Un amor inevitable

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:22 pm

Capítulo 75
- Joder… ¡pues si que has cambiado! –Dijo María, riéndose-
- Mamá… eso no se dice… –La corrigió la niña, mirándola mal-
La conversación fue interrumpida por el móvil de Anahí.
- Espérense… ahora vengo -Sacando el móvil, alejándose un poco para hablar- ¿Bueno? –Contestó-
- Annie… -Era Maite, llorando-
- ¿Qué pasa? –Se asustó-
- Necesito que me vengan a buscar…
- ¿A dónde? ¿Qué pasa? ¿Dónde estás?
- ¡No tengo ni puta idea de donde estoy! –Gritó, rabiosa, llorando-
- Tranquilízate… ¿Qué pasa?
Respiró hondo, tratando de tranquilizarse- Después te cuento… estoy a las afueras de Madrid… pero no sé donde…
- Mira a ver si hay algún cartel o… no sé…
- ¿Te acuerdas de dónde veníamos con Christopher y los demás?
- Sí, claro que sí
- Pues no muy lejos… por la carretera principal…
- Vale, voy a avisar a Dulce y vamos para allá… ¡no te muevas!
- Vale…
Anahí guardó el móvil y se acercó nuevamente a las demás.
- María… nos tenemos que ir –Dulce miró extrañada a Anahí-, pero si quieres te doy mi número y cuanto antes te llamo para hablar…
- Sí, claro… -Aceptó con una sonrisa, sacando su móvil- yo también te doy el mío.
las dos hermanas intercambiaron los números de teléfono. Mientras, Dulce se agachó para hablar con Paula.
- Bueno princesa… hasta otro día –Le sonrió-
- ¿Nos vamos a volver a ver? –Pregunto la niña, sorprendida-
- Pues… me parece que sí, ¿por qué? ¿No quieres?
- Sí, claro… -Sonrió Paula- Me caíste bien, no te preocupes
Se rió- Me alegro, tú también me caíste bien –Le picó el ojo, con una sonrisa-
- ¿Cómo haces eso? –Preguntó, sorprendida-
- ¿El qué? –No entendió-
- Eso… -Intentando picar el ojo de la misma forma que la pelirroja- Yo se lo intento hacer a mi novio, pero se ríe de mi… dice que parece que se me cambian los ojos…
- Otro día te enseño –Se rió-
- ¿En serio? –Sonrió-
- Si –Sonrió también-
- ¿Y a besar?
- Eso ya es muy avanzado para ti… -Se rió-
- Vale… -Se rió también-
- Bueno Paula… -Interrumpió Anahí, poniéndose a la altura de ambas- Me encantó haberte visto… -Le sonrió-
- A mí también –Sonrió la niña- Ahora ya tengo tía –Feliz-
- Y yo sobrina… -Le sonrió- ¿Me das un abrazo?
Paula asintió feliz con la cabeza y le dio un tierno abrazo a la castaña. Después del abrazo, Anahí y Dulce se pusieron en pie, se despidieron de María y se fueron.
- ¿Qué pasó? ¿A dónde vamos? –Le preguntó Dulce, caminando-
- A buscar a Mai… -Acelerando el paso, preocupada- Estaba llorando, nerviosa… no sé que le pasaba…
- ¿Dónde está?
- En las afueras
- ¿En las afueras?
- Sí
- ¿Sabes cuánto vamos a tardar en llegar ahí? –Se rió -
- Sí, lo sé –Se rió también-
Llegaron al estacionamiento y se montaron en el coche. Poco tiempo después, sin previo aviso, Anahí metió la mano en el bolsillo del jeans de Dulce y le sacó el móvil.
- ¿Qué haces? –Preguntó Dulce, mirándola por el rabillo del ojo, concentrada en la carretera-
- No te creas que me he olvidado de que tienes que llamar a tu mamá… -Buscando el número en la agenda del móvil de Dulce-
- ¿Ahora?
- ¿Después de lo que viste en el parque no te dieron ganas de llamarla?
- Pues… si, la verdad es que si… -Anahí sonrió-
Anahí marcó por fin el número de la madre de Dulce y le puso el altavoz. Su mamá contestó.
- ¿Diga?
- Hola mamá… -Respondió la pelirroja-
- ¿Dulce? –Su voz sonó algo más contenta- Que alegría oírte hija…
- Yo también me alegro de oírte mamá… -Hubo un incómodo silencio- ¿Cómo estás?
- ¿Cómo estoy? –La madre se sorprendió, pues era raro que Dulce hiciera esas preguntas- Hija… ¿qué pasa?
- Nada, no pasa nada –Se rió-. Solo… quería pedirte perdón por todo… y quería decirte que me muero por tener una larga charla contigo…
- ¿De veras? –Estaba feliz-
- Sí, de veras… -Sonrió-
- Pues cuando quieras hija… llevo ansiando este momento muchos años…
- Bien, te llamo en otro momento porque ahora estoy conduciendo… pero esta vez te prometo que te llamo… además… te tengo que contar muchas cosas –Se rió, mirando a Anahí con una sonrisa-
- Sí, eso no lo dudo… -Se rió también-
Hubo un incómodo silencio; la madre de Dulce lo rompió:
- De acuerdo, gracias por llamar hija…
- Gracias a ti por cogerme el teléfono mamá…
Su madre se emociono- Chao…
- Te quiero mamá…
Dulce le hizo una señal a Anahí como de que colgara, y así lo hizo.
- ¿Viste? No fue tan difícil… -Dijo Anahí, sonriendo-
- Tenías razón cariño… perdóname por no hacerte caso antes…
Puso la mano en el muslo de la pelirroja- Me alegro de que por fin te hayas dado cuenta…
- Me he dado cuenta gracias a ti… -La miró por un momento, sonriendo. Anahí también le sonrió-
Volvieron a estar en silencio por un tiempo, Anahí miró por la ventanilla, después volvió a mirar a Dulce y dijo:
- Parece que las cosas empiezan a ir bien…
- Casi todas… -Corrigió-
- ¿Casi todas? –Preguntó, sin entender bien a qué se refería-
- Aún está Charlie…
- ¿Y el que tiene que ver? No hace nada malo, todo lo contario, gracias a él Mai y yo tenemos trabajo…
- Primero, todavía no tienes trabajo, así que no se emocionen aún… Y segundo, ese tío lo único que quiere es a ti… ¡le importa una mierda nuestra situación económica!
- ¿Vamos a empezar otra vez con lo mismo Dulce? –Cansada del tema-
- Es que sé que tengo razón, ¿en serio no te das cuenta?
- No, no me doy cuenta… y mejor dejemos el tema… -Volviendo a mirar por la ventanilla-
Dulce, por un tiempo, prefirió no decir nada y continuar el camino en silencio, hasta que:
- Oye… -Dijo Anahí- Que rápida Paula, ¿no? O sea… tiene 7 años ¿y ya tiene novio?–Se rió-
- Pues es… no sé, normal, ahora los niños tienen curiosidad por esas cosas…
- ¿Curiosidad? Es muy chiquita para eso aún…
- Tú te besaste con tu primo a los 10 años por curiosidad –La miró mal-
- ¡Pero yo tenía 10 años, no 7! –Se rió-
- Bueno… pero es que eso ya hace mucho tiempo, las cosas han cambiado…
- ¿Hace mucho tiempo? –La miró sorprendida- Perdón, creo que entendí mal…. ¿Me estás llamando vieja? –Sorprendida aunque riéndose-
Dulce se rió-Bueno… más grande que yo si eres… –Mirando la carretera-
- Solo te llevo tres años…
- Ah, ¿solo? –La miró con una sonrisa- Hasta hace unos meses te burlabas de mi porque era más chica que tú…
- Sí, pero eso solo lo hacía para molestarte –Se rió-
- De cualquier forma no te preocupes porque…-Le puso una mano en el muslo, alternando la mirada a su cara y la carretera- tengas la edad que tengas estás muy buena y me encantas…
Anahí miró a Dulce durante un tiempo con una sonrisa, pervertida y tierna a la vez, al final le dijo:
- Si no estuvieras conduciendo… -Decidió no acabar la frase-
La miró un momento- ¿Si no estuviera conduciendo? –Sonrió de la misma forma, mirando la carretera-
- Nada… -Se enrojeció, mirando por la ventanilla-
- ¿Vergüenza a estas alturas de la historia? –Se rió-
La miró- Si no estuvieras conduciendo… te comería entera, aquí mismo… -Dijo por fin, con una expresión pervertida en el rostro, aunque muy seria-
- ¿Estás hablando en serio? –Dijo Dulce, mirándola-
Anahí se desabrochó el cinturón, se hizo un poco para adelante y se dirigió peligrosamente al cuello de Dulce, dispuesta a besarlo.
- Totalmente en serio… -Contestó, besándole excitantemente el cuello-
- Annie… estoy conduciendo… -Notaba como el calor se apoderaba de su cuerpo-
- Eso tiene fácil solución… -Subió sus besos al lóbulo de la oreja de la pelirroja- Para el coche… -Besándolo, dejando besos en el cachete de Dulce-
- ¿Y Mai? –Con la respiración ya algo agitada-
- Mai puede esperar diez minutos más, pero yo no… venga, para… -Acariciándole el muslo por la parte interna, cerca de su centro- Me muero de ganas por besarte… -Mirándole deseosamente los labios, acariciándole la mejilla-
- Esto es una completa locura… -Reduciendo la velocidad, nerviosa por las caricias de Anahí-
- Si, lo es… -Continuó repartiendo besos por la mejilla de Dulce, llegó a su mentón, dándole ahí un excitante mordisco-
Se sobresaltó, no se lo esperaba- Dios… ¿me quieres matar? –Se rió nerviosamente-
Sonrió pervertidamente- ¿Te gusta? –Repitiendo el mordisco en otro lado del mentón-
- Me encanta… -Dando suspiros, intentando concentrarse en la carretera-
- Dulce, por Dios, para ya este coche…
A modo de respuesta Dulce “encontró” una aplanada, donde no pasaban coches, decidió parar ahí. En cuanto el coche se paró Anahí atrapó los labios de Dulce con locura y deseo, estaba tan excitada que era imposible contenerse. Lentamente, mientras se besaban, Anahí desabrochó el cinturón de Dulce y, en un rápido movimientos, se sentó encima de la pelirroja, con ambas piernas a los lados de su cintura.
- Annie… -Se separó un momento, con los labios ya rojos, pues los besos de Anahí eran brutales- la gente no está ciega... –Refiriéndose a que los coches pasaban-
- Me da igual que la gente nos vea, ¿tú quieres?
- Sí, claro que quiero, pero…
- Pues ya está, déjate de “peros”… -Sin ni si quiera dejarla hablar-
Y seguidamente la volvió a besar, de la misma forma. Dulce tuvo la iniciativa de meter ambas manos por dentro de la camisa de Anahí, acariciándole excitantemente la espalda. Nuevamente fueron interrumpidas por el teléfono de Anahí, pero esta no contestó.
- Seguro que es Maite… -Dijo Dulce, entre besos, ya que cada vez que intentaba separarse Anahí la besaba-
- Me da igual… -Intentando besarla-
Se hizo para atrás- Contéstale, tal vez necesite algo…
- ¿Me vas a dejar así? –Señalándose a sí misma-
- Depende… -Sonrió pervertidamente- Contesta a ver que te dice y después vemos que hacemos… -Le picó el ojo aún con la sonrisa en el rostro

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:22 pm

Capítulo 76
Así fue, Anahí alargó la mano, cogió su bolso y sacó el móvil. Contestó:
- ¿Mai? –Aún sentada encima de Dulce-
- Si, Mai… ¿no vienen?
Dulce comenzó a besarle el cuello- Si…si, ahora… ahora vamos… -Excitada, intentando ocultarlo-
- Ya están en el coche, ¿no?
- Si… no te preocupes… -Dulce le mordió- ¡Ay! –Se quejó-
- ¿Ay? –Dijo Maite- ¿Qué pasa?
- ¿Qué? –Se rió, mirando a Dulce- Nada, que… se nos puso un idiota delante, casi nos chocamos… -Dulce soltó una carcajada-
- Vale… -No muy segura- ¿Cuánto queda?
Anahí sonrió pervertidamente, mirando a Dulce- Dul, ¿cuánto queda? –Le preguntó, con la sonrisa en los labios-
- Pues…, poco, ya casi estamos llegando… -Anahí la miró mal-
- Poco Mai… -Contestó por fin-
- Bien, aquí les espero, rápido por fa… me muero de frío…
- No te preocupes, ya llegamos… -Colgó-
En cuanto Anahí colgó, se quitó de encima de Dulce, volviéndose a sentar en el asiento de copiloto.
- Pues nada… ya llegamos… -Dijo la castaña, mirando por la ventanilla-
- Cariño… -Mirándola, sin arrancar- ¿Te enojaste?
La miró- Pues no, no me enojé, pero no sé… podrías haber dicho que íbamos a tardar un poco, ¿no?
- Lo dije porque Mai tiene que estar muy mal allá sola…
La miró celosamente- Bien, arranca ya –Volvió a mirar por la ventanilla-
- Annie…
- Annie nada, ¡arranca! –Sin dejarla acabar y sin mirarla-
Dulce arrancó. Pasaron el poco camino que quedaban en silencio, hasta que por fin llegaron. Maite entró en el coche, muerta de frío, con lágrimas. Anahí salió del coche y se pasó a la parte trasera para hablar con su amiga.
- ¿Qué pasó? –Mirándola, secándole las lágrimas-
- Nada… después te cuento… -Recostándose en su hombro-
- ¿Tienes frío? –Preguntó Dulce, desde adelante, mirándola por el cristal-
- Si… -Admitió Maite-
Dulce, con cuidado ya que estaba conduciendo, se quitó la chaqueta que llevaba puesta y alargó la mano, dándosela a Anahí para que Maite se la pusiera. Ese gesto por parte de Dulce era muy amable, cosa que, sin saber por qué, había molestado a Anahí. Maite se puso la chaqueta.
- Gracias… -Dijo, con una sonrisa-
- No tienes que darlas… -Sin mirarla, sonriendo aunque concentrada en la carretera-
Continuaron el camino en silencio. Hasta que Anahí rompió el silencio:
- Mai… no sabes lo que nos pasó… -Dijo Anahí, sonriendo-
- ¿Qué pasó? –Preguntó-
- ¿Te acuerdas de María? ¿Mi hermana?
- Si, claro que me acuerdo, ¿qué pasó?
- Pues… me la encontré en el parque… -Sonriendo ampliamente, feliz-
Anahí le contó con pelos y señales todo lo que había ocurrido.
- Que fuerte… -Se rió- Bueno, pues ya que estamos hablando yo también tengo que contarles algo… Antes me llamó Christian…
- ¿Sí? ¿Y qué dijo? –Preguntó Anahí-
- Pues… ¿se acuerdan de eso tan importante que querían decirnos él y Poncho? –Anahí y Dulce asintieron- Pues ya me lo dijo…
- Y es que están juntos, ya te lo dije Annie… -Dijo muy segura Dulce-
- ¿Juntos? Pues sí, están juntos… -Anahí se sorprendió- pero en Barcelona…
- ¿En Barcelona? –Preguntó Dulce, confundida-
- Sí, al parecer aceptaron una oferta de trabajo allí… y eso era lo que nos querían contar…
- ¿Ya viste? –Dijo Anahí, riéndose- ¡Poncho no es gay!
- Bueno… pues la verdad es que lo parecía… -Se rió la pelirroja-
- Oigan, otra cosa… -Dijo Maite- que siento haber interrumpido antes, siempre tienen que dejar lo que estáis haciendo para venir a buscarme…
Anahí miró a Dulce, después volvió a mirar a Maite- No te preocupes, era algo importante… ¿qué pasó?
Maite suspiró y miró a Dulce, después volvió a mirar a Anahí.
- Supongo que Dulce ya lo sabrá así que no voy a seguir ocultándolo… -Empezó Maite- Llamé a Christopher para dar una vuelta… quería hablar después de lo del casibeso…
- ¿Casi beso? –Preguntó Dulce, no se había enterado de esa parte-
- Si, el caso es que no me atreví a decirle nada en toda la tarde… y de repente una tipa, una tal Daniela –Lo dijo en tono repugnante- lo llamó y empezaron a hablar... quedaron en su casa ¡y es su distracción!
- ¿Su distracción? –Preguntó Anahí sin comprender-
- Si, él se divierte, ella se divierte… ¡¿te lo puedes creer!?
- Bueno… ¿y qué pasó? ¿Qué le dijiste? –Preguntó Anahí-
- Pues que no me gustaba que jugara así con la gente… me puse muy mal y muy nerviosa, pero él seguía preguntándome y le dije lo peor de todo… -Se llevó una mano a la cabeza. Dulce escuchaba atentamente, aunque concentrada en la carretera- Le dije que era muy duro estar enamorada de alguien que no te quiere…
- ¡Bien Mai, por fin! –Dijo Anahí, feliz- ¿El que dijo?
- ¡Pues nada, no dijo nada! Se lo grité a la cara y ni cuenta se dio… ¡solo soy una amiga para él, joder!
- Mai… Christopher es muy cortito para esas cosas… -Dijo Dulce- Él solo piensa en el revolcón… díselo a la cara
- ¡Ya se lo dije, se lo dije!
- No se lo dijiste claro, eso para él no es claro… él necesita que se lo expliques con manzanitas…
- ¿Tú se lo tuviste que explicar con manzanitas? –Preguntó Anahí, molesta-
Rodó los ojos- ¿Eso qué más da?
- En realidad si importa… -Interrumpió Maite- Quiero saber si soy yo o es él… ¿tú se lo tuviste que explicar con manzanitas?
- Pues no, no se lo tuve que explicar con manzanitas porque cuando yo lo conocí no quería nada serio… nos veíamos de vez en cuando y ya…
- ¿Y quién le pidió a quien? –Continuaba Maite con las incómodas preguntas-
La pelirroja no quería hablar de eso, aún así intentaba concentrarse en la carretera- Eso da igual, tu lo que tienes que hacer es lanzarte, hazme caso
- Pero si ya lo hice…
- ¡Maite! –Saltó Anahí- Lo que tienes que hacer es plantarte en su casa y comerlo a besos, ni si quiera hables, ¡actúa! –Dulce se rió-
- Eso fue lo que hiciste tú, con Dulce ¿no? –Preguntó Maite, mirándola mal-
- Algo parecido –Se rió Anahí; Dulce también-
- Pero bueno…. Aquí lo importante es: ¿La tal Daniela está enamorada de él? –Preguntó Dulce-
Maite suspiró- Christopher dice que no…
- Entonces eso es que sí –Dijo muy segura Dulce-
- ¿Por qué? –Preguntó Anahí, sin comprender-
- Christopher con las mujeres, lo hace todo al revés… cree que ellas piensan algo y en realidad es todo lo contrario…pasa con todas, incluidas vosotras… Estoy segura…
- Pues qué bien… -Dijo irónicamente Maite-
- ¿En dónde iba a estar Christopher? –Preguntó Dulce-
- En su casa, con ella…
- ¿Te doy un consejo? –Preguntó la pelirroja-
- Claro…
- Si de verdad estás enamorada de él estás tardando en pedirme que te lleve a su casa para hacer lo que tienes que hacer…
- Dul tiene razón… -Anahí apoyaba a la pelirroja- Tienes que ir allá y decírselo de una vez…. Lo estás pasando mal y es hora de que esto acabe ya…
- Ya, claro… ¿y qué le digo?
- Nada, no le digas nada, bésalo –Aconsejó Anahí-
- Solo déjate llevar, si tienes que decir algo las palabras saldrán solas… -La pelirroja aconsejó también-
Maite guardó silencio, dudando, pensando, nerviosa. Era una gran e importante decisión, tenía que pensarlo con detenimiento, pero sabía que entre más lo pensara más se arrepentirá, así que decidió rápido:
- Está bien… -Anahí y Dulce sonrieron- Llévame a su casa…
Dulce, rauda, cambió de dirección.
- Ya era hora… -Dijo Anahí, sonriendo ampliamente-
En poco tiempo, desgraciadamente para Maite, llegaron al apartamento de Christopher. Maite se dispuso a salir mientras Anahí le decía:
- No vendrás a dormir, ¿no? –Sonriendo-
Maite miró mal a ambas.
- Vosotras lo que queréis es tener la casa sola para hacer cochinadas….
- Tal vez… -Contestó Dulce, riéndose. Rápidamente Anahí miró a la pelirroja, sorprendida- Pero lo que te dijimos es totalmente cierto… no lo dudes más…
- De acuerdo… -Respiró hondo, saliendo por fin del coche-
Anahí salió también del coche para pasarse a la parte del copiloto, al lado de Dulce.
- Suerte… -Abrazó a su amiga antes de sentarse al lado de Dulce-
- La necesito… -Dijo Maite, nerviosa-
- ¡Te quiero! –Dijo Anahí, mientras cerraba la puerta y Dulce arrancaba-
Maite caminó hasta la puerta mientras veía como se alejaba el coche de Dulce. En el coche, Anahí miraba a Dulce.
- ¿Qué? –Preguntó Dulce, sonriendo, mirando a la carretera-
- Últimamente estás muy amigable con Mai, ¿no? -Celosa-
- Comparto piso con ella, es la mejor amiga de mi novia… es normal que esté amigable con ella, me cae muy bien y le he cogido mucho cariño…
- ¿Cariño?
- Si, cariño –Respondió ya sin la sonrisa, paró en un semáforo-
- ¿Qué tipo de cariño?
La miró- No me gusta. –Respondió claramente, mirándola mal-
- Lo sé –Le respondió como si fuera lo más obvio-
- ¿Entonces por qué esas preguntas?
- Pues… el otro día hablamos de que si te gustaban las mujeres o solo yo… -Dulce se rió- No, es en serio, no te rías… -Mirándola mal, aunque con una sonrisa que luchaba por salir-
- Vale, no me río… -Intentando ponerse seria- Dime…
- ¿Mai tiene un buen cuerpo?
- Pues sí, es obvio que Mai tiene un buen cuerpo y es muy linda… se podría ligar al hombre que quisiera…
- Vale, pero no quiero que me respondas como su amiga…
- ¿Entonces?
- Te lo voy a preguntar claro, ¿vale? –Dulce asintió- ¿Piensas que Maite está buena?
Dulce se rió, el semáforo se puso en verde y tuvo que volver a conducir.
- No te rías… contéstame… -Muy seria-
- ¿Para qué? –Continuaba riéndose, mirando la carretera-
- Pues porque si piensas que está buena es porque te gustan las mujeres… no solo yo… y, por lo menos para mí, sería un problema

