímax, así que la besó y, después de ese beso, aumentó el movimiento de sus dedos, dándole el máximo placer a la pelirroja. Dulce notaba como, tanto los latidos de su corazón y su temperatura, aumentaban considerablemente y, pocos segundos después, se vio en la obligación de romper el beso, pues, como sabía, había llegado al orgasmo. Poco a poco Anahí disminuyó la intensidad de sus movimientos y sacó la mano del centro de Dulce; ésta, por su parte, se recostó en Anahí, apoyando su cabeza en el pecho de la rubia, respirando con dificultad, tratando de recuperarse.
Llevando sus manos al cabello de Dulce, acariciándolo- Respira… -Sonrió, bajando una de sus manos a la espalda de la pelirroja, acariciándola-
Y, poco a poco, después de tanto “ejercicio” ambas se quedaron dormidas. En otro lado de la ciudad se encontraba Charlie quien había recibido la visita de su hermana, Rubí.
- Estás loca –Le dijo su hermano-
- ¿Otra vez? –Se rió- A ver… ¿ahora por qué estoy loca?
- ¿Cómo se te ocurre besar a Dulce delante de Anahí? –Refiriéndose a lo ocurrido la semana anterior-
- Pues no sé, la verdad no lo tenía planeado, fue improvisado… -Sonriendo, aparentemente orgullosa de lo que había hecho- De seguro esas dos lleven toda la semana peleando
- ¿Peleadas? –Esta vez fue Charlie quien se rió- Te equivocas hermanita, esas dos están mejor que nunca
Rápidamente su sonrisa desapareció- ¿Qué?
- Lo que escuchaste, ayer hablé con Anahí y me contó lo que habías hecho, pero, el mismo día, esas dos ya se habían reconciliado. Así que ya ves… una vez más el plan se te fue a la mierda
- ¡No puede ser! –Le dio un fuerte golpe a la mesa- ¿¡Esas dos no se separan ni para ir al baño o qué!? –Su hermano se reía- ¡No te rías! –Exigió- ¿Por qué haces esto? Se supone que eres mi hermano, ¿por qué no me ayudas?
- ¡Porque estás loca! No es normal lo que haces, solamente quieres hacer daño y por mucho que quieras a alguien eso no te justifica para hacer lo que haces.
- Sí, sí que lo justifica, ¡en el amor todo, TODO –Recalcó con énfasis- se vale!
- No, no se vale todo y, aunque así fuera, tú no estás enamorada, ¡tú simplemente estás obsesionada!
- Estoy harta de que siempre terminemos hablando de lo mismo, ya te dije que no es una simple obsesión.
- Sí lo es
- Piensa lo que quieras, adiós –Se volteó para irse, pero recordó algo y se detuvo- Ah… -Se volvió a voltearla, mirándolo- no te olvides de que tú fuiste quien empezó todo esto para conseguir a la rubia… Y yo, perfectamente, puedo ir y contárselo todo, absolutamente TODO –Volvió a recalcar con énfasis-
Se rió- Ya, ¿y qué le vas a contar?
- Que somos hermanos, que fuiste tú quien me pidió que me ligara a Dulce para alejarlas, que sólo querías volver a conquistarla
- No me preocupa que se lo cuentes… ¿A quién piensas que va a creer Anahí? ¿A una golfa, a la cual odia, ex amante de su novia? –La señaló- ¿O a su ex novio, jefe y amigo? –Se señaló a sí mismo, sonriendo- La verdad es que yo me lo pensaría dos veces antes de decir nada…
- No pierdo nada con intentarlo
- No te va a creer
- Eso ya lo veremos –Se volteó, esta vez sí yéndose

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:47 pm

Capítulo 47
Habían pasado casi dos horas, Anahí y Dulce continuaban dormidas en la cama y, fue el móvil de la rubia, quien las despertó. Anahí aún tenía a Dulce encima suya, así que sin moverse mucho, estiró su mano y respondió.
- ¿Bueno?
- ¿Annie? ¿Se puede saber dónde estás? Me acaban de llamar del colegio de la niña diciéndome que no fueron a buscarla –Era María-
- ¿La niña? ¿Qué niña? –Se había olvidado completamente de Paula-
- ¿Cómo que niña? Pues Paula
Guardó silencio un momento- Mierda, lo siento María, nos quedamos dormidas.
- Ya, dormidas, seguro… -Irónicamente, riéndose- No te preocupes, ya voy yo de camino al colegio
- Está bien, Dulce y yo nos vestimos y llegamos allí en… quince minutos
- Vale, aquí las espero –Dicho esto colgó-
Dejó el móvil nuevamente en su sitio- Cariño… -Decía, acariciándole la espalda, dándole suaves besos en el cabello, despertándola-
- ¿Hm? –Escondiendo su cara en el hombro de Anahí, sin abrir los ojos-
- Despiértate, tenemos que levantarnos
- Cinco minutos más –Dijo simplemente, abrazando a la rubia por la cintura-
Sonrió- No, ya se nos hizo tarde, venga… -Dulce negó con la cabeza, sin la mínima intención de abrir los ojos- La niña nos está esperando
- ¿Qué niña? –Preguntó ella también, abriendo los ojos-
- Paula, le habíamos dicho que la íbamos a buscar al cole y todavía nos está esperando
Se incorporó- Mierda
Se rió- Sí, eso mismo dije yo, además… ni si quiera comimos
Al nombrar la comida recordó que tenía hambre- Si es cierto… tengo hambre… -Se rió- y frío… -Añadió, quitándose de encima de Anahí, tapándose con las sábanas de la cama-
- No, no, no se me tape –Le dijo, destapándola-, tenemos que levantarnos
- Tengo frío –Se quejó, intentando quitarle la sábana-
- Pues vístete
Se miró a sí misma, dándose cuenta de que aún estaba desnuda- Buena observación –Se rió-
Se rió- Venga, date prisa… -Levantándose de la cama, desnuda, cogiendo su bata-
- No hace falta que te la pongas –Refiriéndose a la bata, sonriendo desde la cama-
- Si, hace falta, porque yo también tengo frío –Sonrió, poniéndose la bata- Voy a beber agua, cuando vuelva quiero verte levantada de esa cama –La apuntó con el dedo- ¿Vale? –La pelirroja asintió con la cabeza, sonriendo-
Dulce observó cómo, Anahí, antes de salir, buscaba algo en su bolso y se lo llevaba. Eso le extrañó, así que pocos segundos después de la salida de la rubia, Dulce se levantó, se puso su ropa interior, la primera camisa que encontró y salió del cuarto. Caminó hasta la cocina y, allí, se encontró a Anahí fumando, de espaldas.
- Anahí, ¿qué haces?
La rubia se sobresaltó y, rápidamente se volteó.
- Es el único que me fumo desde hace algunas semanas... –Explicó la rubia, expulsando el humo que segundos antes había aspirado- Te lo juro –Añadió-
- ¿Para qué?
- De vez en cuando necesito uno –Dándole otra calada a su cigarro-
Dulce esperó a que Anahí expulsara el aire que acaba de aspirar y, sin previo aviso, le quitó el cigarro.
- El tiempo para fumarte este destructor de pulmones se acabó –Anunció Dulce, llevando el cigarro bajo el agua, apagándolo-
- Cariño, acababa de encenderlo… apenas pude fumar –Se quejó, viendo como la pelirroja apagaba su cigarro-
- Mejor –Dijo, tirando el cigarro a la basura. Me voy a vestir -Extendió su mano-, ¿vienes conmigo o prefieres quedarte aquí fumando a escondidas? –Preguntó-
- Pues claro que voy contigo ­La agarró de la mano-, solo era un cigarro cariño, no te enojes… -Pidió, mientras ambas caminaban e vuelta al cuarto-
- No me enojo, simplemente no me agrada nada que fumes… Además, luego se te queda la boca con sabor a cigarro
Sonrió, deteniéndose, acercando su cara a la de Dulce- Bueno, eso es lo de menos… a ti te encantan mis besos –Acercando, ahora, sus labios a los de Dulce-
- Si saben a cigarro no –Sonriendo, dejando que los labios de Anahí se acercaran a los suyos-
- Sabes perfectamente que si –A poco milímetros de los labios de Dulce-
Anahí se dispuso a acortar del todo la distancia de sus labios, pero justo en ese momento tocaron la puerta.
- Voy yo –Dijo Dulce, alejándose de los labios de Anahí, riéndose-
- No te vas a librar de mi beso –Le advertía, esperando allí a que la pelirroja abriera la puerta-
- Yo creo que sí –Riéndose, abriendo la puerta-
Anahí abrió la puerta y, detrás, estaban María y Paula, sonriendo ampliamente.
- Hola –Saludando con dos besos a su hermana, entrando en la casa, seguida por Paula- Al final decidí venir directamente aquí –Explicó María, saludando con dos besos a la pelirroja. Paula hizo lo mismo- Eh… -Se dio cuenta de que Anahí estaba sólo con la bata y Dulce sólo con la camisa- ¿Entramos en mal momento?
Se rió- No, no te preocupes, estábamos… vistiéndonos –Mintió Anahí-
- Ya, ya lo veo –Dijo María irónicamente, riéndose-
Sn prestar atención a la conversación que estaban teniendo María y Anahí- Dul, tengo deberes de mates, tú sabes di… divi… –Intentaba preguntar Paula, pues no encontraba la palabra correcta-
- ¿Dividir? –La ayudó Dulce, sonriendo-
- Sí, eso, ¿tú sabes dividir? –Preguntó por fin-
- Sí, supongo que no se me habrá olvidado
- ¿Me ayudas? –Sonrió ampliamente-
- Claro –Sonrió la pelirroja, picándole el ojo-
- Pues ven –La agarró del brazo, jalando de ella, llevándosela hasta el salón-
Sin más Paula se llevó, entre jalones, a Dulce. En el salón:
- ¿Segura que no interrumpí nada? –Preguntaba María-
- Que no, de verdad, nos habíamos quedado dormidas y nos costó levantarnos de la cama. Mejor… -La agarró del brazo, llevándola hasta la cocina y sentándose allí con ella- cuéntame, ¿qué tal fue el otro día con Paula y tu novio?
Sonrió- Bien, bastante bien… ya sabes cómo es Paula, no tuvo problemas para comenzar una muy, pero que MUY –Recalcó con énfasis- larga conversación con el –Anahí se rió. Cuando él se fue hablé con Paula y me dijo que le había caído muy bien, que hacíamos buena pareja, que era muy guapo… pero que no me besara con él cuando ella estuviera delante porque se le hacía raro –Ambas se rieron-
- ¿Ves? Ya te había dicho que Paula no tenía problemas con eso, todo lo contrario.
- Pues sí, afortunadamente tengo una hija muy… sociable –Se rió- Oye, ¿Maite no vivía aquí?
- Sí, vive aquí, pero últimamente no le veo ni el pelo –María alzó una ceja- Está con el novio –Explicó-
Se rió- Bueno, es normal…
- Ya, lo sé, y me alegro mucho por ella, porque no sabes lo que le ha costado estar decentemente con él
- Oye… -Se dio cuenta de algo- ¿Para qué haces de comer si luego no comes? –Se rió, mirando la comida servida-
Se rió- Bueno… íbamos a comer, pero… tuvimos un… problemilla y… no comimos
- ¿Problemilla? –Se rió- Ya, me imagino qué tipo de problemilla…. Por eso os quedasteis dormidas, ¿no? –Anahí asintió con la cabeza, riéndose-
- Por cierto… -Se dispuso a cambiar de tema la rubia- ¿Cuándo me lo vas a presentar?
- ¿A quién?
- ¿Cómo a quien? –La miró mal- No te hagas la loca, a tu novio
Se rió- No sé…
- ¿Hoy vas a salir con él?
- Sí, vamos a ir con Paula a cenar y dar una vuelta
- ¿Por qué no le dices que te venga a buscar aquí y así lo conozco?
Dudó un momento- No sé Annie…. No le quiero presentar a toda la familia así de repente, quiero ir despacito
- Pero yo soy tu hermana
- Ya, pero… no sé, lo hablo con él y te digo, ¿vale? Pero hoy no
- Vale –Aceptó por fin-
Al cabo de quince minutos Paula, con la ayuda de Dulce, ya había acabado los deberes de matemáticas y habían vuelto al salón con Anahí y María. Las cuatro, sobre todo Anahí y Dulce, tenían hambre, así que se dispusieron a hacer algo para merendar.
Pasaron una tarde muy divertidas las cuatro juntas y, cuando ya estaba anocheciendo, María y Paula se fueron, pues tenían que prepararse para salir con el, ya nombrado, novio de María.
Ahora se encontraban Dulce viendo la tele mientras que, Anahí, estaba en la mesa, rellenando sus presupuestos diarios.
- Oye cariño… -Decía Dulce, mirando a Anahí- Cuando acabes eso podríamos ir a dar una vuelta por las afueras, ¿no?
- ¿Por las afueras? –Sin mirarla, centrada en su trabajo- ¿A dónde?
Se levantó, acerándose por atrás a la rubia- No sé… -Inclinó un poco su cabeza, acercándose peligrosamente a la cara de Anahí- a tirarnos en una montaña a ver las estrellas, como a ti te gusta… -Sonriendo, dándole cortos besos en la mejilla-
La miró- Suena bien… -Sonrió, dándole un corto beso en los labios- pero primero déjame acabar esto –Pidió-
- Vale, un beso más y te dejo –Sonriendo, acercando sus labios a lo de Anahí-
Complació su deseo, dándole otro corto beso- Ya
Se rió- Vale, ya… -Alejándose de ella, volviendo al sofá- Si necesitas ayuda aquí estoy –Sonrió desde el sofá, picándole el ojo-
Sonrió- Lo sé, gracias
Anahí volvió al trabajo. Al cabo de más de media hora, por fin, la rubia había acabado.
- Ya,… -Anunció, levantándose de esa incómoda silla-
Se volteó para mirarla- ¿Ya?
Asintió con la cabeza, sonriendo- Sí, por fin –Se rió, sentándose con Dulce-
- No, no, no te sientes –Levantándose, jalando de Anahí para que también se levantara- Vamos a vestirnos
- ¿Ya? Cariño, déjame respirar un poco, acabo de terminar –Pidió-
Antes de que Dulce pudiera responder algo la puerta de la entrada se abrió y, detrás de ella, apareció Maite.
- ¿Tú por aquí? ¿A qué se debe tal honor? –Preguntaba Anahí, riéndose, bromeando-
- Cállate –Pidió Maite, caminando nerviosa hasta el salón-
Anahí y Dulce se sorprendieron- ¿Qué pasó? –Preguntó la pelirroja-
Sentándose en el sofá- Tengo un problema muy, pero que MUY grande -Anahí y Dulce se sentaron con ella-
- ¿Qué hizo ahora Christopher? –Preguntó esta vez Anahí-
- Nada, él no hizo nada… Bueno sí, sí hizo algo, hicimos algo…
Ninguna de las dos entendía nada- Mai, ¿podrías explicarnos ya que pasa? –Pidió Dulce-
Se volvió a levantar, nerviosa, caminando por el salón- Tengo un problema
- Sí, eso ya lo sabemos, pero ¿qué problema? –Volvía a preguntar Anahí, ya ansiosa con ese “problema”-
Las miró- Chicas… tengo un problema –Repitió-
- ¡Que ya lo sabemos! –Le gritó Anahí, riéndose-
- ¿Cuál es ese problema –Preguntó, una vez más, Dulce-
Se volvió a sentar- Es muy fuerte… bueno, en realidad todavía no sé si lo tengo…
- Mai, por Dios, dínoslo ya –Pidió la rubia-
Respiró hondo- Hace más de una semana, el mismo día que empezamos, me acosté con Christopher
- ¿Solo ese día? Yo creo que todos los días. Y, sí, fuimos testigos de que se acostaron –Dijo Dulce, riéndose-
- Además, estáis juntos, es lo más normal… ¿dónde está el problema? Follar no es malo –Dijo la rubia-
- Siempre y cuando lo hagan con condón, está claro –Aclaró Dulce, riéndose. Todo eso, Anahí y Dulce, lo decían entre risas-
- Ese es el problema… -Dijo Maite, seriamente-
Anahí y Dulce dejaron de reírse y la miraron- ¿Cuál? –Preguntó Anahí-
- El condón -Aclaró Maite-
Ya, las tres, estaban completamente serias- ¿Cómo? ¿No usaron condón? –Preguntó Dulce-
Maite simplemente negó con la cabeza, nerviosa.
- ¿Qué? -Preguntó Anahí que, aunque había visto perfectamente el gesto de Maite con la cabeza, quería que lo repitiera-
- Que no usamos condón joder, fue… de improvisto, nos dio el calentón y… ni lo pensamos -Decía nerviosa-
Después de la explicación de Maite, Anahí y Dulce guardaron un largo silencio, pues no supieron que decir.
Rompió Dulce por fin el silencio- Bueno… no pasa nada… si te baja la…
- Ese el otro problema… –Sin ni si quiera dejarla acabar- Me tenía que bajar hace cuatro días y aún nada…
Nuevamente Dulce y Anahí guardaron un largo silencio.
- Díganme algo por Dios –Rogó Maite, realmente nerviosa-
- A ver… -Comenzó Anahí- En estos casos lo normal es que te regañemos por acostarte con Christopher sin condón, pero como ya estás grandecita para eso voy directamente al grano… Tienes que hacerte un test de embarazo
- ¿Qué? No, no… Yo no quiero test, ni análisis ni nada… -Se negó rotundamente Maite-
- ¿Cómo que no? Tienes que saber si estás embarazada o no Mai –Le dijo Dulce-
- Pero es que yo no quiero saberlo, ¿qué voy a hacer si estoy embarazada? ¿A dónde voy yo con un niño? No, no, no… -Nerviosa-
- A ver Mai, tranquila –Decía esta vez Anahí- No te des por hecho que estás embarazada, sólo con el test lo puedes saber
- ¡Me tenía que haber bajado hace cuatro días Annie! ­–Gritó, levantándose-
Se levantó también- Sí, pero puede ser un simple retraso… sólo son cuatro días y si te pones nerviosa se te puede retrasar más, así que tranquila –Explicó Anahí-
- ¿Christopher lo sabe? –Preguntó Dulce, desde el sofá-
- ¡No, claro que no! –Respondió rápidamente Maite- Y no se va a enterar

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:48 pm

Capítulo 48
- Bueno, vale, como quieras, pero tú te tienes que hacer ese test –Continuaba Anahí-, si quieres yo te acompaño a comprarlo y te lo haces ya –Maite negaba con la cabeza, nerviosa- Mai no es seguro que estés embarazada –Repitió-
- Lo hice sin condón y, encima, tengo un retraso de cuatro días… Las posibilidades de estar embarazada son muy grandes
- Sí, tal vez sean muchas, pero aún así no es seguro, por eso te tienes que hacer el test –Explicaba, una vez más, Anahí-
- No, no quiero… -Continuaba negándose Maite-
Se levantó ella también- Mai, si quieres yo te voy a comprar el test y tú te quedas aquí con Annie hablando para que estés más tranquila –Se ofreció Dulce-
- Sí, eso es una muy buena idea –Respondió Anahí-
- ¡No! ­Se negó Maite- No quiero test
- Bueno, ¿entonces qué propones? ¿Quedarte aquí sin saber si estás embarazada o no? –Le decía Anahí, intentándola entrar en razón-
Maite guardó silencio, reiniciando su paseo por el salón.
- Cariño, vete a comprarlo –Concluyó Anahí. Maite no dijo nada-
- Vale… –Aceptó Dulce, cogiendo algo de dinero y se dirigió a la puerta- Ahora vuelvo –Dicho esto salió-
En cuanto Dulce salió, Anahí miró a su amiga.
- Mai, tranquila, ¿vale?
- ¿Cómo quieres que esté tranquila? Puede que esté embarazada Annie, yo, embarazada… -Decía, casi sin creérselo, ya con los ojos húmedos- ¿Cómo me voy a poner a cuidar un niño?
Acercándose a ella- Te lo repito: Aún no es seguro que estés embarazada, así que no lo des por hecho.
Sin más Maite abrazó a su amiga, dejando que algunas lágrimas salieran. Por otro lado, Dulce ya se encontraba en la farmacia más cercana, esperando a que el farmacéutico le diera dicho test. Cuando, de repente, Christopher entró por la puerta:
- Christopher… -Se sorprendió la pelirroja- ¿Qué haces aquí?
- Hola –Sonrió, dándole dos besos- Nada, que me duele la cabeza y no tenía nada en casa para el dolor…
- Ah, bueno, eso no es problema, vete a casa con Annie, allí tenemos todo tipo de pastillas –Volteándolo, intentando que se fuera-
Sin la mínima intención de marcharse- No, ya que estoy aquí prefiero comprármelas por si algún día me vuelve a doler. ¿Por qué tanta prisa en que me vaya?
- ¿Yo? ¿Prisa? –Se rió nerviosamente- ¿Por qué iba yo a tener prisa en que te fueras? Para nada… sólo digo que estamos en un estado mundial de crisis y no está bien que vallas malgastando el dinero cuando tu amiga tiene, gratis, lo que necesitas
AAlzó una ceja, sin entender ese comportamiento- ¿Crisis mundial? –Se rió- ¿Se puede saber qué te pasa?
- ¿A mí? –Sonrió- Nada, ¿qué me va a pasar?
- Bueno, a todo esto, ¿qué haces tú aquí?
- ¿Yo? Bueno, pues yo… estaba… buscando… quiero decir, comprando… -Mirando las estanterías de la farmacia, buscando algún producto-
- Tome señorita, su test de embarazo –Dijo la farmacéutica, entregando la cajita con el correspondiente test- no se olvide de que es más recomendable realizar el test con la orina de todas las mañanas, ahí vienen todas las indicaciones –Dicho esto la señora se retiró-
Se sorprendió- ¿Test de embarazo? ¿Para ti? –Preguntaba Christopher, quien no entendía nada-
Ya nerviosa, guardando rápidamente el test en el bolso- ¿Test de embarazo? ¿Dónde? Yo no tengo nada –Sonriendo nerviosamente, abriendo las palmas de sus manos, mostrando así que no tenía nada en ellas-
- Pues claro que no tienes nada, lo acabas de guardar en el bolso –Mirándola mal- Supongo que ese test no es para ti, porque tú y Annie… -Haciendo gestos con las manos-
- Bueno… -Dulce bajó la cabeza-
- O… ­Dulce, tú… le… -Haciendo gestos con las manos- Que fuerte… -Pensando alguna cosa, probablemente, errónea-
Volviendo a levantar la cabeza- ¿Yo qué?
- ¿Le pusiste el cuerno a Annie y, encima, te quedaste embarazada?
- ¿Qué? ¡No! ¿Cómo voy a hacer eso? No, claro que no –Negó-
- ¿Entonces para quien es eso? –Dulce guardó silencio- No será para Mai, ¿verdad?
Tragó saliva a duras penas- ¿Para Mai? –Se rió nerviosamente- No, claro que no, ¿cómo va a ser para Mai?
- Bueno, ¿entonces para quién es?
- Es… para la hermana de Annie, sí, eso… -Dijo por fin- Es para María… que tiene novio y, bueno, ya sabes… hacía mucho tiempo que la pobre no… -Haciendo gestos con las manos- y, claro, cuando tuvo la oportunidad no la dejó pasar…
- ¿Segura que es para…
Miró su reloj- Pero mira que tarde se me ha hecho… Yo me voy que me están esperando –Dijo, sin ni si quiera dejarlo empezar- ¡Cuídate ese dolor de cabeza! –Le dijo, saliendo rápidamente de la farmacia-
Christopher observó como Dulce se alejaba, casi corriendo, por la calle. La actitud de la pelirroja lo había dejado muy desconcertado, pero aún así, no le dio mayor importancia.
Dulce, en menos de quince minutos, había llegado.
- ¿Por qué tardaste tanto? –Preguntó Anahí, en cuanto vio entrar a Dulce-
- No sabes lo que me pasó… -Buscando a Mai con la mirada- ¿Y Mai? –Preguntó, pues no la encontró-
- Está bebiendo agua, ¿lo compraste?
Sacando el test del bolso- Sí, pero la señora me dijo que era mejor que se lo hiciera por la mañana, así que… hasta mañana no sabremos nada
- Mejor –Dijo Maite, incorporándose a la conversación, volviendo de la cocina-
- Si hay que esperar a mañana esperaremos, pero mañana, a primera hora, te lo haces –Le advirtió Anahí. Maite guardó silencio- Mai, a primera hora –Repitió-
- Vale, que si… a primera hora me lo hago… -Aceptó por fin- Gracias por comprarlo –Agradeció a la pelirroja-
- No, espérate, no sabes a quien me encontré en la farmacia… -Decía Dulce, sin responder a su agradecimiento- A Christopher –Sin esperar a que preguntaran-
- ¿Qué? ¿A Christopher? –Se volvió a poner nerviosa- ¿Te vio con el test? –Dulce asintió con la cabeza- ¡Joder!
- No, pero no sabe que es para ti –Maite respiró hondo- Tuve que inventarme que era para María… -Dijo, mirando a Anahí-
Se rió- Vale –Dijo la rubia-
- ¿Y Christopher que hacía en la farmacia? –Preguntó Maite-
- Me dijo que le dolía la cabeza
- Bueno, pues…. Yo me voy a dormir –Informó Maite- Necesito descansar… ¿Te vas a quedar tú con el test? –Le preguntó a Anahí-
- Sí, claro que sí, eres capaz de tirarlo a la basura –Respondió la rubia-
La miró mal- Como quieras…. Buenas noches –Dijo, metiéndose en su cuarto-
Maite se metió en el cuarto y, Dulce y Anahí, se quedaron solas en el salón.
Sentándose en el sofá- Creo que va a ser mejor dejar lo de la montaña para mañana… -Decía Anahí-
Sentándose a su lado- Sí, será mejor que hoy nos quedemos aquí…
- ¿Segura de que Christopher no sospecha que el test pueda ser para Mai?
- No… incluso pensó que yo te había puesto el cuerno con otro y me había quedado embarazada -Anahí se rió.- Así que no… no creo que piense que pueda ser Mai…
Después de esa frase hubo un largo silencio; silencio que Anahí rompió con un suspiro, apoyando su cabeza en el respaldo del sofá.
- No te preocupes, seguro que esto es solo un retraso y Mai no está embarazada... –Decía Dulce, mirándola-
- Sí, la verdad yo también creo que es un simple retraso, además… son solo cuatro días –Cerrando los ojos-
Volvieron a mantenerse en silencio y, esta vez, fue Dulce quien lo rompió, diciendo:
- Me voy a duchar –Levantándose-
- Vale... –Sin mirarla y sin moverse-
Dulce se dirigió al baño para ducharse. Al cabo de quince minutos la pelirroja salió del baño, como siempre, con una toalla amarrada a su cuerpo y bastante mojada, se dirigió al salón y se dio cuenta de que Anahí estaba acostada en el sofá, aparentemente dormida. Continuó su camino hasta el cuarto para vestirse y, después de hacerlo, volvió a salón.
Sentándose en un lado del sofá- ¿Cariño? –Llevando su mano a la cara de la rubia, dándose cuenta de que estaba ardiendo- ¿Annie? –Le apartó el pelo que caía por su cara, dándose cuenta de que estaba más roja de lo normal-
Abriendo muy despacio los ojos, adormilada- ¿Qué?
- Estás ardiendo… -Acariciándole la cara-
Negó con la cabeza- Estoy bien -Incorporándose-
La ayudó a sentarse- No estás bien, estás ardiendo, seguro que tienes fiebre… voy a buscar el termómetro
Así fue, Dulce fue en busca del termómetro y volvió al salón. Le tomó la temperatura a la rubia, esperó unos minutos y, efectivamente, tenía fiebre.
- 39,5… estás ardiendo Annie
- Bueno… siempre te enfermabas tú, esta vez me tocó a mí –Se rió, recostando nuevamente la cabeza en el respaldo del sofá, con los ojos entreabiertos-
Se rió- Pues sí, el problema es que te tocó una muy mala enfermera –Refiriéndose a sí misma- ¿Qué te doy para que se te baje la fiebre?
- En el botiquín tiene que haber una cajita que ponga “Ibuprofeno 650”, dame una de esas pastillas…
Sin más Dulce siguió los pasos e Anahí y, sin problemas, encontró la pastilla. Se la llevó acompañada de un vaso de agua y, la rubia, se la tomó.
- Y ahora vámonos a la cama ­–Decía Dulce, ayudándola a levantar-
Anahí obedeció a Dulce y, con su ayuda, llegó al cuarto, acostándose en la cama.
- Acuéstate conmigo –Pidió Anahí, completamente tapada, mirándola desde la cama-
- ¿Eso no se pega? –Se rió-
La miró mal- Pues me da igual, se pegue o no quiero que te acuestes conmigo, así que ven –Ordenó-
- Si se me pega no vas a tener quien te cuide –Sin moverse-
- Me da igual, ven –Exigió-
Se rió- Vale… -Acostándose con ella-
- Tengo frío…
- Ven anda –Jaló suavemente de ella, recostándola sobre su pecho, abrazándola- ¿Mejor? –Dándole suaves caricias en el pelo-
Sonrió, abrazándose a su cintura- Sí, claro que sí… -Cerrando los ojos-
Y, así, se quedaron profundamente dormidas. A la mañana siguiente, cuando casi estaba amaneciendo, se despertaron porque Maite entró en el cuarto, diciendo:
- Chicas, levántense ya por Dios… necesito hacerme ese test cuanto antes o moriré –Pedía Maite-
- Ya, ya vamos… -Decía Dulce, adormilada, casi sin abrir los ojos-
- ¡Eso me lo dijeron hace media hora! –Se quejó-
- Mai, no son ni las siete de la mañana… -Se quejaba Anahí, intentando dormir-
- Me dijiste a primera hora, ¡ya es primera hora!
Suspiró, abriendo los ojos- Vale… -Aceptó la rubia, incorporándose, buscando en el cajón de su mesa el test- Toma –Dándoselo, levantándose-
Lo cogió y respiró hondo- Vale…
- Mai, ¿a qué esperas? –Se cruzó de brazos Anahí, mirándola mal- ¡Vete a hacerte el test para salir de dudas!
- ¿Y si sale positivo? –Decía nerviosa-
- Mai, vete a hacerte el test, no pienses en el resultado –Aconsejó la pelirroja, levantándose-
Suspiró- Vale, vale… voy al baño –Volteándose muy despacio-
- Te esperamos fuera ­–Le dijo Anahí-
Sin más y muy lentamente Maite se metió en el baño.
- ¿Y tú cómo estás? –Preguntó Dulce, llevando su mano a la frente de Anahí-
- Mejor –Sonrió-
Sonrió- Sí, parece que se te ha bajado la fiebre, la pastilla hizo efecto
- ¿Y mi beso de buenos días?
Sonrió ampliamente, dándole un corto beso en los labios- Buenos días –Se rió-
De repente Maite salió del cuarto de baño.
- ¿Ya? –Se sorprendió la pelirroja, pues había tardado muy poco-
- Ahora hay que esperar cinco minutos… -Decía, con el aparatito en la mano- Si sale una rayita es negativa, si salen dos positiva
- Vale, esperemos… -Concluyó Anahí-
Después de esa frase se hizo un largo silencio, los minutos pasaban muy largamente, Maite miraba cada segundo el test, esperando a que alguna raya saliera. Todo ese silencio se rompió cuando llamaron a la puerta.
- Joder, ¿Quién puede ser ahora? –Se quejó Maite-
- No sé, tal vez sea María, voy yo –Dijo Anahí, caminando hasta la puerta-
Anahí fue hasta la puerta y abrió, detrás de ella apareció Christopher con una amplia sonrisa.
- ¡Buenos días! –Sonriendo, entrando en la casa- ¡Traje churros para desayunar!
Anahí corrió detrás de Christopher, intentando pararlo, pero fue demasiado tarde, pues Christopher ya iba por el salón.
EzxLlevó sus manos atrás, escondiendo el test- Mi amor… -Sonrió nerviosamente Maite, viendo entrar a su novio- ¿Qué haces aquí?
- Buenos días …–Le dio un corto beso en los labios- Traje churros para desayunar –Sonriendo ampliamente-
Las tres lo miraban con una sonrisa demasiado forzada, cosa que a él le extrañaba.
- ¿Pasa algo? –Preguntó el chico-
- ¿Pasar? No, claro que no, ¿qué va a pasar? –Decía Maite-
Se dio cuenta de que Maite tenía escondidas sus manos- ¿Qué tienes ahí? –Preguntó él-
- ¿Qué tal dormiste? Me dijo Dulce que ayer te dolía la cabeza, ¿estás mejor? –Preguntaba Maite, obviando la pregunta de Christopher, intentando cambiar de tema-
- Sí, estoy mejor, pero ¿qué tienes ahí? –Volvió a preguntar-
- ¿Yo? Nada, nada… -Sonriendo nerviosa-
- Mai, tienes algo ahí, ¿qué es? –Intentando mirar qué era, pero Maite lo escondía mejor- Mai, ya dime, ¿qué pasa? ¿qué escondes? –En un rápido movimiento le quitó lo que escondía- ¿Un test de embarazo? –Abrió tanto los ojos que parecían platos- Mai… -Casi asfixiado- ¿Estás embarazada?

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:48 pm

Capítulo 49
Suspiró- No lo sé… -Dijo Maite, por fin-
- ¿Cómo que no lo sabes? Me habías dicho que ya te había bajado
- Pues sí, te lo había dicho para que no te preocuparas… -Explicó ella
- ¡¿Cómo no me voy a preocupar!? –Gritó él-
- Bueno, si quieren se pelean después, lo importante ahora es ver qué pone ese test… -Interrumpió Dulce-
Se lo devolvió a Maite- Míralo tú –Pidió él-
- ¿Yo? No, no, yo no quiero…. Annie, tú, míralo tú –Pidió Maite, dándoselo a Anahí-
- ¿Yo? ¿Y por qué yo? Cariño, toma, míralo tú –Pidió esta vez Anahí, dándoselo a Dulce-
- Está bien, lo miró yo… –Aceptó por fin la pelirroja, cogiéndolo- ¿Preparados? –Maite y Christopher asintieron con la cabeza- Bueno… la verdad es que esto de las rayitas no es muy fiable, ¿eh? Porque no se ve muy bien cuantas rayas hay… -Decía analizando con detenimiento las rayas-
- Cariño, al grano, ¿cuántas rayas hay? –Pedía Anahí-
- Sí, al grano, pero podrían haber puesto colores distintos o directamente una vocecita que te dijera… –Continuaba diciendo la pelirroja-
- ¡Dulce! –Gritó Maite, ya nerviosa- Por Dios, ¿¡cuántas malditas rayas hay?!
- Al bebé no le conviene que te pongas nerviosa… -Dijo Dulce-
Se quedó blanco- ¿Qué? –Preguntó Christopher-
Igual de blanco que él- ¿Entonces estoy embarazada?
- Mai…salieron dos rayitas –Enseñándole el test- vas a ser mamá –Anunció por fin Dulce-
- No, no puede ser… -Incrédula, mirando el test-
- Cariño, ¿estás segura? –Le preguntó Anahí a Dulce-
- Que sí, si son dos rayitas es positivo… y ahí hay dos rayitas –Explicó la pelirroja-
Maite no se lo creía, miraba una y otra vez el resultado de aquel test. Christopher, por su parte, no decía ni hacía nada, estaba totalmente bloqueado.
- ¿Qué vamos a hacer ahora? –Decía él, sentándose en la silla más próxima-
Maite simplemente lo miró, sin ninguna respuesta.
- A ver… es un niño, no el fin del mundo… -Dijo Dulce-
- Exacto, es lo más bonito que les podía pasar… Y nosotras vamos a estar aquí para ayudarlos –Añadió Anahí-
Ni Maite ni Christopher respondió a eso, por la cabeza de ambos pasaban demasiadas cosas.
Se levantó- Me voy –Anunció Christopher-
- ¿Qué? ¿A dónde? –Preguntó Dulce-
- No sé, a pensar, a coger aire… -Caminando hasta la puerta-
Christopher, sin más salió, pero Dulce fue detrás de él. Dentro de la casa se quedaron Maite y Anahí:
- Mai… tranquila, ya verás que…
- No lo quiero tener Annie –Dijo de repente, sin ni si quiera dejarla empezar-
- ¿Qué?
- Que no lo quiero tener, que voy a abortar
- No
- Sí, voy a abortar. Tenerlo sería una locura
- ¡Una locura es que quieras matar a tu hijo! –Gritó la rubia-
- Ya viste como se fue Christopher, sólo tiene 21 años…
- Christopher no te va a dejar sola en esto y, aunque lo hiciera, tú ya tienes tus 28 añitos… eres lo suficientemente madura para salir adelante con un niño. Además… sabes perfectamente que nosotras los vamos a ayudar.
- Tengo miedo… -Confesó, con lágrimas en los ojos-
Suspiró, abrazándola- Todo va a salir bien…
En otro lado, Christopher se encontraba sentado en unos de los bancos del parque y, ahora, a su lado, se había sentado Dulce.
- Vas a tener los pantalones de afrontar esta situación, ¿verdad? –Preguntó de súbito la pelirroja. Christopher guardó silencio- Christopher, mírame –Ordenó. El obedeció, mirándola-, no estarás pensando en marcharte y dejarla sola con el niño, ¿verdad?
- Tengo miedo
- Ella también tiene miedo, pero estoy segura de que va a salir adelante con su hijo. ¿Tú que vas a hacer?
- Ella tiene 28 años Dulce, yo apenas soy un crío… ¿cómo voy a ser papá? No estoy preparado…
- Pues si no está preparado te lo hubieras pensando antes de acostarte con ella sin protección
- Fue una locura
- ¡Pero es que ese niño no tiene la culpa de que haya sido una locura! –Christopher suspiró- Christopher –Le agarró la cara- puedes hacerlo, ¿vale? Si tú quieres puedes ser un muy buen padre, no lo abandones… ni a ese niño ni a Maite, ninguno de los dos se lo merecen.
- ¿En serio crees que puedo ser un buen padre?
- Pues claro –Sonrió- además… estoy segura que si es niño va a salir igualito a ti, ¿te lo imaginas?
Se rió- Gracias… -Y sin más la abrazó-
Correspondió un momento al abrazo y después se separó- Y vamos a casa para que hables con Mai –Levantándose- no debiste dejarla sola
- Vale, vale… -Se levantó- Pero, ¿qué le digo? –Preguntó ya de pie-
- ¿Ya has decidido que vas a hacer
Suspiró- No la pienso dejar sola…
Sonrió- Pues dile eso
Sonrió- Vale
Christopher y Dulce volvieron al apartamento donde se encontraban Maite y Anahí. Escucharon la puerta y, las dos chicas, miraron en esa dirección, encontrándose con Christopher.
- ¿Podemos hablar? –Preguntó él, mirando a Maite-
Dudó un momento y, seguidamente, se levantó- Sí, claro –Aceptó-
- Vamos a tomar un helado y así hablamos mejor –Propuso-
Volvió a dudar- Vale –Levantándose-
Christopher y Maite se fueron, dejando solas, una vez más, a Anahí y Dulce.
- ¿Qué te dijo? –Le preguntó Anahí-
- Que no la iba a dejar sola… -Sonrió, sentándose a su lado- ¿Y ella?
- Que quería abortar…
- ¿Qué?
- Sí, pero creo que la convencí de que no lo hiciera…
- Pues espero que la hayas convencido, porque Christopher ya se había mentalizado para ser papá
Suspiró- Que fuerte… Maite mamá… -Decía, casi sin creérselo-
- Ya ves, la vida es así… puede cambiar de un día para otro…
La miró- Que filosófica estás hoy –Se rió-
Se rió- Bueno, es que es verdad…
Se mantuvieron un tiempo en silencio- ¿Todavía no sabes nada de tu mamá? –Dulce negó con la cabeza, mirando el suelo- Deberías llamarla –Aconsejó-
La miró- ¿Para qué? ¿Para pelear? –Se rió irónicamente- No, gracias…
- Es tu mamá…
- ¿Otra vez? Siempre me dices lo mismo y no me voy a cansar de responderte que yo también soy su hija.
- ¿Sabes lo que tiene que estar pensando en este momento?
- Pues no, no lo sé ni me importa…
- Seguro está pensando que no la llamas porque yo te lo impido.
Suspiró- Pues me da igual, que piense lo que quiera. Hablemos de otra cosa mejor, ¿sí?
- Vale, hablemos de otra cosa. ¿Qué vamos a comer?
- Pues…. –Se rió- esa es una buena pregunta
En otro lado Christopher y Maite se encontraban tomando un rico helado de chocolate y, ninguno de los dos, había hablado del tema, hasta que:
- Bueno, ya, es hora de hablarlo, ¿no? -Dijo de súbito Maite-
Suspiró- Sí, tienes razón…
- Mira, yo sé que esto para ti es… es sólo un estorbo en tu vida, eres muy joven y, si quieres irte y dejarme sola, lo entenderé… -Christopher negó con la cabeza, cosa que le sorprendió- ¿No? ¿Cómo que no?
- Que no, que no pienso dejarte sola… ni a ti ni a ese niño –Mirándole la panza- Mira, tal vez no pueda ser el mejor padre del mundo, pero en esa panza está mi hijo y… lo haré lo mejor que pueda.
Sonrió- ¿Seguro?
- Completamente –Respondió sin dudas-
Lo abrazó- Gracias…
Abrazándola- No me tienes que dar las gracias por nada… -Se separó- ¿Cuándo pides cita con la ginecóloga?
- ¿Qué?
- Que tienes que pedir cita con la ginecóloga, hay que ver cómo está el niño y, lo más importante, hay que ver si es niño o niña… yo la verdad prefiero que sea niño, así le puedo enseñar a… -Maite lo miraba fijamente, sonriendo- ¿Qué? –Notando como Maite lo miraba-
- Que el niño no tiene más de dos semanas, como mínimo hasta los 5 meses no se puede saber su sexo…
Se rió- Ah vale, pero aún así tienes que ir a la ginecóloga y tenemos que comprarnos todos esos libros de cómo ser papás y…
- Cariño, sí, tenemos tiempo para eso –Sin dejarlo acabar, pues parecía que eso iba para largo-
- Aún así tenemos que empezar a planearlo todo, de hecho… -La agarró de la mano- Nos vamos a ir ahora mismo al ginecólogo –Comenzando a caminar-
- ¿Qué? ¿Ahora? –Caminando agarrada a su mano-
- Claro, cuanto antes mejor.
Así fue, Christopher y Maite se dirigieron al ginecólogo. Por otro lado, a Anahí le había vuelto a subir un poco la fiebre, así que acostó a dormir. Cuando ya estaba anocheciendo Dulce creyó que ya era hora de despertarla.
- Cariño… -Acariciándole suavemente la cara-
- -¿Hm? –Sin abrir los ojos-
- Llevas casi cinco horas durmiendo, despiértate…
- ¿Cinco horas? –Abrió los ojos-
Sonrió- Sí, cinco horas, pero parece que ya se te bajó la fiebre
- Gracias por cuidarme
- No me las tienes que dar
Sonrió y le dio un corto beso en los labios- Buenos días
Se rió- Buenos días
- ¿Ya es de noche? –Se sorprendió, dándose cuenta de que estaba todo oscuro-
- Casi, ya te dije que llevas cinco horas durmiendo
- ¿Y Christopher y Mai todavía no han vuelto? -Dulce negó con la cabeza, respondiendo así a su pregunta- Oye… pues vamos a vestirnos ya para irnos, ¿no? –Levantándose-
- ¿Vestirnos? ¿Ir a dónde?
- Pues a las afueras, a la montaña, a ver las estrellas
- No, no, tú estás enferma, no puedes salir a la calle y, mucho menos, si es de noche.
- ¿Qué? No cariño, yo ya estoy bien y quiero ir…
- Estás enferma –Repitió-
- Estoy bien, quiero ir -La agarró de las manos, sonriendo- por favor...
- No –Se volvió a negar-
Acercando su cara a la de la pelirroja- Cariño, te lo ruego… te doy a cambio todos los besos que quieras
Sonrió, mirándole los labios- Ni si quiera con eso me vas a convencer, no. –Repitió-
- Me pongo todos los abrigos que quieras, hasta cuatro bufandas si hace falta… -Dulce se rió- Pero vamos, por fa
- Está bien –Aceptó por fin-, pero solo un ratito y, si hace frío, nos volvemos
Asintiendo con la cabeza, sonriendo- Gracias, te amo –Le dio un corto beso en los labios- Vamos a vestirnos –Jalando de ella-
ambas se fueron a vestir y, al cabo de media hora, se subieron en el coche, poniendo rumbo a las afueras de Madrid. Cuando llevaban diez minutos de camino, el móvil de Dulce sonó.
- Sácamelo del bolsillo –Pidió la pelirroja-
Anahí obedeció, sacando del bolsillo de Dulce el móvil.
- Es tu mamá –Informó, mirando la pantallita del móvil-
Suspiró- Estoy conduciendo, pon el altavoz.
- Diga lo que diga no te alteres, ¿vale? –Dijo Anahí, antes de poner el altavoz-
- ¿Bueno? –Respondió Dulce a la llamada, después de que Anahí pusiera el altavoz-
- Hola Dulce –Saludó Blanca desde la otra línea-
- Hola mamá, hacía mucho tiempo que no me llamabas, ¿no?
- Eso mismo digo yo. La manipuladora de tu novia no te lo ha permitido, ¿verdad? –Anahí le hizo un gesto con la cara, como diciendo: “Te lo advertí”-
Se rió irónicamente- Ah, ¿ahora también es manipuladora? Carai… todos los días es algo nuevo.
- Sí, es manipuladora, porque te manipula, te controla te…
- Mamá, nadie me manipula y nadie me controla, ¿vale? –Sin ni si quiera dejarla empezar-
- ¿Entonces por qué no me has llamado?
- Porque no tenía ganas de discutir.
Esta vez fue Blanca la que se rió irónicamente- No seas mentirosa, estoy completamente segura de que fue esa tipa la que no te dejaba llamarme. Es una lagarta, ya no sé cómo decirte que sólo quiere ponerte en mi contra.
- No la insultes –Advirtió. Anahí le hizo una señal como de que no tenía importancia, que la dejara-
- Te estoy diciendo lo que pienso
- ¿Y qué piensas?
- Pienso que tienes como novia a una golfa y que, cuando menos te lo esperes, no vas a poder entrar por la puerta por los grandes cuernos que tienes.
- ¡No la insultes! –Gritó esta vez-
- Dulce, no me grites –Advirtió su madre-
- Entonces no le faltes el respeto a Anahí
- Simplemente te estoy diciendo lo que pienso de ella
- Pues dilo sin insultos.
- Es imposible. Esa… mujer, solo se merece insultos, no tiene otros calificativos. Es una…
- ¡Mamá, ya! –Volvió a gritar, sin dejarla acabar- ¡Estoy harta! –Anahí llevó su mano al muslo de la pelirroja, palmeándoselo, en señal de que se tranquilizara- ¡Estoy harta de ti y de tus imbecilidades!
- ¡Que no me grites! –Exigió esta vez-
- ¡Sí, te grito! ¡Ya me cansé de ti! ¡A partir de hoy te olvidas para toda tu puta vida de que tienes una hija, ¿vale?! –Dicho esto colgó-
- ¡Dulce! –Le gritó Anahí- ¿¡Cómo le dices eso!?
- ¡Estoy harta de discutir con ella, que se vaya a la mierda!
- Llámala
- ¡No la voy a llamar!
- Relájate, ¿vale? Estás conduciendo
- No te entiendo Anahí. Mi mamá te insulta, te dice de todo y ¿no te importa? –Todo esto entre gritos-
- Pues no, no me importa, ya te he dicho que lo que ella piense de mi me da igual, pero ¿puedes dejar de gritar y concentrarte en la carretera? –Tranquila, sin gritos-
- ¡Bueno, pues a mí no me da igual! –Intentando mirar a la rubia-
- ¡Dulce, estas conduciendo, joder! –Le gritó, pues la pelirroja estaba tan nerviosa que ni miraba la carretera-
- ¡Es que encima me dice que me estás poniendo los cuernos, esa mujer está loca! –Continuaba ella-
- Dulce, estamos en una autopista, nos vamos a accidentar, ¿me puedes hacer el favor de relajarte y mirar la carretera? –Pedía-
- ¡No me puedo relajar!
- ¡Entonces para el puto coche!
- ¡No voy a parar el coche, Anahí! –Dicho esto se mantuvieron en un corto silencio- ¡Cuando me llame no pienso ni cogerle el teléfono! –Seguía-
De repente Anahí vio un gran camión acercándose de frente a mucha velocidad, lo único que pudo hacer fue gritar y abalanzarse sobre Dulce; en pocas milésimas de segundos chocaron de frente con dicho camión. El coche fue desplazado varios metros, rodando, rompiéndose todo, incluidas las ventanas