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:22 pm

Capítulo 77
- Cariño… solo me gustas tú, te amo…
- Sí, me amas, pero a lo mejor piensas que Maite está buena… contéstame, ¿lo piensas?
- Pues no sé…
- ¿No sabes? –Abrió la boca-
- Pues no… nunca me he parado a mirarla como algo más… no sé…
- ¿Entonces lo dudas?
- No, no lo dudo… nunca me he parado a mirarla, simplemente eso. Está claro que tiene un buen cuerpo…
- ¿Entonces está buena? –Cada vez más sorprendida-
- Tú estás buena, no le des más vueltas
- Pero de la misma forma que piensas que yo estoy buena también puedes pensarlo de Maite, contéstame…
- Annie… ya te dije que no, no me he parado a mirarla nunca… -Llegaron a otro semáforo y aprovechó para mirarla- Confía en mí, te amo.
- Confío en ti…
- Pues ya está, olvídate de Mai y… -Llevó su mano al muslo de Anahí- prepárate para esta noche…
- ¿Esta noche? ¿Qué pasa esta noche? –Preguntó, obviamente fingiendo no saber-
- Tenemos la casa sola, para ti y para mí.
- ¿Y? ¿Quieres jugar al parchís?
Se rió- Si, al parchís… -Irónicamente-
- ¿Entonces?
- Entonces… -Le acarició el muslo, subiendo un poco- te voy a comer todita…. –Le sonrió pícaramente-
- Verde –Dijo Anahí-
- ¿Verde? –Preguntó Dulce sin saber que quería decir-
- Qué el semáforo está en verde, ¡arranca! –Riéndose-
Rápidamente Dulce arrancó, riéndose. Anahí dijo:
- Y bueno… tú me dejaste con las ganas antes… a lo mejor me porto mal esta noche…
- No me compares…. Estábamos en un coche, Maite estaba sola a las a fueras…
- Eso da igual
- No, no da igual…
- Sí que lo da, lo importante era lo que queríamos hacer, no donde estuviéramos…
- Vale, como quieras… -Sin ánimo de discutir- Pero te vas a portar bien, ¿verdad?
- Depende… -Mirando por la ventana, para hacer más interesante su respuesta-
- ¿De qué depende?
- De cómo te quede la cena…
La miró un momento- ¿La cena? –Sorprendida, volviendo a mirar la carretera- ¿Qué cena?
- Así es… Me debes una cena que no esté quemada y la quiero hoy… depende de cómo te quede vemos que hacemos… -Le picó un ojo, en señal de venganza-
- ¿No te vale con una pizza? –Se rió-
- No –Se negó rotundamente-
- ¿Y un restaurante de esos que te gustan?
- No –Volvió a negarse-
- ¿No? –Sorprendida, pues normalmente Anahí habría aceptado-
- No, quiero que la hagas tú.
- Vale…
- Mai tiene libros de cocina, te dejo usarlos –Mirándola, riendo-
- Wow, que generosa –Irónica, mirándola mal-
Se reía- Bueno, ¿qué? ¿Hacemos el trato? –Mirándola con una sonrisa vengadora-
- No te vas a conformar con otra cosa, ¿verdad? –Mirándola por el rabillo del ojo. Anahí negó con la cabeza- De acuerdo… hacemos el trato… -Anahí sonrió-
En otro lado, Maite aún estaba en la puerta de Christopher, pensando que hacer o qué decir. Sin pensarlo más tocó y, segundos después Christopher abrió, con un caldero en las manos.
- Mai… -Dijo él sorprendido, no se esperaba su visita-
Lo miró, concretamente el delantal- ¿Vine en mal momento?
Se miró- No, Daniela viene dentro de dos horas… solo estoy preparando la cena…
- Vale… -Miró el interior de la casa- ¿Puedo pasar?
- Claro… -Se hizo a un lado-
Maite entró en la casa; Christopher cerró la puerta, mirándola.
- ¿Cómo llegaste aquí? Digo… te quisiste quedar sola en las a fueras… -Dijo Christopher
- Llamé a Annie…, me fueron a buscar…
- Ah… -Dijo simplemente-
- Perdóname por lo de antes, me puse nerviosa… -Christopher hizo una señal con la mano como de que no pasaba nada-
Maite, antes de hacer nada, quería estar segura de algo:
- ¿Te puedo hacer una pregunta? –Dijo ella-
- Claro…
- ¿Has olvidado a Dulce?
Christopher tragó saliva a duras penas y llevó su mirada a otro sitio- Bueno… es obvio que lo que sentía por ella no se va a esfumar de un “día para otro” pero… lo he superado…
- ¿Serías capaz de volver a enamorarte? –Continuó preguntando-
- No, definitivamente eso es lo último que quiero. –Respondió raudo- No me veo capaz de volver a amar a nadie… no ahora… -Eso le dolió a Maite-
- Ya… lo entiendo. ¿Quieres que te ayude? –Mirando la comida, intentando cambiar de tema-
- Pues… en realidad me vendría genial… -Soltó una pequeña carcajada-
Maite y Christopher fueron a la cocina.
En otro lado, Anahí y Dulce ya habían llegado al apartamento.
- Me voy a dar un baño –Dijo Anahí, con una toalla, caminando al baño-
- ¿Un baño? –Preguntó Dulce, mirándola-
- Si, tu puedes ir haciendo la cena… -Le picó un ojo- Cuando salga quiero ver que ya vas por la mitad-
- ¿Por la mitad? –Se rió- Va a ser un desastre…
- Pues más vale que te esfuerces, porque si no… me portaré mal… -Y dicho esto se metió en el baño-
Dulce, después de suspirar, se dirigió a la cocina. Una vez allí revisó la despensa, buscando algo que pudiera hacer; divisó unos espaguetis en el fondo. Los cogió y fue al baño; entró:
- Annie, ¿te apetecen unos ricos espague...
Al entrar se dio cuenta de que Anahí estaba acostada, bañada en el agua y su cuerpo se tapaba con el jabón. Tenía el pelo suelto, el cabello mojado le tapaba los pechos, los ojos cerrados y un rodilla levantada, totalmente brillante a consecuencia del agua. Todo eso la hacía, a ser posible, más sexy.
- ¿Qué? –Le preguntó desde abajo, con los ojos cerrados, relajada-
- Que… -Mirándola de arriba abajo, con detenimiento, analizando cada tramo de su piel- encontré unos…es… espaguetis… ¿te… apetecen?
La miró- Perfecto… -La miró con una sonrisa- Pero los quiero comestibles… y con tomate… ¿Serás capaz de hacerlos? –Se rio-
- Después de lo que estoy viendo no sé ni si voy a ser capaz de salir de aquí…
- Si no hubiéramos hecho un trato te dejaría meterte conmigo
- Los tratos se pueden romper… -Le dijo sonriendo, intentando convencerla-
- Este no, así que ya sabes lo que tienes que hacer.
- Vale, me voy, pero… ¿me das un beso? –Sonriendo-
- No, porque sé como son tus besos…
- Esta vez solo es un besito… por fa… -Acercándose a la bañera-
La miraba acercarse, sonriendo- ¿Uno solo? -Dulce asintió con la cabeza, ya en frente-
La pelirroja se agachó.
- ¿Qué? ¿Me lo das? –Le preguntó la pelirroja ya cara a cara, con una sonrisa de lo más amplia-
En casa de Christopher, Maite estaba ayudándolo a hacer la cena, pensando en cómo declararse.
- Oye Mai… -Comenzó Christopher- Es que… no entendí lo de antes… ¿Qué quisiste decir con eso de estar enamorada de alguien que no te quiere?
Maite dejó todo lo que hacía y lo miró.
- ¿Estás seguro de que quieres saberlo?
- Sí, claro. –Respondió él muy seguro-
- De acuerdo…
Y, sin ni si quiera pensarlo, lo besó, despacio, con miedo y temor a ser rechazada. Christopher al principio no correspondió al beso, no entendía nada, pero después supo que no hacía falta entender, solo dejarse llevar… se dejaron llevar. El beso fue aumentando de intensidad, Christopher llevó sus manos al a cintura de Maite mientras ella llevaba las suyas al cuello de él.
En el otro apartamento, Anahí besó a Dulce, era un corto beso que Dulce profundizó. La pelirroja soltó los espaguetis en el suelo y llevó sus manos al cuello de Anahí sin importarle que estuviera mojada, besándola, usando su lengua. Nuevamente, Anahí no podía parar, era inevitable no besarla.
Un placentero mordisco de Anahí en el labio inferior de Dulce, acompañado de una risita, fue lo que dio lugar a otro beso. La situación estaba cada vez más subida de tono y Anahí sabía que si seguía así no iba a ser capaz de dejar de besarla. Así que para pararlo hizo un rápido movimiento en el agua, empapando a Dulce y, consiguiendo así, que se separara.
- ¡Oye! –Dijo Dulce, riendo-
- ¡Vete a hacer la cena! –Dijo Anahí, riéndose también, a la par que se mojaba un poco la cara con el agua-
- ¿Tienes calor? –Le preguntó Dulce, sonriendo pervertidamente-
- ¡Dulce! –Gritó Anahí, tirándole nuevamente agua mientras se reía-
- ¡Oh, vale! –Levantándose para evitar que la mojara más- Pero no entiendo para que quieres que haga la cena si ahora ni si quiera tengo que desnudarte –Le pico el ojo pícaramente, agachándose para recoger los espaguetis-
- Dulce, ¡salte o te juro que te tiro el jabón a la cabeza! –Riéndose, con el jabón en la mano-
- ¡Vale, vale! –Riéndose, ya con los espaguetis en la mano y levantándose- Pero ahora también me tengo que cambiar… -Mirándola desde la puerta-
- A mí me da igual lo que hagas… cuando salga quiero ver que te queda poco para terminar…
- Claro que sí, princesa. –Sonriéndole y cerrando la puerta-
Anahí se rió y continuó con su relajado baño. A fuera del baño, Dulce prefirió dejar haciendo los espaguetis y después irse a cambiar; se cambió rápido y fue otra vez a la cocina. Varios largos minutos después los espaguetis estaban casi hechos, solo les faltaba el tomate. Anahí, como si lo supiera, salió del baño, con una toalla amarrada al cuerpo y el pelo algo mojado.
- ¿Por dónde vas? –Caminando hasta la cocina, acomodándose el pelo-
- Ya casi están terminados –Sonrió victoriosa-
- No cantes victoria reina, aún falta probarlos –Le picó el ojo sonriendo y caminando hasta su cuarto para vestirse-
- ¿¡Te ayudo a vestirte!? –Le gritó desde la cocina, para que la escuchara-
- ¡Creo que sabré hacerlo sola, pero gracias! –Le respondió, riendo-
Dulce se dispuso a ponerle el tomate a los espaguetis y, para no mancharse, se puso el delantal. Pocos minutos después acabó los espaguetis y fue a preparar la mesa. Anahí salió del cuarto, vestida con una corta minifalda y una camisa de tiros con un escote de vértigo; Dulce la miró de arriba abajo.
- ¿Me quieres matar? –Le preguntó, mirándola de arriba abajo-
- ¿Yo? ¿Por qué? –Preguntó Anahí, mirándose-
- Te queda muy bien esa ropa… -Dijo sincera la pelirroja, mirándola por fin a los ojos-
- A ti también te queda muy bien ese delantal –Se rió. Dulce la miró mal, pero riéndose- No, en serio… -Dejó de reírse, acercándose a la pelirroja- te queda muy… sexy… -Soltó una pequeña carcajada-
- Ya, claro, sexy –Se rió irónicamente-
- Bueno… ¿Te ayudo?
- Pues… la verdad es que esto de poner manteles no es lo mío… -Se rió, dándole el mantel a Anahí-
Y así, entre las dos, prepararon la mesa; ahora llegaba la parte complicada: probar la comida. Estaban ambas en el comedor, Anahí estaba sentada, mientras que Dulce, de pie, servía la comida. Ya servidos ambos platos se sentó en frente de Anahí, mirándola.
- Pruébalos –Le dijo, mirándola atentamente-
- De acuerdo… -Dijo muy seria, agarrando el tenedor-
Anahí se llevo a la boca un puñado de espaguetis. Dulce esperaba expectante su reacción, como si de ella dependiera su vida

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:23 pm

Capítulo 78
- Mmm…
Ese “Mmm” podía ser positivo y negativo, así que la pelirroja esperó otro comentario de Anahí; pero la castaña no dijo nada más.
- ¿Mm? –Preguntó Dulce-
- Si, Mmmm… -Repitió, riéndose-
Se rió, pues la forma en que Anahí lo había dicho era muy graciosa- ¿Eso es que está rico o que está asqueroso?
- ¿Tú qué crees? –Le preguntó sonriendo-
- Pues no creo nada, solo espero por mí bien que esté rico… -Anahí se rió- Bueno ya, dime, ¿Cómo está?
Anahí sonrió y “enrolló” un puñado de espaguetis con su tenedor.
- Compruébalo tú misma… -Llevando el tenedor a la boca de Dulce con una tierna sonrisa-
Dulce sonrió de la misma forma y abrió la boca, probando los espaguetis. Después de saborearlos con detenimiento dijo:
- Pues… no sé para ti, pero para mí están muy ricos…
- Le pusiste mucha sal… -Dulce rodó los ojos- pero… -Añadió sonriendo- sin contar eso… está delicioso…
Dulce respiró hondo, satisfecha de su trabajo.
- Felicidades –Dijo Anahí, riendo-
- Gracias –Contestó feliz Dulce, riendo-, entonces tendré un rico postre, ¿no? –Preguntó, sonriendo pervertidamente-
- Probablemente –Le picó un ojo, sonriendo de la misma forma-
Siguieron comiendo, Dulce no paraba de mirar a Anahí de forma realmente intimidante.
- Dul… tienes que comerte la comida, no a mi –Se rió, masticando los espaguetis-
- Es que definitivamente prefiero comerte a ti… ¿no podemos adelantar el postre? –Rozando, por debajo de la mesa, su pie con el de Anahí-
- No cariño, el postre siempre va después de la comida… -Le dijo nerviosa, pues con ese roce la piel se le había erizado-
- ¿Quién dijo eso?
- Yo, lo dije yo. -Se levantó- Se nos olvidó la bebida…
- ¿Y qué vas a traer? ¿Vino? –Preguntó desde la mesa-
- Para mí sí, para ti un refresco –Respondió desde la cocina-
Se levantó, caminando hasta la cocina- Joder Annie… solo una copita, una noche…
- No –Mirándola amenazantemente-
- ¿Por qué?
- ¿Es necesario que te responda? –Mirándola mal-
Suspiró- Eso solo fue una noche… y ya sabes por qué fue… te prometí que no iba a volver a pasar… y solo es una copa…
Intentaba abrir la botella- También me prometiste que no ibas a volver a tomarte ni una copa.
- Sí, pero no puedo estar sin tomarme ni una copa toda mi vida… -Agarró la botella, abriéndola-
- Gracias –Dijo, volviendo a coger la botella- y me da igual que no tomes ninguna copa en toda tu vida.
- Cariño… llevo toda la tarde metida en la cocina haciendo tus espaguetis… ten compasión de mí… -Puso cara de pena, intentando convencerla-
- Esa cara no te va a servir de nada reina –Mirándola mal, cogiendo una copa y caminando nuevamente al comedor-
Dulce también cogió una copa- Por favor… una sola, te lo prometo… Además, los médicos dicen que es más sano tomarse una copa de vino que uno de refresco… -Dijo sonriendo ampliamente-
Frunció el seño- ¿En serio? –Dulce asintió raudamente, sonriendo- Vale, una solo… -Aceptó por fin-
Anahí sirvió vino en ambas copas y las dos volvieron a sentarse. La castaña observaba fijamente como Dulce se tomaba el vino.
- Una sola… -Volvió a advertir Anahí-
- Que si… -Dijo, dejando la copa y volviendo a coger su tenedor-
Tiempo después acabaron de cenar. Anahí dijo:
- Ahora me toca a mi fregar los platos… -Dijo, levantándose y cogiendo los platos-
- Te ayudo –Dijo, levantándose también y ayudándola-
Fueron a la cocina y Anahí se dispuso a fregar los platos, mientras que, desde atrás, Dulce la miraba con detenimiento, de arriba abajo. Primero el pelo suelto que le llegaba un poco más arriba de la cintura, después se paró varios segundos en su trasero, era perfecto… y a continuación llegó a sus bronceadas y suaves piernas. Después de observarle las piernas volvió a subir al trasero, la pelirroja tuvo la necesidad de coger aire; Anahí la escuchó.
- ¿Qué te pasó? –La miró, riendo-
- Nada, nada… -Se rió, apartando su vista del trasero de la castaña-
- ¿Qué me mirabas? –Preguntó, ya que se había dado cuenta de a dónde estaba mirando Dulce-
- Pues… con esa minifalda está claro a donde miraba… -Le dijo con sinceridad-
- ¿Te gusta la minifalda? –Le preguntó, sonriendo-
- Te queda de muerte… -Contestó. Anahí dejó lo que hacía y se volteó- Y la camisa también… -Admitió sinceramente, mirándole “la camisa”-
- ¿Pero a ti te gusta la ropa o lo que hay debajo? –Acercándose a la pelirroja-
Se rió nuevamente, esta vez nerviosamente- Bueno… no puedo negar que lo que hay debajo me encanta… pero la ropa también te queda bien…
- Pues… -Caminando hasta ella- Creo que tú ya te puedes quitar ese delantal… -Riéndose, ya en frente de ella- Por hoy acabaste con tu labor de cocinera…
Llevó ambas manos a la parte trasera de la cintura de Dulce, desamarrándole el delantal y, seguidamente, desamarró el de la parte de atrás del cuello, quitándolo por fin.
- Así estás mejor –Riéndose y tirando el delantal al suelo-
- ¿De quién es ese delantal? –Riéndose-
- ¿De quién va a ser? De Maite…
- Es… un poco…
- Feo… -Terminó ella la frase, riéndose-
- Si… -Admitió, riéndose-
- Oye… -Dijo Anahí- ¿Cómo crees que le estará yendo a Mai?
- Pues… probablemente ya estén en la cama… -Anahí se rió- y nosotras ya estamos tardando....
Compartieron intensas miradas por un largo tiempo. Dulce, al ver que Anahí no se movía, acortó ella la distancia, agarrándola de la cintura y pegando su frente con la de ella.
- Ya cumplí con mi parte del trato… -Acariciándole la mejilla- ahora te toca a ti, ¿te vas a portar bien? –Le preguntó, mirándole los labios-
- No, me voy a portar mal… -Caminando y pegando a la pelirroja contra la pared-
- ¿Sí?
- Si… -Pegando sus labios con los de Dulce, pero sin besarla-
- ¿Cómo de mal? –Excitada-
Levantándole las manos y poniéndolas a ambos lados de la cabeza de la pelirroja- Muy mal… -Pegó, a ser posible, más sus labios con los de Dulce, intentando provocarla-
En casa de Christopher, Maite despertó desnuda, tapada por unas calentitas sábanas y abrazada a Christopher, quien también estaba desnudo. Esa sensación le gustó, despertar con él todas las mañanas le gustó, pero lo que más le gustó era saber que lo que había pasado era real, no era un sueño. Dejó varios besos en la mejilla de Christopher, despertándolo.
- Hola… -Dijo Maite, sonriendo tiernamente-
- Hola…. Dijo Christopher, adormilado, aunque con una sonrisa- ¿Qué hora es? –Preguntó Christopher-
- Pues… -Miró a la pared, donde había un reloj- Las tres de la mañana…
- Daniela debe de haberse cansado de tocar la puerta… -Se rió-
“Daniela”, a Maite no le gustó que Christopher la nombrara, cosa que él notó.
- Perdona princesa… -Dándole un corto beso- Venga, duérmete, tengo sueño… -Abrazando a Maite, consiguiendo que volviera a quedarse recostada en su pecho- ¿Tú no tienes sueño?
- SI…-Respondió ella feliz, pues esos gestos le habían encantando-
- Pues buenas noches… -Cerrando los ojos-
En el apartamento, Dulce no aguantó más, necesitaba besarla; lo intentó pero Anahí se hizo para atrás.
- Déjame besarte… -Pidió la pelirroja, intentando nuevamente besarla-
- No… -Sonriendo y volviendo a hacerse para atrás-
Seguidamente Anahí, aún agarrándole las manos a Dulce, empezó a besarle el cuello, mordiéndolo, dejándolo rojo. Dulce estaba delirando, necesitaba tocarla; intentó soltarse de Anahí y acariciarla, pero Anahí la presionó más.
- Déjame tocarte… -Volvió a pedir-
Dejó su cuello a salvo para mirarla- No… -Repitió-
- ¿Por qué? –Preguntó por fin-
- Te dije que me iba a portar mal…
A la par que decía eso, Anahí se alejó dos pasos de Dulce, llevando ambas manos a su cintura, quitándose la camisa y mirándola de forma realmente sensual. Seguidamente, sin dejar de mirarla, se quitó la diminuta falda, tirando ambas prendas al suelo. Y, nuevamente, se acercó muy despacio a Dulce. Ya en frente de ella le agarró las mejillas con una mano y la besó, era ella la que tenía el control de ese beso, de eso se trataba. Anahí daba sensuales mordiscos en el labio inferior de Dulce, provocando así que la cadena de besos no acabara. Dulce, aprovechando que tenía las manos libres, las llevó a la cintura de Anahí, muy cerca de su trasero. Rápidamente Anahí se separó con una pícara sonrisa y le agarró ambas manos, separándolas de su cuerpo.
- No cariño… hoy soy yo la que lleva el control…
Dulce no pudo decir nada más porque Anahí la volvió a besar, usando su lengua, provocándola. Anahí controlaba cada movimiento, cada sensación, cada caricia… y eso le gustaba. Mientras la besaba, en un corto movimiento, le quitó la camisa a Dulce.
- Esta es la parte que más me gusta… -Dijo Anahí, sonriendo, mirándole los pechos-
Dulce no dijo nada, estaba en éxtasis, simplemente se dejaba hacer. Anahí desabrochó el sujetador de la pelirroja, dejándolo caer al suelo. Con brusquedad, pero sin hacerle daño, la agarró de la cintura, pegándola a sí y besándole el cuello, mordiéndolo, bajando sus “besos” cerca de los pechos de la pelirroja. Anahí se dio cuenta de que, para hacer lo que tenía pensado, era mejor una cama, así que sin ni si quiera decir nada agarró a Dulce de la mano y jaló de ella, caminando al cuarto.
Una vez allí,sin ni si quiera encender la luz, Anahí empujó a Dulce a la cama. Se acercó a ella, le desabrochó el pantalón y, con ayuda de la pelirroja, lo quitó. Lentamente se sentó encima del abdomen de Dulce, con ambas piernas a ambos lados de su cintura, mirándola desde arriba con una sonrisa.
- ¿Tu misión de esta noche es torturarme? –Preguntó Dulce desde abajo-
- No… -Bajo su cara, de forma que el cabello caía en la cara de Dulce, quedando pegada a la pelirroja- Mi misión de esta noche es hacerte gritar como una loca… -Sonrió pervertidamente- ¿Preparada?
- Ansiosa… -Respondió Dulce-
Anahí volvió a besarla, acariciando todo el cuerpo semidesnudo de la pelirroja. Por fin, Anahí dejó que Dulce le devolviera las caricias así que, con ansiedad, Dulce acarició el cuerpo de Anahí, desabrochándole con rapidez el sujetador y tirándolo a algún sitio no identificado. Anahí necesitaba recuperar el control, así que llevó sus manos al tanga de Dulce, bajándolo como pudo. Cuando por fin consiguió quitarlo la besó y, sin previo aviso, entró en ella. La espalda de la pelirroja se arqueó considerablemente y un sonoro gemido se ahogó en la boca de Anahí, esta movía rápidamente los dedos, dándole el máximo placer. Dulce estaba delirando, se aferró a la espalda de Anahí, clavándole, en ocasiones, las uñas. Las caderas de la pelirroja comenzaron a moverse al mismo ritmo que la mano de Anahí, Dulce casi notaba que le faltaba la respiración, estaba a punto de llegar y Anahí lo supo, así que sin dudarlo movió más rápidos los dedos, ayudándola a llegar. Y, como ambas sabían, pocos segundos después Dulce llegó al clímax, dejando de apretar la espalda de Anahí, recostando la cabeza en la almohada y respirando con urgencia. Sin embargo, Anahí se quedó acostada encima de ella, apoyando sus manos en la cama para darle más comodidad a Dulce, sonriendo.
- ¿Cómo me porté? –Preguntó Anahí, mirándola desde arriba-
Dulce soltó una carcajada, estaba aún asfixiada y casi sudando.

Se quitó de encima de Dulce, colocándose a un lado, apoyada en la cama con una mano- Respira cariño, respira… -Dijo Anahí, riéndose-
- Casi me asfixias… -Dijo por fin Dulce, riéndose-
- Es que aguantas muy poco… -Riendo, recordando lo que una vez le había dicho Dulce-
Dulce simplemente se rió, mirándola. La pelirroja se detuvo un tiempo a mirar a Anahí, hasta que le dijo:
- Gracias…
- ¿Por qué? –Preguntó, pues no supo a qué se refería exactamente-
- Por existir… -Anahí sonrió tiernamente- Por estar aquí, conmigo, por regalarme todos los días un beso… -Le agarró la mano, dándole tiernas caricias- por perdonarme después de todas las tonterías que hago, por hacer que me diera cuenta de lo de mi mamá, por ayudarme a superar lo de mi hermana y lo de mi papá, por hacerme delirar de esta forma… -Anahí soltó tierna carcajada- No sé… Por todo… Es que… te juro que si tú no estuvieras aquí yo no sabría que hacer…
- Bueno ya…-Abrazándola- Mejor cállate que nos ponemos a llorar… -Riéndose mientras la abrazaba-
- Vale… -Riéndose también- Annie… -Se separó, mirándola- Te amo…
- Yo también te amo cariño…
CONTINUARÁ

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Un amor inevitable segunda temporada

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:23 pm


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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:40 pm

NUEVOS PERSONAJES
Paula: Sobrina de Anahí, hija de María. Es una niña adorable, de 7 añitos y totalmente consentida por su tía Anahí y Dulce. Será una personita muy importante para Dulce y será un pilar muy importante en la relación Portiñón.
María: Hermana mayor de Anahí y madre de Paula. Tiene 27 años y se quedó embarazada de Paula con, tan solo, 20 años. Será un apoyo muy importante para Anahí en duros momentos.
Charlie: Ex novio de Anahí, le dará trabajo a ella y a Maite. Hará todo lo posible por volver a conquistar a Anahí, consiguiendo así, tener varias discusiones con Dulce.
Blanca: Madre de Dulce, vive en México. Aparecerá poco en la historia, pero será muy importante para Dulce.

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:40 pm

Capítulo 1
17:00 h, México D.F
- ¿Te cae bien tu suegra? –Riéndose-
- Pues si –Riéndose también- y me alegro de que por fin la hayas venido a ver…
- Yo también me alegro, sobretodo porque tú estás aquí conmigo… -Suspiró- Tendría que haber hecho esto hace mucho tiempo…
- Bueno, más vale tarde que nunca…
- Pero mañana tenemos que volver a Madrid…
- Pues sí, pero ya llevamos aquí más de un mes, es hora de volver… echo mucho de menos a Mai
Dulce por fin había decidido ir a ver a su mamá, acompañada de Anahí; todo fue mejor de lo que ella esperaba y ahora tenían que volver a Madrid.
- Pero espérate… ¿Mai está con Christopher o solo se acostaron una noche y adiós?
Anahí se rió- Pues… me parece que ni ellos mismos los saben… Ya sabes cómo son… no les gusta los compromisos….
Después de que Maite y Christopher pasaron la noche juntos no habían hablado de su relación, se veían a veces, pero por ahora no tenían nada serio.
- ¿Y tú hermana?
- Pues quedamos en que cuando volviera de México hablábamos, me muero de ganas por llegar...
La conversación fue interrumpida por la madre de Dulce, quien entró al cuarto:
- Anahí te dejaste a fuera el móvil -Dándole el móvil, con una sonrisa-
- Gracias Blanca –Sonriéndole, cogiendo el móvil-
- ¿A qué hora se van? –Preguntó Blanca-
- En cuatro horas –Respondió Dulce-
- ¿Quieren que las lleve al aeropuerto? –Se ofreció Blanca-
- Claro que sí –Contestó Dulce con una amplia sonrisa-
- Bien… pues las dejo –Y volvió a desaparecer atrás de la puerta-
En cuanto Blanca salió, Anahí contestó al móvil:
- ¿Diga?
- ¡Hola desaparecida! –Era Maite-
- ¡Mai! –Feliz de escuchar a su amiga-
- ¿A qué hora cogen el avión?
- En cuatro horas, nos vas a buscar al aeropuerto, ¿verdad?
- ¡Pues claro! No sabes lo aburrida que he estado este mes…
- No te preocupes que nosotras te vamos divertir –Se rieron- Oye… ¿Y Christopher?
- Pues… bien, después voy a dar una vuelta con él…
Desde la pelea ocurrida con Dulce, Christopher no había vuelto a hablar con ninguna de las dos.
- Quiere hablar con vosotras cuando lleguéis, sin peleas…
- Vale…
Hubo un corto silencio- Bueno… me voy, cuando lleguen a Madrid las estaré esperando
- Eso espero
- ¿Dudas de mí?
- No –Se rió- Te veo en el aeropuerto, ¡te quiero! –Colgó-
Anahí colgó triste y miró a Dulce.
- ¿Qué? –Le preguntó Dulce-
- Nunca pensé que fuera a echar tanto de menos a Mai… -Soltando una pequeña carcajada, abrazándola- Incluso echo de menos nuestras peleas por el sexo… -Riéndose, aún abrazándola-
- Cariño… eres masoquista –Se rió, acariciándole tiernamente la espalda mientras la abrazaba- Pero no importa, yo te quiero igual….
Se separó, mirándola- ¿Me quieres? –Mirándola mal-
Dulce comprendió a la perfección lo que quiso decir la mirada de Anahí y, rápidamente, rectificó.
- Te amo –Se rió-
- ¡Ah! –Riéndose y volviéndola a abrazar-
- Bueno… -Se separó, levantándose- ¿Preparada para hacer las maletas?
- Pues… -Se levantó- si, la verdad es que sí, tengo ganas de volver
pasaron la tarde haciendo las maletas. Al cabo de dos horas habían acabado.
- ¡Dios! –Abrazó con fuerza a Dulce, consiguiendo tirarla a la cama y quedarse ella encima- Nunca pensé que hacer las maletas fuera tan cansino…-Se rió, mirándola desde arriba-
- No te preocupes que vas a tener tiempo de descansar en el avión –Riendo, colocándole algunos mechones detrás de la oreja-
Dulce se quedó así, acariciándole la mejilla y mirándola fijamente con una sonrisa.
- ¿Qué tengo? –Preguntó preocupada Anahí-
- Nada… –Sonrió- que… eres perfecta…
- Cariño… -Llevó su mano a la frente de Dulce- ¿Te pusiste sensible, estás enferma?
Se rió- No, es que llevo todo este mes pensándolo y… para mí significa mucho que estés aquí conmigo…
- Estoy aquí contigo porque sé que esto es importante para ti… y si me pidieras algo lo haría sin pensarlo, con los ojos cerrados… porque te amo y…
Anahí no pudo seguir hablando porque Dulce la besó, lentamente pero de forma realmente caliente, usando su lengua; ella correspondió al beso sin problemas. Anahí notó como las manos de Dulce se apoderaban de sus muslos, no le dio importancia y continuó besándola, pero poco a poco Dulce subió a su trasero; ahora sí se separó.
- Ey… -Llevó sus manos atrás, agarrando las de Dulce- contrólate… -Con la respiración algo agitada- tu mamá puede entrar…
- Llevamos un mes sin nada de nada… ya no aguanto más… -Besándole excitantemente el cuello-
Ambas estaban muy necesitadas en ese sentido y les resultaba muy difícil parar. Aún así, Anahí agarró la cara de Dulce, subiéndola para impedir que le devorara el cuello.
- Yo tampoco aguanto más pero cuando lleguemos a Madrid vamos a tener tiempo… ahora puede entrar tu mamá…
- Cuando lleguemos a Madrid, Mai nos va a estar interrumpiendo… -Volvió a llevar sus manos a los muslos de Anahí- Y mi mamá no va a entrar… Venga… -Intentando besarla- Tú también te mueres de ganas…
Dulce volvió a apoderarse de los labios de Anahí, jugando con su lengua. Anahí intentó concentrarse en el beso, pero no pudo
- Cariño, no… -Levantándose de encima de la pelirroja- Me moriría de vergüenza si entra tu mamá…
Se levantó- No te imaginas las ganas que tengo de llegar a Madrid… -Se rió-
- Y yo… -Riéndose-
- ¿Sabes? Te queda muy bien ese color de pelo…
En México se pasaron los días de playa en playa, así que a Anahí se le aclaró el color de pelo y ahora lo tenía rubio.
- ¿Sí? –Tocándose el cabello rubio- A mí me gustaba más el castaño...
- Pues a mí me gusta más ese, te hace más… más… -Buscando la palabra correcta- ¿joven?
Anahí abrió la boca- ¿Me estás queriendo decir que con el castaño parecía una vieja?
- Claro que no… -Mirándola mal- Con el castaño también estabas hermosa… pero me gustas más así
- Pues sí, pero me acabas de decir que…
- Annie, da igual –Sin dejarla acabar-, no importa del color que te pintes el pelo… estás hermosa, ¿vale?
- Vale… -Se rió-
- Bueno, ¿qué? ¿Nos vamos? –Sonriendo-
- ¡Sí! –Con una sonrisa de lo más amplia-
salieron del cuarto con las maletas, avisaron a la madre de Dulce y se fueron al aeropuerto.
En el aeropuerto Dulce se despidió de su mamá y subieron al avión. El vuelo fue muy largo y, por fin, al día siguiente llegaron a Madrid. Recogieron las maletas y, al salir, se encontraron con Maite. Anahí abrazó rápidamente a su amiga.
- Yo también te eché de menos –Dijo Maite, abrazando a Anahí riendo. Anahí simplemente se rió-
Maite se separó de Anahí para poder saludar a Dulce con un cariñoso abrazo.
- ¿Qué tal tu mamá? –Le preguntó en el abrazo-
- Bien, casi mejor que yo –Le respondió ella, riendo y abrazándola-
- Bueno, ¡ya! Que me pongo celosa… -Separándolas, riendo y abrazando por la cintura a Dulce-
- Oye… ¿y qué te hiciste en el pelo? –Dijo Maite, mirándole el cabello rubio-
- No te gusta, ¿verdad? –Resignada-
- ¿Cómo que no? Está preciosa… -Dijo Dulce- ¿Verdad Mai?
- Pues… -Dijo Maite-
Se quedó en silencio un momento, mirando a Anahí, como analizándola. Hasta que al final dijo:
- Definitivamente me gusta más ese color de pelo, estás más guapa y te hace más joven…
- ¡¿Por qué joven!? ¡¿Antes parecía una vieja o qué!?
- No… pero así estás mejor…
- ¿Nos vamos? –Dijo Dulce, intentando cambiar de tema- Me muero de ganas de llegar a casa…
- Sí, claro… pero… ante les tengo que decir una cosa… -Dijo Maite-
- ¿Qué pasa? –Preguntó la pelirroja-
- Bueno… ya saben que yo no sé conducir… -Anahí y Dulce escuchaban atentamente- Y… claro, para llegar aquí necesitaba un coche… Y… Christopher se ofreció a traerme…
- ¿Christopher? –Se sorprendió la rubia-
- Si…
- ¿Dónde está? –Preguntó la pelirroja-
- En el estacionamiento, no quiso venir hasta aquí… pero esta vez quiere arreglar las cosas con vosotras…
- Pues… vámonos entonces… -Concluyó Anahí-
Cogieron sus maletas y caminaron hasta el estacionamiento. Una vez allí, Christopher las vio llegar y se bajó del coche. No dijo nada, simplemente agarró las maletas de ambas y las puso en el maletero, cosa que les sorprendió.
- Christopher… -Dijo Anahí-
- Después hablamos… -Dijo él, sin ni si quiera dejarla empezar-
Maite se sentó de copiloto, mientras que, Anahí y Dulce, se sentaron en la parte de atrás. Continuaron todo el camino en silencio, Anahí y Dulce compartían algunas miradas y sonrisas, pero ninguna habló. Llegaron al apartamento y se bajaron del coche.
- Por fin… -Dijo Anahí, feliz, mirando el edificio-
- Ni que fuera un palacio… -Dijo Maite, mirándola mal, riendo-
- No es un palacio, pero es mi casa y MI cama… -Se rió-
Mientras se producía esa conversación Christopher sacó las maletas en silencio. Después de acabar su labor, Christopher volvió a darse la vuelta, dispuesto a volver a meterse en el coche e irse, pero Dulce se lo impidió.
- Christopher… podrías quedarte si quieres, así hablamos…
Christopher miró a Anahí, esta le asintió con una media sonrisa; seguidamente miró a Maite, ella le sonrió; luego volvió a mirar a Dulce para decirle:
- ¿Segura?
- Claro… -Le sonrió- Siempre y cuando no me estampes con la pared… -Se rió, medio en serio medio en broma-
- Perdóname… -Se disculpó Christopher-
- No te preocupes… -Le sonrió Dulce- Fue un momento de tensión…
- Creo que eso lo podríamos hablar dentro, con un tequilita –Propuso Anahí con una sonrisa-
Dulce miró a Anahí, frunciendo el seño, ya que se suponía que ella no podía tomar alcohol; la rubia le contestó picándole el ojo y sonriéndole.
- Me parece una genial idea… -Dijo Maite, con una amplia sonrisa- Entremos entonces…
Los cuatro entraron en el apartamento. Una vez dentro:
- Ustedes vayan poniendo los tequilas, Dulce y yo vamos a dejar las maletas…