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:48 pm

Capítulo 50
Anahí despertó tirada en media de la carretera, alrededor de miles de cristales y otros materiales del coche. Estaba dolorida por todos lados, tenía varias heridas en la cara. Se puso en pie, mirando a su alrededor, intentando recordar qué había pasado. Escuchó algunos gritos, fue ahí cuando se acordó de todo y salió corriendo, en busca de Dulce. Corrió algunos metros, acercándose a lo que quedaba del coche y, ahí, escuchaba los gritos de Dulce.
- ¿¡Dulce!?
- ¡Aquí! –Gritaba, entre sollozos, desde dentro del coche- ¡Tengo algo clavado Annie, no puedo moverme, me duele joder! –Se quejaba-
Anahí, muy nerviosamente y sacando fuerzas de algún lado, apartó algunos materiales del coche y se encontró a Dulce tirada en el suelo, con muchísima sangre y un no muy largo palo de hierro clavado en el pecho.
- ¡¡****!! –Gritaba con rabia en señal de dolor-
Arrodillándose a su lado, casi paralizada con esa imagen- Cariño, tranquila –Nerviosa, con los ojos húmedos-
- ¡Me duele, joder! –Agarrando el palo- ¡Sácame esto de aquí! ­
- ¡No! -Le agarró las manos, alejándolas del palo- No te lo puedes sacar, te está taponando la herida, si te lo sacas te puedes desangrar
- ¡Me importa una mierda, me duele!
- Voy a buscar ayuda, ¿vale? No te quites eso Dulce, por favor, te puedes desangrar –Dulce no respondió, simplemente continuaba gimiendo de dolor- Vuelvo lo más rápido posible –Dicho esto se levantó y corrió por la autopista-
Anahí corrió y corrió varios minutos por la autopista, desgraciadamente era de noche y no pasaban coches. Cuando estaba a punto de volver, milagrosamente, pasó un coche. Lo paró, le explicó lo ocurrido y, rápidamente, llamaron a la ambulancia. La ambulancia fue hasta donde estaba ella y, en menos de diez minutos, se dirigieron al lugar del accidente. Anahí los condujo hasta Dulce y, cuando llegaron, la pelirroja se había quitado ese palo y estaba desmayada.
- ¡Joder, se lo quitó! –Intentando acercarse a Dulce-
- Señorita, déjenos trabajar –Pidió el enfermero, siendo él quien se acercó a Dulce, tomándole el pulso- ¡Rápido, ha perdido mucha sangre! –Dijo a uno de sus compañeros- Ponle una vía, el oxígeno y nos la llevamos al hospital –Taponando la profunda herida de Dulce- Esto tiene mala pinta –Dijo-
- ¿Qué? ¿Está mal? –Viendo cómo le hacían cosas a Dulce, nerviosa, llorando-
- Vete a la ambulancia para que mi compañero te revise, esos golpes necesitan puntos.
- ¡No quiero que me revise nadie! ¿Cómo está?
- Mal, está muy mal, -Poniendo a Dulce, ya con vía y oxígeno, en la camilla, sin dejar de taponarle la camilla- vámonos
- Yo voy con ella –Viendo como metían a Dulce en la ambulancia-
- No puedes venir con ella, súbete en la otra ambulancia y así te revisan. -Le dijo otro de los enfermeros-
- No, no, yo quiero ir con ella
- Mira, ahí dentro no vas a poder hacer nada…Súbete en la otra ambulancia, van al mismo hospital –Intentaba convencerla-
- ¡Que no joder! ¡Yo voy con ella! –Gritó-
Suspiró- Está bien, ve con ella. ¡Hay que mirar también como está el conductor del camión! –Dijo a su compañero-
Así fue, Anahí se metió en la ambulancia, y, en cuanto entró, agarró la mano de Dulce, llorando. De un momento a otro las máquinas a las que estaba conectada Dulce comenzaron a pitar:
- ¡Apártese señorita! ­Exigió en enfermero, empujando suavemente a Anahí- ¡Entró en parada, rápido, el desfibrilador!
El hombre cortó la camisa y el sujetador de Dulce y, con unas máquinas que Anahí desconocía, le dio una descarga eléctrica en el pecho, consiguiendo que Dulce diera un saltito. Después de varias descargas la máquina dejó de pitar y, aparentemente, Dulce estaba estable.
- ¿Qué le pasó? –Preguntaba Anahí, nerviosa-
- Entró en parada cardíaca –Explicó-
- ¿Y eso qué es?
- Probablemente lo que tenía clavado halla dañado los pulmones, la herida es muy profunda. Y que se lo haya sacado de esa forma solo ha empeorado
- Pero… no se va a morir, ¿verdad? –Preguntó con miedo, llorando-
Guardó silencio un momento- Haremos lo que podamos –Dijo-
Llegaron al hospital, a Dulce se le llevaron y a Anahí le pidieron que se quedara en la sala de espera. La rubia estaba muy nerviosa, no paraba de llorar. Necesitaba estar con alguien, así que llamó a Maite.
- ¡Hola Annie! –Respondió Maite, feliz- ¿Dónde están? Christopher y yo volvimos y no había nadie
- Mai… -Llorando-
Se asustó- ¿Qué pasó?
- Estoy en el hospital…
- ¿En el hospital? ¿Por qué? ¿Qué pasó?
- Tuvimos un accidente de coche… Dulce está muy mal, tenía un hierro clavado en el pecho, perdió mucha sangre, yo no sé que le va a pasar Mai -Llorando-
- Estamos ahí en diez minutos
- Llama a mi hermana por favor
- Vale, la llamo y vamos para allí, tranquila, todo va a estar bien –Dicho esto colgó-
Sin más Anahí guardó el móvil y se sentó en una de esas frías verdes sillas, tapándose la cara, llorando. Cuando apenas habían pasado quince minutos, Christopher y Maite llegaron corriendo. La rubia se levantó y abrazó a su amiga.
La abrazó un momento y después se separó, mirándola de arriba abajo- Estás llena de golpes –Tocándole la cara- ¿qué pasó?
- La mamá de Dulce llamó, estuvieron discutiendo un tiempo, pero Dulce se hartó y colgó. Estaba muy nerviosa y, no sé cómo, pero cuando nos dimos cuenta había un camión en frente y chocamos –Explicaba entre sollozos y llanto-
- ¿Y Dulce? ¿Cómo está? –Preguntó Christopher-
- Mal, en la ambulancia venía muy mal… Le dije que no se sacara ese palo y se lo sacó… no tenía que haberla dejado sola, joder –Decía con rabia, llorando, sentándose nuevamente en la silla- Todo le pasa a ella, ¿por qué no me podía haber pasado a mi? ¡Joder! –Gritó esta vez-
Se sentó a su lado- Annie, tranquila, se va a poner bien… ya lo verás… -Decía Maite-
Negando con la cabeza- Tú no la viste… tenía clavado un palo acá Mai –Tocándose el pecho- Yo no me lo creía, eso parecía una película… se estaba desangrando y yo la dejé sola, ¡imbécil! –Maite simplemente guardó silencio, mirándola- ¿Y María? –Preguntó-
- La llamé y me dijo que ya venía, debe de estar al llegar –Anahí asintió con la cabeza-
- ¿El Doctor no ha salido a decir nada? –Preguntó Christopher, sentándose al lado de ellas-
- No, desgraciadamente no –Dijo Anahí-
Después de esa respuesta se mantuvieron en un largo silencio, hasta que la rubia preguntó:
- ¿Y vosotros con lo del bebé que vais a hacer?
Ambos se miraron y sonrieron- Lo vamos a tener
Sonrió de medio lado, pues en esos momentos tenía ganas de todo, menos de sonreír- Me alegro, de verdad… estoy segura de que ese niño va a tener unos padres perfectos.
Cuando Anahí apenas había acabado la frase, un doctor salió diciendo:
- ¿Familiares de Dulce María Espinoza?
Rápidamente Anahí, seguida por Christopher y Maite, se levantó y se acercó a él.
- Yo, ¿cómo está? ¿Está bien?
- No, la señorita está mal, pero aún no le puedo decir nada. ¿Usted es familiar?
- No, no, yo soy la novia, pero…
Sin dejarla acabar- ¿Hay algún familiar en la sala?
- No, pero…
Sin dejarla hablar- Señorita, aún no le puedo explicar nada… solo le digo que está muy mal, le estamos haciendo las pruebas necesarias y haremos lo que podamos.
- Bueno, ¿si no me va a decir nada entonces para qué co*ño sale? –Preguntó agresivamente, nerviosa-
- Annie, no seas grosera, el señor solo nos está informando… -Intervino Maite-
- Pues salgo para decirle que Dulce perdió mucha sangre y aún sigue perdiendo, necesitamos con urgencia un donante de sangre
- Yo, yo dono –Dijo la rubia-
- No, usted no es familiar, no puede
- ¿Eso que tiene que ver? Le digo que yo dono, joder
- Si no es familiar no puede donar –Anahí dio un bufido-
- ¿Por qué? –Preguntó Maite, tranquilamente-
- Porque no tienen la misma sangre, señorita. –Dijo el Doctor-
- Mire, el único familiar vive en México –Explicó más relajadamente Anahí-
- En ese caso ya está tardando, llámele y dígale que coja el primer vuelo cuanto antes, la señorita Espinoza necesita sangre con urgencia.
- ¿Aguantará más de diez horas? –Preguntó la rubia, preocupada, casi volviendo a llorar -
Guardó silencio un momento- Haré todo lo que esté en mi mano porque aguante, eso se lo prometo, pero usted llame cuanto antes–Prometió el Doctor- Yo vuelvo dentro, en cuanto sepa algo salgo a avisar y cuando el familiar llegue me avisan –Anahí asintió con la cabeza-
Sin más el Doctor se fue.
- Joder, ahora tengo que llamar a Blanca… -Decía Anahí, sacando el móvil- ¿Qué le digo? –Le preguntó a Maite-
- Pues lo que pasó…
- Me va a insultar en cuanto me oiga
- Inténtalo –Le dijo-
Suspiró- Vale…
Anahí marcó el número de su suegra y la llamó.
- ¿Bueno?
- Hola Blanca, soy Anahí.
- ¿Anahí? ¡¿Qué quieres!? –Gritó-
- Escúchame, tu hija te necesita
- ¡Mi hija me mandó a la mierda, así que me deje en paz!
- ¡Escúchame, joder! –Le gritó, estaba demasiado nerviosa como para poder controlarse- Tuvimos un accidente de coche, Dulce está muy mal, necesita sangre y solo los familiares pueden donar. Necesito que vengas cuanto antes
- ¿Qué?
- Lo que escuchaste, Blanca, por favor… -Comenzó nuevamente a sollozar- Está muy mal, de verdad que necesita sangre con urgencia…
- Pero ¿cómo está? ¿Está bien? –Nerviosa y asustada- ¿Qué tiene?
- No sé, no sé cómo está ni qué tiene, solo sé que necesita sangre…
- ¡Todo esto es por tu culpa! ¡Si tú no hubieras…
- ¡Mira Blanca, me importa una mierda lo que pienses! –Le gritó, sin dejarla hablar- ¿¡Vas a venir o vas a dejar a tu hija sin sangre!?
- Sí, claro que voy, ya estoy buscando los pasajes en internet, pero te aseguro que nos vamos a ver las caras en el hospital, ¡tú eres la culpable de que ella esté así!
- Adiós Blanca –Dijo simplemente, antes de colgar-
- ¿Va a venir? –Preguntó Maite en cuanto vio que Anahí colgaba-
Suspiró- Sí… pero me temo que, además de a darle sangre a Dulce, va a venir a discutir conmigo…
- Bueno, ahora mismo eso da igual, lo importante es que le done sangre a Dul…
- Pues sí, pero el vuelo dura más de diez horas… -Nuevamente sus ojos empezaban a llenarse de lágrimas- Espero que aguante
- Annie, va a aguantar… estoy seguro, Dulce es muy fuerte –Decía Christopher
Pocos segundos después de Christopher acabara esa frase, Christian y Poncho aparecieron corriendo por el pasillo.
- ¿Cómo está? –Preguntaron los dos, prácticamente a la vez-
- ¿Cómo lo saben? –Se sorprendió Anahí, secándose las lágrimas-
- Yo los llamé –Informó Maite-
- Pues mal, está mal… necesita sangre con urgencia y la única persona que le puede donar está en México… -Informó Anahí-
Esta vez, pocos segundos después de que Anahí acabara la frase, fueron María y Paula las que aparecieron. La rubia se sorprendió al ver que Paula también había venido.
Rápidamente abrazó a su hermana- ¿Cómo estás? ¿Cómo está Dulce? ¿Qué pasó
Abrazándola- Mal… -Sin poder evitar llorar- ¿Por qué trajiste a la niña? –Preguntó en voz baja, durante el abrazo, para que Paula no escuchara-
- Me escuchó hablar por teléfono y no pude obligarla a que se quedara….
De repente María se dio cuenta de algo y rompió el abrazo.
- ¿Cariño? ¿Qué haces aquí? –Mirando a Poncho-
Todos se sorprendieron- ¿Cariño? –Dijo Anahí- ¿Se conocen?
- ¿Se conocen ustedes? –Preguntó esta vez Poncho-
- Es mi hermana –Respondió Anahí-
- Es mi novio –Explicó María-
- ¿Tú novio? –Se sorprendió la rubia- ¿Él es tu famoso novio?
Asintió con la cabeza- ¿La conoces? –Preguntó esta vez María a Poncho-
- Somos amigos desde hace mucho, ¿por qué no me dijiste que eras hermana de Annie? –Explicó y preguntó Poncho-
- No sabía que tú la conocías –Respondió la chica-
Paula había estado observando esa conversación, pero no aguantó más y preguntó.
- Annie, ¿cómo está Dul?
La rubia abandonó por completo la conversación con María y Poncho y se arrodilló en frente de Paula, para estar a su altura.
- Está…. Está bien, se va a poner bien… -Mintió-
La miró un momento a los ojos- ¡Me estás mintiendo!
- Se va a poner bien, ¿vale?
- ¡No, es mentira, estás llorando! -Anahí guardó silencio- Dul está mal, ¿verdad? –Anahí bajó la cabeza, sin poder contener las lágrimas- ¿Se va a morir igual que su hermana? –Ya entre sollozos-
Anahí intentó contener las lágrimas, pero no pudo, así que se levantó, se volteó y lloró.
- Paula, cariño, es mejor que vayas con Poncho a tomarte un jugo… -Dijo María-
- ¡No! –Dijo, volviendo a acercarse a Anahí, mirándola llorar- Dios no se va a querer llevar también a Dul, ¿verdad Annie? Yo no quiero que se la lleve, Dul no se puede morir.
Secándose las lágrimas, aunque eso no servía de nada, pues volvían a salir- No Paula, Dul no se va a morir… -Volviendo a arrodillarse para estar a la altura de la niña- se va a poner bien…
- ¿Entonces por qué lloras? –Anahí no pudo responder a eso porque, además de que no sabía qué contestar, las lágrimas no la dejaban- ¡Me estás mintiendo! –Volvió a gritar la niña- Está muy mal, se va a morir, ¡¿verdad?! –Ya con los ojos húmedos-
- Poncho, llévate a la niña y dale un jugo para que se tranquilice, es mejor que no esté aquí… -Pidió María, sabiendo perfectamente que Anahí no podría responder a ninguna de las preguntas de Paula-
- Sí, Paula… vamos princesa, ¿te apetece un juguito de naranja? –Decía Poncho, agarrando a la niña de la mano-
- ¡No! –Se soltó bruscamente la niña- Annie, si se va a morir yo quiero ir a verla… -Las lágrimas de la niña comenzaban a salir- Yo me tengo que despedir de ella, tengo que decirle muchas cosas… -Anahí llevó sus manos a la cara de Paula, tratando de secarle las lágrimas, dejando que las suyas salieran- Además… tú me habías dicho que la hermana la cuidaba, ¡no se puede morir, su hermana la está cuidando!
Sonrió- Claro que sí cariño, su hermana la está cuidando, Dul no se va a morir, ¿ok? No llores más –Pidió, aparentemente habiéndole secado ya todas las lágrimas-
Sin más la niña se abrazó a Anahí y, la rubia, también la abrazó, sin poder evitar que nuevamente miles y miles de lágrimas salieran de sus ojos. Todos observaban esa escena conmovidos, en especial María y Maite, quienes ya también lloraban

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:48 pm

Capítulo 51
Llevaban ya más de 3 horas esperando, Paula se había quedado dormida en una de esas sillas, con la cabeza apoyada en las piernas de Anahí.
- Poncho, llévate a la niña a casa, es mejor que no esté aquí –Le dijo María-
- ¿Si se despierta que hago? –Preguntó él, cogiendo a Paula-
- Le dices que Dulce está bien y que no se preocupe –Le dijo Anahí-
- Vale, cuando sepan algo por favor –Pidió él-
- Sí, no te preocupes… –Aceptó María, dándole un corto beso en los labios- te quiero
Poncho se fue con Paula cogida, mientras que los demás se quedaban allí.
- Chris, ¿me acompañas a tomar un café o algo? –Preguntó Christopher a Christian-
- Sí, yo también tomaré algo –Dijo él- ¿Vienes Mai? –Le preguntó a Maite-
- No, no, yo me quedo –Respondió ella-
- Mai, deberías irte a comer algo, no es bueno para el bebé que estés sin comer… -Le dijo Anahí-
Sentándose a su lado- Estoy bien, no te preocupes
- ¿Segura cariño? –Preguntó Christopher. Maite asintió- ¿No quiere que te traiga nada?
- No, no te preocupes –Respondió ella-
- Vale, bueno, pues nosotros nos vamos a la cafetería, en un ratito volvemos –Dijo, dándole un corto beso en los labios a Maite.
Christopher y Christian se fueron a la cafetería.
- ¿Estás embarazada? –Se sorprendió María, sentándose a su lado-
Sonrió- Sí, me enteré hace muy poquito…
- ¿Y quién es el papá? –Preguntó María-
- Pues… Christopher –Dijo Maite, soltando una pequeña carcajada-
Varios segundos después de que Maite pronunciara esas palabras, el doctor que anteriormente había salido, apareció. La rubia, seguida por su hermana y su amiga, rápidamente se levantó y se acercó a él.
- ¿Cómo está? ¿Qué pasó? ¿Está bien?
- A ver… Está en quirófano
- ¿Qué? –Se asustó- ¿Cómo que en quirófano? ¿Por qué en quirófano?
- La herida era muy profunda y decidimos meterla en quirófano para poder observarla mejor.
- ¿Pero está bien o está mal o… qué?
- Sigue igual, simplemente estamos haciéndole pruebas, no puedo decirle nada más.
- ¿Pero qué le van a hacer o qué tiene?
- Aún no sabemos qué tiene, eso es lo que intentamos averiguar con las pruebas. Hay que ver si el palo dañó algún órgano interno. ¿Pudo localizar a algún familiar?
- Sí, supongo que ya tiene que estar en camino.
- Perfecto, la señorita Espinoza necesita esa sangre con urgencia.
- ¿Cuándo podré verla?
- Por ahora eso no será posible, como ya le dije está en quirófano y está muy mal.
Suspiró- Vale…
- Cuando la saquemos de quirófano saldré a darle nuevas noticias
Asintió con la cabeza- Gracias –Después de esto el Doctor volvió a irse-
- Escuchar eso y no escuchar nada es lo mismo –Se quejó María-
Suspiró, asintiendo con la cabeza y apoyándose en una de las frías paredes del hospital- Yo solo espero que no le pase nada… -Decía Anahí, nuevamente con los ojos llenos de lágrimas-
- Annie, tranquila, ¿vale? Por ahora Dulce está bien, no creo que empeore de un momento a otro… ¿no? –Decía Maite- ya verás cómo llega su mamá, le dona la sangre y se mejora.
- O no… tal vez Blanca no llegue a tiempo… -Decía Anahí, negativamente, sollozando-
- Si va a llegar a tiempo Annie, no digas eso. –Le dijo su hermana- Dulce es muy fuerte y va a aguantar, sólo es cuestión de horas…
- No fueron algunas gotitas de sangre… ¡se estaba desangrando, jo*der! –Gritó- ¡Tú no la viste tirada en el suelo con un palo clavado aquí –Se palmeó con rabia el pecho- llena de sangre! –Ya llorando-
- No, no la vi, pero tienes que tranquilizarte y ser más positiva… -Le dijo María-
- No puedo ser positiva cuando la persona más importante de toda mi vida está metida en un quirófano desangrándose, sin nadie que le done sangre y con un agujero en el pecho… -Secándose las lágrimas-
- Tienes razón, no puedes ser positiva, pero al menos tranquilízate, ¿sí? Deberías de decirle a uno de los doctores que te curen las heridas que tienes… tú también tuviste el accidente-Le dijo esta vez Maite-
- No, estoy bien… -Dijo, sentándose nuevamente en una de esas sillas-
Pasaron dos horas más, Christopher y Christian ya habían vuelto y ahora estaban todos en la sala de espera; los dos chicos caminaban por el pasillo y, las chicas, se encontraban sentadas en las sillas, todos en silencio. Todo ese silencio fue interrumpido por la salida del doctor; como todas las veces anteriores, todos se levantaron y se acercaron a él, en especial Anahí.
- ¿Qué pasó? –Preguntó, como siempre, Anahí-
Suspiró- Tengo malas noticias… -El corazón de Anahí se aceleró de repente- Habíamos conseguido parar la hemorragia, pero Dulce seguía perdiendo sangre, no sabíamos por qué así que le hicimos algunas pruebas y descubrimos que… desgraciadamente, el palo dañó uno de sus pulmones.
Nuevamente llorando- ¿Cómo que dañó uno de sus pulmones?
- No sabemos si fue cuando se clavó el palo o cuando ella misma se lo sacó, lo único que sabemos es que el palo tocó uno de sus pulmones, lo dañó y eso provocó que se llenaran de sangre.
- ¿Y ahora qué va a pasar? –Preguntó Maite, ya que Anahí estaba llorando-
- La tenemos conectada a un respirador automático, intentaremos que su respiración vuelva a la normalidad y…
Interrumpió- ¿Respirador automático? ¿Cómo que respirador automático? ¿Tan mal está? –Decía Anahí, nerviosa, llorando. El doctor no respondió- Doctor, se va a poner bien, ¿verdad?
Guardó silencio un momento- Sus pulmones están muy dañados, como le dije intentaremos que su respiración vuelva a la normalidad, si no es así la operaremos para ver si podemos hacer algo y… si nada de esto funciona, me temó que necesitará un trasplante de pulmón… Todo esto suponiendo que aguante hasta que el donante de sangre llegue –Añadió-
- Déjeme pasar a verla, por favor… -Rogaba Anahí, llorando-
- Doctor, por favor, mire cómo está, le va a dar algo si no la ve... Deje que entre a verla, sólo cinco minutos –Ayudó María en su ruego-
- Sí, la dejaré pasar sólo un ratito, pero todavía no, espéreme diez minutos que le están haciendo una prueba y cuando acaben yo la vengo a avisar, ¿vale? –Anahí asintió con la cabeza-
Después de eso el doctor se fue. Todos se habían quedado muy mal con aquella noticia, sobre todo Anahí, quien no paraba de llorar.
- Yo no sé que voy a hacer…. Mai, si se muere yo me muero con ella, te lo juro… -Decía, llorando, sentada en la silla con la cara tapada-
- Annie, tranquila… –Sentándose a su lado- No se va a morir, ¿vale? Se va a poner bien –Decía, ya con los ojos húmedos-
Negando con la cabeza, pero sin destaparse la cara- ¿Escuchaste lo que dijo el doctor? Está muy mal…
- Está muy mal, pero estoy seguro de que Dulce va a salir adelante… -Le decía Christopher, a quien ya se le había escapado alguna lágrima. Anahí dejó de taparse la cara y lo miró- Ella sabe perfectamente que no te puede dejar sola, ¿vale? –Le sonrió, secándole las lágrimas-
Sin más Anahí abrazó a su amigo, llorando; él le respondió al abrazo, pero controló sus lágrimas. Al cabo de, aproximadamente, quince minutos, el doctor volvió a salir y llevó a Anahí hasta el cuarto en el que se encontraba Dulce.
- No deje que hable… -Anahí asintió con la cabeza- No ha parado de preguntar por usted, está muy nerviosa, así que tranquilícela por favor, está muy débil y ni a ella ni a sus pulmones le convienen que esté nerviosa… -Nuevamente Anahí asintió con la cabeza, secándose las lágrimas-
El doctor abrió la puerta y Anahí entró en aquella habitación. Al entrar vio a Dulce muy mal… pálida, conectada a miles de máquinas que emitía suaves sonidos, con muchas vías puestas y mirándola. Rápidamente la rubia corrió hacia ella y la abrazó, llorando. Dulce correspondió, muy lentamente, al abrazo.
- Lo… siento…. –Dijo débil y lentamente Dulce-
Rompió el abrazo, mirándola, tocándole la cara, llorando- No hables –Pidió- Te vas a poner bien, ¿vale? –Decía, con una sonrisa de medio lado, acariciándole la cara sin poder evitar llorar-
- Annie…
- Cariño, no hables –Pidió, llevando su dedo a los labios de Dulce, acariciándoselos- Te amo, te amo, te amo… -Decía, llorando, mirándola-
- ¿Me…. voy… a… morir? –Preguntó en un hilo de voz, con los ojos húmedos-
No pudo evitar que más lágrimas salieran de sus ojos- No, claro que no, tú te vas a poner bien… Tenemos que casarnos, ¿o ya te olvidaste? –Sonrió, secándose las lágrimas- Además… no puedes dejarme sola, ¿eh? Tienes que ser fuerte cariño, por favor… -Pidió, entrelazando su mano con la de Dulce, quien no tenía fuerza para apretarla-
- Tengo… miedo… -Le dijo, derramando algunas lágrimas-
- Yo también, pero no hables, por favor... –Llevando otra vez sus manos a la cara de Dulce, secándole las lágrimas- Va a venir tu mamá, te va a donar sangre y te vas a mejorar, ya lo verás…. –Dulce negó con la cabeza, con más lágrimas saliendo- Sí cariño, sí, te vas a poner bien. Tienes que ser fuerte, por favor… -Pidió- No me puedes dejar sola, ni a mi ni a Paula, sé fuerte por nosotras…
Comenzando a cerrar los ojos- No… tengo… fuerzas….para…
Antes de que Dulce acabara esa frase una de las máquinas comenzó a pitar igual que en la ambulancia.
- ¿Cariño? –Se puso nerviosa, tocándole la cara- Cariño, ¿qué te pasa? ¡Un médico por favor! –Gritaba-
Rápidamente el Doctor entró en el cuarto.
- ¿Qué pasa?
- ¡No sé, de repente se quedó dormida y esa máquina empezó a pitar!
- ¡Enfermera otra parada, rápido!
Nuevamente Dulce había entrado en parada cardíaca y el doctor repitió lo que, anteriormente, le habían hecho en la ambulancia. Afortunadamente después de varias descargas eléctricas la máquina dejó de pitar y Dulce volvió “a la normalidad”. El Doctor permitió que Anahí se quedara un rato más en el cuarto con Dulce, agarrada a su mano.
- ¿Cuánto falta para que llegue el familiar?
- No lo sé, unas horas
- Es necesario que llegue cuanto antes, no podemos meter a Dulce en el quirófano prácticamente sin sangre, la necesita con urgencia.
- ¿Por qué le volvió a pasar eso?
- Porque, como le dije, tiene los pulmones llenos de sangre y eso provoca que el oxígeno no le llegue bien.
- ¿Pero no está conectada al respirador automático? Gracias a eso tiene que respirar, ¿no?
- Sí, está conectada al respirador automático, pero si el oxígeno no llega bien eso no sirve de nada… La meteremos en el quirófano para ver si se puede hacer algo y, si no, me temo que tendremos que hacerle un trasplante.
- ¿Es muy peligroso?
- Sí, lo es, pero no hay otra opción… De cualquier forma primero necesita sangre –Anahí suspiró, asintiendo con la cabeza- Debería descansar un poco, lleva aquí mucho tiempo y usted también tuvo el accidente, ¿la revisaron?
- No, pero yo estoy bien, no necesito ninguna revisión. ¿Por qué la durmió?
- Porque sí, antes la dejé despierta porque quería verla a usted, pero ahora es mejor que esté dormida para que no sufra y no se ponga nerviosa –Anahí asintió- La dejo a solas con ella, pero en diez minutos la vengo a buscar, ¿de acuerdo? –Anahí asintió con la cabeza y, después de esa afirmación, el doctor se fue, dejándola a solas con Dulce-
Pasaron más de tres horas, Anahí ya había vuelto a salir a la sala de espera con los demás; les contó lo ocurrido con Dulce y cómo estaba ella. De repente escucharon como alguien se acercaba corriendo, Anahí alzó la vista y vio allí a blanca.
- Ya llegó la mamá de Dulce –Les informó a todos antes de levantarse y acercarse a ella- Hola Blanca
- ¿Cómo está? –Preguntó, asfixiada por la carrera que se había pegado-
Nuevamente su voz empezó a romperse- Mal…
- ¿Pero qué tiene?
- Blanca, es mejor que primero vayamos a avisarle al doctor que ya estás aquí, Dulce necesita cuanto antes la sangre.
- Quiero saber qué tiene mi hija –Le dijo muy seriamente-
- Vamos con el doctor y que él te explique, probablemente a mi no me creerás
- Sí, tienes razón, la gente como tú es capaz de inventarse cualquier cosa
Sonrió irónicamente- Claro… vamos con el doctor –Dijo, caminando el dirección a la puerta de la que siempre salía el doctor-
Anahí fueron con el doctor y éste llevó a Blanca con Dulce para la donación de sangre. Anahí volvió con los demás.
- ¿Te dijo algo? –Preguntó Maite-
- Sí, pero me da igual, lo importante es que ya llegó… –Dijo, sentándose otra vez con ellos- Espero que con esa sangre Dulce se mejore…
Al cabo de casi media hora, Blanca salió apretándose el brazo con un algodón; Anahí se levantó y se acercó a ella, bajo la mirada de los demás.
- ¿Qué pasó?
- Mi hija está así por tu culpa… –Dijo Blanca, con los ojos llenos de lágrimas- ¡Como mi hija se muera te juro que yo te mato a ti! –Le gritó-
- Yo no tengo la culpa de que tu hija esté así Blanca, así que tranquilízate –Le dijo, tranquilamente-
- ¡Eres una golfa manipuladora! ¡¿Qué haces aquí?! ¡Lárgate! –Exigió-
- ¡No me voy a ir a ningún lado! –Le gritó ella- ¡Y no me insultes! –Exigió esta vez Anahí-
María y Maite se acercaron a ella.
- Señora, debería tranquilizarse, ¿no cree? –Le dijo Maite-
- ¡Estoy segura de que te importa una mierda que mi hija esté al borde de la muerte! –Continuaba gritándole Blanca a Anahí, obviando por completo lo que le había dicho Maite-
- ¡Claro que me importa! ¡Si a Dulce le pasara algo yo me muero con ella Blanca, no entiendo por qué dices esas cosas! –Comenzó a llorar-
- ¡Eres una zorra mentirosa!
- ¡Señora, zorra su abuela! –Le gritó Maite-
- ¡No le hable así a mi hermana! –Le gritó esta vez María, abrazando a Anahí- Annie lleva aquí más de cinco horas con Dulce y lo está pasando realmente mal.
- ¡¿Mal!? –Se rió irónicamente Blanca- ¡Estoy segura de que estás deseando que Dulce se muera para librarte de ella!
- ¡¿Cómo puedes decir eso Blanca!? –Dejó de abrazar a su hermana, secándose las lágrimas- Todavía no entiendo qué te he hecho para que pienses todo eso de mi… ¡yo amo a Dulce y te aseguro que, si hubiera podido elegir, sería yo la que estuviera tirada en esa cama conectada a un respirador automático! –Blanca guardó silencio, mirándola- Sé que es lo único que te queda y entiendo que la quieras proteger, pero… ¡por tu culpa Dulce está así!
- ¡No es por mi culpa!
- ¡Sí, sí que lo es! Cuando discutiste con ella estábamos en el coche, Dulce se puso muy nerviosa, casi no miraba la carretera y por eso tuvimos el accidente.
- ¡Dulce y yo discutimos por ti, siempre por ti, por tu culpa, porque eres una gofa!
Respiró hondo- Mira Blanca por respeto a tu hija no voy a responderte, ¿vale?
- Bueno ya, hermana, no tiene caso que sigas discutiendo con esta señora, vámonos –Dijo María, volteando a Anahí y llevándosela con las demás
- Mire señora, si quiere quedarse para ver a su hija, quédese, pero deje de joder, ¿¡vale!? –Gritó Maite-
- ¡¿Y tú quien coño eres para hablarme así!? –Le gritó por primera vez Blanca-
- Pues yo soy amiga de su hija, todos –Señalando a todos- somos amigos de Dulce y de Annie y le aseguro que las dos se quieren de verdad… No entiendo por qué dice esas cosas, piense lo que quiera, pero compórtese como una madre a la que realmente le importa que su hija sea feliz –Dicho esto Maite volvió con los demás-.
Afortunadamente después de eso Blanca guardó silencio y se sentó, lejos de todos, en una silla, mirando el piso