Dulce y Anahí fueron al cuarto de Anahí. Ya dentro
- ¿Me vas a dejar tomar tequila? –Le preguntó la pelirroja, sorprendida y feliz-
- Hoy si…
- ¿Y eso?
- Bueno… -Se acercó a Dulce, pasando ambas manos alrededor del cuello de la pelirroja- esta noche vamos a tener que estar despiertas y el alcohol nos va ayudar… -Le sonrió pervertidamente-
Dulce pasó sus manos alrededor de la cintura de Anahí- Me muero de ganas de que llegue la noche… -Anahí se rió- Es que… -Suspiró- no es una semana Annie… es… un mes
- Ya, lo sé… pero dicen que lo bueno se hace esperar… -Le sonrió pícaramente- Así que ya sabes…
ulce se rió- Esta noche te vas a enterar….
- ¿Sí? –Acercó su cara a la de Dulce-
- Si… -Le respondió ella, ya perdida en sus labios-
- ¿Qué me vas a hacer? –Le susurró al oído con voz realmente excitante-
- Ya lo verás… -Dulce comenzó a darle cortos besos en el cuello-
- ¿Me das un adelanto? –Le preguntó, con la respiración algo agitada por los besos de Dulce-
A fuera del cuarto, en la cocina, Maite y Christopher estaban preparando los vasos con los tequilas
- Oye... te podrías quedar a dormir… -Propuso Maite-
- No… es que… me llamo Daniela, voy a salir con ella…
- Daniela… -Dijo algo mal Maite-
- Si, Daniela…
- Pensé que después de que la dejaras plantada no habías vuelto a hablar con ella…
- No había vuelto a hablar con ella, pero me llamó y quedamos…
Estuvieron un tiempo en silencio, hasta que, Maite no aguantó más, y le preguntó:
- Christopher… ¿lo que ha estado pasando todo este mes no ha significado nada para ti? –Él suspiró- Ya, claro… -Se rió irónica, enojada- Entonces para ti solo soy un revolcón… como Daniela, ¿no? Qué bien…
- Mai... las cosas no son así…
- ¿Ah, no? Pues entonces explícame como son, ¡porque no entiendo nada!
- No es el momento de hablar de esto…
- Lo sé, pero llevo esperando un mes y ya no aguanto más…
- Otro día lo hablamos… por fa…
- Ya, claro, ¿y esta noche yo me quedo aquí mientras tú te acuestas con Daniela? –Se volvió a reír irónica- ¡Y una mierda!
- Solo quedamos para salir…
- ¿Salir? Vamos Christopher… te conozco y los dos sabemos que vas a acabar en la cama con ella…
- Sea como sea eso a ti no te importa, tú y yo no somos nada…

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:40 pm

Capítulo 2
En el cuarto, Dulce, a modo de respuesta, le dio un perturbante mordisco en el cuello; Anahí suspiró.
- ¿Te sirve como adelanto? –Le preguntó la pelirroja, sonriendo y continuando con su tarea-
- Pues… sinceramente no sentí nada, ¿lo puedes repetir? –Mintió, sonriendo-
Dulce sonrió ampliamente y repitió la acción, en el mismo lugar, besando después la zona del mordisco; Anahí volvió a suspirar.
- ¿Y tengo que esperar hasta esta noche? –Volvió a preguntar la rubia, pegando su frente a la de Dulce mientras “dibujaba” el contorno de los labios de la pelirroja con su dedo índice-
- Desgraciadamente eso parece… tenemos visita… -Refiriéndose a Christopher-
- Entonces…. –La pegó a la pared- Para hacer más corta la espera… ¿puedo adelantarte yo algo? –Le preguntó, sonriendo-
Sin dejar que Dulce contestara, Anahí la besó locamente, jugando con su lengua para después acabar con un excitante y largo mordisco en el labio inferior de la pelirroja. Antes de que Dulce pudiera hacer nada Anahí se hizo para atrás, sonriéndole.
- Bueno… ¿volvemos con nuestro invitado? –Le dijo, riendo-
Se abanicó con la mano- Que calor hace, ¿no? –Ambas se rieron-
- Vamos anda… que entre antes vayamos, antes acabamos… -Le dijo, agarrándole la mano-
- ¿Un beso más? –Le pidió, agarrada su mano con una sonrisa-
Fueron interrumpidas por un fuerte grito, aparentemente de Maite:
- ¡******!
- ¿Y eso? –Preguntó sorprendida Dulce-
- Creo que es Mai, vamos…
Ambas salieron rápidamente del cuarto y vieron a Maite casi llorando, súper enojada.
- ¡Christopher lárgate! –Gritó Maite. Anahí y Dulce solo miraron-
- ¡¿Pero que te hice ahora!? –Preguntó Christopher gritando, sin entender muy bien el motivo de por qué Maite se había puesto así-
- ¡¿No somos nada!? ¿Entonces qué? ¡¿Venías, follavamos y ya?!
Christopher miró a Anahí y Dulce, después volvió a mirar a Maite:
- No es el momento de hablar de esto…
- No, no es el momento… -Intentaba hablar Maite, con la voz rota- y no va a haber otro, vete y no vuelvas…
y, sin poder evitar que sus lágrimas saliera, se volteó y echó a correr a su cuarto.
- ¡Mai! –Anahí soltó la mano de Dulce y fue detrás de ella-
Christopher se dio la vuelta, dispuesto a irse.
- Espérate… -Dijo Dulce, consiguiendo que él parara- ¿Hablamos?
- ¿Ahora? –Preguntó él-
- Sí
Se lo pensó un momento- Vale…
Ambos se sentaron el sofá.
- Antes de nada… perdóname… -Se disculpó él- Sobre todo por… lo de la pared, me puse muy nervioso…
- Ya te dije que por eso no te preocupes… fue un momento de tensión y, además, yo también me pasé… -Christopher afirmó con la cabeza- Y ahora te quiero pedir perdón yo a ti... por lo de Annie, por engañarte… Nunca fue mi intención hacerte daño y mucho menos que estés como estás…
- ¿Y cómo estoy?
- Con miedo al amor… –Le respondió muy segura- Sé perfectamente que tienes miedo a enamorarte de Mai y que después acabe haciéndote daño, como yo… -Christopher guardó silencio- Pero Mai es muy distinta a mí, yo soy mucho más cobarde… y ella te ama, deberías darte una oportunidad con ella…
- No sé si estoy preparado aún para una relación…
- Pues díselo… pero no la trates así y… tampoco es justo que te vayas con otra mientras ella te espera… Si la quieres, adelante, y si no, adiós…
- Ese es el problema… -Se levantó agobiado- Sé que la quiero…
- ¿Entonces? –Se levantó también, mirándolo- Si la quieres, adelante…
- No, adelante, no… -La miró- Sé que la quiero…. –Repitió- Pero no sé si la quiero como mi amiga o… como algo más…
En el cuarto, Maite no paraba de llorar, escondida bajo su almohada. Anahí intentaba animarla:
- Mai…
- Déjame… -Decía ella, llorando-
- Ve cómo estás, nunca habías llorado de esa forma…
- Anahí… -Por fin la miró, con la cara llena de lágrimas- ¡Me siento como una puta muñeca hinchable, joder! ¡Solo me quería para acostarse conmigo!
- Él no dijo eso, estás exagerando demasiado las cosas… deberías tranquilizarte un poco y salir a hablar con él.
- ¡No voy a hablar con él! Se acabó… Christopher para mí está olvidado, ¡voy a pasar página de una vez!
- Bien, si quieres pasar página, hazlo… pero no te quedes aquí llorando… -Se sentó a su lado- Mai… tú siempre has sido la fuerte, la que no se hunde con nada, no sé cómo pero siempre has salido adelante… hazlo ahora…
En el salón, Christopher estaba muy confundido. Dulce intentaba ayudarlo:
- Vamos a ver… si te acuestas con ella se supone que es porque la ves como algo más que a tu amiga, ¿no?
- Pues sí, pero es que una cosa es acostarme con ella y otra muy distinta tener una relación con ella… A nadie le amarga un dulce…
- Vale, pero entonces sí tienes claro que es más que tú amiga…
- Yo que sé, no sé ya ni lo que tengo claro… -Sentándose en el sofá-
- Christopher… sea como sea ella si lo tiene claro… -Se sentó a su lado- Está enamorada de ti y con eso no puedes jugar… Así solo le estás haciendo daño…
- ¿Y qué hago? ¡¿Eh!? –Le preguntó, nervioso-
- Primero, no me grites –Le dijo, casi exigió-
- Perdón… -Algo más tranquilo-
- Y segundo…. –Continuó ella- hablar con ella y dejarle las cosas claras…
- No quiere hablar
- Pues cuando ella quiera, no la fuerces
- ¿Y mientras, qué hago?
- Esperar
- ¿Esperar?
- Sí, esperar a que ella quiera hablar contigo… no te vayas con la otra, porque así solo empeoras más la situación…
Christopher suspiró, muy confundido. Sin ni si quiera pensárselo Dulce le dio un abrazo; abrazo que sorprendió a Christopher pero que, poco después, lo correspondió.
- Gracias… -Le dijo Dulce, durante el abrazo-
- Gracias a ti…
Fueron interrumpidos por Anahí.
- Nada, no quiere salir… (Maite)
Christopher y Dulce se separaron.
- Perdón, ¿interrumpí? –Se preocupó ella-
- No cariño, no te preocupes… -Sonriéndole-
Christopher se sentía algo incómodo con ellas dos a solas y, mucho más, si se decían “cariño”; así que decidió irse.
- Bueno chicas… yo me voy… -Levantándose- Díganle a Mai que cuando quiera me llame, la voy a estar esperando… -Miró a Dulce, con una sonrisa- Por cierto Annie… -La miró- Hoy no hemos podido hablar pero… perdóname por todo y… te queda muy bien el pelo así…
Se rió- Gracias…
- No tienes que darlas… -Le sonrió- Hasta otro día… -Se despidió él-
Christopher salió por la puerta. En cuanto Christopher se fue, Anahí se sentó al lado de Dulce.
- ¿Qué tal? –Le preguntó la rubia, refiriéndose a Christopher-
- En realidad muy bien… parece que por fin lo solucionamos… -Sonrió-
- Me alegro… -Le sonrió también-
- ¿Y Mai?
- Mal, muy mal… Te juro que nunca la había visto así… Está enamorada, demasiado… ¿Tú crees que Christopher la quiere?
- Si–Respondió ella muy segura-, pero tiene miedo… es solo eso…
- Ya… ¿Miedo a qué? –Más o menos sabía la respuesta, pero la quería escuchar-
- A una relación seria, a enamorarse, a qué le vuelvan a hacer daño…
Anahí suspiro- Estos dos van a acabar mal… sobre todo Mai…
- Sea como sea nosotras no podemos hacer nada, así que… -Se levantó- vamos a tomarnos esos tequilitas, ¿no? –Sonriendo ampliamente-
- Vale… -Se levantó también-, pero uno solo… -Apuntándola con el dedo-
- Que si… no seas pesada ¿No confías en mi?
- Sí, claro que confío en ti. –Respondió sin dudas-
- Entonces olvídate ya de lo de la borrachera, por favor… -Pidió-
- Vale, pero aún así solo te voy a dejar tomar a veces, que lo sepas… -Ya en la cocina-
Cogieron los vasos que ya habían servido Maite y Christopher. Dulce bebió el primer trago de tequila bajo la atenta mirada de Anahí.
- Cariño… estoy bebiendo tequila, no cortándome las venas –Le dijo, mirándola mal-
- Vale, perdón… -Se rió, bebiendo también-
- ¡Mierda! –Dijo de repente Dulce-
- ¿Qué pasó? –Preguntó sorprendida Anahí-
- Le dije a mi mamá que cuando llegara a Madrid la llamaría y aún no lo he hecho… -Buscando ansiosa el móvil en sus bolsillos
- Cariño… -Decía Anahí-
- Annie, espérate, la tengo que llamar… -Dejó el vaso encima de la mesa y puso más esmero en la búsqueda del móvil-
- Si, sé que la tienes que llamar, pero es que el móvil está en tú maleta, no en tus bolsillos –Dijo, riéndose-
Dulce se rió- Vale, gracias… Voy a llamarla, ¡ya vengo! –Caminando hasta su cuarto-
- ¡Salúdala de mi parte! –Le dijo, riéndose por las prisas de la pelirroja-
- ¡Vale! –Contestó Dulce, ya en su cuarto-
De repente, el móvil de Anahí sonó, esta contestó.
- ¿Bueno?
- Anahí, por fin… llevo un mes llamándote…
- Hola Charlie, lo siento… estaba de viaje…
- ¿De viaje? ¿Dónde? ¿Con Mai?
- No, con Mai no… y, lo siento, pero no te importa…
- Vale, perdóname… pero por lo menos me dirás quien era la loca que me habló la última vez por teléfono, ¿no?
- ¿La loca? ¿Qué loca? -No se acordaba-
- La que me dijo que tenías novia…
(Flash Back)
- Vamos a ver rey… Anahí tiene NOVIA, si, escuchaste bien: ¡NOVIA! –Repitió- Y no va a ir a Canarias porque no le sale del CULO, ¿vale?
- Dulce… -Anahí la miraba sorprendida, casi riéndose-
- ¿Novia? –Dijo Charlie- Mira niña, vete a un manicomio y pásame a Anahí, ¿sí?
- -Dulce se rió irónica- ¿Ir a tu casa ahora? No, gracias… pero tú te vas a la ******* ¿Si? –En el mismo tono de él-
- ¿¡Pero quien co*ño eres tú!? –Gritó Charlie-
- ¿Quién?
- ¡Tú! ¿¡Además de idiota estás sorda!?
- Perdón, no te escucho rey… -Fingiendo no escuchar- Mejor hablamos en otro momento, ¿sí? –Volvió a imitar su tono y colgó-
(Fin del Flash Back)

- Ah… -Por fin se acordó- Esa loca… -Se rió- Pues… es Dulce y, sí, es mi novia
- Tu…. novia… -Dijo Charlie, perplejo- Anahí… ¿desde cuándo eres homosexual?
- No soy homosexual, estoy enamorada de una mujer…
- ¿Cuál es la diferencia?
Suspiró- Da igual Charlie, no tengo por qué darte explicaciones… ¿qué quieres?
- Pues te llamaba para ver si al final tú y Maite querían el trabajo o no…
- ¡Sí! Si es en Madrid claro que lo queremos…
- Bien, sí, es en Madrid… esta noche mismo voy para allá, ya tengo alquilado un edificio y allí empezaremos a montar el negocio… Si quieres te doy la dirección y mañana en la mañana te pasas con Mai para firmar el contrato…
- ¡Genial! –Feliz- Gracias Charlie…
Justo en ese momento volvió Dulce, Anahí le hizo una señal como de que esperara.
- De nada, es lo mínimo que puedo hacer… Apunta…
Charlie le dio la dirección a Anahí.
- ¿Entonces te veo mañana?
- Sí, claro
- Pues hasta mañana, ¡un beso! –Colgó-
Anahí miró a Dulce con una amplia sonrisa, feliz.
- Mañana, Mai y yo, vamos a firmar el contrato
- ¿Mañana? ¿Tan temprano? –No muy contenta-
- Si, Charlie viene a Madrid… ¿No te alegras? -Viendo la mala cara de Dulce-
Se sentó en el sofá- Si, claro que me alegro, pero…
- ¿Pero? –Se sentó a su lado-
- No sé… Vas a estar todo el tiempo ocupada y vamos a pasar muy poco tiempo juntas…
Sonrió tiernamente- Cariño… que trabaje no significa que no me vayas a ver en todo el día… Vivimos juntas, ¿te acuerdas?
- Pues sí, pero ¿eso de qué sirve si no vas a estar en casa?
- Voy a trabajar, no a mudarme a otro planeta…
- De cualquier forma no me gusta que trabajes con él… Ya sabes lo que pienso, sólo te quiere para…
- Dulce, ya, no empieces otra vez… -Sin dejarla acabar-
Suspiró- Vale, da igual, son tonterías mías… -Apoyando la cabeza en el respaldo del sofá-
Le palmeó el muslo- ¿Qué tal con tu mamá?
- Bien… -Sonrió- Ya hablé con ella… la verdad es que estoy muy contenta…
- Me alegro, de verdad… -Sonriendo- Me gusta verte así, feliz…
- Si estoy así es gracias a ti… -Sonriendo ampliamente-
Sonrió tiernamente- Anda, dame un beso…
Sin más, Dulce agarró las mejillas de Anahí y le dio un corto beso.
- ¿Ya? –Dijo insatisfecha Anahí- Yo quiero un beso de los que me gustan…-Sonriendo pícaramente, acariciándole la parte interna del muslo-
- ¿De los que yo sé? –Le preguntó sonriendo pervertidamente, pegando su cara a la de la rubia-
- Si… -Pegando sus labios a los de Dulce, pero sin besarla- de los que tú sabes

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:40 pm

Capítulo 3
Dulce agarró la cara de Anahí y la besó, lentamente, provocándola con cada movimiento de sus labios para después profundizarlo con su lengua, jugando con la de Anahí. Estuvieron así un tiempo hasta que, por desgracia para las dos, fueron quedándose sin respiración y acabaron dándose cortos besos.
- ¿De esos? –Preguntó Dulce, casi sin respiración
- Si, de esos… ­Con la respiración agitada y su frente pegada a la de Dulce, acariciándole la mejilla-
Se quedaron así, mirándose durante bastante tiempo, hasta que Dulce dijo:
- ¿Y ahora? ¿Qué hacemos? –Preguntó-
- ¿Qué hacemos con qué? –No entendía a qué se refería-
- Annie… -Se rió y bajó la mirada-
- ¿Qué? –Mirándola, sonriendo ampliamente, casi riendo-
- Es que…
Soltó una carcajada- ¿Es que…? -Le agarró la cara para subirla y que la mirara-
Suspiró en señal de calor- Esto no es justo… -Se rió, apartando su cara de Anahí-
- ¿El qué no es justo? –Riéndose, viendo divertida la reacción de Dulce-
Dulce tenía demasiado calor y, ahora, se había levantado mientras se abanicaba con la mano y daba largos suspiros.
- Cariño… -Se levantó- ¿Te sientes bien? –Riéndose-
- No, definitivamente no… -De la misma forma, caminando de un sitio a otro-
- Pero ¿qué te pasa? No entiendo nada… -Obviamente Anahí sabía perfectamente lo que le pasaba, pero estaba fingiendo-
- Nada, da igual… -Se sentó otra vez en el sofá, intentando que el calor disminuyera-
- ¿Da igual? –Dijo la rubia de pie, en frente de Dulce y sonriendo pícaramente-
Dulce intentó mirar a Anahí a la cara, pero no pudo, sus ojos fueron bajando poco a poco, analizando por completo el cuerpo de Anahí. Y, como Dulce no contestó, Anahí se sentó encima de ella, abrazando con las piernas la cintura de Dulce y quedando cara a cara con la pelirroja.
- ¿Da igual? –Repitió, sonriendo pervertidamente-
- ¿Qué te propones? –Pasó ambas manos alrededor de la cintura de Anahí-
- ¿Yo? –Preguntó, sonriendo inocentemente-
Esa sonrisa solamente había conseguido que el calor de Dulce aumentara.
- Annie… -Soltó la cintura de Anahí- Deja de torturarme… -Se rió-
Pegó su cara a la de Dulce- ¿Por qué? –Agarró las manos de Dulce y las llevó atrás, colocándolas nuevamente en su cintura, pero ahora cerca del trasero-
- Porque me estoy volviendo loca y no voy a poder parar esto… -Mirándole deseosamente los labios-
- Me gusta excitarte… -Le dijo con voz muy sensual-
Nuevamente, esa frase había conseguido excitar aún más a Dulce. Así que la pelirroja apoyó su cabeza en el respaldo del sofá y miró el techo, suspirando y soltando, una vez más, la cintura de Anahí.
-Esto es inhumano… -Se quejó Dulce, riendo-
Esa reacción por parte de Dulce solo consiguió incitar más a Anahí. Así que la rubia sonrió pervertidamente, agarró los cachetes de Dulce y pegó otra vez su cara la de la pelirroja.
- ¿Estás excitada? –Le preguntó excitantemente, mirándola, con sus labios a pocos milímetros de los de Dulce-
Anahí tenía una mirada realmente cachonda, sabía perfectamente cómo enloquecer a Dulce y lo estaba consiguiendo.
- Estoy a mil… -Dijo sinceramente Dulce, demasiado excitada como para poder controlar sus palabras-
- ¿Sí? -Compartiendo intensas miradas con Dulce-
- Si… -Bajó su mirada a los labios de Anahí-
Se dio cuenta de que le miraba los labios- ¿Me quieres besar? –Le dijo, llevando su dedo índice al labio de Dulce, acariciándolo-
- No –Agarrando la mano de Anahí y quitándola de sus labios-
- ¿Por qué? –Apartando con la mano libre los mechones de pelo rojo que caían por la cara de Dulce-
- Porque después no voy a poder parar… -Anahí, por fin, alejó un poco su cara de Dulce-
- ¿Y si te digo que no hace falta que pares?
- Te diría que estás loca…
Se rió- Pero ¿me besarías?
Sonrió- Te comería entera…
- Hazlo… -Pegó, nuevamente, su cara a la de Dulce-
- No…
- Dul… -Empezó a desabrocharse la camisa- Hazlo…
- Annie… para, está Mai… -Mirando cómo se desbrochaba la camisa-
- Mai no va a salir… -Desabrochándose por completo la camisa, dejando al descubierto su sujetador- Dulce… por dios, por lo que más quieras, hazlo de una vez... –Volvió a pedir, casi rogando-
Locamente, Dulce llevó su boca al cuello de Anahí, devorándolo, mientras le quitaba por completo la camisa.
- Esto es una locura… -Dijo Dulce, bajando sus besos, cerca de los pechos de Anahí-
- Me da igual… -Dijo la rubia, suspirando-
Para mayor comodidad Dulce echó a Anahí sobre el sofá, colocándose encima.
- ¿No aguantas hasta esta noche? –Le preguntó Dulce, desabrochándole el pantalón-
Dulce, por fin, le bajó el pantalón- ¿Después de un mes? No, no aguanto más… -Dulce, metió la mano en el pantalón, apartando el tanga- y tú tampoco así que cállate y hazme el amor…
Después de escuchar esa frase, sin previo aviso, Dulce entró en Anahí, provocando que la rubia gimiera; Dulce la calló con un beso, mientras movía los dedos. Anahí agarró la cabeza de Dulce, pegando su frente con la de la pelirroja, mirándola fijamente mientras suspiraba, intentando no gemir. Esa imagen solo excitó más a Dulce, así que aceleró los movimientos. Quería darle más placer, así que llevó su boca al cuello de Anahí, devorándolo nuevamente, pero sin dejar de mover los dedos. Anahí, a consecuencia de los movimientos de Dulce, arqueó la espalda, gimiendo, estaba delirando, con los ojos cerrados. Poco a poco, Anahí empezó a enloquecer y, como ella sabía, el orgasmo no tardó en llegar; al oírlo, Dulce, con una victoriosa sonrisa, sacó su mano de ahí, apoyándose en el hombro de Anahí, mirándola.
- ¿Qué tal? –Le sonrió pervertidamente-
- Wow… -Dijo simplemente, asfixiada, aún con los ojos cerrados-
Dulce simplemente se rió, acariciándole con una tierna sonrisa la cara.
- Eres preciosa… -Dijo Dulce, acariciándole tiernamente la cara-
Abrió los ojos, sonriendo- Tú sí que eres preciosa… -Dándole un corto beso en los labios, seguido de un abrazo- Dios… -Suspiró- te amo, te amo, te amo… -Mientras la abrazaba y le acariciaba el cabello-
- Yo también, yo también, yo también… -Repitió Dulce, riéndose-
- ¡No te rías de mí! –Separándose y mirándola, riéndose ella también-
- Yo también te amo cariño… -Repitió, ya sin reírse, pero sonriendo tiernamente-
- ¿Mucho? –Preguntó melosa Anahí-
- Mucho, mucho… -Respondió la pelirroja, pegando su frente con la de Anahí, sonriendo-
Anahí la besó imprevistamente y, cuando Dulce intentó profundizarlo, ella se separó, sonriendo.
- Te amo, pero no me gusta que me tortures de esta forma… -Le dijo Dulce, mirándola mal. Anahí se rió- Venga, dame un besito… -Intentando besarla-
- Vale, te doy un besito si me dejas levantarme y ponerme la camisa… Mai puede salir en cualquier momento…
Dulce se quedó mirándola por un momento, sonriendo, como pensando algo.
- Primero el beso y luego te dejo levantarte… -Intentaba negociar la pelirroja-
- No, no, primero levantarme… -Sonriendo-
- Mmm… no… -Se rió- Quiero mi beso ahora…
Para contentar a Dulce, Anahí la besó corta pero apasionadamente, usando su lengua.
- ¿Te conformas? –Le preguntó, sonriendo-
- Pues… pienso que me merezco más, ¿no crees?
Anahí se rió y, sin más, la volvió a besar, de la misma forma pero esta vez más largamente y llevando sus manos a la cintura de la pelirroja, bajándolas un poco más y tocándole el trasero.
- Y ya, te conformas con eso… -Puso fin Anahí, riéndose-
- ¿Ya? –Su mano empezó a vagar por el abdomen de Anahí, subiendo un poco- Yo creo que un poquito más está bastante bien… -Acercando su mano peligrosamente al pecho izquierdo de Anahí-
- ¡Sh! –Agarrándole la mano y poniéndola nuevamente en su sitio anterior- Se me porta bien…
Se rió- Vale, me porto bien… -Incorporándose por fin, para que Anahí pudiera levantarse- Pero esta noche no te libras de mi… -Sonriéndole, ya sentada-
Incorporándose y riendo- La que no se va a librar de mi eres tú… -Ya de pie, cogiendo la camisa-
- Ah, ¿no? –Sonriendo ampliamente, desde abajo-
- No… -Sonriendo de la misma forma, poniéndose la camisa-
- Eso me gusta…
- A mí también… -Volviéndose a sentar, mirándola-
De repente Maite salió del cuarto, vestida como para salir y diciendo:
- Pues a mí no me gusta –Entrando en la conversación de Anahí y Dulce-
- ¿Escuchaste? –Le preguntó sorprendida Anahí-
- Pues claro que escuché, pero para la próxima se me van a la cama… yo también me siento en el sofá, ¿saben? –Anahí y Dulce se sorprendieron- Bueno… yo me voy
- Y… ¿a… dónde vas? –Preguntó Anahí casi sin palabras y totalmente roja-
- A casa de Christopher… tienes razón, tengo que dejar las cosas claras de una vez…
- Eh… ¿te llevo? –Propuso Dulce-
- No, no te preocupes, prefiero ir caminando… así, mientras, pienso que decirle… ¡Hasta luego! –Saliendo por la puerta-
Maite salió del apartamento, mientras que Anahí y Dulce se miraban sorprendidas, casi riendo.
- ¿Viste? Nos escuchó… -Dijo Dulce, riendo-
- Que fuerte… -Se rió la rubia- Y yo pensando que estaba llorando…
- ¿Y ahora? ¿Qué hacemos?
- Pues… -Buscando algo en su bolso-
- ¿Qué buscas? –Le preguntó-
Anahí encontró lo que buscaba y, de su bolso, sacó un encendedor y un paquete de cigarrillos.
- Esto… -Respondió Anahí, llevándose un cigarro a la boca-
- ¿Qué haces? –Mirándola mal, quitándole el cigarro de la boca- Ya te he dicho que no quiero que fumes…
- Cariño… solo uno, por fa… -Intentando quitarle el cigarro- Hace mucho que no fumo… y yo te dejé tomar tequila…
- Precisamente por eso, hace mucho que no fumas… ¿para qué quieres fumar ahora?
- Para que se me quite el sueño –Se rió-, venga, déjame… -Aún en el intento de agarrar el cigarro-
- Vale…. Solo uno… -Dándole el cigarro-
Anahí agarró el ansioso cigarro y se lo llevó a la boca, encendiéndolo.
- No entiendo que le ves a ese destructor de pulmones…
Se rió- ¿Nunca has fumado?
- Pues no, ni quiero… Fumar no puede tener nada bueno
- Me alegro de que pienses así, tienes toda la razón
La miró mal- ¿Entonces qué haces con eso?
- Sé que es malo, pero no puedo dejarlo… bastante hago con fumarme solamente uno… Antes de que aparecieras tú me fumaba tres o cuatro al día…
- ¿Por qué?
- Pues no sé, según yo me relajaban…
- ¿Y por qué ahora fumas solo uno?
Sonrió- No sé, ya no tengo la necesidad de fumar para estar bien… solo al estar contigo estoy bien, tranquila…
Sonrió tiernamente- Te besaría, pero no me gusta el sabor del cigarro –Se rió-
Le dio una última calada al cigarro y después lo apagó- Nunca lo has probado de mis labios –Sonrió seductoramente, casi riéndose- ¿Por qué no lo pruebas? Seguro que te gusta –Sonriendo aún de la misma forma, acercando su cara a la de la pelirroja-
- ¿Tú crees? –Poniendo también de su parte en el acercamiento-
- SI, lo creo… -Sonriendo-
Ya cara a cara, Anahí agarró las mejillas de Dulce y le dijo:
- Bueno… ¿qué? ¿Lo pruebas o no?
A modo de respuesta, después de sonreír, Dulce besó a la rubia, despacio, sin prisas, saboreando el beso para después dar su veredicto. Varios segundos después se separó, mirando a Anahí.
- Riquísimo, ¿verdad? –Preguntó Anahí, sonriendo ampliamente, casi riendo-
- Mmm… -Pensando su respuesta-
- No te hagas, todos me dicen que están riquísimos, así que no me puedes mentir… -Sonriendo-
- ¿Todos? –Se molestó-
- Mis ex novios…
- Ah, ¿a TODOS –Recalcó- tus ex novios les has hecho esto?
- Cariño… ¿otra vez? Eso ya pasó, no tiene importancia…
- Parece que para ti si la tiene, ¿no? –Antes de que Anahí pudiera hablar ella siguió- ¿Sabes qué? –Se levantó- Llámalos a TODOS –Volvió a recalcar- y les haces una prueba de besos, a ver si siguen pensando que están riquísimos…
- Dulce… -Calmada, sentada- Siéntate, ven… -Palmeando el sofá-
- No, ¡no me siento!
- Bien, entonces me levanto yo… -Poniéndose en pie, sin alzar la voz-
- No, no te molestes, yo me voy… -Volteándose-
- ¡Dul! –Agarrándola del brazo, volteándola- Cálmate, ¿no? ¿A qué viene esto?
- ¿¡Cómo que a qué viene esto!? ¡Está muy claro el motivo de porqué estoy así!
- Lo dije sin pensar, no creí que te fuera a molestar tanto y mucho menos que te pusieras así…
- ¿Ah, no? ¿Y qué pretendías? ¿Qué me riera?
- Pues no, pero tampoco que te pongas así…
- Vale, entonces ¿quieres que te cuente lo que hacíamos Christopher y yo? Así vemos como te pones tú…
- ¿Eso que tiene que ver ahora? Estás sacando las cosas de quicio…
- ¡Fuiste tú la que hizo ese comentario!
- Vale, ¡perdóname! ¡No lo dije con intención de molestarte! Fue un simple comentario, nada más…
- Si, fue un simple comentario, pero es que todos los días haces un comentario de ese tipo y, sinceramente, ¡estoy harta!
- ¡¿Harta!? –Su paciencia se había acabado- ¡La que está harta de tus celos soy yo! ¡Todos los días me montas un numerito por puras tonterías!
- Tal vez sean tonterías, pero esas tonterías me duelen… -Ya más tranquila, sin gritar-
- A mí también me duele estar discutiendo contigo por personas que ya no significan nada en mi vida…
- ¿No significan nada?
- Pues claro que no… la única que me importa eres tú…
Suspiró- Perdóname… es que me arde pensar que alguien más te ha besado, en serio…
- Dios…. Que celosa eres…. –Abrazándola-
Se rió, correspondiéndole al abrazo- Nunca había sido tan celosa, te lo juro... Eres tú, que me transformas…
- Ya, claro… -Riéndose, separándose- Ven aquí, anda… -Sentándose y jalando de Dulce, consiguiendo que se sentara a su lado- Entonces, ¿qué? ¿Estaba rico el beso o no? –Se rió-
Se rió- Pues sí, claro que sí…
Dejando caer su cuerpo hacia atrás, acostándose en el sofá- Ven… -Palmeándose el pecho, haciendo una señal a Dulce de que se acostara ahí-
Dulce sonrió y obedeció, acostándose encima de la rubia-
- ¿Bien? –Le preguntó Anahí, sonriendo-
- Perfecto… -Respondió la pelirroja, sonriendo ampliamente-
- Estoy súper cansada… -Dijo Anahí, haciéndole tiernas caricias en el pelo-
- Yo también… -Cerrando los ojos, relajada con las caricias de Anahí- el viaje fue agotador…
Y así, entre caricias, fueron quedándose dormidas. En otro lado, Maite llegó a casa de Christopher, tocó. Esperó varios segundos y detrás de la puerta apareció él.
- Hola… -Le dijo-
- Hola… -Dijo ella-
- Pasa… -Christopher se hizo a un lado para que Maite pasara-
Entrando- ¿Vengo en mal momento? –Para evitar un mal momento-
- No, no, claro que no... –Respondió rápidamente- De hecho te estaba esperando… -Cerrando la puerta-
- ¿Sí? –Le preguntó, mirándolo-
- Si… perdóname, por todo, soy un… *******, por no decirme peor -Maite simplemente lo miraba- Creo que tenemos que hablar...
- Pues sí, tenemos que hablar y… si, eres un *******, por no decirte peor -Dijo fríamente, cosa que a él le sorprendió-
Christopher no supo que contestar, así que prefirió no hacerlo y decir:
- ¿Nos sentamos?
- No –Respondió rápidamente Maite-, lo que vine a decirte es muy cortito
Antes de que Christopher pudiera decir nada, Maite continuó.
- Te amo –Se declaró por fin- y esta situación me duele demasiado… Lo mejor es que te alejes de mí, no quiero volver a verte. Vive tu vida y olvídate de que algún día formaste parte de la mía… -Dijo, con la voz rota-
- Mai… -Dijo, agarrándole la mano-
- Déjame… -Soltando su mano-
- Déjame hablar a mi… -Pidió, casi rogó-
- No, no quiero que me hagas más daño. Fóllate a Daniela si quieres, pero a mí no me uses más… -Caminó hacia atrás-
- Mai, espérate, por favor… -Caminando detrás de ella, agarrándola del brazo-
- ¡Qué me dejes! –Le gritó, soltándose bruscamente el brazo-
- No es justo que te vayas así, sin ni si quiera dejarme hablar…
- ¡Tampoco es justo que lleves jugando conmigo un mes! –Le reprochó- Por un momento pensé que lo que había estado pasando significaba algo para ti, pero veo que no… solo fui un… un polvo, así los llamas tú, ¿¡no!?
- ¡Yo no he dicho que para mí seas solamente eso! Ni si quiera me dejas hablar…
- Vete a la ******* y de ahí no vuelvas.
Y sin dejar que él dijera algo más, se fue, pegando un fuerte portazo

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:40 pm

Capítulo 4
Nuevo día, como siempre Maite fue la primera en levantarse. En el cuarto, Dulce despertó a consecuencia de la luz que entraba por la ventana, volteó y, como siempre, ahí tenía a Anahí, durmiendo profundamente. Debido a esa imagen una tierna sonrisa se le escapó y se dispuso a despertarla, dándole tiernos besos en la cara.
- Buenos días princesa… -Dijo, apartándole el pelo rubio que caía por su frente-
- Hmm… -Dijo ella simplemente, sonriendo aunque con los ojos cerrados, adormilada- ¿Qué hora es?
- Las nueve… y se me tiene que ir levantando para lo del trabajo…
- Ay no… no tengo ganas… -Abrazándola por la cintura, apoyándose en su pecho- Quiero pasarme el día abrazándote y tirada en esta cama…
Se rió- Eso suena muy bien, pero tenemos que levantarnos… hay que hacer cosas…
Suspiro- Vale… -Se incorporó, mirándola-
Le dio un corto beso en los labios.
- Buenos días… -Le dijo riendo-
- Buenos días –Repitió, riendo-, ¿Cómo dormiste? –Acariciándole tiernamente la cara-
- ¿Contigo? Genial, como siempre…. –Sonriendo- ¿Tú?
- Igual –Sonriendo- Oye… tú le dijiste a Mai que ahora tiene lo de ir al firmar el contrato, ¿verdad?
- ¡Mier*da! –Se levantó rápidamente- No le dije nada…
- ¿Cómo que no? –Levantándose también-
- Pues no, se me olvidó… -Acomodándose el cabello- Con todo el rollo de Christopher no tuve tiempo de hablar con ella…
- No pasa nada… -Mirando el reloj- Aún hay tiempo, vámonos
Salieron del cuarto y se dirigieron a la cocina. Una vez allí vieron a Maite con una café en la mano y la mirada perdida.
- ¡Buenos días Mai! –Gritó Anahí, riéndose-
La miró- Hola… -Dijo simplemente, seria-
- ¿Qué tal te fue ayer con Christopher? –Preguntó la pelirroja, sirviéndose un vaso de leche-
- Mal, muy mal.
- ¿Por qué? –Preguntó sorprendida Anahí-
- ¿Te dijo alguna grosería? –Preguntó también Dulce-
- No, de hecho él no dijo nada… fui yo la que lo mandó a la… mierda, literalmente…
- ¿Tú? Pero ¿por qué?
- Pues ya te dije que esto se iba a acabar, lo estaba pasando mal y no quería seguir sintiéndome así… Le pedí que se olvidara de mí y ya, que él viva su vida y yo viviré la mía…
A partir de ahí hubo un incómodo silencio, silencio que Anahí rompió.
- Bueno, ya… dejemos de hablar de él, te tengo una buena noticia… -Sonriendo ampliamente a su amiga- Hoy tenemos que ir a firmar el contrato con Charlie…
- ¿Hoy? –Se sorprendió- ¿A qué hora?
- Pues no sé, me dijo en la mañana…
- ¿Y cuando pensabas avisarme? –Preguntó Maite algo molesta-
Anahí guardó silencio un momento- Se me olvidó avisarte, perdóname…
Maite se rió irónicamente- Que raro… -Dulce observaba desde el otro lado de la cocina, bebiendo la leche-
- ¿Cómo que raro? –No entendió- ¿Qué raro qué?
- Qué raro que te olvides de decirme las cosas… es más, me parece raro que te hayas acordado de que estoy aquí…
- ¿Qué? Mai… ¿qué dices?
- Nada Anahí, déjalo… -Se levantó, dispuesta a irse a su cuarto-
- Mai, espérate… -Caminando detrás de ella, agarrándola suavemente del brazo- ¿Me puedes explicar qué pasa? ¿Qué te pasa? No entiendo nada…
- ¡Pasa que me siento como un cero a la izquierda en esta casa! –Gritó-
- No tienes por qué sentirte así, eres mi mejor amiga, como mi hermana… y te quiero, lo sabes…
- Si, se nota… -Irónicamente-
- ¿A qué viene esto? Solo se me olvidó decirte que teníamos que ir a firmar el contrato… no creo que sea tan grave como para que te pongas así… -Dulce continuaba escuchando-
- ¡Pero es que no es solo eso! Son muchas cosas que se juntan y… ya, da igual… -Volviendo a intentar meterse en su cuarto-
- ¡Mai, espérate! –Volviéndola a agarrar- Jo*der… esta vez creo que no he hecho nada como para que estés así…
- Ese es el problema, no has hecho nada… -Anahí alzó una ceja, cada vez entendía menos esa discusión- Te pasas el día con Dulce, besándola, abrazándola, peleando con ella, saliendo con ella y siempre que llego yo interrumpo algo… Ya no sé cuando es oportuno entrar en tu cuarto, ya no es como antes Anahí …
Anahí guardó silencio por un tiempo, después abrió la boca para hablar, pero de ahí no salieron palabras. No sabía que decir. Maite miró a Dulce, quien había estado escuchando toda la conversación desde la cocina.
- Creo que no es el momento de hablar de esto… -Miró a Anahí- Cuando vayas a ir a lo del contrato me avisas, yo me voy a mi cuarto… - se metió en su cuarto-
Anahí se volteó, mirando a Dulce.
- ¿Tú entendiste algo? –Le preguntó- Porque yo no… -Sentándose en el sofá-
Dulce caminó hasta el sofá, sentándose al lado de Anahí.
- Solo te echa de menos.
- No lo entiendo… -La miró- Vivo con ella, hablamos diario, vamos a trabajar juntas… no entiendo… -Repitió- ¿qué es lo que estoy haciendo mal para que ella se sienta así?
- Eso yo no lo sé, pero… desde que yo llegué aquí, las cosas cambiaron… incluida tu relación con Mai…
- No –Respondió raudamente-, nuestra relación está al margen de mi amistad con Maite. Son dos cosas totalmente distintas.
- Por eso… Son dos relaciones totalmente distintas, pero pasas más tiempo conmigo que con ella… Ese es el problema…
- Cariño… ¿me estás queriendo decir que esté más tiempo con ella y no te haga caso? –Mirándola mal-
- ¡No! –Respondió rápido- Solo te digo que Mai se siente mal porque no pasas tiempo con ella...
- Es que yo soy una sola persona… joder no puedo partirme en dos… si estoy contigo no puedo estar con ella y si estoy con ella no puedo estar contigo… Y no podría elegir a ninguna de las dos, porque tú me das una cosa y ella me da otra totalmente distinta, ¿me entiendes?
- Sí, claro que te entiendo, pero es que no se trata de que elijas… No tienes que elegir a nadie, simplemente intentar hacerla sentir bien…
- ¿Y cómo hago eso?
- En primer lugar creo que lo que más le molesta es pillarnos todos los días besándonos o… -Haciendo gestos con las manos; gestos que Anahí entendió- Así que vamos a tener que controlarnos…
- Ya sabes que no puedo…No soy capaz de controlarme. Te lo juro, es algo más fuerte que yo… -Riéndose-
- Yo tampoco, pero habrá que intentarlo… -Riéndose también-
- Bueno… -Levantándose- me voy a vestir… ¿tú no te vistes?
- ¿Yo? –Le preguntó desde el sofá- ¿Yo para qué me tengo que vestir?
- Pues para que nos lleves en el coche… -Como si fuera lo más obvio-
- ¿Llevarlas? –Se rió- ¿Y ver a ese…. idiota? No cariño, lo siento, pero no. Yo me quedó acá y tú vas con Mai, así aprovechan para estar un tiempo juntas.
- ¡¡ ¿Qué?!! –Se volvió a sentar- Cariño, no me hagas esto… ¿¡Sabes todo lo que hay que caminar!?
- Pues no, no lo sé, pero mejor… -Le palmeó el muslo- Así te sirve para hacer ejercicio
- Ya, ejercicio –Mirándola mal-, en serio… llévanos…
- No –Volvió a negarse-
- Pero ¿por qué?
- ¡Porque no tengo ganas de ver al Charlie ese!
- Van a ser veinte minutos, no más, por fa… Así se conocen de una vez…
- ¡No, gracias! No quiero conocerlo...
- Dul…
- No –Repitió, antes de dejarla acabar-
Se levantó- Pues vale, pero esto tendrá sus consecuencias –Apuntándola amenazante con el dedo-
- ¿Qué consecuencias? –Riéndose-
- Va totalmente en serio… -Muy seria, aún apuntándola con el dedo- Tú sabrás lo que haces…
Y se metió en su cuarto. Al cabo de diez minutos Maite salió del cuarto, ya vestida.
- ¿Y Annie? –Le preguntó-
- En el cuarto, vistiéndose… -Respondió ella-
- Ah…
- Oye Mai, ¿podemos hablar? –Le preguntó la pelirroja-
- ¿Hablar? ¿Nosotras?
- Sí…
- Eh… -Se extraño- Si sí, claro… -Se sentó a su lado- No es que no quiera, solo que me sorprende que quieras hablar conmigo… -Aclaró para evitar malentendidos-
Se rió- Ya, lo sé… Bueno, es por lo de antes… ¿estás así por mi culpa?
- No, obviamente no. –Respondió rápidamente- Tú no tienes la culpa de nada, es normal que quieras estar el día con ella… La que está metiendo la pata es ella, no tú.
- Ya, pero de cualquier forma si Annie cambia contigo es por mi culpa…
- Dulce… -Suspiró- Está enamorada, entiendo perfectamente que quiera estar todo el día contigo, pero una cosa es eso y otra muy distinta es esto… no sé, me siento mal… Supongo que tendremos que hablarlo…
- Vale, pero te aseguro que ella te quiere mucho, si se ha alejado de ti ha sido inconscientemente…
- Sé muy bien que me quiere, eso nunca lo pondré en duda… pero ya sabes que cuando ella y yo discutimos la mayoría de las cosas que decimos no son ciertas –Se rió-
Se rió- Y… ¿me dejas decirte algo más? –Maite asintió con una sonrisa- Deberías dejar hablar a Christopher… -A Maite se le quitó la sonrisa- Sé que metió la pata hasta el fondo y se pasa, pero te quiere Mai… te quiere mucho, pero tiene miedo…
Suspiró- Sea por lo que sea yo ya no puedo más… esto ya me sobrepasa, creo que es mejor así…
- Cómo quieras, yo solo te digo lo que pienso…
La conversación fue interrumpida por Anahí, quien salió del cuarto.
- ¿Ya estás? –Le preguntó Maite-
- Si, ya… -Contestó Anahí-
- Pos… vámonos –Levantándose-
Anahí se dispuso a caminar hasta la puerta.
- ¿Y mi beso? –Dijo la pelirroja, sorprendida pues Anahí se iba sin despedirse-
- ¿Tu beso? –La miró- Pues no sé… creo que TU –Recalcó- beso se lo voy a dar a Charlie… -Se volvió a voltear, caminando hasta la puerta-
- ¡¿Qué!? –Le gritó levantándose- ¡Anahí espérate!
- ¡Diviértete! –Le gritó a modo de respuesta Anahí, cerrando fuertemente la puerta-
Dulce prefirió no salir detrás de Anahí, pero se quedó muy enojada dentro del apartamento. Fuera, Maite y Anahí empezaron el camino, en silencio.
- ¿Qué pasó con Dulce? –Preguntó Maite, dispuesta a romper el silencio-
- ¿Por qué?
- Por la escenita que acabo de ver…
- Ah… nada… una tontería…
- Ya, claro, una tontería… -Dijo, irónicamente-
Se paró- ¿Qué dije ahora?
Se paró también- Ya no me cuentas nada…
- Es que no hay nada que contar, es una tontería…
- Vale, da igual… -Volviendo a caminar-
Suspiró, volviendo a caminar también- Mai… yo te quiero mucho, eres como mi hermana… y eso nunca va a cambiar… Lo que pasa es que ahora están pasando muchas cosas juntas y he pensando demasiado en mi relación con Dulce, perdóname… -La agarró del brazo, volviendo a pararse y, consiguiendo así, que Maite también se parara- Te prometo que voy a ser la misma de antes, ¿vale? –Sonriendo-
Maite simplemente sonrió ampliamente y la abrazó. Mientras la abrazaba:
- Lo siento, es que últimamente estoy muy sensible… -Dijo Maite, algo emocionada-
Soltó una pequeña carcajada- Te quiero… -Abrazándola-
- Yo también –Riéndose, separándose-
- Venga, vámonos porque al final nos vamos a quedar sin contrato…
continuaron caminando y en veinte minutos llegaron al lugar. Aparentemente el edificio era bonito, habían varios camiones y gente cargando cajas, parecía algo serio. Subieron a la planta donde habían quedado con Charlie, una vez allí tocaron la puerta y él abrió.
- Hola Maite… -Dijo un alto y corpulento rubio, sonriendo ampliamente y saludando a Maite-
Maite entró en el despacho. Ahora le llegó el turno a Anahí.
- Annie… -Dijo él, mirándola sorprendido- Estás mucho más guapa que la última vez… -Le dijo seductoramente, dispuesto a saludarla con un beso en el cachete-
Para sorpresa de Charlie, Anahí le volteó la cara y entró el despacho, sin más.
- Bueno chicas, tomen asiento… -Señalando las dos sillas colocadas en frente de su gran mesa. Sentándose él en la suya- ¿Os gusta el edificio?
- Sí, parece un buen lugar de trabajo… -Respondió Maite, pues no sabía que más decir-
Se rió- Bueno… para comenzar esta bien… -Dijo él- Y… ¿qué tal por Madrid? ¿Cómo os va todo? –Continuó preguntando él-
- Charlie… -Dijo Anahí- Vinimos a hablar del trabajo, no de nuestra vida privada
- Si, tienes razón, solo intentaba ser amable… -Se defendió- Bueno… Maite, tú serás la secretaria de un empresario muy amigo mío, en la planta 4, puro papeleo… Comenzarías la próxima semana, ¿te parece?
- Si, genial –Respondió ella-
- Bien, pues ahora te dejo el contrato para firmar y finalizar los últimos detalles. Y tú, Anahí… -Comenzó Charlie- Tú serías mi secretaria, aquí, puro papeleo también y comenzarías mañana mismo.
- ¿Qué? ¿Y por qué yo empiezo mañana?
- Porque este es el único despacho que está abierto esta semana, los demás se inauguran la próxima semana.
- ¿Y por qué tu secretaria?
- Porque necesito desde mañana una secretaría, ¿y quién mejor que tú? –Sonriendo- No tengo todo el día, ¿te interesa?
Guardó silencio por un largo momento, mirándolo, hasta que al final dijo:
- Está bien… -Dijo por fin-
- Bien… –Se levantó, sonriendo ampliamente- entonces comienzas mañana, ¿de acuerdo? –Anahí asintió con la cabeza- Pues vamos a por los contratos…
Así fue, acompañaron a Charlie a firmar los contratos, él les explico todo y, al cabo de media hora, volvieron a casa. Por el camino:
- Dios… la que me espera…-Dijo Anahí-
- ¿Por qué? –Preguntó Maite-
- Pues por Dulce… cuando se entere de que yo empiezo mañana y tú la semana que viene… se va enojar muchísimo… ya verás…