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:48 pm

Capítulo 52
Cuando todavía no había pasado ni media hora, salió el doctor, algo agitado.
- Anahí, por favor, ven –Pidió-
Se asustó- ¿Qué pasó? –Se levantó rápidamente, acercándose a él-
- Se puso muy nerviosa, necesitamos que entres a tranquilizarla.
- ¿Por qué? ¿Qué le pasó? –Decía, entrando con el doctor-
- No lo sé, le dio un ataque de ansiedad y de verdad que sus pulmones necesitan que esté tranquila…
Se escuchaban gritos- ¿Es ella? –Se sorprendió, pues se escuchaban los gritos de una mujer-
- Sí, no deja que la sedemos y las enfermeras están intentando tranquilizarla, pero no funciona.
Anahí entró en el cuarto y vio a Dulce gritando como una loca, intentando esquivar a las enfermeras y levantarse de la cama, con todas esas máquinas pitando rápidamente.
- Dulce, Dulce –Dijo, acercándose a ella, agarrándola- ¿Qué pasa cariño? Tranquila, ¿vale?
- Me quiero ir de aquí Annie, yo no me quiero morir tirada en esta cama, por favor –Decía muy nerviosa-
- No te vas a morir, tienes que tranquilizarte, ¿sí? Yo estoy aquí contigo, no te va a pasar nada.
- Esto es una mierda, yo no quiero estar aquí, no me quiero morir –Decía llorando-
No pudo evitar llorar- No te vas a morir cariño, te vas a poner bien.
- ¡No me mientas tú también! –Gritó con rabia, derramando más lágrimas- Me dijeron que me tienen que trasplantar un pulmón, yo no quiero que me trasplanten nada, ¡yo me quiero ir de esta puta cama, joder
- Cariño, por favor, tranquilízate –Pidió, secándose las lágrimas y secándoselas a Dulce- Mira, escúchame… te van a trasplantar el pulmón porque lo tiene muy dañado, pero cuando hagan eso te vas a poner mucho mejor…
- ¿Y si me muero en el quirófano? ¡No me quiero trasplantar nada! ¿Por qué vino mi mamá? ¿Por qué la avisaste? –Preguntaba y decía nerviosamente-
- Porque si, porque es tu mamá y te adora.
- Annie, yo te amo, yo no me quiero morir… yo quiero seguir viéndote todas las mañanas, quiero casarme contigo, quiero...
Sin dejarla acabar- NO TE VAS A MORIR, DULCE –Le dijo muy lentamente, intentando que eso sirviera para que lo entendiera- Y cuando salgas de esta cama, si tu quieres, nos subimos al altar, ¿vale?-Sonrió, acariciándole la cara- Pero ahora tranquila –Dulce asintió con la cabeza-
- ¿Por qué no me dejas sedarte? Es mejor que estés dormida –Le dijo el Doctor-
- No, no, no quiero que me duerman, Annie, por favor… -Pidió Dulce, nuevamente nerviosa-
- Si no te duermen te va a doler todo... es mejor que te duerman para que no sientas nada… -Intentaba convencerla Anahí-
- No, no quiero… por favor, quiero estar despierta
- Pues como quieras Dulce, pero te vas a sentir muy mal –Le dijo el Doctor-
- Me da igual, pero quédate conmigo… -Pidió, agarrando la mano de Anahí-
Anahí miró al doctor, intentando averiguar si la dejaría quedarse.
- Está bien, solo un rato… -Aceptó
- Gracias –Sonrió Anahí-
- Las dejo a solas, Dulce, por favor, intenta no ponerte nerviosa y no hablar… -La pelirroja asintió con la cabeza-
El doctor salió, dejándola solas.
- No quiero que me trasplanten el pulmón… -Dijo Dulce-
- Lo tienen que hacer para que estés bien Dulce
- Me da igual, no quiero… el doctor me dijo que había un 40% de posibilidades de que no saliera bien.
- Bueno, pero hay un 60% de posibilidades de que salga bien, tienes que ser positiva cariño
- Tengo miedo Annie –Con los ojos nuevamente llenos de lágrimas-
- Yo también tengo miedo, pero va a salir todo bien, ya lo verás…
- Te amo
Suspiró, con los ojos húmedos- Yo también te amo cariño… -Acariciándole suavemente la cara- ¿Te puedo dar un beso? –Sonriendo
Sonrió- Deberías
Sin más Anahí le dio un corto beso en los labios y, en menos de cinco segundos, se separó, prefiriendo no alargarlo mucho.
- Oye… ¿Y Paula?
- Estuvo aquí, pero se quedó dormida y Poncho se la llevó. Estaba llorando la pobre…
- No quiero que le digas nada de cómo estoy, dile que estoy bien
- ¿Qué?
- Eso, que le digas que estoy perfectamente, no le digas lo del pulmón ni nada
- No se lo va a creer
- Sí, si tú no lloras si se lo va a creer –Anahí guardó silencio- Annie, por favor, no quiero que esté triste ni mal por mí…
Suspiró- Está bien, le diré que no tienes nada grave
Sonrió- Gracias
Dulce sintió un puntazo en el pecho y no pudo evitar expresarlo con su cara.
- ¿Qué te pasa?
- Nada, nada… que me duele… -Dijo, llevándose su mano al pecho, donde tenía una gran venda envolviéndole la herida-
- Deja que te pongan el calmante Dul, luego te va a doler más… -Dulce guardó silencio- Voy a avisar al doctor para que venga a ponértelo, ¿vale?
Suspiró- Está bien…
Anahí llamó al Doctor y éste le puso el calmante a Dulce.
- Hay un pulmón disponible… Sinceramente yo creo que meterla en quirófano no va a servir de nada, es mucho mejor hacerle el trasplante ya –Le dijo el doctor-
- ¿Ya? –El doctor asintió con la cabeza- ¿Y si sale mal?
- Haremos todo lo posible porque salga bien. Sus pulmones están encharcados de sangre, meterla en quirófano sería una tontería y perderíamos mucho tiempo… Hay un pulmón disponible, es mejor hacerlo cuanto antes
- Está bien
- Pero antes necesito que un familiar me firme la autorización
- Pues vamos a fuera para que Blanca lo firme
Anahí y el doctor salieron fuera. Todos se levantaron y se acercaron a ella, excepto Blanca, quien observaba de lejos.
- ¿Cómo está? –Preguntó Christopher-
- Van a hacerle el trasplante ya –Informó Anahí-´
- ¿Qué? –Se sorprendió Maite- ¿Ya?
Mientras sucedía esa conversación, el doctor se acercó hasta Blanca.
- Hay un pulmón disponible, vamos a hacer ya el trasplante –Le informó-
- ¿Ya?
- Sí, cuanto antes mejor, sus pulmones no aguantarán mucho. Necesito que me firme la autorización –Dijo, entregándole unos papeles y un bolígrafo-
- De acuerdo –Firmando sin ni si quiera leer-
- Pues vamos a prepararla para el trasplante, cuando la vayamos a meter en quirófano les aviso para que entren a verla –Dijo, mirando también a Anahí-
- Vale, gracias doctor –Le dijo Anahí-
El doctor volvió a entrar. Cuando apenas habían pasado quince minutos el móvil de Anahí.
- ¿Bueno?
- ¡Buenos días rubia! –Era Charlie. Ya eran las 8 de la mañana- Para hoy necesito que vengas a la empresa, necesito arreglar contigo unos papeles.
- Charlie, estoy en el hospital…
- ¿Qué?
- Sí, con Dulce. Tuvimos un accidente de coche…
- ¿Cómo un accidente de coche? ¿Pero están bien?
- Sí, yo sí, pero ella no… -Una vez más su voz empezó a romperse- Están a punto de hacerle un trasplante de pulmón
- ¿Qué? ¿Un trasplante? ¿Tan mal está?
- Sí…
- Olvídate de lo que te dije, no hace falta que vengas. En cuanto salga o si le pasa algo me avisas, ¿vale?
- Vale, gracias
- No me las tienes que dar, espero que salga todo bien…
- Yo también lo espero, chao –Dicho esto colgó-
Charlie, en cuanto acabó esa conversación, llamó a su hermana.
- ¡Hola hermanito!
- ¡Estás loca! –Le gritó- ¿Qué le hiciste a Dulce?
- ¿Yo? ¿A Dulce? Nada, no le he hecho nada… ¿por qué? ¿qué le pasó?
- ¡Está en el hospital a punto de que le hagan un trasplante de pulmón!
- ¡¿Qué!?
- ¡Lo que escuchaste! ¿Tienes algo que ver en esto?
- ¡No, claro que no! Jamás sería capaz de hacerle algo así a la pelirroja… ¿Está muy mal?
- Sí, según lo que me contó Annie si…
- Voy a ir a verla…
- ¡No!
- ¡Sí! Me da igual si me crees o no, ¡pero yo estoy enamorada de esa mujer! ¡Quiero ir a verla y me da igual quién esté allí!
- Rubí por Dios, Anahí tiene que estar fatal, tú visita solo lo va a empeorar todo
- Pues mira, mejor, así molesto a la rubia
- ¡No vayas!
- ¡Sí voy a ir! Adiós –Colgó-
Había pasado menos de una hora y nadie se había movido de aquella silenciosa sala de espera. Anahí alzó la vista y, de repente, vio como Rubí se acercaba a ellos.
- No me lo puedo creer… -Decía Anahí desde la silla, mirando a Rubí-
- ¿Qué pasa? –Preguntó Maite-
- ¿Quién es? –Preguntó esta vez María-
- Es la golfa que se acostó con Dulce –Levantándose- ¿Qué haces aquí? –Le preguntó-
- ¿Cómo está?
- Mal, está mal, lárgate
- No, me voy a quedar aquí
- ¡Que te largues! –Le gritó-
- ¡No me voy a ir a ningún sitio! –Le gritó ella también- ¿Qué le pasó? ¿Qué tiene?
Respiró hondo- Nada que te importe, vete –Repitió-
- No me voy a ir Anahí, me quedaré aquí hasta que pueda ver a Dulce
- ¡No vas a ver a nadie, lárgate! –Exigió, empujándola-
- ¡A mí no me toques! –Le gritó, devolviéndole el empujón-
- ¡Ey! ¡A mi hermana no la toques! –Le dijo María, levantándose-
Se rió- ¿Trajiste guardaespaldas?
Blanca se acercó a hasta ellas.
- ¿Qué pasa? ¿Quién es esta? –Le preguntó a Anahí-
- Esta –Señalando con desprecio a Rubí- es la zorra con la que tu hija me puso los cuernos –Confesó por fin-
Christopher y Christian observaban aquella escena sorprendidos analizando de arriba a bajo a Rubí.
- ¿Qué? –Se sorprendió Blanca- ¿Dulce te engañó?
Sonrió- Sí, conmigo –Dijo Rubí, aparentemente muy orgullosa de ello-
- ¿Y tú qué haces aquí? ¡Lárgate! –Le exigió también Blanca-
- ¿Qué? Perdone señora, pero tengo derecho a estar aquí
- ¿Derecho? ¡Derechos tengo yo de cogerte de los pelos y sacarte de aquí, así que vete! –Le gritó Anahí-
- Ya te dije que no me voy a ir de aquí hasta que no vea a Dulce, ¿en qué idioma te lo digo?
- Mira niña o te vas de aquí o llamo a seguridad para que te saquen –Le dijo Blanca- ¡Fuera! –Gritó-
- ¿Saben qué? Me voy –Aceptó por fin Rubí- pero no porque me obligues tú –Le dijo, mirando a Anahí- si no porque yo quiero…
Se rió irónicamente- Me da igual por qué te vas, sólo lárgate
Sin más Rubí se volteó y, por fin, se fue.
- No sabía que Dulce te había engañado… -Le dijo Blanca a Anahí, aún sorprendida con ese hecho-
- Tú no sabes ni la mitad de la historia Blanca, me juzgaste sin ni si quiera conocerme…
Pocos segundos después de que Anahí acabara esa frase, el doctor salió, vestido de verde, acercándose a ellas.
- Estamos a punto de empezar, pueden pasar a verla antes de que la durmamos.
- ¿Todos? –Preguntó Christopher, quien quería entrar-
- No, no, claro que no –Dijo rápidamente el doctor- Sólo pueden entrar dos personas como máximo, lo siento.
Todos se miraron entre ellos.
- Vosotras dos –Dijo Christopher, mirando a Anahí y Blanca- pero salúdala de mi parte –Pidió él-
Sonrió- Vale, no te preocupes –Le dijo Anahí-
Anahí y Blanca entraron acompañadas del doctor.
- Intenten tranquilizarla al máximo, está muy nerviosa por el trasplante –Les dijo-
- ¿Sigue igual?
- Después de que tú entraras se tranquilizó un poco, pero sigue algo nerviosa.
Entraron en el quirófano y allí estaba Dulce, acostada en una de las camas, vestida con un camisón verde, conectadas a muchas máquinas y vías puestas.
Sonrió acercándose a ella- Que guapa estás… -Agarrándole la mano-
Se rió cortamente, sin muchas ganas- Preciosa, ¿verdad? –Irónicamente-
- Hermosa, el verde te queda genial… -Sonriendo, acariciándole la cara-
- Hola mamá… -Saludó Dulce, mirando a su madre en la puerta- ¿Vendrás a darme un beso o te vas a quedar ahí mirándome? –Blanca guardó silencio, mirándola con los ojos húmedos- Yo me levantaría, pero… no puedo.
Sin más Blanca se acercó a su hija, llorando, abrazándola.
- Eres lo único que me queda Dulce… y yo te quiero seas como seas, ¿vale? –Dijo, rompiendo el abrazo, secándose las lágrimas-
Nuevamente Dulce volvió a abrazar a su madre, ahora llorando ella.
- Perdóname mamá…-Decía, llorando-
- No me tienes que pedir perdón por nada, -Rompiendo nuevamente el abrazo, secándole las lágrimas a su hija- en realidad te lo tengo que pedir yo… y a ti también –Dijo, mirando a Anahí- creo que me he equivocado mucho contigo…
Negó con la cabeza, sonriendo- No te preocupes Blanca, está todo bien, de verdad –Le dijo Anahí-
El doctor interrumpió aquella conversación.
- Tenéis que salir ya, vamos a empezar
Blanca y Anahí miraron a Dulce. La pelirroja abrazó a Anahí.
- Tengo mucho miedo –Confesó durante el abrazo-
Rompió el abrazo para poder mirarla- Va a salir todo bien cariño, tranquila
Le dio un corto beso en los labios- Te amo –Seguidamente abrazó a su madre- Te quiero mamá –Le dijo a su madre-
- Señoritas, por favor… -Pedía el doctor-
- Yo también te quiero hija –Decía Blanca, separándose de Dulce-
Anahí volvió a darle un beso en los labios a Dulce, esta vez más largo y, seguidamente se alejó de ella.
- Lo primero que veas cuando despiertes será mi cara, te lo prometo –Dijo la rubia, mirando a Dulce-
- Espero despertar…
- Vas a despertar, ¿vale? –Le dijo la rubia-
- Annie… -Se dispuso a cambiar completamente de tema- cuando salga de aquí nos vamos a subir al altar, ¿me escuchaste?
Sonrió desde la puerta- Claro que sí cariño…
Después de esa frase Blanca y Anahí salieron del quirófano

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:48 pm

Capítulo 53
Ya habían pasado más de cuatro horas y aún no sabían nada de Dulce. Anahí estaba sentada en una de las sillas, con la cabeza recostada en la pared, casi dormida y muy cansada.
- Annie, deberías ir a la cafetería a comer algo o a casa descansar… -Le dijo María-
- No, hasta que Dulce no salga de ese quirófano no me voy a mover de aquí –Respondió, moviendo únicamente los labios-
- Tú también tuviste el accidente, llevas aquí más de diez horas y no has descansado ni comido nada –Dijo esta vez Maite-
La miró- Y tú estás embarazada, deberías estar en casa y deberías haber comido
- Annie tiene razón –La apoyó Christopher- Deberías irte a casa a descansar y a comer algo…
- Que no, que estoy bien… Además, ya queda poco para que Dulce salga del quirófano, prefiero quedarme hasta que sepamos algo
Esa conversación fue interrumpida por el móvil de María.
- ¿Bueno?
- Hola mi amor –Era Poncho- Ya voy para allá en coche, ¿cómo va todo?
- Bien, Dulce está en quirófano. ¿Qué tal estaba Paula?
- Mal, no quería ir a clase, pero le prometí que después del colegio la llevaba al hospital a ver a Dulce
- Vale, pues aquí te espero
- Está bien, hasta ahora –Dicho esto colgó-
- ¿Cómo estaba Paula? –Preguntó Anahí, en cuanto vio que su hermana guardaba el móvil-
- Mal, no quería ir al colegio… Poncho le prometió que después de clase la traería
- Dulce no quiere que venga
- ¿Por qué?
- Pues no sé, dice que no quiere que la niña esté mal por ella…. que no quiere que se preocupe.
- Eso es una tontería, Dulce sabe perfectamente que no hay forma humana de convencer a Paula... Además, creo que a las dos les va a venir bien verse
- Sí, yo también pienso lo mismo…
- Oigan… yo voy a ir un rato a casa a darme una ducha, a comer algo y a descansar un poco…. Estoy que me caigo de sueño –Dijo Christian- Y tú deberías venir conmigo –Dijo, mirando a Anahí-
- ¿Otra vez? Ya dije que de aquí no me voy a mover hasta que no sepamos nada de Dulce. Si quieres vete tú a descansar, estás muy pálido
- ¿En serio? –Se preocupó el rubio, llevándose las manos a la cara-
- Sí, pero más o menos como siempre –Se rió cortamente la rubia-
La miró mal- Imbécil –Se rió- ¿En serio no quieres venir? –Anahí negó con la cabeza- Pues como quieras, llámame con lo que sea, desde que sepas algo de Dulce –Anahí asintió con la cabeza- yo me voy… -Christian se despidió uno a uno de todos- Adiós
el rubio se fue y, varios minutos más tarde, Poncho llegó. Al rato una enfermera salió:
- ¿Familiares de Dulce María Espinoza?
Como siempre todos se levantaron y se acercaron a ella.
- ¿Cómo está? ¿Ya salió del quirófano? –Preguntó esta vez Blanca-
- No, el doctor me pidió que les informara de que había habido algunas complicaciones y el trasplante se iba a alargar un poco más
- ¿Cómo que complicaciones? ¿Está mal? –Preguntó Anahí, nerviosa-
- No sé señorita, yo solo les informo
- ¿Podría entrar al quirófano e informarse mejor? –Preguntó Maite-
- No señorita, el acceso a quirófano está restringido cuando se está operando
- ¿Entonces cómo sabe que el trasplante se complicó? –Preguntó ahora Christopher-
- Porque el doctor salió y me pidió que les dijera –Explicaba- Cuando sepa algo les aviso, por ahora no les puedo decir nada más –Todos la miraron, callados- Con permiso –Dijo, volteándose y volviendo a entrar por aquella puerta-
- Joder… -Decía Anahí, nerviosa, caminando por el pasillo-
- Annie, tranquila, seguro que…
- ¿Que qué? Dijo complicaciones, ¿y si pasó algo? –Dando vueltas por el pasillo-
- Si hubiera pasado algo nos lo habrían dicho, habrá sido un retraso sin importancia… -Dijo esta vez Maite-
- ¡Si hubiera sido un retraso nos habrían dicho “retraso” no “complicaciones”!
Blanca se mantenía al margen de la conversación, simplemente esperaba en silencio.
- Sea lo que sea deberías sentarte y tranquilizarte –Aconsejó ahora Christopher- Llevas sin comer muchas horas y después del accidente deberías de haber estado acostada en una cama
Anahí obvió por completo el consejo de Christopher y continuó dando círculos por el pasillo.
- ¿Y si entramos? –Propuso la rubia. Todos la miraron mal- No, ¿verdad? Mala idea –Concluyó ella misma, continuando las vueltas- ¿Entonces qué hacemos?
- Lo que tienes que hacer es sentarte a esperar –Le dijo María-
- ¡Llevo diez horas sentada, ya me duele el culo de estar ahí sentada!
- Pues haz lo que te dé la gana Annie -Le dijo su hermana, sentándose ella-
Pasó una hora, nuevamente todos estaban sentados esperando, excepto Anahí, quien continuaba de pie, caminando, nerviosa. De repente el doctor, vestido aún de verde, salió. Nuevamente todos se acercaron a él, esta vez más rápida y nerviosamente.
- Está bien –Se adelantó él, mirando a Anahí-
Respiró hondo, más tranquila con esa noticia- ¿Qué pasó?
- Nada, el trasplante iba a la perfección hasta que se le bajaron las pulsaciones y eso lo complicó un poco, pero todo está bien.
- ¿Seguro de que está bien? –Preguntó esta vez Blanca-
- Sí señora, ahora hay que esperar…
- ¿Esperar a qué? –Preguntó Christopher-
- Hay pocas posibilidades, pero en todos los trasplantes puede haber un rechazo… No creo que seas el caso de Dulce, pero cómo les digo, hay que esperar a ver cómo reacciona. –Explicó él-
- ¿Puedo entrar a verla? Le prometí que cuando despertara estaría ahí –Pidió Anahí-
- La vamos a pasar a un cuarto, en cuanto lo hagamos la aviso y pueden entrar a verla
- ¿Todos? –Volvió a preguntar Christopher-
- No, todos no, como mucho de tres en tres –Respondió el Doctor-
- Muchas gracias doctor –Dijo Anahí, sonriendo-
- No tiene que darlas, es mi trabajo –Le devolvió la sonrisa-
Después de esa frase el doctor volvió a entrar. Ahora sí Anahí se sentó, pues empezaba a sentirse algo mareada, pero sonriendo.
- Pues ahora sí yo me voy a tomar un cafecito –Dijo Maite-
- Voy contigo –Dijo Christopher-
- Annie, ¿quieres que te traiga algo? –Le preguntó Maite a la rubia-
Negó con la cabeza, respondiendo así a su pregunta- No tengo hambre, gracias.
- ¿Cómo que no? Deberías comer
- Mai, de verdad que no, después bajo yo a la cafetería y como algo –Decía Anahí-
- Bueno, como quieras, cuando veas a Dulce le dices que ahora venimos a verla, ¿vale? –Anahí asintió con la cabeza-
Después de eso Christopher y Maite se fueron a la cafetería.
- Anahí, yo también me voy a tomar algo, el viaje fue muy largo y desde que me sacaron sangre no he comido nada –Decía Blanca-
- Vale, debes estar súper cansada
- Un poco, la verdad, pero estoy bien. Dile a Dulce que en un ratito vuelvo
- Se lo diré, no te preocupes –Le sonrió-
Ahora Blanca también se fue a la cafetería; solo quedaban Anahí, María y Poncho. Cinco minutos más tarde el doctor salió y llevó a Anahí hasta el cuarto.
- El efecto de la anestesia debe de estar a punto de terminar, así que en un ratito se despertará –Le dijo, antes de abrir la puerta-
El doctor abrió la puerta y Anahí entró, acercándose a la cama. Dulce, ahora, estaba conectada a menos máquinas, aunque continuaba teniendo esas horrorosas vías y, ahora, tenía colocada una mascarilla de oxigeno; además de un gran parche en el pecho.
- ¿Por qué tiene eso? –Preguntó Anahí al doctor, refiriéndose a la mascarilla-
- Acabamos de trasplantarle un pulmón, necesitará oxígeno durante unos días para que su respiración vuelva a la normalidad
- ¿Y ese parche? Es de la operación, ¿no? –El doctor asintió con la cabeza- ¿Se le quedará cicatriz?
- No, no creo. Una enfermera le realizará la cura necesaria todos los días y, tal vez, le quedará una pequeña cicatriz, pero muy diminuta… -Anahí asintió con la cabeza, dando a entender que lo había comprendido- Te dejo a solas con ella, sólo te pido que cuando despierte no hable mucho y que, luego, cuando tus amigos entren, no armen mucho escándalo
- Vale, no te preocupes, me encargaré de que eso no pase.
- Después paso a ver como sigue –Sonrió, antes de salir-
El doctor salió del cuarto, dejándolas solas. Anahí llevó su mano a la cara de la pelirroja, dándole suaves caricias en la cara y, seguidamente, acercó sus labios a la frente de Dulce, dejando ahí un corto beso. Al cabo de cinco minutos, lentamente, Dulce comenzó a abrir los ojos. En cuanto se dio cuenta de eso Anahí sonrió, volviendo a acariciarle tiernamente la cara.
- Hola cariño…
Sonrió- Hola… -Adormilada por la anestesia- ¿Desperté?
- Sí cariño, despertaste, aquí estás… -Agarrándole la mano con su mano libre, dándole suaves caricias- Aquí estoy, contigo, como te prometí.
- ¿Cómo salió todo?
- Bien, perfectamente, de hecho el doctor dice que no te va a quedar cicatriz
- ¿Mi mamá?
- En la cafetería, estaba muy cansada del viaje y desde que te donó la sangre no había comido nada…
Respiró hondo, cosa que le dolió- Joder… -Se quejó, llevándose la mano libre a su pecho-
- Respira tranquila, si no te va a doler…
- ¿Segura de que salió todo bien?
- Que si cariño, salió todo bien
- No me van a hacer nada más, ¿verdad?
- Eso yo no lo sé, pero por ahora parece que todo va bien.
La pelirroja separó su mano de la de Anahí, llevándola a la incómoda mascarilla que tenía puesta, moviéndola.
- ¿Qué haces? Déjate eso –Le dijo, colocándole bien la mascarilla y llevando las manos de Dulce a donde estaban antes: en la cama-
- Me molesta –Se quejó-
- Pues te vas a tener que aguantar, porque parece que lo vas a necesitar unos días
Rodó los ojos- Esto es una mierda…
- Pues sí, lo es, pero no te quejes, al menos estás viva…
Guardó silencio un momento- Tienes razón…
Anahí miraba a Dulce pero, de repente, sintió como todo le daba vueltas; ahora le veía dos caras, cuatro ojos, dos narices, dos bocas…. Y Dulce lo notó:
- Cariño, ¿estás bien?
Tardó un rato en contestar- Sí, sí… estoy bien… -Agachando la cabeza, intentando mirar un único sitio-
- Annie, ¿segura? Estás muy pálida
- Sí, sí, no te preocupes… -Dijo, sin mirarla- Solo me duele un poco la cabeza –Ahora sí la miró, con una sonrisa, intentando que eso sirviera para convencerla- Oye… yo también me muero de hambre, voy a ir un momento a… -Parpadeó varias veces, aún viendo doble la cara de Dulce- la cafetería y luego vuelvo... –Se dispuso a levantarse- Tú intenta descansar un poco
- Vale, pero ¿segura qué estás bien?
Asintió con la cabeza, respondiendo así a su pregunta- No te preocupes –Se volteó, caminando muy lentamente hasta la puerta, intentando mirar un punto fijo-
Anahí llegó hasta la puerta, la abrió, miró a Dulce y le dijo:
- Te amo –Sonriendo cortamente-
sin dar la mínima oportunidad de que Dulce respondiera y con mucha prisa por salir, se volteó, saliendo del cuarto. Al salir se encontró cara a cara con su hermana.
- ¿Annie? ¿Estás bien? –Preguntó su hermana, quien en cuanto la vio se dio cuenta de que estaba muy pálida-
Anahí miró fijamente a su hermana, viéndole a ella también la cara doble. Sólo le dio tiempo a negar con la cabeza antes de dejar que su cuerpo cayera hacia delante. María cogió, como pudo, a su hermana en el aire, llamando a Poncho para que la ayudara.
- ¡Poncho, ayúdame!
Rápidamente Poncho fue en su ayuda, agarrando a Anahí, recostándola en el suelo.
- ¡Doctor! –Gritaba María-
En menos de diez segundos el doctor apareció al final del pasillo y, cuando vio a Anahí tirada en el suelo, corrió hacia ella.
- ¿Qué pasó? –Preguntaba, agachándose, tomándole las pulsaciones a Anahí-
- No sé, salió del cuarto muy pálida y se desmayó –Explicaba María, observando como el doctor auscultaba a Anahí- Desde el accidente no ha parado, no ha comido nada…
- ¿Cómo que no? ¿Ni la revisaron ni nada? –María negó con la cabeza-
Lentamente Anahí abrió los ojos.
- Anahí, ¿estás bien? –Decía el doctor, mirándola-
Algo confundida- Sí, sí, solo me mareé… -Dijo, comenzando a incorporarse-
- Normal, llevas muchas horas sin comer –Le dijo el Doctor, ayudándola a levantar- Quiero que te vayas a tu casa, comas algo, te duches y te acuestes a dormir
- ¿Qué? No, no, yo quiero estar aquí con Dulce –Ya de pie, con la mano en la cabeza, pues le dolía-
- Dulce está bien y tú necesitas descansar. No es una recomendación, es una obligación: vete a tu casa –Le dijo-
- Annie, si quieres Poncho y yo te llevamos –Le dijo María-
- Que no, que no quiero que Dulce se quede sola
- No se va a quedar sola, en un ratito sube Mai y su mamá –Le decía su hermana, tratando de convencerla- Venga, tú también necesitas descansar un poco
Dudó un momento- Está bien… pero primero me despido de ella –Mirando al doctor-
- Como quieras, pero vete a casa, ¿vale? –Anahí asintió- Voy a acabar lo que estaba haciendo, espero que cuando vuelva no sigas aquí – el doctor volvió por donde vino-
- Voy a despedirme de ella y salgo –Les dijo Anahí, entrando al cuarto-
Nuevamente Anahí entró al cuarto, encontrándose a Dulce acostada en la cama, con los ojos cerrados. La pelirroja, en cuanto escuchó que la puerta se abría, abrió ella los ojos.
- Hola otra vez –Sonrió Anahí, acercándose a la cama-
- Hola… -Sonrió de medio lado-
Agarrándole la mano- Oye, ¿te molesta si me voy un rato a casa a descansar? Llevo aquí desde el accidente, no he comido nada y necesito dormir un poco…
- ¿Aún no has comido? ¿Estás loca? Claro que te puedes ir cariño, de hecho deberías haberte ido hace un buen rato
- No iba a irme sin saber cómo estabas
- Bueno, ya sabes que estoy bien, puedes irte… pero vuelves, ¿eh?
Sonrió- Claro que vuelvo, en un par de horas, como mucho, estoy aquí de nuevo… Pero tú te portas bien, ¿vale? -Dulce asintió con la cabeza- Te amo –Dicho esto le dio un suave beso en la frente-
- Yo también te amo
- Pórtate bien –Repitió, alejándose de la cama-
- Que sí… tú no tardes mucho, que te voy a echar de menos –Decía, mirándola alejarse desde la cama-
Abriendo la puerta- No tardaré, no te preocupes –Le dijo, mirándola desde la puerta- En un ratito sube tu mamá y te quedas con ella, ¿vale? –Dulce asintió con la cabeza- Te amo –Repitió-
- Yo también cariño –Repitió desde la cama-
Después de escuchar esa frase, Anahí salió del cuarto, dejando sola a Dulce, encontrándose con María y Poncho.
- ¿Ya?
Sonrió- Sí, ya… vámonos, porque... estoy súper mareada
- Normal hermana, normal…
Afuera del hospital se encontraba Charlie entrando, cuando de repente, se topó con su hermana:
- ¿Qué haces aquí? –Preguntó Charlie a Rubí-
- Hermanito –Sonrió falsamente- ¿Cómo estás?
La agarró del brazo y la sacó del hospital- ¿Qué haces aquí? –Volvió a preguntar, más agresivamente-
- Ey… -Se soltó bruscamente- ¿Por qué tanta agresividad?
- ¿¡Qué haces aquí!? –Repitió, ya gritando-
- Estoy esperando a que la rubia se vaya para poder ver a Dulce
- ¡Tú no vas a ver a nadie!
Lo que ninguno de los dos sabía era que, Anahí, desde la puerta, los estaba viendo discutir, atónita, sin entender nada.
- ¿Qué pasa? –Preguntaba María, mirando a su hermana- ¿Qué miras? –Intentando descubrir qué miraba su hermana-
- Annie, ese es tu exnovio, ¿no? –Preguntó Poncho, quien conocía de vista a Charlie-
- Sí, lo es…
Por fin descubrió a dónde miraban- Y la otra es la tipa con la que se acostó Dulce, ¿no?
- Sí, lo que no entiendo es qué hacen juntos, discutiendo…

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:49 pm

Capítulo 54
Anahí sacó el móvil y, sin moverse de la puerta del hospital, observando a Charlie, lo llamó.
- ¿Bueno?
- Hola Charlie
- ¿Annie? Hola, ¿cómo estás? ¿Cómo va todo con Dulce?
- Bien, todo bien. Oye, ¿dónde estás?
- Estoy… en la empresa, como siempre…
- Ah, ¿sí¿ Pues… no sé, tal vez sea casualidad, pero yo estoy viendo a un chico igual que tú en la salida del hospital
Charlie se puso muy nervioso.
- Ah, ¿sí? –Haciéndola un gesto a su hermana como de que se fuera-
- ¿Qué? –Preguntó Rubí-
Charlie repitió el gesto y, ahora sí, Rubí se volteó y se fue, no sin antes soltar una corta risa. Sin más Anahí se acercó hasta él, guardando el móvil.
- ¿Qué hacías con esa? –Preguntó sin rodeos- ¿La conoces?
- Bueno… es una conocida, ¿por qué?
- Esa fue la que se acostó con Dulce
- ¿Qué? ¿Rubí? –Fingió no saber-
- Sí, Rubí, y no te hagas porque sé que lo sabes. Además… ¿por qué me dijiste que estabas en la empresa?
- Bueno… yo… -Comenzó a tartamudear- Te dije eso porque… porque…
- Perdón –Interrumpió María-, pero deberíamos irnos Annie, necesitas descansar.
- Sí, ella tiene razón, vete a casa y yo te prometo que mañana te explico todo –Dijo el rubio-
Lo apuntó amenazadoramente con el dedo- Pero quiero la verdad
- Que si, no te preocupes, ya vete…
Sin responder a eso Anahí agarró a su herma del brazo y, agarrando también a Poncho, comenzó a caminar, jalando de ellos, alejándose de Charlie; el rubio también se fue. Y así fue, llevaron a Anahí hasta su casa. Una vez allí se duchó, comió algo y se acostó a dormir. En el hospital, Blanca había ido al cuarto de su hija.
- Hola… -Sonriendo, acercándose a la cama-
- Hola –Sonriendo desde la cama-
Le dio un suave y tierno beso en la frente- ¿Cómo estás? –Agarrándole la mano-
- Me duele todo y me muero de sueño, además esta cosa –Refiriéndose a la mascarilla de oxígeno- es muy incómoda…
- Bueno, pero gracias a dios estás mucho mejor… ¿Y Anahí?
- Se fue un rato a casa a descansar, desde el accidente no había comido nada –Blanca asintió con la cabeza- Mamá… lo que dijiste antes, en el quirófano, ¿era en serio? ¿O… lo dijiste solo por si me pasaba algo?
- Claro que lo dije en serio, creo que me pasé demasiado con Anahí… sólo quería protegerte Dulce
- Me sobreprotegías y… además, una cosa es protegerme y otra muy distinta es hacer lo que hacías- Lo sé, pero… así somos las madres hija, lo siento… espero que me perdones…
- Claro que te perdono mamá –Sonrió-
En otro lado Anahí continuaba durmiendo, ya habían pasado cuatro horas y lo que la despertó fue su móvil.
- ¿Bueno? –Adormilada-
- Annie, ¿te desperté? –Era María-
Bostezó- Si, pero no te preocupes… ya era hora de que me despertara, ¿qué pasa?
- Pues que estoy en el cole, esperando a que salga Paula, ¿pasamos por tu casa y te vamos a buscar para ir juntas al hospital?
- Vale, sí, perfecto –Aceptó-
- Pues… -Se escuchó ruido de fondo- Ya salió la “estampida” –Se rió- Hasta ahora
Riéndose- Hasta ahora –Dicho esto colgó-
Después de colgar, seguidamente, Anahí marcó el móvil de Maite y la llamó.
- ¿Bueno?
- Hola Mai
- Annie, hola, ¿cómo estás?
- Bien, mejor… ¿cómo está Dulce?
- Bien, muy bien, antes de irme entré a verla
- ¿Antes de irte? –Se extrañó- ¿Dónde estás?
- En mi casa… tenía nauseas y estaba algo cansada, prefería venir a descansar un poco
- ¿ves? Te lo dije
- Annie, el ginecólogo ya me había dicho que las nauseas iban a ser normales, así que ni te preocupes… duermo un poco y se me pasa, bueno… eso espero.
- Bueno, pues descansa y a la noche te llamo para ver como sigues
- Vale, así me cuentas qué tal esta Dulce, ¿vas a ir al hospital?
- Sí, en un rato pasa por aquí María con Paula y nos vamos para allá
- Está bien, hasta esta noche –colgó-
Anahí se vistió y maquilló y, cuando ya estaba esperando la llegada de su hermana, se le ocurrió algo. Fue a las cosas de Dulce, buscó y buscó hasta que encontró el anillo de matrimonio; con una sonrisa lo guardó en su bolso. En menos de quince minutos su hermana llegó, acompañada de Paula. La niña, en cuanto entró, abrazó a Anahí.
- ¿De verdad que Dul está bien?
Sonrió, separándose- Sí cariño, ya está mucho mejor
- Entonces no se va a morir, ¿no? –Preguntó asustada-
- No, claro que no Paula, ya te lo dije
- Pues sí, pero yo tenía miedo de que su hermana quisiera llevársela con ella
- ¿Su hermana? –Se sorprendió María, quien no sabía de qué hablaban-
- Si mamá, Dul tiene un hermana que vive en el cielo y que la cuida, ¿verdad Annie?
Sonrió- Sí, así es, ya te explicaré –Le dijo a su hermana-
- Pues vámonos –Dijo María-
las tres juntas comenzaron el camino, andando, hasta el hospital. Por el camino:
- Poncho me dijo que Christian y él iban a volver a trabajar aquí –Informó María, sonriendo, bastante contenta-
- ¿En serio? –Se sorprendió Anahí, aunque con una sonrisa. María asintió con la cabeza- Me alegro y supongo que tú también, ¿no?
- Sí, la verdad es que si queríamos tener una relación seria necesitábamos estabilidad… y, si él viviera en Barcelona, no tendríamos estabilidad.
Tardaron más de media hora, pero, por fin, llegaron. Las tres subieron a la planta en la que se encontraba Dulce, se dirigieron al cuarto y entraron, encontrándose a la pelirroja sola en el cuarto, con los ojos cerrados, aparentemente dormida. Varios segundos después, cuando Dulce sintió que alguien entraba, abrió los ojos, encontrándose a las tres ahí paradas, mirándola.
- ¿Paula? –Miró a la niña y seguidamente miró a Anahí- ¿Qué haces aquí?
Corrió hasta la cama, subiéndose- Vine a verte –Dijo, abrazándola-
- Auch Auch… -Dijo, alejando un poco a la niña, pues se había recostado en la herida-
- Lo siento… -Apartándose un poco, abrazándola sin hacerle daño- Pensaba que te ibas a morir
Dulce correspondió al abrazo de la niña, mirando a Anahí; la rubia le picó el ojo, sonriendo.
- ¿Yo? ¿A morir? –Rompiendo el abrazo- ¿Estás loca? No me puedo morir todavía, tengo que cuidar de ti, ¿te acuerdas? –Le sonrió-
- Pues sí, pero como tu hermana también se murió cuando tenía tu edad… pensé que te podía pasar lo mismo que a ella.
Después de esa frase por parte de Paula hubo un corto silencio, silencio que Anahí rompió diciendo:
- Bueno ya Paulita, déjame a mi darle un beso –Dijo Anahí, acercándose hasta ellas-
- No, no, no se pueden dar besitos porque Dulce está mala –Dijo la niña, impidiendo que Anahí acercara su cara a la de Dulce-
- Bueno… en la boca tal vez no, pero en la frente sí… -Sonrió Anahí, dándole un corto beso a Dulce en la frente-
- Ah bueno, ahí sí –Se rió la niña-
- Hola María –Sonrió Dulce, mirando a María apartada en un lado del cuarto, observando-
- Mamá ven, no te vamos a comer –Se rió Paula, mirando a su madre-
Se rió- Ya sé… -Acercándose a la cama- Veo que estás mucho mejor –Le dijo a Dulce-
- Sí, gracias a dios estoy mucho mejor…
- Me alegro
- Yo también me alegro, créeme –Se rió la pelirroja-
Pasaron la tarde ahí metidas, intentando divertir y alegrar lo más posible a Dulce; pero ya era tarde y María y Paula tenían que irse.
- Bueno chicas… nosotras nos vamos ya porque mañana Paula tiene cole y yo tengo que trabajar –Se dispuso a despedirse María, dándole dos besos a su hermana y, seguidamente a Dulce- Espero que sigas así de bien
- Gracias –Sonrió la pelirroja-
- Adiós Dul –Se despidió Paula, volviendo a abrazar a Dulce- Te quiero –Le dijo durante el abrazo-
- Yo también te quiero Paulita –Abrazándola-
Seguidamente Paula se despidió de Anahí y, ella y su madre, salieron del cuarto, dejando solas a Anahí y Dulce.
- ¿Y tu mamá? –Preguntó Anahí-
- Se fue un poco antes de que vosotras llegarais, estaba cansada
- ¿A dónde se fue?
- A un hotel, parece que rentó un cuarto allí.
- ¿Cómo? Podría haberse venido a casa, no hay problema… Un hotel es demasiado caro
- Ya, lo sé, se lo dije, pero no hizo caso… cariño, te puedes sentar conmigo, no muerdo –Se rió, viendo que Anahí llevaba casi toda la tarde allí de pie-
Se rió, sentándose en la cama, a un lado- Ya, pero no me había sentado por si tú estabas incómoda
- ¿Cómo voy a estar incómoda? –Sonriendo, apoyando una de sus manos en el muslo de Anahí-
- Mira como te dejaron las manos las enfermeras… -Cogió esa mano, observando todos los pinchazos y una de las vías-
- Ya sé... deben pensar que tengo complejo de colador o algo –Ambas se rieron-
Esas risas duraron unos segundos más y después volvieron a estar en silencio. Hasta que Dulce dijo.
- No debiste traer a la niña…
- ¿Por qué? Te distrajiste mucho con ella… Además, Paula estaba muy preocupada, hasta que no te viera no se iba a quedar tranquila
- Pues sí, pero aún así un hospital no es lugar para niños
La miró- Solo vino de visita
- Eso da igual…. Oye, ¿no me puedo quitar esta cosa? –Preguntó, apartándose un poco la mascarilla-
- ¡No! –Dijo, agarrándole la mascarilla, volviéndola a poner en su sitio- La dejas quietita, ¿vale? El doctor dijo que la tuvieras puesta, por cierto… ¿no ha venido a verte?
- ¿Quién?
- El doctor –Respondió como si fuera lo más obvio-
- Ah –Se rió- Sí, vino antes, cuando estaba aquí mi mamá
- ¿Y qué te dijo?
- No sé, nada, me hizo de todo, pero no me dijo nada… como siempre –Anahí se rió- ¿Y tú? ¿Descansaste?
Asintió con la cabeza, sonriendo- Sí, la verdad es que necesitaba a mi camita…
- De todas formas tú también te golpeaste duro en el accidente, ¿eh? –Dijo, acariciándole, como podía la cara- Estás llena de golpes y heridas
- Sí, pero bueno… esto no es nada, solo unos golpes…
Dulce llevó lentamente sus dedos a los labios de Anahí, acariciándolos, mirándolos fijamente...
- Oye… -Sonriendo, alternando la mirada entre los labios y los ojos de Anahí- ¿No me puedo quitar esta mierda –Refiriéndose, nuevamente, a la mascarilla de oxígeno- para poder besarte?
Sonrió- No cariño, lo siento, pero… nos vamos a tener que aguantar las ganas unos días…
- Joder… -Se quejó, riendo-
Nuevamente las risas duraron poco tiempo y después volvieron a quedarse en silencio; hasta que, otra vez, fue Dulce quien lo rompió.
- Cariño… -Bajando sus caricias a la mano de Anahí, agarrándola- Lo que te dije antes en el quirófano iba totalmente en serio
Alzó una ceja- ¿Qué cosa?

Flash Back
- Annie… -Se dispuso a cambiar completamente de tema- cuando salga de aquí nos vamos a subir al altar, ¿me escuchaste?
Sonrió desde la puerta- Claro que sí cariño…
Fin del Flash Back

- Lo de que cuando saliéramos de aquí nos íbamos a subir al altar… va totalmente en serio
- ¿Tú crees que esa es forma de pedírmelo? –Sonriendo-
- ¿Y qué quieres que haga? Aquí no tengo el anillo…
Anahí sonrió ampliamente y, lentamente, cogió su bolso, disponiéndose a sacar algo.
- ¿Qué haces?
- Sacar esto… -Dándole la cajita, con el anillo en su interior- Ya está, ya tienes anillo
Se rió, cogiendo la cajita, sorprendida, mirándola- ¿Por qué la tienes en el bolso?
- Porque si, porque sabía que me lo pedirías…
Dulce sacó el anillo, miró a Anahí y, cuando iba a comenzar, la rubia la interrumpió.
- Espera… -Interrumpió la rubia- Antes quiero saber algo… ¿por qué?
Alzó una ceja- ¿Cómo que por qué?
- ¿Por qué hace dos semanas no y ahora sí?
- Porque si, porque me he dado cuenta de que no hay tiempo de nada, hay que vivir como si fuera el último día… Casi me muero sin casarme contigo… -Anahí sonreía, escuchando atentamente- Además… eres el amor de mi vida, lo eres todo y después de todo lo que hemos pasado nos merecemos una boda –Ambas se rieron-
Ahora sí, Dulce si dispuso a comenzar.
Agarrando la mano de Anahí, con el anillo en su otra mano- Cariño… ¿te quieres casar conmigo? –Preguntó-
Sorprendentemente para la pelirroja, Anahí guardó silencio.
- ¿Annie? –Se asustó-
Anahí, con una amplia sonrisa, le quitó la mascarilla a Dulce y, sin más la besó. La pelirroja no dudó en responder a aquel beso, profundizándolo con su lengua, ansiosamente. Anahí recibió muy bien la lengua de Dulce y comenzó a jugar con ella, con la misma intensidad. El beso era tan loco que, desgraciadamente, varios largos segundos después, se vieron obligadas a separarse, pues el aire les faltaba.
Con la respiración agitada- Supongo que eso es un sí, ¿no?
Sonrió y la atrapó en un corto aunque excitante beso- Sí… -Extendiendo la mano para que Dulce le pusiera el anillo-
Poniéndole el anillo con una sonrisa- Ah, claro, yo no, pero tú si me puedes quitar la mascarilla para besarme…
Se rió- Cállate –Exigió, volviendo a besarla