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:40 pm

Capítulo 5
Dulce, se había quedado bastante enojada y esperaba con ansias la llegada de Anahí. Por fin se le hizo y, Maite y Anahí, entraron por la puerta.
- ¡Por fin! –Dijo Dulce, en cuanto ambas entraron-
Anahí rodó los ojos y, sin ni si quiera mirarla, se dirigió a la cocina. Maite las observaba con detenimiento.
- ¿Qué? ¿Besaste a Charlie? –Le preguntó Dulce; Anahí estaba de espaldas-
- Pues claro que no… -Se volteó, mirándola seriamente- Sólo lo dije para molestarte…
La rubia observó como Dulce suspiraba y se apoyaba en la encimera.
- ¿En serio te lo creíste? –Le preguntó, riéndose-
- Pues si… -La miró- Me dijiste que iba a tener consecuencias…
- Que tontita eres… -Sonrió, abrazándola- ¿Cómo lo voy a besar?
- Llevo toda la mañana enojada, que lo sepas… -Abrazándola
- De eso se trataba… -Se separó riendo y le dio un corto beso en los labios- Ya tienes TU beso… -Sonrió-
Sonriendo- Bueno… -Se separó un poco- ¿Cómo les fue con el idiota?
Anahí miró a Maite y, simplemente, se quedó callada.
- Bien, fue bastante bien… -Contestó Maite, caminando también hasta la cocina para integrarse en la conversación-
- Me alegro… -Sonriendo- ¿Cuándo empezáis? –Preguntó la pelirroja-
- Yo la próxima semana… de secretaria de un tipo raro, los típicos empresarios serios y aburridos… -Contestó Maite riéndose-
- ¿Solo tú? –No entendió-
- Sí… -Respondió Maite-
- ¿Entonces tú? –Le preguntó la pelirroja a Anahí-
- Chicas, yo voy a comprar un… un… -Buscando una excusa para irse- Un café, eso, luego vuelvo… -Se despidió Maite, caminando hasta el salón, sabiendo que esa charla iba a acabar en discusión-
- Pues… yo… -Comenzó a balbucear Anahí- yo… -Suspiró- Te lo digo con una condición: prométeme que no te vas a enojar…
- Annie, dime –Mirándola mal-
- No, pero prométeme…
- Annie, ¡dime! –Pidió, casi exigió, sin dejarla acabar-
- Vale… -Volvió a suspirar- Pues… yo… empiezo mañana…
- ¡¿Mañana!?
- Soy la secretaría de Charlie…
- ¡¿Qué!? ¿¡Y por qué de Charlie!?
- Pues no lo sé, pero… eso es lo de menos cariño, lo importante es que tengo trabajo y…
- ¡¿Lo de menos!? No, ¡no es lo de menos! ¿¡Por qué tienes que ser tú su secretaría!?
- Dulce no me grites, ¿vale? Hablemos, tranquilízate… -Sentándose en la silla-
Se sentó en frente- ¿Por qué tienes que se tú su secretaría? –Volvió a preguntar-
- No lo sé, simplemente salió así…
- ¿¡Y por qué tienes que empezar TÚ –Recalcó- mañana!?
- ¡No sé! Pero eso da igual…
- ¡Joder Anahí, no da igual! –Volviéndose a levantar- ¿No te das cuenta? ¡Te contrata para tenerte de secretaría y encima te pone a trabajar antes! ¡Está claro lo que quiere!
- A mí me da igual lo que él quiera, yo voy allí a trabajar, a nada más… ¿vale? –Levantándose, agarrándola del brazo, intentando tranquilizarla-
- ¡No, no vale! –Soltándose, dándole un golpe a le mesa- ¡Lo odio, *** ¡
- ¡Dulce, ya!
- ¡Te juro que en cuanto lo veo le parto la cara!
- ¡¡Dulce!! –Gritó, agarrándole la cara, consiguiendo que la mirara fijamente a los ojos- Ve como te pusiste… solo voy a TRABAJAR –Recalcó- como secretaria, no de stripper… No entiendo por qué te pones así…
- -Agarró las manos de Anahí, liberando su cara de las manos de la rubia-¡Porque vas a trabajar para él!
- ¿Y qué? No tienes de qué preocuparte, no quiero nada con él, te amo a ti… ¿No confías en mi?
- Annie… -Suspiró, agarrada a sus manos- Claro que confío en ti, pero en él no…
Soltó sus manos y se apoyó en la encimera- Dulce… yo ya te dije como están las cosas, me tocó trabajar allá y ser su secretaría, ¿qué quieres que haga?
- ¿Sabe que estamos juntas? –Le preguntó-
- Sí, claro que lo sabe, ya se lo dejé claro.
Dulce simplemente se volvió a sentar, apoyando la cabeza en sus manos.
- Cariño… -Se sentó a su lado, agarrándole la cara, consiguiendo que la mirara- TE AMO –Dijo muy despacio, intentando que Dulce lo comprendiera- y que trabaje con Charlie no va a cambiar nada…
- No sé trata de ti Annie, se trata de él… Está aprovechando cualquier cosa para estar cerca de ti y las dos sabemos qué es lo que quiere…
- A mí me da igual, lo que él quiere no lo va a conseguir. Si se atreve a tocarme le volteo la cara.
- ¿Sientes algo por él?
- ¡Dulce! –Soltó su cara, levantándose- ¡Te acabo de decir que te amo, joder! ¿Cómo me preguntas eso?
Se volvió a levantar- Contéstame.
- ¡No, no siento NADA –Recalcó- por él! –Respondió- ¡Me da asco! –Añadió para más veracidad-
- En su momento estuviste con él, según lo que me has contado es bastante guapo… ¿no puede volver a atraerte?
- ¿Sabes qué? Piensa lo que quieras, yo ya te dije como están las cosas… si tú quieres seguir aquí inventándote películas pues hazlo, ¡estoy harta de este tema…! -Se volteó, dispuesta a salir de la cocina-
Antes de que Anahí pudiera dar un paso, Dulce la agarró fuertemente del brazo y la volteó.
- Perdóname… -Dijo ella- Lo siento… -Se volvió a disculpar- pero ya sabes que me arde todo con ese *******…
- Con ese ******* y con cualquiera… -Le dijo-
- Vale, tienes razón, pero no lo puedo evitar… y creo que en este caso si tengo motivos para ponerme así…
- Pues sí, pero te dije que te amo, a ti, no a él. ¿Lo entiendes o te lo escribo?
- No estoy sorda –La miró mal-
- ¿No? Pues lo parece… porque por más que te lo diga te sigues poniendo así…
- Tú también te pondrías igual o peor que yo…
- Ahora no estamos hablando de mí.
- Vale… -Hubo un largo silencio- ¿Me perdonas? –Le preguntó-
La miró por un momento- Claro que sí… -Sonrió tiernamente, abrazándola-
- Oye… -Abrazándola- Tengo una idea para esta tarde…
Se separó con una sonrisa- Sorpréndeme…
- Podrías llamar a tu hermana, tenéis una charla pendiente… -Pasó ambas manos alrededor de la cintura de Anahí-
- Pues sí, llevo varios días pensando en llamarla. Tu vienes, ¿verdad? –Pasando ambas manos alrededor del cuello de Dulce-
- ¿Yo? Vas a hablar tú con ella, no yo… -Metió sus manos por dentro de la camisa de Anahí acariciándole la cintura-
- Ya, pero no te vas a quedar aquí solita…
- ¿Por qué no? Yo también necesito estar un tiempo solita…
- ¿Segura?
- Que si, de verdad…
- Vale… -Sonrió ampliamente- Voy a llamar a María… -Separándose de Dulce-
- Vale… -Le sonrió-
Anahí salió de la cocina en busca de su móvil. Lo divisó encima de la mesa, alargó la mano para cogerlo y marcó el número de su hermana.
- ¿Bueno? –Al otro lado de la línea sonó la voz dulce de María-
- Hola hermanita… -Dijo Anahí, sonriendo ampliamente-
- Annie, ¡hola! –Feliz de escuchar a su hermana-
- ¿Cómo estás?
- Muy bien, aquí… haciendo la comida, ¿y tú?
- Bien, también… Te llamaba para ver si querías salir hoy… me muero de ganas de hablar contigo
- Pues… podrías pasarte por casa esta tarde y vamos a buscar juntas a Paula al colegio, seguro que le hace mucha ilusión que la vayas a buscar… después del cole siempre vamos al parque. Desde la última vez no para de hablar de ti y de Dulce… Me tiene loca –Se rió-
Se rió- Yo también me muero de ganas de verla…
De repente Dulce la abrazó por la cintura, dándole cortos besos en el cuello.
- Bien, entonces te doy la dirección y te pasas por aquí… (Le dio la dirección)
- Vale, me paso por ahí sobre las cuatro, hasta después, ¡te quiero! –Se despidió, colgando-
- ¿Qué tal? –Le preguntó Dulce, aún abrazándola por la cintura, dándole cortos besos en la mejilla y el cuello-
- Bien, quedé con ella a las cuatro para ir a buscar a Paula y después ir al parque… -Sonriendo, a gusto con los besos de Dulce- Dice que Paula se muere de ganas por volver a vernos… -Se volteó, mirándola- ¿Por qué no vienes? Seguro que le alegra mucho verte
- Ustedes tiene que hablar… es mejor que vayas tú sola
- Vale, como quieras… -Pasó ambas manos alrededor del cuello de Dulce-
- Pero salúdala de mi parte –Se rió, pasando sus manos alrededor de la cintura de Anahí-
Anahí simplemente sonrió, mirándola como hipnotizada.
- ¿Qué? –Preguntó preocupada la pelirroja-
- Nada…
Soltó una pequeña carcajada- Te amo… -Con una sonrisa en los labios-
De repente, Maite entró y dijo:
- Pues yo no –Se rió-
Anahí, sin separarse de Dulce, la miró sorprendida.
- ¿Escuchaste? –Riendo-
- Pues si… -Caminando hasta la cocina- En serio… yo creo que tengo una maldición… siempre las interrumpo en algo como esto….
Las tres se rieron y, ahora sí, Anahí y Dulce se separaron.
- ¿A dónde fuiste? –Preguntó la pelirroja-
- A comprar algo para almorzar… -Sacando las cosas de las bolsas-
- Qué bien, tengo hambre –Dijo sonriente Anahí, acercándose a Maite para ver que había comprado-
De repente el móvil de Dulce sonó; ella contestó.
- ¿Bueno?
- Dulce… -Llorando-
- ¿Christopher? ¿Qué te pasa?
Al escuchar ese nombre, Anahí y Maite miraron rápidamente a Dulce.
- Necesito verte…
- ¿Qué te pasa?
- No aguanto más… por favor, ven…. –Llorando-
- Vale, ya voy para allá, tranquilízate… -Colgó-
- ¿Qué pasó? –Preguntó preocupada Maite-
- No sé…
- ¿Qué te dijo? –Preguntó Anahí-
- Que necesitaba verme, estaba mal…
- ¿Que necesita verte? –Repitió Anahí- ¿Para qué? –Se molestó-
- Pues no lo sé... pero yo me voy –Cogiendo sus cosas-
- ¿Cómo que te vas? –Se molestó aún más Anahí-
- Pues si cariño, estaba llorando, me voy…
- O sea… Christopher te pide que vayas a su casa y vas corriendo, en cambio yo te digo que vengas conmigo a lo de mi hermana ¿y me dices que prefieres quedarte aquí a dormir? Pues qué bien… -Irónicamente-
- Annie… no me compares, parece que es importante.
- Lo mío también es importante
- Mira Anahí, si quieres cuando vuelva discutimos, ahora no tengo tiempo para tonterías… -Caminando hasta la puerta-
- ¿¡Qué!? –Gritó, caminando detrás de ella- ¡Dulce, espérate!
Se paró, volteándose para mirar a Anahí- Annie me voy, luego hablamos… no te enojes, por favor… -Añadió-
Y ahora sí, Dulce salió por la puerta, dejando a Anahí totalmente enojada.
- ¿¡Te lo puedes creer!? –Le dijo a Maite-
- Lo que no me creo es que la haya llamado a ella…
Ahora Maite había dejado todo lo que hacía y se había sentado en el sofá.
- Ya ha pasado un mes, pensé que la había olvidado… ¿ves? Esta es otra razón por la que lo saqué de mi vida…
- ¿Qué? ¿Christopher sigue sintiendo algo por Dulce?
- Antes de que vosotras os fuerais para México me dijo que lo que sentía por ella no se había esfumado…
----------------------- Recordando ------------------------------------------
- ¿Te puedo hacer una pregunta? –Dijo ella-
- Claro…
- ¿Has olvidado a Dulce?
Christopher tragó saliva a duras penas y llevó su mirada a otro sitio- Bueno… es obvio que lo que sentía por ella no se va a esfumar de un “día para otro” pero… lo he superado…
- ¿Serías capaz de volver a enamorarte? –Continuó preguntando-
- No, definitivamente eso es lo último que quiero. –Respondió raudo- No me veo capaz de volver a amar a nadie… no ahora…
------------------------ Fin de recordando ----------------------

- Joder… -Dijo Anahí, sentándose a su lado-
- ¿Qué?
- Le dijo que la necesitaba y que no aguantaba más…
- No, pero no creo que…
- Pues yo creo que si… y como sea así lo mato, te juro que lo mato…
En otro lado, Dulce llegó lo más rápido posible a casa de Christopher. Tocó la puerta y, en pocos segundos, la puerta se abrió; detrás de ella apareció Christopher, con los ojos rojos e hinchados, aparentemente borracho, totalmente hundido. Christopher, sin más, la abrazó llorando; Dulce le correspondió al abrazo y al poco rato se separó.
- ¿Qué te hiciste? –Entrando en la casa y cerrando la puerta-
- Lo que me merezco… Soy una porquería… -Sentándose en el sofá-
- Pero, ¿qué dices? –Se sentó a su lado- No eres una porquería… ¿Por qué dices eso? ¿Qué te pasa?
- Que no puedo más… desde que te fuiste todo es una *******… -Dulce apartó su mirada de Christopher- Desde que te fuiste no sé quién soy, no soy el mismo…
Se levantó- Pensé que esto ya estaba superado y hablado

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:41 pm

Capítulo 6
- Y lo está… -Se levantó también- Está superado, pero eso no significa que no sea verdad… -Silencio- Estoy mal Dulce, no soy capaz de estar más de dos días con una mujer… Me paso las noches bebiendo, ahogado en mi propio llanto y no aguanto más… Estoy solo…
- No Christopher, no estás solo… Estoy yo, está Annie, Mai, Chris, Poncho… -Christopher negaba con la cabeza- Incluso tienes a la tal Daniela…
- No… Mai no quiere saber nada de mí, Chris y Poncho están en Barcelona, Daniela me odia, Annie probablemente también y tú… tú…
- Y yo te quiero. –Finalizó ella misma la frase- No como a ti te gustaría, pero te quiero. Maite te ama y Anahí te adora… -Se acercó a él, poniendo una mano en su hombro- No estás solo….
Christopher volvió a abrazarla, dejando que sus lágrimas salieran.
- Me duele verte así… -Le dijo ella, abrazándolo- Estás totalmente borracho… -Se separó- Te voy a preparar un café, a ver si así consigo que te baje todo eso…
- No, de verdad que no…
- Si, de verdad que si… Voy a la cocina. –Caminando hasta la cocina-
Pasadas dos horas Christopher ya estaba mucho mejor y Dulce prefirió irse ya, pues había dejado a Anahí enojada y entre antes llegara mejor.
- Cuídate, por favor… -Le pidió- Y llama a Mai…
- No quiere saber nada de mí…
- Pero te va a coger el teléfono…
- Vale…
Se agachó y le dio un corto beso en la mejilla- Cuídate… -Le volvió a pedir- y si te surge cualquier cosa me llamas…
- Vale, gracias por todo Dulce, de verdad…
- De nada… -Y salió de la casa-
Nuevamente, Dulce llegó lo más rápido posible al apartamento. Introdujo la llave en la cerradura y abrió la puerta, encontrándose cara a cara con Anahí cruzada de brazos.
- ¿Qué? –Le preguntó Dulce, sin comprender esa postura-
- Eso digo yo… ¿Qué? –Dulce alzó una ceja- ¡¿Qué te dijo?!
- Annie, me duele la cabeza, por favor no me grites… -Caminando hasta la cocina-
- ¡Dulce! –Caminando detrás de ella- ¡Te estás pasando! ¿¡Puedes dejar de ignorarme y contestarme!?
- Nada, no me dijo nada… sólo estaba mal y necesitaba que alguien lo consolara…
- Ya, Dulce… ahora soy rubia, ¡pero no soy tonta!
Suspiró- Me dijo… que desde que me fui todo es una mierda…
- ¡¡ ¿Qué!!? –Se enojó aún más- ¡Pero este niño es ****! –Se volteó, dispuesta a salir por la puerta-
- ¡Annie! –Corrió detrás de ella, agarrándola de la mano, impidiendo que saliera- ¿A dónde vas? Tranquilízate… -Pidió-
- ¡No me tranquilizo! –Se soltó bruscamente- Lo sabía, sabía que te llamaba para eso… ¡Es un ****! ¿Te besó?
- ¿Qué? ¡Claro que no! Estaba borracho, probablemente habrá dicho eso a consecuencia de la borrachera que traía… Tranquilízate, no pasó nada… -Volvió a pedir-
Respiró hondo, intentando relajarse- ¿Qué más pasó?
- Nada, me dijo que estaba mal… y… no mucho más…
- ¿Segura?
- Completamente.
- Está bien… -Caminando al cuarto- Mai y yo ya comimos, tú tienes la comida en la cocina
- ¿Y dónde está Mai? –Caminó detrás de ella-
- En su cuarto –Dispuesta a meterse en su cuarto-
- ¿Y tú a dónde vas? –La agarró del brazo antes de que ella cerrara la puerta-
- A mi cuarto –Respondió, mirándola-
- ¿Estás enojada porque fui con Christopher?
- ¿Qué más da? Lo que yo sienta o piense no es importante, ¿no? –Intentando cerrar la puerta-
Puso una mano en la puerta, impidiendo que la cerrara- Claro que es importante Annie… ¿Qué te pasa? ¿Qué hice ahora?
Se cruzó de brazos- No me gustó nada lo que hiciste y dijiste antes…
- ¿Dije? ¿Qué dije?
- Que lo de él si era importante, ¿lo mío no es importante? ¿Es una tontería?
Rodó los ojos, suspirando- No quise decir eso… el tema de tu hermana es muy importante, sabes que adoro a Paula…
- No se nota…
- ¿Por qué? –Suspiró- Annie… ya te dije que no voy contigo porque ustedes tienen que hablar entre hermanas y yo en esa conversación sobro, otro día salimos todas juntas… además, pensé que no te había molestado.
- Pues no, no me había molestado. Lo que me molestó fue tu actitud.
- Vale, perdóname… aún no sé por qué, pero perdóname…
Se rió irónicamente- ¿Que no sabes por qué? Vete a la *******, anda –Nuevamente intentó cerrar la puerta-
- Vale, vale… -Volvió a poner la mano, evitando que cerrara- Perdóname por ser una ******* estúpida, orgullosa y celosa… ¿Mejor?
- Si, mejor… -Haciéndose la dura-
- Ya, no seas así… -Jalando lentamente de su brazo, intentando acercarse a sí misma- No me gusta discutir contigo…
- A mí tampoco, pero a veces te pasas… -Dejando que Dulce se acercara a ella-
- Lo sé, por eso te pido perdón… Y ya, olvidémonos de Christopher, de tu hermana, de Paula y, mejor, dame el besito… -Intentando darle un beso-
- No… -Alejándose, con una sonrisa- Me voy a vestir –Entrando en el cuarto-
- Vale, pero dame un beso primero… -Caminando detrás de ella-
- No, es tu castigo por portarte mal, ahora vete a comer… -Abriendo el armario-
- Mala persona… -Y riendo, se fue a la cocina-
Dulce se sirvió la comida y se dispuso a comer. Cuando casi estaba acabando salió Anahí, ya vestida.
- ¿Ya te vas? –Le preguntó-
- Si, quedé con María a las cuatro y solo quedan quince minutos… así que me voy, –Se acercó a ella- ¿segura que no quieres venir? –Dulce asintió con la cabeza- Vale, como quieras… -Se inclinó para darle un corto beso en los labios- Hasta después…
Correspondió al beso- Vete con cuidado
- Si, no te preocupes… -Caminando hasta la puerta-
- Saluda a Paulita de mi parte
Ya casi en la puerta- Vale –Le sonrió-
- Y no llegues tarde, que te voy a echar de menos
- ¿Algo más mamá? –Se rió-
- No mi hijita, ya te puedes ir –Riéndose-
Ahora sí, entre risas, Anahí salió. Afortunadamente la casa de su hermana no estaba muy lejos, así que la encontró sin problemas.
- ¡Hola!
- ¡Hermanita! –Riéndose, abrazándola- ¿Cómo estás?
- Bien y por lo que veo tú también. –Sonriendo, tocándole la cara- Estás muy guapa, más que la última vez…
Suspiró, algo emocionada- Te eché tanto de menos… -La volvió a abrazar-
- Yo también, pero ya… que nos ponemos a llorar aquí las dos y no paramos… -Se rió, separándose- Oye… ¿y Dulce? ¿No vino? –Comenzaron a caminar-
- No… estaba cansada, prefirió quedarse en casa.
- Yo pensaba que iba a venir y… pues le dije a Paula que Dulce la iba a ir a buscar al cole, así que ya verás la carita que se le va a poner…
- Pues se va a tener que conformar conmigo… -Se rió-
- Las adora, en serio… desde que os vio no ha parado de hablarme de vosotras, sobre todo de Dulce… Dice que la va a enseñar a ligar…
- ¿Dulce?
- Si… -Riéndose- Que le va a enseñar a picarle el ojo a su novio… no sabes, parece un loro… -Riéndose-
- Dulce no me había dicho nada de que la iba a enseñar a ligar… -Sorprendida con esa noticia, riéndose-
En poco tiempo llegaron a la puerta del colegio. Llegó la hora de la salida y como si de una estampida se tratase, todos los niños salieron corriendo. De un momento a otro Paula salió y se acercó corriendo a ellas. En cuanto llegó al lado de ellas le dio la mochila a María y abrazó feliz a Anahí.
- ¿Y Dul? –Preguntó la niña, separándose de Anahí-
- Ella no pudo venir… -Paula se entristeció-
- ¿Por qué? Tengo que decirle algo muy importante
- Bueno, me lo puedes decir a mí también…
- Si, si quieres te lo digo, pero se lo tengo que decir a ella
- Me dijo que te saludara y te diera muchos besitos… la próxima vez se lo dices, ¿sí? Hoy estaba cansada…
- Vale… -Nada contenta-
- Bueno…. ¿y a tu madre no la saludas? –Interrumpió María-
- No, voy al parque… -Corriendo hacia al parque-
- Parece que se enfadó… -Dijo Anahí mientras comenzaban a caminar en dirección al parque, detrás de Paula-
- No, dentro de diez minutos se le olvida, no te preocupes –Se rió-
Llegaron al parque; Paula se fue a jugar mientras que, Anahí y María, se sentaron a hablar.
- ¿A dónde fuiste cuando papá te echó? –Le preguntó de súbito María- ¿Te fuiste de la ciudad?
- No, me fui a vivir con Mai…
- ¿Mai? Yo la llamé y me dijo que no sabía dónde estabas…
- Ya, lo sé… yo le pedí que lo hiciera…
Suspiro- Perdóname… sabes que yo intenté convencer a papá de que no…
- Lo sé, ya da igual… -Sin dejarla acabar- Eso ya fue hace mucho tiempo, lo superé y aquí estoy… -Sonrió-
- Intenté buscarte... pero buscar a alguien en una ciudad es como buscar una aguja en un pajar…
- Hiciste todo lo que pudiste María, pero papá es… es papá, nunca me quiso y nunca me querrá…
- No digas eso…
- Si lo digo, me echó porque no me quería… -María se quedó callada- Pero eso ya es pasado, ahora estoy perfectamente sin él, incluso mejor…
- Sin él sí, pero ¿y mamá? –Anahí suspiró, algo entristecida- Mamá lo pasó muy mal cuando te fuiste…
- Ya, y yo también, pero no aguantaba más… papá, literalmente, me puso la maleta en la puerta, así que… me tuve que ir… ¿Cómo están?
- Annie… papá murió
- ¿Qué? –Se sorprendió-
- Sí, ya sabes que él andaba algo mal del corazón y, hace como un año, tuvo una fuerte discusión con mamá y… le dio un infarto…
- ¿Y mamá? ¿Cómo está ella?
- Mal, se fue a vivir fuera de la ciudad… -Anahí se quedó callada, aún no salía de su asombro-
La conversación fue interrumpida por Paula, quien gritó:
- ¡Dul!
Anahí y María buscaron con la mirada a Paula y la vieron corriendo hacia Dulce, quien venía caminando a lo lejos. La niña abrazó feliz a Dulce; al ver esa imagen Anahí sonrió.
- ¡Viniste! –Abrazándola, feliz-
- Pues claro, te dije que te iba a enseñar a picar el ojo, ¿no? –Se separó- Pues aquí estoy…. –Le sonrió-
- No, pues… ya no creo que haga falta… -Dijo ella, entristecida-
- ¿Por qué? ¿Qué te pasó?
- Mi novio me dejó por una de sexto… dice que tiene más bubis que yo... –La pelirroja se rió-
- Dul, no te rías, esto es muy serio…
Dulce no pudo contestar, pues Anahí y María se acercaron a ellas.
- ¿Viniste? –Le preguntó Anahí con una amplia sonrisa-
- Claro… -Se puso en pie- Tengo que darle una clase a Paula… -Se rió, dándole a la rubia un beso en los labios a modo de saludo-
Seguidamente, Dulce saludó a María con un beso en la mejilla.
- ¡Dul, vamos! –Paula jalaba a Dulce del brazo- ¡Tengo que hablar contigo!
- Chicas me secuestran, ahora vuelvo… -Riéndose, alejándose con Paula-
Mientras Dulce se iba, Anahí se quedó anonadada mirándola, con una tierna sonrisa.
- ¿Annie? –Dijo María, pasando la mano por delante de la cara de Anahí, riéndose- ¡Annie! –Le gritó, pues la rubia no le hacía caso-
- ¿Qué? –Se sobresaltó, mirándola-
Miró, a lo lejos, a Dulce y luego volvió a mirar a Anahí- Ven, porque yo tengo que hablar contigo…-Jalándola del brazo, sentándose en el banco- Necesito que me expliques esto… porque yo te juro que no lo entiendo…
- ¿El qué?
- ¿Cómo te hiciste homosexual? ¡A ti te gusta más un hombre que comer!
Se rió- Es… difícil de explicar…
- Tenemos toda la tarde, así que empieza….
Cogió aire para empezar- Es que yo no me considero homosexual…
- Hermana, estás con una mujer, eres homosexual
- No, a ver… -Suspiró- Yo veo a Dulce y… me la comería entera… -María puso una cara rara, pues no estaba acostumbrada a hablar de una mujer de ese modo- pero, en cambio, veo a… esa chica de allá –Mirando a una chica, joven, bastante atractiva- y no siento nada, no me atrae, no sé… Las mujeres no me atraen, solo Dulce. ¿Me entiendes?
- No –Contestó sinceramente, riéndose-. Pero bueno… eso es lo de menos, lo que yo quiero saber es… ¿te hace feliz?
- Si… -Sonrió tiernamente, buscando a Dulce con la mirada- Me ama, me da el cariño que necesito, me cuida, me protege, es… perfecta -Suspiró- sí, me hace muy feliz… -Contestó por fin, manteniendo la sonrisa-
- Estas muy enamorada, ¿verdad? –Mirando fijamente a su hermana, con una media sonrisa-
- Sí, demasiado… -La miró- Nunca había querido tanto a alguien, lo que siento por ella es muy grande…
- Me alegra mucho verte así, te mereces ser feliz… Y… -Mirando a lo lejos a Dulce- parece que le gustan los niños, ¿no?
- Sí –Se rió-, aunque se haga la fuerte sé que le encanta los niños, sobre todo Paula… la adora.
- Ya, me estoy dando cuenta… -Se rió, viendo como Dulce, entre risas, ponía todo su esmero en que Paula aprendiera a picar el ojo- ¿No habéis pensando en tener niños?