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:49 pm

Capítulo 55
Fueron interrumpidas por el doctor.
- No Dulce, no deberías quitarte la mascarilla… -Dijo, viendo como las dos se separaban rápidamente- perdón por interrumpir –Se disculpó-
Se rió- No pasa nada doctor… -Le dijo Anahí, levantándose de la cama-
- ¿Cuándo me voy a poder quitar esta cosa? –Preguntó Dulce, volviendo a colocarse bien la mascarilla-
- Pues… -Acercándose a la cama- como mínimo la vas a tener puesta dos días más. Incorpórate, por favor
Dulce, lentamente, con ayuda del doctor, se incorporó
- ¿Te duele? –Preguntó, observando la cara de Dulce-
- Un poco
Cogiendo el estetoscopio- Respira hondo –Llevando aquel frío estetoscopio al pecho de Dulce-
Dulce respiró hondo, mientras el doctor la auscultaba, bajo la fija mirada de Anahí. De un momento a otro el doctor negó con la cabeza, cosa que preocupó a Dulce.
- ¿Qué pasa?
- Dame el brazo –Pidió. Dulce extendió el brazo- ¿Sueles tener la tensión alta? –Decía, disponiéndose a tomarle la tensión-
- Pues no sé
Volvió a negar con la cabeza- 15,9… voy a inyectarte un calmante
- Estoy muy calmada
- Tu tensión no, y a tu pulmón no le conviene que tengas la tensión alta. Además va a venir una enfermera para hacerte una cura en el pecho y te voy a hacer una radiografía.
- ¿Radiografía para qué?
- Para ver cómo está el pulmón, hay que prevenir cualquier tipo de rechazo
- ¿Y cuando me voy a ir de aquí? –Volviendo a recostarse en la cama-
- Por ahora me temo que te vas a quedar un largo tiempo
- ¿Qué? ¿por qué?
- Porque si, porque debes estar controlada. No sé si te has dado cuenta Dulce, pero no hace ni medio día te trasplante un pulmón.
- Tengo el pecho abierto en dos, créame que me he dado cuenta –Lo miró mal-
- ¿Pero está bien? –Preguntó Anahí-
La miró- No está mal, eso es lo importante –Volvió a mirar a Dulce- De hecho tienes mucha suerte de estar viva, así que espero que te cuides
- ¿Cuidarme significa dejarme el brazo como un colador? –Señalándose el brazo- Doctor, sé que tal vez no le caigo bien, pero no hace falta que mande a sus enfermeras para que me llenen de agujeritos –El doctor y Anahí se rieron-
- ¿Tú estás mejor? –Le preguntó el doctor a Anahí- Tal vez debería hacerte una revisión
- ¿Ella? ¿Qué le pasó a ella? –Preguntó Dulce, quien todavía no sabía nada del desmayo. Anahí guardó silencio- ¿Annie, qué te pasó?
- Nada cariño, nada… estoy bien, ¿no me ves?
- ¿Qué te pasó? –Volvió a preguntar, con cara de “pocas amigas”
Suspiró- ¿Te acuerdas cuando te dije que me iba a casa porque estaba cansada? –Dulce asintió con la cabeza- Pues fue porque antes me había desmayado…
- ¿Por qué?
- Porque lo que debía de haber hecho después de tal accidente, como mínimo, era acostarse en una cama… y estuvo más de 10 horas, sin comer nada, parada en el hospital… -Explicó el doctor-
- Te dije que deberías haberte ido a casa a descansar
- Estabas desangrándote Dulce, no te dejaría sola ni aunque me estuviera muriendo.
Esa conversación fue interrumpida por una enfermera.
- Hola… vengo a hacer la cura doctor-Sonriendo, entrando en el cuarto con un carrito lleno de medicamentos y herramientas médicas-
- Claro, pase. Además póngale 10mg de Nolotil intravenoso y pida una radiografía urgente
- Muy bien doctor… -Acercándose a Dulce, buscando cosas en aquel carrito-
- Anahí, acompáñame fuera
- ¿Por qué? –Preguntó Dulce, mientras la enfermera continuaba buscando algo en el carrito-
- Porque esa herida que tienes en el pecho es bastante desagradable y no creo que a Anahí le agrade ver tal cosa
La rubia se rió- Pues… no, la verdad es que no me gustan… Cuando la señorita acabe entro otra vez, ¿vale? –Le sonrió-
Suspiró, aunque después sonrió- Vale
el doctor y Anahí salieron del cuarto, dejando a Dulce sola con la enfermera.
- Anahí, tengo que hablar contigo… -Le dijo el doctor, en cuanto salieron del cuarto-
- ¿Qué pasa?
- A ver… no quise decir nada dentro para que Dulce no se pusiera más nerviosa… En los análisis que le hicimos vimos que continúa muy débil, cuando le ausculté el pecho escuché unos sonidos extraños y, además, tiene la tensión muy alta…
Guardó silencio un momento- ¿Y? –Preguntó, pues no entendía-
- Y me temo que se va a tener que quedar aquí un largo tiempo
Suspiró- ¿Cuánto?
- Un mes, puede que más
- No va a querer quedarse tanto tiempo
- Pues se tiene que quedar, después de un trasplante como el suyo tiene que estar muy controlada
- Doctor… queremos casarnos, yo no la veo tan mal…
- Aparentemente no, pero ya viste que tiene la tensión por las nubes… De todas formas no está mal, de hecho está muy bien para lo mal que llegó, pero aún así está muy débil.
- Bueno, pero podría venir todos los días y hacerse las revisiones necesarias –Intentaba convencerlo Anahí-
- No Anahí, no me vas a convencer, lo siento, pero Dulce me va a tener que ver todos los días durante un mes
Volvió a suspirar- Está bien… pero va a ser muy difícil convencerla
- Por ahora no le digas nada –Anahí asintió con la cabeza- Y me temo que a las ocho te tienes que ir
- ¿Qué? ¿Por qué?
- Porque el horario de visita es hasta las ocho, lo siento
- ¿No me puedo quedar un poquito más?
- No, lo siento, pero no
- Vale, vale, a las ocho me voy… pero mañana estoy aquí a primera hora, ¿eh? –Advirtió. El doctor asintió sonriendo-
- Me voy, mañana te veo –Sonriendo-
- Vale –Sonriendo- Hasta mañana
Después de diez minutos la enfermera salió del cuarto y, Anahí, entró.
- ¿Qué tal? –Entrando-
- ¡Mal! ¡Mira! –Le señaló la mano, con otra vía- ¡Se piensan que soy un colador, joder!
Se rió- Bueno cariño, ya, tranquila… -Sentándose otra vez en la cama, agarrándole la mano- Ya escuchaste al doctor, no te conviene alterarte
- ¿Cómo no me voy a alterar? ¿Cuánto tiempo voy a estar en esta puta cama?
- ¡Ey! Habla bien
La miró mal- ¿Cuánto tiempo voy a estar en esta camita? –Repitió la pregunta, sarcásticamente-
Se rió- Así está mejor… Pues no sé, ya escuchaste lo que te dijo el doctor…
Suspiró- ¿Y tú por qué no me dijiste que te habías desmayado y que te encontrabas mal?
- Porque no, no quería asustarte, era una tontería.
- ¿Una tontería? Te desmayaste
- Sí, pero estoy bien
- Pero deberías haberme dicho que te encontrabas mal
- No
- Sí
- Bueno, vale, lo que tú digas –Admitió, sin ganas de discutir. Miró el gran parche que tenía Dulce en el pecho, tapando la herida- ¿Te dolió? –Preguntó-
- Sí, la verdad es que sí… Está horrible, todo lleno de…
Con cara de asco- Vale, vale, cállate, no me lo cuentes… -Pidió-
Se rió- Es bastante asqueroso
- Pues precisamente por eso –Se rió-
- La enfermera me dijo que esto va para largo
- ¿Qué cosa?
- Lo mío… -Anahí alzó una ceja, no entendía- Que voy a estar un largo tiempo entre estas cuatro paredes –Explicó más claramente-
Guardó silencio un momento- Cariño, es por tu bien…
- Aún así no quiero… no puedo estar tirada en la cama sin moverme Annie, lo sabes.
- Pues vas a tener que hacerlo… -Dulce negó con la cabeza- Tienes que poner algo de tu parte Dulce
- Ya puse un pulmón, ¿te parece poco?
Se rió- Imbécil
- Gracias cariño, yo también te amo –Se rió-
Se rió y miró su reloj- Pues… me temo que me tengo que ir ya…
- ¿Qué? ¿Ya? ¿Por qué?
- Porque el doctor me dijo que a las 8 se acababa el horario de visitas y ya son las ocho.
Le agarró las manos- No quiero quedarme sola
Suspiró, acariciándole las manos- Me encantaría quedarme contigo, pero el doctor no me deja… Tú solo intenta dormir, mañana, a primera hora, estoy aquí, ¿vale? –Sonriendo-
- Con el calmante que me dieron creo que me voy a quedar dormida y hasta dentro de dos días no me despierto –Ambas se rieron-
- Oye… con todo este mes que tenemos por delante habrá que ir preparando la boda, ¿no? –Sonriendo-
- Claro que si… -Sonrió- Pero…
Alzó una ceja- ¿Pero?
- ¿Cómo crees que se lo tomará mi mamá?
- Pues… yo creo que bien
- Ojalá…
- Bueno... –Se puso en pie- Antes de irme quiero contarte algo
- ¿Qué cosa?
- Antes, cuando tú estabas en quirófano, vino Rubí
- ¿Rubí? ¿Para qué?
- Para ver cómo estabas
- ¿Quién le dijo?
- No sé… pero escúchame. Cuando antes me fui a casa, al salir, vi a Charlie hablando con Rubí
- ¿A Charlie? ¿Con Rubí? ¿Se conocen?
- No lo sé, parece que sí. Mañana quedé con él para hablar
- ¿Qué?
- Que quedé con él para hablar
- No
- Sí
- No, no quiero que vayas a hablar con el Anahí
Suspiró- Cariño… solo voy a hablar con él para que me expliqué porque estaba con Rubí, nada más.
- Me da igual, no quiero que vayas a verlo.
- Dulce, por Dios…
- No –Repitió-
- Pues lo siento, pero sí, voy a ir a hablar con él… Quiero saber que se traen esos dos
- Sólo pueden traerse cosas malas, no quiero que vayas tú sola, ¿y si te hacen algo?
- ¿Qué me van a hacer? Sólo voy a hablar con él
- Rubí está loca, es capaz de hacer cualquier cosa… no quiero que vayas Annie, por favor –Ya pidió-
- No le tengo miedo a esa golfa
- Pues yo si tengo miedo a que te haga algo, así que no vayas –Anahí guardó silencio- Cariño… -Le agarró las manos- Por favor…
Suspiró- Está bien, no voy, ya no te preocupes…
- ¿De verdad?
- Que sí... –Sonrió- y ya, me tengo que ir que el doctor me va a regañar –Cogiendo su bolso-
- Dame un beso antes de irte, ¿no?
Sonrió- Claro que sí cariño… -Seguidamente la abrazó- Te amo, te amo, te amo… -Decía, mientras se incorporaba y le quitaba un poco la mascarilla para darle un corto beso en los labios- Mañana vengo a primera hora
- Más te vale –Sonriendo, viendo como la rubia se alejaba-
Sonriendo ampliamente- Duérmete, ¿vale?
- Sí, no te preocupes –Sonriendo desde la cama- Te amo
- Yo también cariño, hasta mañana
después de sonreír, Anahí salió del cuarto. La rubia salió del hospital y, al hacerlo, se encontró con Rubí.
- Joder… ¿todavía sigues aquí? ¿Qué quieres?
- Estaba esperándote
- ¿Para qué?
- ¿Cómo está? –Preguntó, realmente preocupada-
- Bien, está bien.
- ¿Segura?
- Sí… le hicieron el trasplante, está algo débil y tendrá que quedarse un tiempo, pero está bien
Sonrió- Menos mal…
- ¿De qué conoces a Charlie? –Preguntó de súbito-
- Es mi hermano –Dijo claramente, sin rodeos-
- ¿Qué?
- Que es mi hermano. ¿Sabes qué? Te voy a contar toda la verdad, ya me cansé de guardar esto.
- Espero que no sea mentira
- No es mentira, ¿vamos a tomar un café y hablamos, por primera vez, como personas civilizadas?
Dudó un momento- Está bien, vamos…
fueron a la cafetería del hospital y allí se sentaron a hablar.
- Explícame, ¿cómo que es tu hermano?
- Pues eso, es mi hermano. Seguía loquito por ti, así que me pidió que me acercara a Dulce e intentara ligármela y, además, te contrató para alejarte lo más posible de la pelirroja. Me enseñó algunas fotos y, la verdad, a simple vista estaba muy buena, así que no me negué –Anahí guardó silencio- A medida que la fui conociendo me comenzó a gustar y, te juro por lo que quieras, que la quiero… Pero claro, mi hermano se dio cuenta de que jamás conseguiría lo que quería y se dio por vencido
- ¿Cómo sé que no me estás mintiendo?
- ¿Por qué iba a mentirte? –Anahí guardó silencio- No gano nada mintiéndote Anahí…
- ¿Y por qué me lo estás contando?
- Porque estoy harta de ser yo la mala. Mi hermano está tan feliz y fue él quien lo empezó todo… no es justo que sea yo la amargada. –Anahí guardó silencio- Mira Anahí… si quieres creerme, créeme, y si no pues me da igual… no gano ni pierdo nada con esto… -Nuevamente Anahí guardó silencio- Además, piénsalo… todo tiene lógica, ¿si no como me enteraba yo de vuestras cosas? ¿Cómo supe yo que Dulce estaba aquí? Porque hable con Charlie, mi hermano me lo dijo.
Anahí comenzaba a creerse esa historia, Rubí tenía razón: todo tenía lógica.
- Y, cambiando de tema, quiero decirte que os voy a dejar en paz –Anahí la miró, sorprendida- Todo este tiempo me he pasado mucho… y ya, quiero alejarme de todo, me voy a ir de viaje un largo tiempo… Sólo quiero que antes me dejes despedirme de ella, te juro que no voy a intentar nada
- ¿Hablas en serio?
- Totalmente en serio. Aunque no lo creas lo estoy pasando muy mal con todo esto… Ya te dije la verdad, ahora es tu decisión creerme o no… Quiero irme lejos para olvidarme de Dulce, pero quiero despedirme de ella antes.
Asintió con la cabeza- Está bien, si quieres mañana vienes y la ves
Sonrió- Gracias
- Gracias a ti por haberme dicho la verdad sobre Charlie... –Decía, levantándose- ¿Sabes dónde está?
- ¿Quién?
- Tu hermano
- En su casa, se fue para allá.
- Bien, gracias… Supongo que mañana nos veremos, así que hasta mañana… -Se volteó, dispuesta a irse-
- Anahí, Anahí, espérate… -Dijo, levantándose, consiguiendo que Anahí se volviera a mirarla- ¿Vas a ir a verlo?
- Sí, lo voy a mandar a la mierda, a él y a su trabajo
- ¿Puedo ir contigo? Yo también quiero mandarlo a la mierda
Se rió- Claro, ven conmigo si quieres.

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:49 pm

Capítulo 56
Anahí y Rubí se dirigieron, en silencio durante todo el camino, a la casa de Charlie. Cuando llegaron fue Rubí quien tocó y, detrás de la puerta, apareció Charlie.
Se sorprendió- ¿Qué hacen aquí?
- Hola hermanito –Saludó Rubí, sonriendo malvadamente-
- ¿Annie, qué pasa? –Preguntó el rubio, obviando por completo a su hermana-
Sonrió irónicamente- Nada, solo vengo a decirte que dimito, búscate a otra secretaria y, de paso, vete a la mierda con ella –Dicho esto se volteó-
- ¿Qué? Espérate –La agarró del brazo- ¿qué pasa? ¿Qué te dijo esta loca? –Refiriéndose a Rubí-
- Puede que esté loca, pero es tu hermana
Miró a Rubí- ¡¿Por qué se lo dijiste!? –Le gritó-
- ¡Porque eres un imbécil! –Le gritó su hermana- Anahí tenía que abrir los ojos de una vez
Miró a Anahí- Fue ella la que se acostó con Dulce, no yo.
- ¡Fuiste tú quien le pidió que se la ligara! Y has estado todo este tiempo callado, ¡eres un falso de mierda!
- Annie, somos amigos…
- ¿Amigos? –Se rió irónicamente- Eso pensaba yo, pero ya veo que me equivoqué. A partir de hoy no quiero volver a saber nada de ti –Dijo, mirándolo fijamente-
- Trabajamos juntos Annie…
- No, ya te dije que dimito.
- No puedes dimitir, ¿cómo vas a pagar el hospital? ¿cómo vas a comer?
- ¡No sé, pero no quiero seguir viéndote la cara!
- ¡No me ves la cara, trabajas en tu casa! –Anahí guardó silencio- Mira, si quieres ódiame, pero eres muy buena en tu trabajo, siempre cumples con todo y sé que no voy a encontrar a otra secretaria como tú… así que no dimitas, por favor, te lo pido como jefe.
Dudó un momento, realmente necesitaba el trabajo- Está bien, pero a partir de ahora solo quiero que me hables de temas de trabajo, ¡¿vale?!
- Si me dejaras explicarte…
- ¡No quiero que me expliques nada, simplemente quiero que me dejes en paz! –Charlie guardó silencio. Anahí miró a Rubí- Hasta mañana
Dicho esto la rubia se volteó y, sin más, se fue.
- ¡Que zorra eres! –Le gritó Charlie a Rubí-
- Te dije que se lo iba a contar y que me creería, lo siento, pero ya estaba harta de esta mentira.
- ¿Mentira? ¡Mentira la que te traes tú! ¡No sientes una mierda por Dulce!
- ¡Sí, sí que siento! Me duele saber que es Anahí quien la besa todas las noches, me duele saber que duerme abrazada a ella, que le hace el amor, que no significo nada para ella… ¡Me duele Charlie! –Gritó, con la voz rota y los ojos llenos de lágrimas- Me da igual si me crees… yo sólo vine hasta aquí para decirte que me voy a ir unos meses
- ¿Irte? ¿A dónde?
- A Canarias, a casa… Yo aquí no aguanto más, necesito olvidarme de Dulce, de Anahí, de ti, de lo que hice, de todo… -Charlie guardó silencio- Mañana voy a ir al hospital a despedirme de Dulce y cojo el primer vuelo a Canarias –Nuevamente Charlie se calló- Bueno, si no tienes nada que decirme… me voy, adiós hermano.
Después de decir eso, sin ser parada, Rubí se fue.
Al día siguiente el despertador sonó a las ocho de la mañana, Anahí se levantó, vistió, peinó y maquilló y se fue al hospital. Cuando llegó a la puerta del hospital vio allí parada a Rubí, aparentemente esperándola.
- Hola, ¿qué haces ahí? –Saludó Anahí-
- Hola –Sonrió-, estaba esperando a que llegaras… No quería entrar sola –Ambas comenzaron a entrar en el hospital- ¿Crees que querrá verme?
- Pues no, la verdad es que no creo que quiera verte… pero si quieres yo entro primero, hablo con ella y luego te aviso para que entres…
- Sí, será lo mejor.
- Espero que no hagas ninguna tontería
- Ya te dije que no haré nada, sólo quiero pedirle perdón, verla y despedirme –Anahí asintió con la cabeza-
Llegaron a la planta en la que estaba Dulce, en frente de la puerta.
- Entro yo y ahora te aviso –Le dijo Anahí. Rubí asintió con la cabeza-
Anahí entró en el cuarto. Dulce ya estaba despierta y, en cuanto la vio entrar, sonrió.
- Ya pensaba que no venías
- Apenas son las ocho y media, no tardé tanto… -Sonriendo, acercándose a la cama- ¿Cómo estás?
- Mal... me duele hasta el cabello… El doctor ya me hizo la radiografía y no ha parado de ponerme calmantes, a mi me parece que quiere dormirme para secuestrarme, porque esto no es normal
Se rió- No seas tonta, ¿cómo va a querer hacer eso el doctor? Sólo quiere ayudarte, se supone que los calmantes son para tranquilizarte y para que no te duela tanto
- Pues no hace efecto. Por cierto, anoche estaba pensando que como Mai ya casi está viviendo con Christopher y van a tener un bebé y todo, pues nosotras podríamos…
La interrumpió- Cariño, luego me lo cuentas, ¿vale? A fuera hay alguien que quiere verte.
Alzó una ceja- ¿Quién? ¿Mi mamá?
Negó con la cabeza, respondiendo así a su pregunta- Es Rubí –Dijo sin rodeos-
- ¿Qué? ¿Qué hace esa ahí? ¿Por qué la dejaste?
- Quiere hablar contigo
- Yo no quiero hablar con ella y se supone que tu tampoco, ¿no?
Suspiró- Te tengo que contar algo…
- Dime
- Ayer cuando salí del hospital…
Anahí le contó a Dulce con detalles todo lo ocurrido, la pelirroja no entendía nada.
- El punto es que parece que de verdad está arrepentida y está preocupada por ti… Sólo quiere despedirse
- Está bien, dile que pase.
- No seas bruta con ella y sobre todo no te alteres, por favor.
- No te preocupes, no voy a tratarla mal.
Después de escuchar eso Anahí se levantó y salió del cuarto, encontrándose con Rubí.
- Ya está, puedes pasar –Sonrió-
- ¿Segura de que no me va a comer?
Se rió- No te preocupes, entra…
Rubí, por fin, entró en el cuarto. Cuando entró se quedó bastante sorprendida con el aspecto de Dulce.
- Hola –Saludó la pelirroja-
- Hola… -Acercándose lentamente a la cama- ¿Cómo estás? –Preguntó, mirándola de arriba a bajo, observando los golpes, las vías, las máquinas, las heridas…-
Se miró a sí misma- Pues..., como tú misma verás, mal… -Se rió- Pero bueno… lo importante es que estoy viva. Gracias por preocuparte…
- No me tienes que dar las gracias por eso… Me preocupo porque te quiero.
Cambió ágilmente de tema- Bueno… me dijo Annie que ibas a irte de la ciudad.
- Si, precisamente por eso vine…. Quiero pedirte perdón por todo, que te quiera no justifica todo lo que he hecho… -Dulce asintió con la cabeza, dando a entender que el perdón estaba aceptado- Sé que tal vez no me creas, pero… de verdad que te quiero Dulce…
- Si te creo Rubí, si te creo. Pero tienes que entender que yo estoy enamorada de Annie y tú tienes que dejarme ser feliz, pasa página, olvídame.
- Eso es lo que voy a intentar hacer, lejos de aquí…
- Pues yo tengo algo que contarte y quiero que te enteres por mí… Annie y yo nos vamos a casar. –Rubí se sorprendió- Se lo pedí yo…
Asintió con la cabeza- Pues…. te deseo lo mejor, a ti y a ella, después de todo me ha demostrado que es una excelente persona, estaba muy equivocada con ella.
- Me alegra escuchar eso, si hubieras sido así desde el principio tal vez no hubiéramos llegado a tantas peleas.
- Si hay algo que me molesta es que me rechacen, mi orgullo me podía y no conseguía controlarme, lo siento.
- Bueno ya, no me pidas más veces perdón…
Se rió- Vale… ¿Cómo fue el accidente? –Preguntó de súbito-
- Pues… -Guardó un largo silencio- fue… -Comenzó a ponerse nerviosa- No… no me acuerdo.
- Bueno, tranquila, tal vez…
- No, no, tranquila no, llama a Annie –Pidió, sin ni si quiera dejarla empezar-
- Dulce, tranquila, seguro que es una tontería
- ¡Llámala! –Exigió-
En otro lado, Christopher y Maite se encontraban dando una vuelta por el centro de la ciudad.
- Ese, ese me gusta –Dijo Christopher, señalando un cartel-
- ¿Cómo ese? Cariño, es súper pequeño, sólo tiene dos cuartos, el niño necesitará su cuarto de juegos y todo, ¿no?
Christopher y Maite habían decidido irse a vivir juntos, pero necesitaban buscar piso.
- Ese me gusta más –Dijo Maite, señalando otro-
- ¡Ese es carísimo! –Se quejó el chico, alucinando con el precio de aquella casa-
- Pero es hermoso… -Sonriendo, mirando como embobada el cartel-
- Pues sí, pero la hipoteca nos va a durar hasta después de la muerte
- No seas exagerado –Lo miró mal-
- No estamos para malgastar dinero, hay que ahorrar todo lo que podamos.
- No sabía que fueras tan ahorrador –Se rió Maite, quien estaba conociendo a un Christopher mucho más serio y maduro-
- Es que no lo era, pero tenemos que empezar a tomarnos esto en serio…
- Pues por eso, necesitamos una casa grande, ¿y si son gemelos?
Guardó silencio un momento- No creo que sean gemelos y, de todas formas, no tenemos dinero para pagar esa casa… Empecemos con una más pequeña Mai
- Bueno, vale, tienes razón… Busquemos una más pequeña
En el hospital, Rubí llamó a Anahí y, rápidamente, la rubia entró.
- ¿Qué pasa? –Acercándose a la cama de Dulce, preocupada-
- Le pregunté que cómo había sido el accidente y no se acuerda –Explicó Rubí-
- Annie, no sé qué me pasa, sólo me acuerdo de... de… de que desperté aquí, de nada más –Decía Dulce, nerviosa-
Agarrándole la mano- Cariño, tranquila…
- No, tranquila no, ¿y si tengo algo raro en la cabeza? No me acuerdo de nada, ¡joder!
- Dulce… -Llevando sus manos a la cara de la pelirroja- ¿Qué te dije antes? No te conviene ponerte nervosa, tranquilízate, ¿vale? –Dulce asintió con la respiración agitada- Cariño, por Dios, respira… -Decía, viendo como a Dulce le faltaba el aire- Rubí, llama al doctor
- Yo no sé quien es –Dijo Rubí, pues ella no conocía al doctor-
Suspiró, alejándose de Dulce- Quédate con ella, intenta tranquilizarla y no dejes que se quite la mascarilla –Rubí asintió con la cabeza, acercándose a la cama- Voy a buscar al doctor –Anunció saliendo del cuarto-
Rápidamente Anahí salió del cuarto y fue a buscar al doctor, tardó más de cinco minutos, pero por fin lo encontró.
- Doctor, venga, por favor –Pidió-
- ¿Qué pasa? –Preguntó, caminando con Anahí al cuarto en el que estaba Dulce-
- Dice que no se acuerda de cómo fue el accidente y se puso muy nerviosa, está como asfixiándose –Explicaba, nerviosa, acelerando el paso-
Llegaron lo más rápido posible y, cuando lo hicieron, vieron a Dulce ya realmente asfixiada, con una de esas máquinas pitando.
- Se está asfixiando –Dijo Rubí, nerviosa- No conseguí que se tranquilizara
El doctor “corrió” hasta la cama- ¡Enfermera, rápido, venga! –Rápidamente la enfermera entró- 10 mg de nolotil–Le indicó- Dulce, tranquila –Le decía-
La enfermera ágilmente hizo lo que el doctor le indicó.
- Cariño, por favor, relájate… -Pedía Anahí, al lado de Dulce, agarrándole una de sus manos-
- ¿Algo más doctor? –Preguntó la enfermera-
Observó a Dulce, viendo que seguía asfixiada y la máquina continuaba pitando- 10 mg de ventolin y otros 10 de pulmicort en la mascarilla –Ordenó-
- De acuerdo –Acepto la enfermera, cumpliendo las órdenes-
- ¿Qué es eso? –Preguntó Anahí-
- Aerosoles para las mascarilla, la va a ayudar a respirar con normalidad. ¿Cómo es eso de que no se acuerda?
- Le pregunté que como había sido el accidente y me dijo que no se acordaba de nada –Explicó Rubí-
- Dice que solo se acuerda de que se despertó aquí –Explicó también Anahí-
- Vale… -Miró a Dulce- En unos minutos respirarás con normalidad, no te preocupes –Le dijo a la pelirroja y, después, miró ahora a Anahí- Voy a pedir unas pruebas y a ver como salió esa radiografía, ahora vuelvo, acompáñeme enfermera – el doctor y la enfermera salieron del cuarto-
- ¿Ves lo que te pasa por ponerte nerviosa? –Le decía Anahí a Dulce, acariciándole la cara- Tranquila… -Pedía-
- Anahí, lo siento, no sabía que se iba a poner así –Se disculpó Rubí-
La miró- No te preocupes, no es tu culpa.
Al cabo de diez minutos Dulce ya respiraba con normalidad.
- Joder… por un momento pensé que me asfixiaba… -Decía ella-
Fueron interrumpidas por el doctor, quien traía en la mano la radiografía.
- Hola… -Sonriendo- Mejor, ¿no? –Preguntó a Dulce-
- Sí, gracias…
- Bien, ¿ahora entiendes por qué te pido que no te pongas nerviosa? –Dulce asintió con la cabeza- La radiografía está muy bien, parece que el pulmón se está adaptando bien a tu cuerpo, no creo que vaya a haber ningún tipo de rechazo
- Eso es bueno, ¿no? –Dijo Dulce, sonriendo-
- Pues sí… es bastante bueno, pero aún así tendrás que quedarte aquí –A Dulce se le quitó la sonrisa-
- ¿Y por qué no me acuerdo de nada? -Preguntó la pelirroja-
- Teniendo en cuenta el accidente que tuviste es normal... estoy seguro de que poco a poco te acordarás de todo, pero aún así, para prevenir, te voy a hacer un TAC
- ¿Un qué? –Se sorprendió la pelirroja-
- Nada, una prueba
- ¿Más pinchazos?
Se rió- No, no te preocupes… no te va a doler. Vámonos
- ¿Ya?
- Sí, claro, cuanto antes mejor.
el doctor se llevó a Dulce a hacer esa prueba. Fuera se quedaron Anahí y Rubí.
- Me voy ya… -Dijo Rubí- Mi vuelo sale en media hora –Anahí asintió con la cabeza- Ojalá que se ponga bien, si pasa cualquier cosa le pides mi número a Charlie y me llamas por favor
- No te preocupes, si pasa algo te llamo.
- Gracias por haberme dejado venir… -Nuevamente Anahí asintió con la cabeza- Adiós…
Rubí se volteó, escuchó un “adiós” por parte de Anahí y, sin más, se fue. Al cabo de quince minutos Dulce salió en silla de ruedas para evitar cansarse, acompañada por el doctor.
- ¿Qué tal? –Preguntó Anahí, levantándose-
- Todo bien, como les dije eso era normal… Se pondrá bien... –Explicó el doctor-
- ¿Ya viste? No tenías por qué ponerte nerviosa –Le dijo Anahí-
- ¿Y Rubí?
- Ya se fue, su vuelo salía en media hora
- Bueno chicas, yo me voy, enfermera lleve a la paciente a su cuarto –Pidió el doctor. La enfermera asintió con la cabeza- Me voy a hacer unas cosas, luego paso a ver como sigues –Dijo, despareciendo por el pasillo-
Una vez en el cuarto.
Suspiró- Me pegaste un buen susto –Le dijo Anahí- A partir de ahora vas a intentar no ponerte nerviosa, ¿verdad?
- Sí, la verdad es que yo también me asusté… -Confesó- Por cierto… ¿qué va a pasar ahora con Charlie? –Preguntó, cambiando completamente de tema-
- Pues nada, continuaré trabajando en casa porque necesito el dinero, pero no quiero volver a saber nada de él…
- ¿Ya viste? Te dije que ese tipo era un imbécil
- Pues sí, tenías razón… ¿Qué me ibas a decir antes de que entrara Rubí?
Sonrió- Pues… había pensando que como ya Mai vive con Christopher… podríamos hacer algunas reformas en la casa y comprarnos una cama grande para las dos, también deberíamos empezar a hacer los planes de la boda...
Sonrió ampliamente- Eso de la casa parece buena idea y, sí, tienes razón, deberíamos empezar a planear lo de la boda, pero…
- ¿Pero?
- Primero tenemos que decírselo a tu mamá