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:41 pm

Capíulo 7
- ¿Niños? Me gustaría, pero aún no… ¿Tú me imaginas a mí con un niño? No, no… -Agobiada nada más con pensarlo- Por ahora me conformo con una sobrina…
- Pues la verdad es que si te imagino y a Dulce también… creo que serían buenas madres…
- Tal vez, pero más adelante, estamos muy chiquitas todavía… Bueno, ¿y tú qué? ¿Qué tal el amor?
- Pues… si te soy sincera mal. ¿Te acuerdas de Carlos? –Anahí asintió- Pues desapareció en cuanto se enteró de que estaba embarazada de Paula… A partir de ahí he tenido algunos novios, pero todos han salido mal…
- Más o menos así estaba yo antes de conocer a Dulce… -Se rió-
Fueron interrumpidas por Dulce, quien había sido liberada por Paula.
- Me costó, pero creo que ya aprendió –Riéndose, sentándose al lado de Anahí-
En ese momento el móvil de María sonó, ella contestó y se alejó para hablar. Anahí miró a Dulce con una tierna sonrisa.
- Gracias por venir… -Le dijo-
- En realidad iba a venir si o si, quería darte una sorpresa… y a Paula también
- ¿Qué? –Riéndose- Pues la pobre niña se enojó cuando vio que no venías
- Pobrecita… -Riéndose- Pero… me merezco un besito, ¿no? –Sonriendo-
- ¿Uno solo? –Sonrió, llevando sus manos a la cara de la pelirroja- Te amo –Le dijo, antes de atraparla en un beso que, poco a poco, fue subiendo de intensidad-
Dulce intentó profundizar el beso usando su lengua, pero Anahí se separó, sonriendo.
- ¿Te olvidaste de dónde estamos?
- No, claro que no, pero no estamos haciendo nada malo… -Intentando besarla-
Puso la mano en la boca de Dulce, impidiendo que la besara- Pues no, no estamos haciendo nada malo… pero tampoco nada bueno, así que… ¿te portas bien?
Dulce asintió con la cabeza, pues no podía hablar y Anahí quitó por fin su mano. María se volvió a sentar otra vez, algo enojada.
- ¿Qué pasó? –Le preguntó Anahí-
Suspiró- Nada… Me acaba de llamar un compañero de trabajo y no puede ser que ni en mi día libre me dejen en paz, ¡joder!
- Pero ¿por qué? ¿Qué te dijo? –Preguntó Dulce-
- Que tengo que ir a la oficina, porque hubo un rollo con los papeles de un cliente que se va de viaje y si no los tiene hoy no puede embarcar, ¿te lo puedes creer? A ver qué hago yo ahora con Paula…
- Por Paula no te preocupes, la puedes dejar con nosotras… -Propuso Dulce-
Dudó por un momento- ¿Seguras?
- Sí, de hecho a mi me apetece ir a dar una vuelta, así que si quieres luego te la dejamos en casa –Extendió más su propuesta la pelirroja, sonriendo ampliamente-
- Pues la verdad que me haríais un paro muy grande… pero no sé, tal vez prefiráis estar solas o…
- Claro que no, no te preocupes. –Dijo Anahí, sonriéndole a su hermana- Vete a hacer lo que tengas que hacer, que nosotras cuidamos de Paula y luego te la llevamos a casa…
Se puso en pie- Gracias, de verdad… -Abrazó a Anahí y, seguidamente, a Dulce-
- De nada… -Le contestó Anahí, sonriendo-
Sonrió ampliamente- Vale… me voy, que no llego… -Riéndose y alejándose caminando rápido, casi corriendo-
- ¿Y a donde vamos? –Le preguntó Anahí a Dulce-
Se puso en pie- No sé… – Riéndose, extendiendo su mano para que Anahí la agarrara-
Agarrando la mano de Dulce, poniéndose en pie- Pues qué bien… -Riéndose-
Y así, agarradas de la mano, se acercaron a Paula, quien estaba jugando. En cuanto las vio, Paula se acercó corriendo.
- Vámonos –Le dijo Anahí, sonriendo-
Se sorprendió la niña- ¿Y mi mamá?
- Tuvo que ir a trabajar, pero nosotras nos vamos a dar una vuelta –Contestó Dulce, sonriendo-
- ¿Las tres juntas? –Sonrió ampliamente, feliz-
Sin esperar respuesta, Paula se puso en medio de ambas, soltándole las manos y entrelazando las suyas con las de las dos. (Me compliqué un poco para explicarlo, así que básicamente es la niña en el medio, agarrada a la mano derecha de Anahí y la mano derecha de Dulce)
- ¿A dónde vamos? –Preguntó la niña, con una amplia sonrisa-
- Pues… -Dudó la pelirroja, comenzando a caminar- No sé… ¿dónde te gustaría ir? –Le preguntó, pues su imaginación estaba obstruida-
- Al parque de atracciones –Sonrió ampliamente Paula-
La rubia se rió- No creo que eso sea posible… no traemos tanto dinero. ¿Otro sitio? –Preguntó, rezando para que esta vez no dijera algo tan caro-
- Pues entonces me da igual… -Se rió la niña- ¿A comer un helado y pasear? –Propuso-
- Genial –Aceptó por fin Dulce, riéndose-
Y así fue, se dirigieron a la heladería más cercana y se sentaron en una mesa a comer sus helados.
- ¿Les puedo hacer una pregunta? –Preguntó la niña, mirando a ambas-
- Claro –Respondió Anahí con una sonrisa-
- ¿Cómo se hicieron novias?
Dulce miró a Anahí y se rió, después miró a Paula- ¿Quieres saber la historia? –Le preguntó. La niña afirmó con una amplia sonrisa- Pues… yo tenía un novio…
- ¿Novio? –Se sorprendió Paula-
- Si –Respondió Dulce riéndose- Y ese chico era amigo de Annie… un día él quiso presentármela a ella y a más amigos… Y pues… a partir de ahí pasaron cosas… -Se rió-
- Pero, ¿cómo? ¡Cuéntame la historia entera! Ese resumen es muy penoso…
- ¿Qué quieres que te diga? –Le preguntó la pelirroja-
- Pos no sé… ¿el primer beso cómo fue?
- Pero es que eso es decir muchos detalles… -Intervino Anahí, riéndose-
- Paula, preciosa, el caso es que acabamos juntas, ya está… -Intentó finalizar Dulce, riéndose-
- Algún día me lo contarán… -Dijo la niña- Sé que aún estoy chiquita –Sonrió comprensivamente-
- Así es, cuando seas más grande… -Finalizó por fin Anahí- Y ahora… ¿por qué no me enseñas como picas el ojo? –Le pidió, sonriendo- Tienes una buena maestra… -Miró a Dulce, sonriendo ampliamente-
- Sí, claro, mira…
Paula se concentró, parecía que, en lugar de picar el ojo, iba a recitar una poesía. Hasta que, por fin, acompañado de una sonrisa, picó su ojo derecho, esta vez sin cerrar el izquierdo.
- ¡Perfecto! –Dio su veredicto Dulce- ¿Viste? Soy buena maestra para ligar –Se echó flores a sí misma, sonriendo-
- Cariño… me voy a callar porque está la niña delante, ¿vale? –Se rió- Genial Paula… casi mejor que yo –Sonriendo ampliamente-
- ¿Qué? –Dijo Dulce- Da igual que esté la niña delante, ya estamos en confianza, dime –Pidió-
La miró- ¿Segura de que quieres te deje en ridículo delante de Paula? –En broma, casi riendo-
- Paula no se ríe de mi, así que adelante… -Le sonrió a la niña-
- Bueno, pues… -Comenzó Anahí- Dulce, cariño, te amo, pero… tú no sabes ligar, perdóname… -Riéndose-
- ¿Cómo que no? –Fingió estar ofendida, riéndose- ¿Entonces como es que estamos juntas?
- ¿Perdón? Si no recuerdo mal fui yo la que dio el paso de besarte…
- ¿Fuiste tú? –Preguntó Paula, quien ya iba sabiendo un poco más de la relación-
- Pues sí, fuiste tú, pero yo hice muchas más cosas que ahora mismo –Miró a Paula- no te puedo decir.
- Bien, ya hablaremos esto en casa –Finalizó, con una sonrisa divertida-
Pasaron la tarde entre risas, hasta que desgraciadamente se hizo tarde y tuvieron que llevar a Paula a su casa.
- Bueno princesa… -Dijo Dulce- Hasta otro día… -Le sonrió-
Abrazó a ambas- Me la pasé increíble… -Dijo entre el abrazo- Las quiero mucho…
Miró a Dulce durante el abrazo, sonriendo tiernamente- Nosotras a ti también… -Acariciándole el cabello-
- ¿Otro día repetimos? –Preguntó Paula, separándose-
- ¡Claro! –Contestó con una sonrisa Dulce-
La apuntó con el dedo- Pero para la próxima llegas puntual –Le exigió la niña-
- Vale, te lo prometo –Se rió Dulce, acompañada de una risita de Anahí-
Y, ahora sí, Paula entró en el edificio, desapareciendo a medida que subía las escaleras camino a su casa. Anahí miró a Dulce y se dio cuenta de que ésta estaba algo emocionada.
- Cariño… -Llevó su mano a la mejilla de la pelirroja- ¿Qué pasa?
Sonrió de medio lado- Nada… -Dijo quedadamente, en un hilo de voz-
Anahí la miró un momento a los ojos, intentando adivinar que le ocurría, hasta que por fin lo supo.
- ¿Tu hermana? –Le preguntó-
Dulce afirmó con la cabeza, ya con algunas lágrimas en los ojos; Anahí, raudamente, la abrazó. Pocos segundos después Dulce se separó, secándose las pocas lágrimas que salían de sus ojos.
Se rió, más bien por el nerviosismo- Es una tontería, pero… la miro y es como verme a mí haciéndole tontas preguntas a mi hermana…
- No, no es una tontería. –La volvió a abrazar- Gracias por el día de hoy… -Le dijo, casi susurró-
- No me lo iba a perder por nada del mundo… -Separándose y mirándola a los ojos-
- Es que... te amo Dul, no sé como, pero... consigues que cada día esté más enamorada de ti… -Se confesó Anahí- Y cada vez que te veo con Paula… me derrito, te lo juro, eres tan… tierna con los niños… -Se rió, a la par que suspiraba-
- Espérate, espérate… -Puso pausa la pelirroja- Sé que soy un encanto y los niños no se me resisten… pero hijitos aún no, ¿eh? -Advirtió, riéndose-
- No tonta, no quiero hijitos todavía… –Se rió- Pero…
- ¿Pero? –Se asustó-
- Si ahora tuviera que elegir con quien formar una familia… esa serías tú; bueno… -Se dispuso a rectificar- ahora, mañana, cuando sea… SIEMPRE –Recalcó- te elegiría a ti… estoy segura.
Sonrió, dándole un corto beso en los labios- Pues si, quien sabe… -Le agarró la mano, comenzando a caminar a casa- tal vez seamos buenas madres en un futuro…
- Estoy segura de que lo seremos… -Sonrió-
- Yo, por ahora, me conformo con ser buena tía… -Confesó, riéndose-
- Por supuesto, yo también… -La apoyó, riéndose- Oye… -Se dispuso a cambiar de conversación- ¿Y Mai?
- Cuando me fui estaba en su cuarto, no sé qué estaba haciendo…
Suspiró- Me duele verla así… Sé que aunque no nos diga nada está mal…
- Pues sí cariño, pero nosotras no podemos hacer nada… Mejor, por qué no me cuentas… ¿qué pasó con tu hermana? ¿Hablaron de algo?
- Sí, hablamos de todo un poco… Pero lo que más me impactó fue que… -La miró- mi papá murió hace como un año…
- ¿Qué? –Se sorprendió- ¿Tu papá?
Anahí afirmó con la cabeza- Tenía problemas cardíacos y solía ponerse nervioso muy seguido, así que… su corazón no aguantó más. Pero…, aunque suene muy cruel, es lo mejor que pudo haber hecho… Sólo hacia sufrir a mi mamá
- Cariño… no sé qué decirte…–Algo confundida-
- Nada –Le sonrió-, no me digas nada…
- ¿Y tu mamá? –Le preguntó la pelirroja-
- Se fue a vivir fuera de la ciudad… -Hubo un corto silencio- Oye… -Se detuvo y miró el cielo, luego volvió a mirar a Dulce- ¿te puedo pedir una cosa?
- Sí, claro… lo que quieras… -Añadió-
La miró- Vámonos –Pidió-
- ¿Irnos? ¿A dónde?
- No sé, mira que linda noche hace… -Volvió a mirar el cielo- Vámonos a las a fueras, a ver amanecer… -Nuevamente, miró a Dulce- mañana empiezo a trabajar, quiero disfrutar mi última noche sin trabajo –Se rió, pues su excusa era muy mala-
- Precisamente por eso, mañana empiezas a trabajar y no te vas a poder levantar de la cama… ya es tarde
- Cariño… por favor… Si no me llevas tú, paro al primer hombre que pase y me voy con él a ver el amanecer… -La molestó, sabiendo que así conseguiría lo que se proponía-
- ¿Al primer hombre? Que ni se te pase por la cabeza… -Con tono amenazador-
- ¿Entonces me llevas? –Sonrió-
Suspiró, dudando por un momento- Está bien… -Aceptó por fin-
- ¡Te amo, te amo, te amo, te amo! –Le gritó, riendo a la par que la abrazaba- Vámonos –Se separó rápido, agarrándola de la mano-
fueron en busca del coche de Dulce y se dirigieron a las a fueras de Madrid. Tardaron un buen rato, pero por fin llegaron a una alta y tranquila colina.
- Mira qué hermoso… -Dijo Anahí, bajándose del coche, admirando el paisaje-
Bajándose también- Pues si… la verdad es que si…
- ¿Viste? –La agarró de la mano con una tierna sonrisa- Era buena idea venir… -Ambas se sentaron en el césped, mirando el paisaje-
Dulce estaba bastante callada y algo seria, cosa que a Anahí le preocupó.
- Cariño… -Dulce, quien tenía la mirada perdida, la miró- ¿Qué te pasa?
- Nada… ¿por qué?
- Dul… a mi no me puedes mentir… te conozco mejor que nadie y sé que te pasa algo
Suspiró y volvió a mirar el paisaje- Son tonterías mías…
Se pegó un poco más a ella, mirándola de cerca- No son tonterías, dime… -Llevó una mano a la mejilla de Dulce, consiguiendo que la mirara-
- Mañana empiezas a trabajar con ese ****… y ya sabes que no estoy de acuerdo.
- Eso ya lo hablamos, es el único trabajo que me han ofrecido y está bastante bien. Sí, es con el idioya de Charlie, pero eso es lo de menos.
- No Annie, no es lo de menos… Va a estar todo el día dándote puras indirectas y quién sabe si se va a atrever a hacer algo más…
- No se va a atrever a hacer nada, porque como se le ocurra decirme algo le volteo la cara, ya te lo dije. No te preocupes por él, de verdad…
- Yo sólo te aviso… a la mínima voy y lo mato… -Anahí se separó, soltando una pequeña carcajada- No te rías, te lo digo totalmente en serio… voy y lo mato, ya sabes cómo soy… -Anahí sonreía ampliamente, casi reía- Exactamente ¿qué es lo que te hace gracia? –Le preguntó, con una media sonrisa-
- Es que no me puedo creer que seas tan celosa… no conocía esta faceta tuya y mucho menos la de matar a la gente… -Se rió-
- Yo tampoco sabía que tú eres tan celosa…
- En primer lugar, desde un principio yo te advertí que era celosa. Y segundo, yo no voy por ahí matando a la gente cuando se te acerca…
- Ah, ¿no? ¿Y antes que querías hacerle al pobre Christopher? Me llamó llorando y querías ir a matarlo….
- Bueno… -Se rió, Dulce tenía razón- Vale, las dos somos unas celosas… -Dulce se rió-
Permanecieron un rato más así, en silencio, mirando el paisaje. Hasta que Anahí dijo:
- ¿Pasa algo más? –Le preguntó, por si acaso-
La miró- Nada… mi hermana… -Su voz empezó a quebrarse- la echo de menos… -No pudo evitar que sus ojos se humedecieran- Me gustaría poder llamarla y contarle que estoy enamorada, que después de todo soy feliz, no sé…
- Cariño… -Dijo simplemente, para seguidamente abrazarla- Ya no sé qué decirte… Pero mira, escúchame… -Se separó, secándole las lágrimas y mirándola- Tal vez a ella no se lo puedes contar, pero a Paula sí… esa niña te adora y para ella eres como su hermana mayor… Dale todo el cariño que tu hermana no te pudo dar… -Dulce no pudo evitar que más lágrimas salieran de sus ojos- Y ya no llores más, por favor… -Aún secándole las lágrimas, mientras le daba tiernas caricias en las mejillas-
Dulce simplemente la abrazó, dejando que sus lágrimas salieran.
- Me voy a poner a llorar yo también… -Dijo Anahí, soltando una carcajada, abrazándola-
- No, ya está… -Se separó, con una sonrisa y secándose las lágrimas- Tienes razón… ya, no voy a llorar más.
Suspiró- Ay Dios… -Se tiró encima de ella, consiguiendo que Dulce se recostara en el césped, para ella quedarse arriba, abrazándola-
- Te amo, te amo, te amo, te amo, te amo…
Sonrió tiernamente- Yo también cariño…
- Gracias por todo…
- No, gracias a ti…

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:41 pm

Capítulo 8
Nuevo día, Dulce despertó y miró al lado izquierdo de la cama, buscando a Anahí; pero para su sorpresa no la encontró. Salió del cuarto en su busca, fue primero a la cocina, pero allí no estaba; después al baño, pero allí tampoco estaba. Al final decidió coger su móvil y llamarla.
- ¿Bueno? –Respondió la rubia-
- ¿Dónde estás? –Le preguntó Dulce- No son ni las diez de la mañana…
- Pues trabajando cariño, ¿ya te olvidaste? –Se rió-
- Es verdad… sí, me había olvidado… ¿Qué tal con el idiota?
- Bien –Dijo simplemente-
- Está ahí, ¿cierto? –Se rió-
- Si –Admitió, riéndose-
- No te ha dicho nada, ¿verdad?
- No, no te preocupes.
- Vale… ¿a qué hora sales?
- A las tres
- Genial, te paso a buscar.
- Perfecto –Se rió-
- Pues… hasta después, te amo.
Sonrió- Yo también, hasta luego. –Colgó-
Anahí guardó el móvil y miró a su jefe.
- Que ternura… -Dijo irónicamente Charlie- Pero estamos trabajando Anahí, no quiero que hables aquí por teléfono.
- Vale, perdóname… -Guardando el teléfono-
Continuaron haciendo el papeleo, hasta que Charlie preguntó.
- ¿Estás enamorada o es para experimentar?
- Eso a ti no te importa –Respondió sin mirarlo-
- Ya, claro… entonces simplemente es para experimentar.
Lo miró- Estoy enamorada.
- ¿Más de lo que estuviste de mí?
- Claro que sí, tú no le llegas ni a la suela de los zapatos. –Y nuevamente volvió a mirar los papeles-
Se rió- Ya veremos… -Muy seguro de sí mismo-
En el apartamento, Dulce estaba desayunando y, justo en ese momento, Maite salió de su cuarto.
- Buenos días –Le saludó la pelirroja, sonriendo-
- Buenos días… -Respondió de la misma forma Maite, dirigiéndose a la cocina para prepararse un café- ¿Y Annie? –Le preguntó mientras hacia su trabajo-
- Trabajando con el idiota…
- Es verdad, se me había olvidado…
- A mí también –Se rió-
Maite se sentó en la mesa con Dulce.
- Oye… -Empezó Maite- Anoche me llamó Christopher…
- ¿Sí? –Fingió estar sorprendida-
- Si, y no te hagas porque sé que tú tienes algo que ver.
- ¿Yo? No… yo no lo he dicho nada.
- Sé que sí, pero vale, como quieras…
- Bueno, ¿qué te dijo?
- Estaba mal… nunca lo había escuchado así… me pidió que no me alejara y que le tuviera un poco de paciencia…
- Es que el te quiere Mai, pero lo ha pasado muy mal…
- Pues sí, lo entiendo, pero que no se acueste con la otra.
- Ya, en eso si es un *******… pero ya lo conoces, su especialidad es meter la pata… ¿Qué le dijiste?
- Nada, le colgué.
- ¿Por qué? Seguro lo dejaste peor…
- Ya, lo sé, pero es que no sabía que decirle… no quiero que me haga daño. Sabes perfectamente que las relaciones serias no son mi especialidad y para una vez que me arriesgo… -Suspiró-
- Pues sí, pero tienes que darte cuenta de que le tiene miedo al amor. Tú lo que tienes que hacer es demostrarle que… que se enamore no significa que vaya a sufrir. Demuéstrale que le puedes hacer feliz y él te hará feliz, estoy segurísima.
- ¿Y cómo hago eso?
- Eso solo tú lo sabes… -Se levantó- Yo no te puedo decir más nada…
- Gracias…
- De nada… -Le sonrió-
El silencio se apoderó del lugar, Maite anduvo pensando algo un tiempo, hasta que:
- Dul, ¿te puedo pedir algo?
- Sí, claro, lo que quieras.
Se levantó- ¿Me acompañarías a comprar algunas cosas y rentar una habitación en un hotel? Quiero darle una sorpresa a Christopher…
Le sonrió ampliamente- Claro… -Se levantó- Además te puedo dejar la habitación del hotel gratis –Se rió-
- Genial –Se rió-
Y así fue, Maite se fue a vestir y pocos minutos después se fueron. Se pasaron la mañana comprando lo que a Maite le hacía falta y fueron a alquilar la habitación del hotel; Maite se quedó allí para prepararlo todo.
Aún quedaba una hora para que Anahí saliera, aún así Dulce fue al edificio y aparcó en la puerta principal. Cogió su móvil y marcó el número de Anahí, pero lo tenía apagado. Pasada una hora Dulce vio que Anahí salía del edificio acompañada de Charlie, éste le dio un beso en la mejilla a modo de despedida; cosa que hizo que Dulce saliera del coche. Por un momento se le pasó por la cabeza ir y estamparlo contra el piso, pero prefirió quedarse allí, esperando y observando. Charlie se fue en dirección contraria a la que estaba ella; Anahí se volteó y vio allí parada a Dulce. Con una sonrisa se acercó.
- Hola cariño –Directa a darle un beso en los labios-
Sorprendentemente para la rubia, Dulce le volteó la cara, impidiéndole besarla.
- ¿Lo que vi fueron imaginaciones mías o ese ***** te dio un beso? –Preguntó la pelirroja, enojada-
- No, no son imaginaciones tuyas… me dio un beso en la MEJILLA –Recalcó- ¿Qué tiene de malo?
- ¡Todo, tiene TODO de malo! ¿No me habías dicho que no ibas a dejar que te hiciera ni dijera nada?
- Sí pero es que solo me dio un beso en el cachete… ¿Qué querías que hiciera? ¿Qué le pegara o qué?
- Pues tú no sé, pero yo voy a matarlo –Empezó a caminar en dirección a dónde había ido Charlie-
- ¡Dulce, por dios! –Corrió hacia ella, agarrándola del brazo- Apenas es el primer día… no empieces con los celos, por favor…
- ¡El ***** ese te estaba comiendo con la mirada Anahí!
- Pero si estabas súper lejos, no pudiste ver ni como me miraba… Te juro que hoy no ha pasado nada
- ¿¡Y ese beso qué!?
- ¡Solo se despidió, joder!
- ¡Pero te besó!
- Sí, me besó, ¡en la mejilla!
Respiró hondo, intentando tranquilizarse- ¿Por qué apagaste el móvil?
- Porque no me deja hablar en la oficina
- ¿Ves? ¡Es un ****! ¡Solo lo hace para joderme!
- ¿Te vas a tranquilizar? –Le preguntó-
- ¡No! –Respondió-
- Pues vale, me voy en taxi, adiós –Caminando en dirección contraria a Dulce-
- ¡Anahí, ven acá! –Caminando detrás de ella. Anahí se detuvo- Está bien, me tranquilizo…
Se volteó- ¿Ahora qué? ¿Todos los días me vas a montar un numerito por Charlie? –Dulce se quedó callada- Estoy harta…
- Te besó –Se defendió-
- En la mejilla y para despedirse. No tiene sentido que te pongas así.
- Además te hizo apagar el móvil…
- Porque estoy trabajando, es normal que no me deje hablar por teléfono.
- No me gusta ese tipo…
- ¡Pero es que a ti no te gusta ningún tipo que se me acerque!
- Chris si…
- ¡Chris es gay!
No pudo evitar que una carcajada saliera- Lo siento… pero al menos admíteme que lo del beso si era como para mínimo molestarme…
- Pues no, no te lo admito, porque no tenías que haberle dado importancia…
- Ah, ¿no? Entonces… si le doy un beso a Christopher, ¿no tiene importancia?
- Si es en la mejilla no
- Ya, claro… no te creo Anahí, las dos sabemos cómo te pondrías…
- Estamos hablando de ti y tus celos, no de mí.
- Vale, como quieras…. ¿Entonces me perdonas? –Anahí se quedó en silencio- Yo venía a invitarte a un restaurante a comer… -Sabiendo que eso bastaría para convencerla de que la perdonara-
- ¿A un restaurante? –Se acordó de que tenía hambre-
- Así es…
- Vale, te perdono –Dulce sonrió-, pero solo porque vamos a comer… -Le advirtió-
- Vale –Se rió- ¿Vamos? –Extendió su mano, para que Anahí la agarrara-
- Si, vamos. –Dijo caminando hasta el coche, sin agarrarle la mano a Dulce, sonriendo-
Subieron en el coche y, en pocos minutos, llegaron. El restaurante estaba bastante vacío, lo normal a esa hora; se sentaron en una mesa.
- Hoy pagas tú, te lo mereces –Le dijo la rubia, mirando el menú-
- Te dije que te invitaba a comer, claro que pago yo.
- Genial –La miró-
El camarero llegó y ambas pidieron la comida. Estuvieron un tiempo en silencio, hasta que Dulce propuso:
- Después podríamos ir a dar una vuelta…
Suspiró- Me encantaría, pero tengo que hacer unos presupuestos…
- ¿Presupuestos?
- Si, papeleos que no pude acabar hoy.
- ¿Y después de que hagas eso?
- Acabaré tarde, son muy complicados, además estoy súper cansada… -Llevó su mano a la mesa, colocándola encima de la de Dulce- Otro día vamos a dónde quieras, te lo prometo.
Suspiró a la par que afirmaba con la cabeza- Está bien…
- ¿No te enojas?
- No, no te preocupes –Sonrió de medio lado, nada contenta-
El camarero interrumpió, sirvió la comida y se volvió a retirar.
- ¿Cómo está Mai? –Preguntó la rubia-
- Bien, está preparándole una sorpresa a Christopher –Llevándose un trozo de comida a la boca-
- ¿Sorpresa? ¿A Christopher? –No comprendió-
- Sí, Christopher la llamó y le pidió perdón… parece que Maite le va a dar algo de tiempo y le quiso preparar una sorpresa… De hecho estuve toda la mañana comprando con ella… que locura –Se rió-
- Ya ves, es casi peor que yo comprando… -Se rió-
Volvieron a mantenerse en silencio un corto tiempo, Anahí observaba la cara descontenta de Dulce; así que le preguntó:
- ¿Por qué esa carita?
La miró- ¿Qué carita?
- Esa que traes… -Suspiró, llevando su mano encima de la mesa, colocándola encima de la de Dulce - Cariño… me encantaría salir a dar una vuelta, te lo juro, pero no me dio tiempo de acabar los papeles, es el primer día y todo era papeleo… mañana nos recorremos toda la ciudad si quieres, te lo prometo.
Le dio algunas caricias en la mano, mientras sonreía- Lo sé mi amor, no te preocupes, no me enojo, de verdad…
Anahí se incorporó un poco, apoyó ambas manos en la mesa y le dio un corto beso en los labios.
- Gracias por no enojarte… -Le agradeció, sonriendo-
- De nada –Le contestó, riendo-
- Y bueno… de todas formas cuando termine podemos hacer muchas cosas sin salir de casa –Le sonrió pícaramente-
- Genial –Se rió-, entonces nos entretendremos –Le sonrió de la misma forma-
- Así es –Se rió-
Acabaron de cenar y se dirigieron al apartamento. Una vez allí Anahí sacó sus cosas y empezó con el trabajo; Dulce se puso un rato a ver la tele, pero no aguantó mucho sin hacer nada:
- Me voy a duchar –Le anunció-
- Vale –Dijo Anahí, sin mirarla, concentrada en su trabajo-
Dulce se fue a duchar. Al cabo de diez minutos volvió a salir, ya duchada y con una toalla amarrada a su cuerpo. Pasó por al lado de Anahí y ésta ni la miró, cosa que le molestó, pero no le dio mucha importancia. La pelirroja se vistió y volvió a salir del cuarto; al ver que Anahí continuaba ahí sentada, se acercó a ella por detrás, dándole cortos besos en el cuello.
- Me gusta tu cara de concentrada… -Le susurró al oído, dejando ahí algunos besos-
Anahí simplemente sonrió, mientras continuaba su trabajo.
- Deberías hacer una paradita… –Le propuso Dulce, intentando darle un beso-
Le volteó la cara- No puedo, esto es muy complicado… -La miró- Dulce… necesito concentrarme, por favor…
La miró un segundo- Vale, no te molesto… -Volteándose, caminando a su cuarto-
Se levantó- Dulce… no me molestas…
Nuevamente se volteó- ¡Si Anahí, si te molesto!
- Sólo quiero concentrarme, las matemáticas nunca se me dieron bien y los malditos números me están volviendo loca…
- ¿Esto va a ser así todos los días? –Anahí fue a hablar, pero ella continuó- ¿Todos los días vas a tener que concentrarte?
- Pues no lo sé, no veo el futuro… pero es mi trabajo, lo tengo que hacer.
- No, tu trabajo acabó a las tres. Ahora estás en tu casa, con tu novia y en vez de estar haciendo eso deberías hacerme caso.
- Ya te dije que no lo pude acabar allá, así que lo tengo que acabar aquí… Si no lo hago Charlie se puede enojar…
- Ya, claro… Charlie–Se rió irónica-
- Si, Charlie, ¿qué pasa?
- Sabía que esto iba a pasar…
- ¿Iba a pasar? –Totalmente perdida en esa discusión- Dulce, no estoy entendiendo nada...
- Te dije que en cuanto empezaras a trabajar no ibas a tener tiempo para mí. Ese imbécil va a aprovechar cualquier cosa para alejarte de mí, ¡¿no te das cuenta!?
- ¿Alejarme de ti? Dulce, ¿qué dices? Charlie no ha hecho nada, simplemente tengo que hacer unos presupuestos, ¡nada más!
- ¡Abre los ojos, por Dios! –Le gritó-
- No, ¡abre los ojos tú! -Le contestó de la misma forma- ¡Eres la persona más celosa que me he echado a la cara!
- ¡Después de ti, reina!
Respiró hondo- No quiero discutir, ¿vale? –Se sentó, dispuesta a volver a su trabajo-
- Perfecto, sigue con tus ***** presupuestos -Caminando hasta la puerta- ¡y después vete a la ******* con ellos! –Añadió, gritando-
A Anahí no le dio tiempo de contestar, pues Dulce cerró la puerta, dando un sonoro portazo; así que, sin más, Anahí continuó con su trabajo. A fuera del edificio, Dulce se dirigió al primer bar que encontró, entró y se dirigió a la barra. Una joven, morena, de ojos verdes y bastante atractiva camarera se acercó a ella:
- Hola guapa, ¿qué quieres? –Le preguntó con una amplia sonrisa-
La miró- Lo más fuerte que tengas –Pidió-
- ¿Absenta?
- Suena fuerte, eso mismo.
- De acuerdo
La chica se alejó con una sonrisa y, en poco tiempo, regresó, sirviéndole la bebida a Dulce.
- Aquí tienes… -Le dijo, sonriendo-
- Gracias –Agradeció la pelirroja, agarrando el vaso y llevándoselo a la boca-
Dulce tomó el primer trago, fue bastante fuerte, sintió como la garganta le ardía; aún así no se quejó.
- Fuerte, ¿verdad? –Le dijo la camarera, riendo, pues Dulce no había dicho nada, pero su cara si-
Dejó el vaso en la barra- Bastante –Se rió-
- Y… ¿qué hace una chica como tú en un bar como este?
- Debería hacerte yo la misma pregunta, ¿no?
- Trabajo aquí, de alguna u otra forma tenía que pagar mi casa, ¿no? Te toca
Se rió- Pues… nada, tuve una discusión con mi novia y necesitaba coger un poco de aire…
- ¿Novia? Mm… interesante –Parecía no haberse sorprendido mucho- ¿Y por qué discutió la parejita?
- Nada, es una larga historia… mejor no te cuento.
- Mi turno se acaba ahora, tengo toda la tarde por delante… así que ¿por qué no dejas de beber y nos vamos a dar una vuelta?
Dudó por un momento- No sé… casi no te conozco…
- Eso no es problema… -Extendió la mano- Me llamo Rubí, ¿y tú? –Sonriendo-
- Dulce, me llamo Dulce… -Sonrió, agarrándole la mano-
- Pues bueno Dulce, ya nos conocemos… ¿Qué me dices? ¿Vamos a dar una vuelta y me cuentas tu problema? Soy muy buena psicóloga…
Se rió- Venga, vale… -Se levantó- Vámonos… -Sonriendo