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:49 pm

Capítulo 57
- Hola Blanca
- ¿Anahí? Hola, ¿le pasó algo a Dulce? –Se asustó-
- No, no te preocupes… está bien, queremos hablar contigo, ¿podrías venir al hospital?
- Pues… de hecho iba a vestirme para ir para allá, ¿pasa algo?
- No, no pasa nada, solo queremos hablar contigo…
- Está bien, en un rato estoy ahí.
- Vale, hasta ahora –Dicho esto colgó-
- ¿Qué te dijo? –Preguntó Dulce-
- Que en un rato venía
Suspiró- Estoy de los nervios…
- Cariño, tu mamá parece que ya aceptó lo nuestro y… no sé, no creo que haga nada.
- Pues sí, tal vez no haga nada, pero dudo que se alegre por nosotras…
- Seguro que sí, no te preocupes… -La miró algo preocupada- Cariño, si quieres dejamos esto para cuando salgas del hospital, no hay prisa, no te conviene ponerte nerviosa
- No, quiero decírselo ya, no quiero retrasar esto más… Además, no me voy a poner nerviosa, tranquila.
- No hay prisa… -Repitió-
- Sí, sí que ha prisa… Después de todo lo que me pasó quiero casarme contigo YA –Recalcó con énfasis- no quiero malgastar ni un solo día de mi vida en discusiones insignificantes o tonterías… -Le agarró la mano- Cariño, quiero pasar el resto de mi vida a tu lado, siendo feliz y quiero que sea cuanto antes, no quiero esperar más.
Sonriendo tiernamente, algo emocionada- Te amo
Sonrió de la misma forma- Yo también
Al cabo de media hora, después de tocar, Blanca entró en el cuarto.
- Hola… -Sonriendo, adentrándose en el cuarto-
- Hola Blanca –Sonrió Anahí, dándole dos besos-
- Hola mamá –Saludó ahora Dulce, desde la cama-
- ¿Cómo estás? –Preguntó, agarrándole la mano- ¿Te pusieron otra vía? –Preguntó, mirándole las manos-
- Sí, bueno… un calmante…
- ¿Por qué? –Preguntó Blanca-
Dulce guardó silencio, así que fue Anahí quien respondió.
- No recordaba qué había pasado en el accidente, se puso muy nerviosa y el doctor tuvo que darle un calmante y ponerle aerosoles porque se estaba asfixiando.
Miró a su hija- Te habíamos dicho que no te pusieras nerviosa
- Ya, lo sé, pero no me acordaba de nada… me asusté –Explicó ella. Su madre suspiró- De todas formas el doctor me dijo que estaba todo bien, ¿verdad Annie?
- Sí, le hicieron una radiografía y al parecer el pulmón se está adaptando muy bien. Además le hicieron un TAC, no sé para qué, pero el doctor dijo que lo de que no se acordara de nada era normal, poco a poco volverá a recordar –Explicó más ampliamente Anahí-
Sonrió ampliamente- Menos mal… -Anahí y Dulce sonrieron- Bueno, ¿de qué queríais hablar?
Anahí y Dulce se miraron, pero ninguna de las dos dijo nada
- ¿Chicas? –Dijo Blanca, esperando a que alguna de las dos dijera algo-
Respiró hondo- Mamá… -Comenzó Dulce, agarrando la mano de su madre- Tengo que contarte algo –Blanca asintió con la cabeza-
Dulce no sabía cómo empezar. Miró a Anahí y la rubia le agarró la mano en señal de apoyo, seguidamente volvió a mirar a su madre.
- Annie y yo nos vamos a casar –Dijo de súbito, sin ninguna explicación-
Después de esa frase hubo un largo silencio, aparentemente Blanca no tenía ni la mínima intención de hablar. Dulce miró Anahí, pidiendo ayuda, así que sin dudarlo, la rubia explicó:
- Sabes perfectamente que estamos enamoradas y, después de todo lo que ha pasado, no queremos perder ni un solo minuto… -Dijo, mirando a Blanca-
- Además quiero que sepas que eres la primera en enterarte, porque eres mi mamá y me gustaría saber si estás o no de acuerdo… -Dijo Dulce-
- A mí también me gustaría saber qué piensas, aunque no lo creas lo que pienses me importa mucho –Dijo Anahí-
Nuevamente Blanca se mantuvo en silencio. Después de más de un minuto, tragó saliva a duras penas, miró a ambas y se dispuso a decir:
- Sabéis perfectamente que nunca he estado de acuerdo con esta relación… -Anahí y Dulce se miraron, la rubia dijo suaves caricias en la mano de Dulce, manteniendo esa señal de apoyó- No sé por qué, pero siempre pensé que lo único que querías era alejarme de ella… -Dijo, mirando a Anahí; la rubia negó con la cabeza- Pero cuando llegué aquí vi como te preocupabas por ella, estuviste aquí más de once horas sin dormir ni comer, la cuidaste. Y cuando vino esa chica queriendo verla y me enteré de que, en realidad, quien había sido infiel era Dulce… me di cuenta de que realmente estás enamorada de ella… porque si no la quisieras, no la habrías perdonado.
Dulce alzó una ceja, mirando a Anahí, realmente confundida, pues no entendía cómo su madre sabía eso.
- Además, si realmente no la quisieras, no habrías soportado todo lo que te decía… Mantuviste la compostura en todo momento, jamás me faltaste al respeto, en cambio, yo, si lo hice… y te pido disculpas. –Anahí asintió, con una sonrisa, dando a entender que las disculpas estaban aceptadas- Nunca había visto a mi hija ser tan feliz como lo es contigo… Me has demostrado que eres una mujer de los pies a la cabeza, que quieres a mi hija y que serás capaz de hacerla feliz… Así que… -Las miró a las dos- estoy totalmente de acuerdo con esa boda –Con una leve sonrisa-
- ¿En serio? –Preguntó Dulce, quien había escuchado perfectamente, pero no se lo creía-
- Sí, pero... yo quiero estar presente, ¿eh? –Se rió-
Se rió- Claro que sí Blanca, como si tenemos que pagarte el pasaje nosotras…
- Gracias mamá… -Dijo Dulce, abrazando a su madre-
- Sólo quiero que seas feliz hija... –Le dijo, abrazándola- Y tú también… -Le dijo a Anahí, rompiendo el abrazo-
Sonrió- Gracias Blanca –Agradeció ahora ella, abrazando a su futura suegra-
Blanca no respondió, pero sí correspondió al abrazo. Al cabo de unos segundos se separó.
- ¿Cuándo tenéis pensado casaros?
Anahí y Dulce se miraron- Pues… -Comenzó Dulce, mirando a su madre- a mi me queda un buen tiempo aquí, así que…
- Bueno, pero yo puedo ayudar a Anahí a preparar todo mientras tú estás aquí, para que cuando salgas esté todo listo –Propuso-
- Sí, eso sería una buena idea –Apoyó la idea Anahí-
- Bueno, pues ¿a qué esperamos? Deberíamos empezar a planearlo todo –Decía Blanca-
estuvieron más de dos horas planeando la boda, después Blanca se fue, pues tenía algunas cosas que hacer.
- ¿Viste? Salió todo muy bien –Le dijo Anahí, sonriendo ampliamente-
- Sí… -Sonriendo igual- No pensé que se lo fuera a tomar tan bien –Ambas se rieron- Oye, ¿y cómo sabía ella que yo te puse los cuernos?
- Pues… fue cuando vino Rubí, lo siento, pero estaba muy nerviosa, me preguntó que quién era y le dije que era la golfa con la que me habías puesto los cuernos.
Se sorprendió- ¿Y qué dijo?
- Nada, ni me preguntó ni nada… -Se rió-
- Bueno... lo importante es que está de acuerdo… -Anahí asintió con la cabeza- Ahora hay que decírselo a los demás…
- Sí, a los demás y a Paula
Sonrió- Cierto, se va a poner como loca cuando le demos la noticia.
- Pues, ¿a quién llamo primero? –Sacando su móvil-
- Yo creo que deberías llamar primero a tu hermana para que venga con Paula y ya después llamamos a los demás y se los decimos a todos juntos, si no tardaríamos años –Se rió-
Se rió- Que prometida más inteligente tengo –Dulce se rió-
- Suena bien… -Sonrió, agarrándole la mano-
- ¿El qué? –Sonriendo, dándole suaves caricias en la mano-
- Lo de prometida… suena muy bien-Sonrió tiernamente-
- Pues sí, pero esposa o mujer sonará todavía mejor –Sonrió, acercando sus labios a la mejilla de Dulce, dándole cortos besos-
- Y eso será para siempre –Sonriendo, mientras la rubia continuaba con los besos- ¿Y si me quito esta incómoda mascarilla y nos besamos? –Propuso-
Sonrió, dejando libre la mejilla de Dulce, mirándola muy de cerca- Es una propuesta muy interesante –Dulce sonrió ampliamente- pero te asfixiarías cariño –Se rió-
- ¿Perdón? –Se rió- ¿Quieres ver quien se asfixia primero? –Quitándose la mascarilla-
- Dul, te voy a ganar y tú te vas a asfixiar –Advirtió-
- Yo no estaría tan segura… -Sonriendo pícaramente, mirando los labios de la rubia, acercándose cada vez más-
Sin más Dulce atrapó a Anahí en un lento beso; beso que, poco a poco, la rubia intensificó. Como Anahí había dicho, ese beso no duró más de diez segundos, pues Dulce se separó rápidamente, asfixiada.
Se rió- Te lo dije –Poniéndole la mascarilla-
- Joder… -Se quejó, cogiendo una gran bocanada de oxígeno-
Anahí llamó a su hermana y, al cabo de, aproximadamente, una hora, Paula y María entraron en el cuatro.
- ¡Hola Dul! –Saludó Paula, corriendo, subiendo de un salto a la cama- ¿Cómo estás? –Preguntó, sonriendo ampliamente-
- Hola princesa –Sonriendo- Yo estoy muy bien, ¿y tú?
- ¿Y si estás tan bien por qué no te dejan salir de aquí? –Preguntó la niña-
- Pues… exactamente lo mismo me pregunto yo… -Dijo la pelirroja-
- Dul, me alegro de verte, pero chicas... Yo tengo prisa, ¿para qué me llamaron? –Preguntó María-
- ¿Y por qué tanta prisa? ¿A dónde vas a ir?
- Vamos a ir al campo a hacer un picnic y a ver los animales con Foncho –Informó Paula, sonriendo ampliamente-
- Paula, te he dicho miles de veces que se llama Poncho, no Foncho… -Le corrigió su madre-
Se rió- Eso, eso… Poncho
- Bueno… no te preocupes, lo que te tenemos que decir es muy cortito, pero muy importante –Le dijo Dulce, sonriendo, mirando a Anahí-
- Suena muy bien eso… -Se rió María- Ya, díganme…
- Y a mí también –Dijo Paula-
Muy lentamente Anahí extendió su mano, enseñando el anillo, pero parecía que ninguna de las dos se daba cuenta, así que soltó algunos falsos tosidos.
- Es para hoy –Decía María, mirando a su hermana-
- Mamá, espérate, está tosiendo… -Defendió Paula a la rubia-
Se rió- ¿No ven nada distinto en mí? –Decía, extendiendo una vez más la mano-
Paula y María recorrieron el cuerpo de Anahí de arriba a bajo, pero no encontraron nada nuevo o extraño.
- Pues no, la verdad es que no… -Dijo María-
- Nos vamos a casar –Informó por fin Dulce-
- ¿Qué? –Dijeron Paula y María a la vez, mirando insólitas a Dulce-
- Pues eso, que le pedí que se casara conmigo… -Repitió sonriendo-
- ¿En serio se van a casar? –Preguntó Paula, con una amplia. Anahí asintió con la cabeza- ¡Qué bien! –Dijo, abrazando a Dulce- Vas a ser mi tía de verdad –Se rió-
Se rió- Eso parece
Mientras, Anahí y María:
- Annie, ¿en serio?
Asintió con la cabeza, sonriendo- Sí, me lo pidió ayer…
- ¿Pero no decía que no estaba preparada?
- Sí, pero… no sé, cambio de idea…
Sonrió- Me alegro –Seguidamente abrazó a su hermana- Sé que vas a ser muy feliz
Después llegó el turno de Maite, Christopher y Christian.
- ¡Hola! –Entró Christian en el cuarto, sonriendo ampliamente- ¿Cómo está la ardiente pelirroja?
Se rió- Tirada en una cama
- Debes de estar muy cómoda –Le dijo, riendo, saludándola-
Seguidamente entraron Maite y Christopher. Después de todos los saludos correspondientes, Christian preguntó:
- Bueno… ¿qué era eso tan importante que nos querían contar?
Esta vez Anahí fue bastante directa.
- Nos vamos a casar
Después de esa frase, todos guardaron un largo silencio, sorprendidos por la noticia.
- Esto es peor que una novela… -Dijo Maite, rompiendo el silencio- ¿No decías que no estabas preparada? –Le preguntó a Dulce-
- Lo decía, pero ya estoy preparada –Le respondió muy segura Dulce-
- En ese caso… ¡Gracias! –Agradeció Christian con un grito, feliz- ¡Comida y bebida gratis por un día!
Todos lo miraron mal.
- Bueno… felicidades también –Dijo, riéndose-
- Muchísimas felicidades –Dijo Maite, abrazando Anahí- ¿Viste? Todo a su tiempo –Le dijo durante el abrazo-
Por otro lado, Christopher felicitaba a Dulce.
- Me alegro mucho por ti Dul, sé que con ella eres realmente feliz –Dulce asintió con la cabeza, sonriendo-
Sin más Christopher abrazó a la pelirroja.
- Perdóname por todo lo que pasó Christopher, de verdad… -Le dijo Dulce, durante el abrazo-
- Eso ya está olvidado, deja de pedirme perdón
- Sí, está tan olvidado que hasta vas a ser papá… -Dijo Christian, riendo, pues escuchaba toda la conversación-
Al cabo de dos meses Anahí y Dulce tuvieron una boda preciosa y, al cabo de otros 7 meses, Maite dio a luz a su primera hija: Lupita. Por otro lado María y Poncho anunciaron su matrimonio, contando con todo el apoyo de Paula. Blanca, por su parte, tomó la decisión de quedarse a vivir en Madrid, en una casa cercana a la de su hija. Y, afortunadamente, de Charlie y Rubí no supieron nada más, excepto Anahí quien hablaba lo justo con él para temas de trabajo.
Y esto fue todo, lógicamente tuvieron muchas más discusiones, pero nada ni nadie logró separarla.

FIN

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