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:41 pm

Capítulo 9
Dulce y Rubí salieron del bar y, mientras caminaban, Dulce le contó su problema con Anahí.
- Ya, te entiendo… a mí me pasó algo parecido con mi ex – novia…
La miró, algo sorprendida- ¿Ex novia? ¿Eres homosexual?
- Pues sí, lo soy, ¿algún problema?
- No, no, para nada, solo me sorprendió… No lo pareces…
- Ah, ¿y tú sí? –Ambas se rieron-
- Y… ¿por qué lo dejaste con ella?
- Pues por eso, se pasaba el día trabajando y casi no nos veíamos… decidimos que era más sano para las dos terminar, lo estábamos pasando mal.
- ¿Y tienes novia ahorita?
- ¿Novia? Bueno…. Yo las llamo folla amigas –Se rió-
Dulce simplemente se rió. En el apartamento, Anahí no podía concentrarse, así que decidió hacer una parada; Dulce había salido y el no saber a donde había ido la inquietaba. Volviendo a otro lado, Rubí le preguntó a Dulce:
- ¿Y cómo se llama? –Refiriéndose a Anahí-
- Anahí –Respondió ella-
- Bonito nombre –Sonrió-
- El tuyo también es bonito… y curioso –Se rió-
- ¿Curioso? –Le preguntó riendo-
- Si, nunca lo había escuchado… -Continuó con las risas-
Esa conversación fue interrumpida por el móvil de Dulce. Ella miró la pantallita para ver de quien se trataba y al ver el nombre de “Annie” suspiró.
- ¿Bueno? –Respondió, ante la fija mirada de Rubí-
- ¿Dónde estás? –Le preguntó la rubia-
- Pues… -Miró a su alrededor, buscando alguna referencia- En la calle –Dijo por fin-
- Ya, eso ya lo sé…. –Suspiró- Cariño… perdóname, no quiero estar mal contigo por unos insignificantes números… Ya mandé a la mierda los presupuestos, ¿por qué no vuelves?
Miró a Rubí- Es que… me encontré a una amiga, no sé si ahora pueda ir para allá…
- ¿Una amiga? ¿Qué amiga?
Rubí le hizo una señal a Dulce, diciéndole que no se preocupara, que si prefería irse lo hiciera.
- Voy para allá cariño, ahora te cuento…
- No, pero espérate, ¿qué ami…
A Anahí no le dio tiempo de acabar la frase, pues Dulce colgó.
- ¿Segura que no te importa que me vaya? –Le preguntó la pelirroja a Rubí-
- Claro que no –Le sonrió-, pero a cambio podrías hacer algo por mí.
- Claro, lo que quieras.
- Déjame darte mi número de teléfono para que me llames un día de estos… y continuamos con nuestra interesante charla.
- ¿intentas ligar conmigo? –Le dijo de broma, riendo-
- Más quisieras tú… –Le respondió a la broma, riendo-
Rubí le dio su número de teléfono a Dulce, se despidieron y la pelirroja volvió camino al apartamento. Anahí estaba impaciente con la llegada de Dulce, esa llamada solo la había inquietado más. Por fin llamaron a la puerta y ella fue a abrir rápido; atrás de la puerta apareció Dulce. La rubia simplemente sonrió y le dio un tierno abrazo.
- Perdóname… -Volvió a pedir, durante el abrazo-
- Tu a mi también… -Abrazándola, con una sonrisa-
Seguidamente Anahí se separó y la besó. El beso no duró ni cinco segundos, pues Anahí se dio cuenta de algo y se separó:
- ¿Bebiste?
Rodó los ojos, suspirando y entrando en la casa- Solo un trago…
- ¿Qué? –Cerrando la puerta- ¿Sólo un trago? Te apesta el aliento a alcohol, ¡no puede haber sido solo un trago Dulce!
- Era un poco fuerte, pero te prometo que solo fue un trago…
- ¿Fuerte? ¿Qué bebiste?
- ¿Qué más da? No quiero volver a discutir… no vine hasta aquí para discutir otra vez…
- No quiero discutir, quiero saber que bebiste.
- Abs… no se qué, no me acuerdo del nombre.
- ¿Absenta? –Dulce afirmó con la cabeza- ¿Estás loca? ¡Eso es súper fuerte! –La regañó-
- Básicamente se trataba de eso.
- ¿Cómo que de eso se trataba? ¿Para qué fuiste a beber?
- No sé. Lo importante es que no lo hice…
- ¿Cada vez que discutamos vas a ir a beber?
- No… solo quería tomar algo fuerte. Fue una tontería, de verdad…
Suspiró- Vale, lo que tu digas… -Acercándose a ella-
Miró la mesa- ¿Y tus presupuestos?
- Te dije que los mandé a la mierda –Se rió-.
- ¿Charlie no se va a enojar si no los haces?
- Me da igual si se enoja, estoy en mi casa y tengo que disfrutar de la novia hermosa que tengo… –Sonriendo tiernamente-
Se rió- Me parece bien….
Anahi empujó a Dulce al sofá, consiguiendo que se sentara, para después sentarse ella encima.
- ¿Mai no va a volver hoy? –Le preguntó, sonriendo, frente a frente-
- Parece que no… se iba a quedar en el hotel
- ¿Con Christopher? –Anahí afirmó con la cabeza- ¿Así que vamos a estar solas esta noche? –Sonrió pícaramente-
- Así es… -Sonriendo de la misma forma, pasando sus manos alrededor de la cintura de Anahí-
De pronto, Anahí recordó algo y no dudó ni un segundo en preguntarle:
- Oye… ¿y con qué amiga estabas?
- ¿Qué? –Intentó perder tiempo para pensar-
- ¿Con qué amiga estabas? –Repitió-
- Pues…. Bueno, en realidad no es una amiga, solo una… conocida…
- ¿Una conocida? ¿Cuándo la conociste? ¿Dónde?
- Hoy, en el bar…
Guardó silencio un momento, asimilando la información- Espérate… ¿Cuándo te llamé estabas en el bar o estabas fuera?
- Fuera –Respondió-
- ¿Con ella?
- Si
- ¿Pero la conocías de antes?
- No
- ¿No? –Se sorprendió- ¿Saliste con una mujer desconocida?
- No, no es desconocida… se llama Rubí
- ¿Y cómo sabes que se llama Rubí?
- Porque me lo dijo
- Ahora haces amiguitas en los bares, que bien… -Molesta-
Suspiró- Cariño… no hice amiguitas, es la camarera, nos pusimos a hablar y pues… nos caímos bien, nada más.
- Ya, y después decidieron irse las dos juntitas a dar una vuelta, como grandes amigas, ¿no? –Sonriendo falsamente-
- Pues sí, fue algo así…
- ¿Y qué hicieron?
- Hablar
- ¿De qué?
- De ti
- ¿De mi?
- Si
- ¿Y qué hablaron?
- Que te amo, pero que no estoy nada contenta con que trabajes con ese idiota
- ¿Y ella que te dijo?
- Que a ella le pasó algo parecido con su exnovia
- ¿¡Ex noviA!? ¿¡Es homosexual!? –Se quitó de encima de Dulce-
- Si cariño, es homosexual… -Levantándose- ¿Qué tiene de malo?
- ¡¿Cómo qué tiene de malo!? ¡Está claro para qué se acercó a ti! Seguro te invitó a salir otro día, como grandes “amigas” –Dijo esa última palabra con ironía-
- No, de hecho no sé ni su número de teléfono… -Mintió-
- Dulce –La apuntó con el dedo- no me mientas
- No te miento
- ¡Si me mientes! ¡No sabes mentir!
- No te miento, es verdad, no sé su número de teléfono…
Extendió la mano- Dame tu móvil
- ¿Qué?
- Que me des tu móvil
- ¿Para qué? –Sin la mínima intención de darle el móvil-
- Para ver si es cierto que no sabes su número de teléfono
- ¿¡Me vas a registrar el móvil!?
- Pues mira, ¡sí!
- ¡Pues no!
- ¿Ves? ¡Me estás mintiendo!
- ¿No se supone que confías en mí?
- Si, confío en ti, pero sé que esa… *******, por no decirle peor, te dio su número. ¡Es lo típico para ligar, por Dios!
- Pues sí, ¡tengo su número! ¿Pero eso que importa? ¡Tengo derecho a tener amigas!
- ¡Homosexuales no!
- ¡¿Y por qué no?!
- ¡Porque no!
- ¡Tú no decides quienes pueden ser mis amigas y quienes no!
- ¡Pero es que ella no te quiere como amiga, ¿no lo entiendes?!
- Si me quiere como amiga, solo para eso.
- Cariño… se nota que no sabes ligar. ¡Esa tipa lo único que está haciendo es ligar contigo!
- ¿Ahora quién es la celosa? ¿Ya viste como te pones tú también?
- ¿Sabes qué? Haz lo que te dé la gana… no puedo obligarte a que dejes de ser su “amiga”, pero si te puedo avisar... y te digo que solo quiere…
- Vale–Sin dejarla acabar, sabiendo ya lo que iba a decir-, de verdad que no… tal vez lo parece, pero no…
Anahí simplemente se quedó callada y se volteo, camino al baño.
- ¿Y ahora a dónde vas?
- A ducharme –Metiéndose en el baño, cerrando la puerta-
Dulce esperó afuera un poco y, cuando oyó el agua caer, entró, se desnudó en silencio y se metió dentro de la bañera con una sonrisa pervertida.
- ¿Qué haces aquí? –Le preguntó la rubia, ya con el champú en el cabello, sonriendo, aunque algo sorprendida-
- Ducharme, tengo calor –Le dijo, riéndose, ya empapada por el agua-
- ¿Tienes calor? ¿Por qué? –La agarró de la cintura, pegándose a ella, mientras el jabón de su cabello comenzaba a caer por su cuerpo- ¿Te pone discutir conmigo? –Sonriendo ampliamente, con un tono cachondo en el rostro-
Simplemente se rió- Prefiero no responder a eso…
Anahí llevó su mano a la cara de Dulce, acariciándola, apartándole el cabello mojado que caía por su frente y mirándola aún con esa sonrisa en los labios.
- Si, respóndeme –Pidió-
- No te puedo negar que cuando te enojas estás muy sexy y… cuando te pones celosa mucho más…
- ¿Entonces la respuesta es que si? –Dulce simplemente se rió- Sigo sin comprender por qué un día eres muy pervertida y otros muy vergonzosa…
- No soy vergonzosa –Se defendió-
- Ah, ¿no? –Sonrió juguetona-
- No –Respondió, sonriendo de la misma forma-
- Demuéstramelo
- ¿Qué? –Sin comprender-
- Demuéstrame que no eres vergonzosa –Sin que esa sonrisa desapareciera-
- Bajo el agua estás aún más buena… -Le dijo-
Sonrió- Pero no quiero que me lo demuestres con palabras… -Esa sonrisa fue transformándose en pervertida-
Dulce no se daba cuenta, pero Anahí estaba cada vez más excitada.
- ¿Entonces? –Totalmente desconcertada-
- Dios Dulce… -Suspiró- ¿Ves? –La pegó a la fría pared de la ducha- No sirves para ligar…
Y la atrapó en un loco beso; beso que fue bien recibido, pues la lengua de Dulce se fue abriendo paso, jugando con la de Anahí. Las manos de la rubia tomaron vida y recorrieron la piel de Dulce, sin sobrepasarse, pero de forma realmente excitante. Dulce llevó sus manos atrás, poniéndolas encima de las de Anahí para que le apretara las nalgas. Eso provocó una risita en Anahí y, sin más, complació su deseo, apretándole el trasero, consiguiendo así pegarla más. Esa situación era tan apasionada y loca que tiraron el champú y, gracias a eso, se separaron, riéndose.
- Esto es muy incómodo… -Se quejó la pelirroja, riendo-
- Tienes razón… -Riéndose y agarrándola de la mano- Vamos… -Abriendo la mampara de la ducha, saliendo desnuda y totalmente empapada-
- ¿A dónde? –Sin saber que iban a hacer, pero siguiéndola, agarrada a su mano y, también, totalmente empapada-
- A la cama –Aceleró el paso hasta el cuarto, sin importarle dejar el suelo mojado-
- ¿Qué? ¿A la cama? Estamos empapadas… -Ya en el cuarto-
- La cama mojada se puede secar, pero yo estoy mojada y… lo mío no se puede secar… -Se rió, ya en el cuarto-
- Nuevamente esto es una locura… -Dijo, empujando a Anahí a la cama-
Ya en la cama- Como siempre cariño… -Sonriendo, desde abajo-
Nuevamente volvieron a besarse, esta vez parecía que el beso era más relajado.
- ¿Sabes qué? –Dijo la pelirroja, entre besos-
- ¿Qué? –Le preguntó sonriendo, atrapándola en otro beso-
Correspondió al beso y después se separó- Hoy vamos a probar cosas nuevas -Sonriendo pervertidamente-
- ¿Cosas nuevas? –Sonriendo de la misma forma, aunque sin entender muy bien eso-
Fue bajando sus besos al cuello de Anahí- ¿Preparada? –Le preguntó, sin liberar el cuello de la rubia-
- Sí, pero ¿qué vas a ha…
No pudo acabar la frase porque la mano de Dulce la calló, pocos segundos después notó como Dulce comenzaba con los excitantes mordiscos. Esta vez, la pelirroja bajó sus besos al pecho derecho de Anahí, mientras que le liberaba la boca y bajaba su mano al pecho izquierdo. Poco a poco Anahí empezó a delirar, la pelirroja mordía, lamía y succionaba su pezón derecho; mientras que, el izquierdo, lo pellizcaba y masajeaba.
Dulce paró un momento, la miró y le preguntó:
- ¿Te gusta? –Sonriendo-
- Me encanta, no pares… -Le rogó, casi en éxtasis-
Dulce concedió su deseo, esta vez en el pecho derecho de la rubia, haciendo lo mismo que con el izquierdo. Poco a poco dejó libre esa zona y fue bajando al abdomen de Anahí, besándolo; se entretuvo en su ombligo y, lentamente, llegó a la parte clave. Antes de hacer nada la miró; la rubia no hizo nada, simplemente la miraba con la respiración agitada, casi asfixiada. Satisfecha por lo que hasta ahora había logrado, Dulce sonrió y comenzó besando y lamiendo el clítoris de la rubia; eso provocó que ésta se arqueara y suspirara. A medida que Dulce aumentaba la velocidad, Anahí fue gimiendo más alto. Esos grititos solo provocaban satisfacción en Dulce, así que, sin dejar de besarle el clit, entró en ella, provocando, ahora sí, un fuerte grito de la rubia. Anahí sabía que el orgasmo se acercaba y, aparte de gritar, lo único que pudo hacer fue agarrarse a las sábanas de la cama. En pocos minutos la rubia alcanzó el clímax y, Dulce, se alejó de esa zona, con una sonrisa, colocándose a un lado. Por el momento la rubia no decía nada, estaba concentrada en volver a respirar.
- ¿Te bastó eso como demostración de que no soy vergonzosa? –Le preguntó la pelirroja, sonriendo-
Anahí simplemente se rió.
- Estás sudando… –Riéndose, pasando su mano por la frente sudada de Anahí-
- Es que casi me matas… -Recuperando la respiración, riéndose-
- Entonces ¿te gustó? –Le preguntó-
- Cariño… ¿me escuchaste gritar? Está clara la respuesta –Se rió-
- Creo que te escuchó hasta Mai desde el hotel… hoy si que gritaste –Riéndose-
- Hoy fue… -Se incorporó para mirarla- Wow... –Dijo simplemente, riéndose

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:41 pm

Capítulo10
Al día siguiente, nuevamente, Dulce despertó y se dio cuenta de que Anahí no estaba al otro lado de la cama. Esta vez no se molestó en llamarla, ya sabía dónde estaba y que no podía contestar al móvil. Salió del cuarto y, fue ahí, cuando se dio cuenta de que Maite aún no había llegado. Desayunó, se duchó y vistió, vio la tele durante un rato, pero Maite nada que llegaba. Sacó su móvil y se puso a ojear un poco, mirando antiguos mensajes, juegos y números de contactos; fue ahí cuando leyó el nombre de Rubí. Lo dudó por un momento, pero al final decidió llamarla:
- ¿Bueno? –Contestó la chica, aparentemente adormilada-
- Hola, soy Dulce, ¿llamo en mal momento? –Preguntó-
- Ah, hola Dulce –Se despertó simplemente con escuchar su voz-, no solo estaba durmiendo… –Se rió-
Se rió- Lo siento, pensé que estarías en el bar…
- No te preocupes, es que hoy trabajo de tarde. Veo que no tardaste mucho en llamarme…
- Bueno… ya sabes que Anahí trabaja y no me gusta quedarme sola…
- ¿Me estás proponiendo salir?
- Si te apetece si –Se rió-
- Claro que me apetece, dame media hora para despertarme y otra media para vestirme –Riéndose-
- ¿Tanto tardas? –Ambas se reían- No te preocupes, aquí te espero.
- ¿Aquí? ¿Dónde?
- En mi casa, ¿te apetece hacerme una visita?
- Sí, pero… ¿no va a llegar Anahí? No quiero causar molestias…
Miró su reloj- Aún quedan tres horas para que Annie salga del trabajo, de todas formas eres mi amiga, puedes venir cuando quieras.
Sonrió ampliamente- Genial, pues dame la dirección pelirroja, porque… no sé dónde vives- Se rió. Dulce le indicó, más o menos, dónde quedaba el apartamento- Pues hasta ahora hermosa, un beso.
En menos de una hora la puerta sonó y Dulce fue a abrir. Detrás de la puerta apareció Rubí con un atractivo vestido y un escote en V que dejaba ver mucho. Dulce intentó no mirarla, pero fue imposible, lo que más le llamó la atención fue ese escote.
- Hola –Saludó Rubí con dos besos en las mejilla- ¿Qué tal?
- Hola, bien… muy bien… -Haciéndose a un lado para que pasara-
- Bonita casa... –Adentrándose en el apartamento con una sonrisa-
Desde atrás, Dulce la observaba de arriba a bajo, parándose en su trasero. Imprevistamente Rubí se volteó y Dulce la miró rápido a la cara, intentando que no notara dónde había mirado.
- ¿Se enojó ayer Anahí porque saliste conmigo?
- ¿Annie? ¿Enfadarse? No… -Mintió con una sonrisa-
- ¿Segura?
Se rió- Bueno… un poquito –Admitió- Es medio celosa, ya sabes…
- No debe tener celos de mi… -Le sonrió-
- Ya, eso le dije yo… pero bueno, se le quitó rápido, no te preocupes.
Hubo un incómodo silencio, silencio que Dulce rompió.
- ¿Quieres algo de tomar?
- Pues… la verdad es que no he desayunado… un cafecito estaría bien
- Genial, siéntate si quieres, voy a prepararlo –Y fue camino a la cocina-
Rubí se quedó allí, sentada, esperando el café y pensando: Dulce es perfecta, va a ser mía sí o sí... Dulce interrumpió sus pensamientos:
- Aquí tienes… -Con una sonrisa, dándole el café-
- ¿Tú no tomas nada?
- Odio el café –Se rió, sentándose a su lado-
- Bueno… a mi no es que me vuelva loca, pero para desayunar está bien.
Escucharon como la puerta de la calle se abría y, seguidamente, un grito:
- ¡Cariño, ya llegué! –Era Anahí, caminando hasta el salón- Charlie me dejó salir antes, acabé todo el pape… -Las vio ahí sentadas- ¿Y esta quién es? –Preguntó, mirándola mal-
- Hola… -Rubí se puso en pie con una sonrisa y el café en la mano- Soy Rubí –Extendió la mano-
- Hola –Sonrió falsamente, sin intenciones de mover su mano para estrecharla con la de la morena- ¿Qué haces aquí? –Le preguntó-
- Hola cariño, –Dijo Dulce, levantándose- ¿cómo estás? –Se acercó para darle un beso-
- Antes de entrar por esa puerta estaba perfectamente –Se hizo para atrás, sin dejar que la besara- ¿Qué hace esa aquí? –Volvió a preguntar-
- La invité yo –Respondió-
- Si quieren yo me voy… no quiero causar molestias –Dijo Rubí, haciendo el ademán de caminar hasta la salida-
- No, no, no te preocupes –Le dijo Dulce, consiguiendo que Rubí se parara- A Annie no le molesta tu presencia, ¿verdad? –Le preguntó a Anahí-
- Claro…–Respondió, sonriendo falsamente- Quédate si quieres.
- Genial, pues nos vamos a sentar las tres a hablar –Decidió Dulce con una sonrisa, agarrándolas de la mano y sentándolas en el sofá, quedando ella en el centro-
- Bueno Rubí... ¿a qué te dedicas? –Le preguntó la rubia-
- Trabajo en un bar
- ¿Eres stripper? Claro… ahora comprendo por qué vienes vestida así, ¿acabas de salir de trabajar?
- Annie… es camarera, ya te lo dije –Contestó Dulce, mirándola mal-
- Ay, es verdad… se me había olvidado, perdóname… -Mintió la rubia, pues solo lo había dicho para molestar-
- No te preocupes –La perdonó Rubí, sonriendo falsamente-, de todas formas yo visto así porque me siento atractiva, tú no te sientes atractiva y por eso vistes así, ¿verdad?–Le preguntó-
Esa situación era cada vez más incómoda, Dulce estaba en medio de las dos y no sabía que decir.
- Estás muy guapa cariño… -Intentó ayudar Dulce-
- Una cosa es sentirse atractiva y otra muy distinta parecer puta –Contestó Anahí-
- Bueno... ¿A quién le apetece unas galletitas? –Intervino Dulce, levantándose-
Rubí se puso de pie- A mí, ¿te acompaño a cogerlas? –Preguntó, agarrándola del brazo con una coqueta sonrisa-
- No reina –Se levantó Anahí también-, la voy a acompañar yo y tú la sueltas –Quitándole la mano que estaba agarrada del brazo de Dulce-
- Qué calor hace, ¿no? –Rubí se pasó la mano un poco más arriba de los pechos, provocando así que Dulce mirara ahí; ignorando por completo a Anahí-
- ¡¡Dulce!! –Le gritó la rubia-
- ¿Qué? –Se sobresaltó, quitándola vista de ahí, mirándola-
- ¡Saca a esta zorra de aquí ya!
- ¡Zorra tu abuela! –Se defendió Rubí-
Se puso en medio de las dos- ¡No se peleen!
- ¡Que la saques de aquí ya! –Volvió a ordenar Anahí-
- Rubí, ven… -Dijo Dulce, agarrando a Rubí de la mano y llevándola hasta la puerta- Siento mucho esto… otro día te llamo
- No es bueno que dejes que te domine de esta forma Dulce, ¿por qué tiene que decidir ella con quien estás y con quien no?
Suspiró- Otro día hablamos, chao –Le dio dos besos y Rubí se fue, no sin antes dedicarle una sonrisa-
Rubí se fue y ahora venía la peor parte: Anahí. Dulce se volteó, mirándola.
- ¡¡¿Por qué la invitaste aquí!!?
- Porque no quería estar sola toda la mañana, Mai no volvía y tú estabas trabajando.
- ¡Es una zorra! ¡Solo le faltó desnudarse!
- ¿Qué? Anahí no exageres…
- ¡¿Cómo que no?! ¡Un poco más y te enseña las tetas! –Dulce fue a hablar pero ella continuó- Y encima tú la mirabas, ¡¿te gusta!?
- ¿Qué? ¿Cómo me va a gustar? No, claro que no
- ¡Se te salían los ojos de órbita, te la comías con la mirada!
- No…
- ¡Sí! Dulce, mírame a los ojos y dime que no te gusta –Encarándola-
- No me gusta… –Le dijo mirándola a los ojos- Está muy buena, pero no me gusta… -Añadió-
Anahí se volteó, eso le había dolido.
- Está buena… -Repitió, de espaldas- ¿¡Piensas que está buena!? –Preguntó, dándose la vuelta, completamente enojada-
- Joder… solo digo que con ese cuerpo podría tener a quien quisiera…
- ¡¡Te quiere a ti!!
- ¡¡Pero yo no la quiero a ella!!
- Ah, ¿no? Dulce… si no estuvieras conmigo, ¿te acostarías con ella? –Dulce guardó silencio- ¡Contéstame! –Ordenó-
- No…
- ¡Mientes!
- ¡Si tuviera que elegir entre tú y ella te elegiría a ti sin dudarlo!
- Yo no te pregunté eso… si no me conocieras, ¿te acostarías con ella?
- Ese no es el caso, así que no te voy a contestar
- La respuesta es que si, ¿¡verdad!?
- ¡No!
- ¡Por Dios, te la comes con la mirada!
- Es normal que la mire…
- ¡¡¿Norma!!? Si de verdad sientes lo que dices sentir por mí, ¡no es normal!
- Anahí te amo, ¡jamás te engañaría!
- Eso lo dices ahora… ¡pero antes bien que le mirabas las tetas!
- Si está así vestida ¿dónde quieres que mire?
- ¡A su cara, no a sus tetas!
- Vale, perdóname… no va a volver a pasar, te lo prometo… Ya no te enojes, dame un besito… -Se le fue a acercar para darle un beso-
- No, espérate… –Se hizo para atrás, apuntándola con el dedo- No quiero que vuelva a entrar en esta casa, no quiero volver a verla…
- Vale
- Y tampoco quiero que la veas tú
- ¿Qué? Es mi amiga…
- ¡No es tu amiga! ¡Está claro que esa golfa solo quiere acostarse contigo! Prométeme que no vas a volver a verla –Pidió-
- Annie…
- ¡Prométemelo! –Ordenó-
- Está bien… te lo prometo…
Ahora sí, Anahí la abrazó.
- Tú eres mía, solo mía…
Se rió- Solo tuya cariño.
Estuvieron abrazadas un tiempo más, en silencio.
- ¿Cómo conseguiste que Charlie te dejara salir antes? –Se separó-
- Terminé el papeleo y me dejó salir… Y había pensando que podríamos llamar a Paula y llevarla al parque de atracciones
- Me parece bien –Sonrió-, desde el otro día quiere ir, así que seguro se alegra mucho
Sonrió- Oye… -Se dispuso a cambiar de tema- ¿Y Mai?
- Pues no sé, debe de estar aún con Christopher…
- ¿La llamo?
- No, seguro que los interrumpes –Se rió-
- ¿Y si le pasó algo?
- No le pasó nada cariño, seguro que está con Christopher, despreocúpate.
- Vale… voy a hacer algo de comer… -Caminando hasta la cocina-
- Sí, que rico, tengo hambre… -Caminando detrás de ella-
Ya en la cocina- Dulce... –Se volteó- Te tengo que hacer dos preguntas muy serias y quiero que seas muy sincera
- ¿Dos?
- Sí, dos
- Vale… dime
- La primera… -Se miró de arriba a bajo- ¿Soy fea? ¿Visto mal?
- Eso ya son dos preguntas –Se rió-
- Cuenta como una –La miró mal-, contéstame.
Se acercó a ella, agarrándola por la cintura- Eres hermosa y vistes muy bien, esa camisa te queda perfecta –Subió un poco sus manos, acariciándole la espalda-
- ¿Entonces por qué esa tipa me dijo lo que me dijo?
- Para molestarte… pero olvídate de ella, ya. ¿Y la segunda?
- Y la segunda… ¿está más buena que yo?
- Cariño… Rubí no te llega ni a la suela de los zapatos, estás BUENÍSIMA –Recalcó con énfasis- y solo con mirarte me vuelvo loca…
La abrazó- Hacía tiempo que no me lo decías…
- ¿Cómo que no? Te lo dije ayer…
- Por eso, hace mucho tiempo –Riéndose-
Se separó- Me encantas… -Pegó su frente a la de Anahí, tocándole los labios con sus dedos- cada día estoy más enamorada de ti y cada día pienso que estás más buena… te lo repetiré las veces que haga falta para que lo entiendas
- ¿Cómo puedes ser tan perfecta? –Llevó sus manos la cintura de Dulce- te amo… -Le dio un corto pero caliente beso- te amo… -Le volvió a decir, besándola otra vez de la misma forma, esta vez más largamente-
Poco a poco comenzaron una cadena de besos interminable, cuando una acababa un beso la otra lo profundizaba o empezaba otro. Dulce dio un excitante mordisco en el labio inferior de Anahí, lo que provocó una risita y el comienzo de otro beso. Anahí llevó a Dulce hasta la mesa y, sin dejar de besarla, la sentó ahí. La rubia fue a quitarle la camisa y, justo en ese momento, sonó el móvil de Anahí. La rubia sin dejar de besar a Dulce, metió la mano en su bolsillo, sacando su móvil; la pelirroja se separó.
- No, no contestes… -Quitándole el móvil de las manos, dejándolo en la mesa y volviendo a besarla-
Anahí volvió a besarla, pero recordó que tal vez podría ser Maite; se separó.
- Tal vez sea Mai… déjame contestar…
Suspiró en señal de calor- Vale, pero rápido… por favor –Se rió-
- Vale –Se rió, cogiendo el móvil- ¿Bueno? –Respondió a la llamada-
- Annie…
- Mai, hasta que por fin llamas… estaba preocupada, ¿dónde estás?
- Estoy con Christopher
- ¿Ya se arreglaron las cosas con él?
- Si…, estamos juntos –Sonaba feliz-
- Qué bien, me alegro amiga, de verdad... ¿Y cuando vienes? Esta tarde voy a salir con Paula y Dul, podrías venirte con nosotras
- No voy a volver Annie…
- ¿Qué? –Se separó de Dulce, cosa que a la pelirroja le sorprendió- ¿Cómo que no vas a volver? ¿Por qué? Mai… si es por lo de que estoy más con Dul y…
- Annie no es eso, escúchame... –Sin dejarla acabar- No estamos en Madrid
- ¿Cómo que no? ¿Dónde estáis? –Dulce se le acercó por detrás, ella le hizo una señal como de que esperara-
- En Barcelona… Christopher quería salir de la ciudad, olvidar… y preferimos venir aquí… Alquilamos un apartamento muy cerca de la casa de Chris y Poncho…
- ¿Pero cuanto tiempo vas a estar ahí?
- No sé… unos meses
- ¿Qué? Pero… ¿y el trabajo?
- Discúlpame con Charlie, dile que no lo voy a aceptar…
- ¿Y yo? No me puedes dejar aquí…
- Tú estás bien ahí, con Dulce, con tu trabajo, con tu hermana, con tu sobrina… Les va a venir bien unos meses sin mi…

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:41 pm

Capíulo11
- Pero…
- Pero nada Annie, solo va a ser un tiempo, dentro de poco me vas a tener ahí interrumpiéndolas… –Ambas se rieron- Dale las gracias a Dulce, gracias a ella estoy con Christopher…
- Se las daré –Sonrió- Me llamarás diario, ¿verdad?
- Claro, no lo dudes, te interrumpiré por teléfono –Se rió-
Se rió- Te quiero
- Yo también… -Silencio- Bueno… te dejo, tengo que hacer cosas…
- Vale, hasta otro día… -Colgó-
- ¿Qué pasó? –Le preguntó Dulce-
- Era Mai… está en Barcelona…
- ¿Qué? ¿En Barcelona?
- Si, con Christopher, Chris y Poncho…
- ¿Pero qué hace allá? ¿Cuándo vuelve?
- Se va a quedar allá a vivir… Christopher necesitaba salir de la ciudad y ella decidió irse con él, están juntos.
- Que fuerte… -Dijo simplemente- pero… ¿y el trabajo con Charlie?
- No lo va a aceptar… -Suspiró- La voy a echar mucho de menos… -Abrazó a la pelirroja-
- Va a volver pronto, ya lo verás… -Correspondiéndole el abrazo-
- Ojalá, pero.. -Se separó- ahora voy a hacer la comida… -Se acercó al armario de la cocina, buscando algo- y tú deberías llamar a María y decirle que esta tarde nos llevamos a Paula al parque de atracciones.
- Vale… dame el móvil
- Cógelo, yo tengo las manos llenas de harina–Haciendo cosas en la encimera-
- ¿Dónde está? –Acercándose a ella por detrás-
- En el bolsillo derecho –Señalándose el pantalón, el lado derecho-
Dulce sonrió y metió la mano derecha en el bolsillo, mientras que con la izquierda la agarraba de la cintura. Anahí estaba de espaldas, Dulce aprovechó eso para apartarle el pelo y, así, besarle el cuello.
- Ey… -Dijo Anahí, sin oponer resistencia, sonriendo- Te dije que sacaras el móvil, no que hicieras eso…
- Cállate que te encanta… -Se rió, continuando con su trabajo, sacando la mano del bolsillo, pero sin sacar el móvil-
- Dul… -Notaba como el calor de su cuerpo aumentaba- Intento hacer de comer…
La volteó, quedando cara a cara con ella- ¿Para qué vas a hacer de comer si nos podemos comer la una a la otra? –Le preguntó, sonriendo pervertidamente, atrapándola en un beso-
Anahí no pudo evitar corresponder al beso, profundizándolo con su lengua. Esta vez fue Dulce quien empujó a Anahí hasta la mesa, subiéndola ahí. La rubia, sin importarle tener las manos llenas de harina, llevó sus manos a la cara de Dulce, intentando profundizar más el beso, consiguiendo así llenarle la cara de harina.
- ¡Oye! –Se quejó Dulce, riendo, quitándose la harina de la cara-
- Para comerte necesitas harina –Se rió, atrapándola en otro beso-
Le correspondió cortamente al beso y después se separó- Ah, ¿sí? –Agarró el paquete de harina, metió la mano en él y le tiró una gran parte-
- ¡Dulce! –Se bajó de la mesa, riendo, llena de harina- Te vas a enterar… -Agarró el paquete de harina, tirándole por completo lo que quedaba, dejándole el pelo blanco-
Se apartó, como pudo, la harina de la cara- Pues qué bien, ya estamos llenas de harina, ya nos podemos comer –Se rió, acercándose a Anahí-
- No ,no… -Se alejó, riendo- Tengo que hacer de comer, ¡tengo hambre!
- Yo también tengo hambre y tú eres mi comida –Riéndose, caminando detrás de ella-
- Espérate… -Huyendo de ella, sin dejar de reír- ¿No quieres negociar nada?
- No, te quiero comer enterita
Anahí corrió hasta el salón, pero no pasó de ahí, pues Dulce la empujó contra el sofá, cayendo ella encima.
- Ahora también hay que limpiar el sofá… -Se quejó Anahí-
- Después de comerte te ayudo –Se rió, acercando sus labios a los de la rubia-
Cuando sus labios se fueron a unir, un móvil sonó.
- ¿Es el mío? –Preguntó Anahí-
- No, es el mío –Metiendo la mano en uno de sus bolsillos-
Dulce sacó el móvil de uno de sus bolsillos y miró en la pantallita de quien se trataba; al hacerlo guardó silencio.
- ¿Quién es? –Preguntó Anahí, viendo la cara de Dulce-
- Es… Rubí…
Le quitó el móvil de la mano- ¿Bueno? –Contestó ella-
- ¿Dulce? -Preguntó la morena desde el otro lado de la línea-
- No, soy Anahí
- Amonos… ¿también le quitas el móvil a tú novia? Que ardida, ¿no?
- ¡Ardida tu abuela! –Le gritó, Dulce se quitó de encima de ella-
- ¿No sabes defenderte de otra forma más que insultándome? –Le preguntó Rubí-
- ¿Qué quieres? –Respondió la rubia con otra pregunta-
- Te arde que Dulce me mire, ¿verdad? –Se rió, burlándose de ella- Esa pelirroja me gusta mucho.
- ¡Pues te olvidas de ella!
- No, te olvidas tú de ella… Voy a hacer lo que haga falta para separarla de ti y por lo que veo no me va a costar mucho…
- ¡Eres una perra!
- ¡Annie! –Intervino Dulce, sin entender lo que pasaba-
- Cuando menos te lo esperes vas a tener unos cuernos tan grandes que no vas a poder entrar por la puerta, estoy segura de que la puedo hacer gritar mucho más que tú… -Se rió- Por cierto… espero que no se te ocurra la estúpida idea de contarle todo, porque no te va a creer.
- No te vas a salir con la tuya…
- Eso ya lo veremos. ¿Ahora me pasas a Dulce, por favor?
- ¡Y una mierda! No te quiero ver cerca de ella, ¡¿me escuchaste!? –Dicho esto colgó-
- ¿Qué pasó? –Preguntó sorprendida Dulce, sin entender nada-
- ¡Déjame! –Se levantó bruscamente del sofá-
- ¿Qué te pasó? ¿Qué te dijo? –Levantándose-
- ¡Nada! –Caminando hasta el baño-
- ¿A dónde vas?
- ¡A quitarme toda esta mierda! –Refiriéndose a la harina-
La agarró del brazo- Cariño… ¿pasó algo?
Con los ojos húmedos- Dulce, déjame –Se soltó-
- Pero ¿yo que te hice ahora? –Volviéndola a agarrar-
Se volvió a soltar más bruscamente,- ¡Nada, déjame! -Sin poder evitar que una lágrima saliera de sus ojos, caminando ahora hasta su cuarto
- ¿Por qué lloras? –Caminó detrás de ella- ¿Qué pasa?
- ¡Déjame, por favor! –Le volvió a pedir, ya llorando-
- No entiendo nada Annie, por favor, explícame qué pasa… ¿por qué estás así? ¿qué te dijo?
- ¡Nada, no me dijo nada! –Llorando y metiéndose en su cuarto, cerrando con un portazo-
Anahí, ya dentro del cuarto, se tiró a la cama, llena de harina, llorando. Dulce, aunque no entendía lo que pasaba, prefirió dejarla sola y acabar ella la comida. Una hora más tarde la pelirroja ya había acabado la comida y decidió ir a buscar a Anahí. Tocó dos veces y después entró; al hacerlo vio a Anahí tapada por la manta, solo con la cabeza al descubierto, metida bajo la almohada.
- Cariño… -Se sentó a un lado de la cama- La comida ya está preparada….
- No quiero comer… -Respondió ella en un hilo de voz-
- ¿Qué te pasa?
- Nada…
- Antes tenías hambre, ¿por qué no comes?
- Porque no, no quiero comer –Repitió-
- No me gusta verte así… -Le quitó la almohada de la cara, tirándola al suelo- Salte de ahí –Le pidió, casi ordenó-
- No, quiero estar metida todo el día en esta cama... –Tapándose ahora la cara con la manta-
- Ah, ¿sí? Pues yo me meto contigo… -Levantó la manta, metiéndose ella al lado de Anahí-
- ¡Dulce salte de aquí! –Le ordenó-
- No –Le respondió-, hasta que no me digas qué te pasa de aquí no me muevo…
Suspiró- No me pasa nada…
- Ah, ¿no? ¿Entonces estás llorando porque quieres? –Dijo irónicamente- Ya dime cariño… -Le secó las pocas lágrimas que le quedaban- ¿qué te pasa?
- Tú no me engañarías nunca, ¿verdad?
- Claro que no –Respondió sin duda-, ¿no confías en mí? -Anahí se quedó callada- Annie… ya no sé qué hacer… me subí a una mesa y le gritó a todo el mundo que estaba enamorada de ti, ¿qué quieres que haga para que confíes en mi?
- Sé que me amas y confío en ti, pero… eres hermosa, Rubí está interesada en ti y tengo miedo de que un día tomes algo, se te vaya la cabeza y acabes en su cama…
- Yo te podría decir lo mismo de Charlie, además… tú lo ves diario…
- Charlie no me gusta, ya te lo he dicho.
- A mí tampoco me gusta Rubí
- Sí, a ti si te gusta…
Rodó los ojos- Solo está buena, no me gusta…
- Te atrae
- Físicamente sí, pero… teniéndote a ti, ¿para qué la quiero a ella?
- Dul… ¿yo te hago feliz? Sé que soy muy celosa, pero si soy así es porque te amo…
Sonrió- Claro que me haces feliz mi amor, gracias a ti yo soy feliz… ¿Por qué esas preguntas?
- No sé… porque tal vez un día te canses de mí, de mis celos, de que sea así y me dejes… como todos… -Otra vez sus ojos se llenaron de lágrimas-
- Cariño… -Sonrió, secándole las lágrimas que empezaron a salir- Nunca me voy a cansar de ti, te amo y te amo cómo eres… Ya no llores más…
Sin más Anahí la abrazó.
- Sigo sin entender por qué te pusiste así… -Le dijo Dulce, abrazándola- ¿Rubí te dijo algo? –Le preguntó, separándose-
- No… -Mintió, sabiendo que si decía la verdad no la creería-
- ¿No? ¿Segura? –Le volvió a preguntar-
- Si… segura…
- Está bien, cómo quieras… ­Estuvieron un tiempo en silencio- Pues toma –Le dio el móvil- llama a tu hermana para avisarle que esta tarde vamos con Paula al parque de atracciones –Le sonrió-
- Vale… -Agarró el móvil con una sonrisa- ¿La comida está comestible? –Le preguntó-
- Pues… -Se rió- la verdad es que no…
Se rió- Vale, entonces primero pido una pizza
- Genial –Sonrió ampliamente-, yo voy a limpiar el desastre de la harina –Se rió, levantándose de la cama-
Anahí llamó a María para avisarle de que esta tarde iban a salir con Paula. Seguidamente salió del cuarto, caminó hasta la cocina y vio allí a Dulce agachada, limpiando el piso. La rubia sonrió y se agachó también, poniéndose a su altura, ayudándola.
- Después vamos a buscar a Paula al cole y la llevamos al parque de atracciones –Le dijo, sonriendo-
- Genial –Sonrió ampliamente- ¿Y la pizza?
- Ya está pedida, no tardará mucho.
- Perfecto, porque me muero de hambre
- Yo también –Levantándose para tirar a la basura lo que había recogido-
- Oye cariño… -Se levantó también para lo mismo- Ahora que Mai está en Barcelona podríamos juntar las camas, ¿no? Así dormiríamos más cómodas…
- Claro, pero… -Fregando algo no identificado por Dulce- yo llevo un tiempo pensando algo…
- ¿Qué cosa? –La abrazó por la cintura, desde atrás-
- Pues… podrías meter tus cosas en mi cuarto o yo en el tuyo y dejar un cuarto libre para invitados o para que un día Paula se quedé a dormir con nosotras
- ¿Me estás proponiendo mudarme a tu cuarto? –Se rió-
- Sí –Se rió también- y te quiero proponer otra cosa… Podríamos invitar a Paula a quedarse con nosotras el fin de semana.
- ¿No trabajas?
Acabó su trabajo, volteándose para quedar cara a cara con Dulce- No cariño, el fin de semana no trabajo
Pasó sus manos alrededor de la cintura de la rubia- Pues a mí me parece una genial idea
- Vale –Sonrió ampliamente, pasando sus manos alrededor del cuello de Dulce-
Fueron interrumpidas por el timbre de la puerta.
- La pizza –Dijo Anahí, sonriendo glotonamente-
Recibieron la pizza y se dispusieron a comerla. Más tarde se vistieron y salieron, pues se les estaba haciendo tarde para ir a buscar a Paula. Llegaron a la puerta del colegio y, nuevamente, en lugar de una salida de clases eso parecía una estampida. No identificaron a Paula, hasta que ésta corrió junto a ellas y las abrazó.
- ¿Qué hacen aquí? –Les preguntó, feliz y sorprendida, pues ella no sabía nada-
- Nos vamos al parque de atracciones –Le informó Anahí con una amplia sonrisa-
- ¿En serio? ¿Las tres?
- Así es… -Confirmó Dulce con una sonrisa- Y además te queríamos proponer algo... –Comenzaron a caminar las tres- ¿Te apetecería pasar el fin de semana con nosotras?
- ¡Claro que sí! –Respondió feliz- Pero espérense… -Se detuvo, ocasionando así que ellas también lo hicieran- No van a hacer cosas… raras delante de mí, ¿verdad?
- ¿Cosas raras? –Preguntó Anahí, sin comprender-
- Pues sí, esas cosas que hacen los mayores para tener niños… -Respondió cómo si fuera lo más obvió. Anahí y Dulce se rieron-
- No Paula, no te preocupes –Respondió Dulce, riéndose-
Continuaron caminando, hasta que Paula volvió a detenerse.
- Y las dejo darse besitos… pero con lengua no, ¡me dan asco!
- ¿Algo más, señorita? –Le preguntó Anahí-
- Pues… -Pensó un momento- Sí, me dejan acostarme tarde, ¿verdad?
- Claro que sí –Dulce la cogió en brazos-, te vas a dormir a la hora que quieras y vamos a ver todas las pelis que quieras
- Ah, ¿sí? –Preguntó Anahí, caminando al lado de ella- ¿Eso lo decidiste tú sola?
- Pues claro, si Paula viene con nosotras es para hacer lo que su mamá no le deja, ¿verdad? –Le preguntó a la niña-
- Si, verdad, pero bájame que ya estoy grande para que me lleves en brazos –Le reprochó la niña-
Dulce obedeció, dejando a la niña nuevamente en el suelo. Continuaron caminando, hasta que, de repente, Anahí se detuvo.
- Cariño, ¿qué pasa? –Le preguntó, sorprendida-
- ¿Qué hace esa tipa aquí?
Dulce miró al mismo sitio donde estaba mirando Anahí y se dio cuenta de que, cerca de ellas, venía Rubí caminando.
- ¿Quién es? –Preguntó Paula, sin entender nada-
- Dulce, ¿me puedes explicar que hace aquí? –Le preguntó Anahí-
- Pues no sé mi amor, yo no he hablado con ella.
- ¿No? ¿Entonces que hace aquí?
- ¡No sé!
- Ah, ya sé… Es tu exnovia, ¿verdad? Por eso Annie está celosa… -Concluyó equivocadamente Paula-
- Paula, cariño, cállate, ¿sí? –Le pidió Dulce-
Rubí se acercó por fin a ellas, sonriendo.
- Qué casualidad… -Le sonrió falsamente a Anahí-
Dulce la agarró del brazo y se alejó un poco para hablar con ella- ¿Qué haces aquí? –Le preguntó por fin-
- ¿Cómo que qué hago aquí? Pues estaba caminando, dando una vuelta, ¿por qué? ¿no puedo?
- Sí, claro que puedes, pero mejor vete ya…
- Anahí, ¿verdad? ¿Ahora no te deja estar conmigo? –Dulce guardó silencio- Por Dios Dulce, ¿vas a dejar que decida quiénes son tus amigas y quienes no? Es una celosa enferma, no confía en ti…
- No, ella no es así, no la conoces.
- Con lo poco que la conozco me basta para saber que no se merece a alguien como tú.
- Ah, ¿no? Y tú sí, ¿verdad? –Se rió irónica. Rubí se quedó callada- Mira Rubí… sé cuáles son tus intenciones conmigo y lo siento, pero olvídate de eso… yo estoy enamorada de Anahí y tú no vas a venir a joder mi relación, ¿vale? –Se volteó, dispuesta a volver con Anahí y Paula-
- Pelirroja, espera… -La agarró del brazo- Yo necesito hablar contigo.
- Ahora no puedo
- Vale, ven el lunes por la mañana a mi casa y hablamos…
Dudó un momento- No creo que pueda…
- Anahí trabaja, no tiene porqué enterarse… por favor… -Le rogó-
Suspiró- Vale, ahí estaré

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:42 pm

Capítulo 12
- Pero ahora vete, por favor… -Le pidió Dulce-
- Está bien, me voy, pero no me dejes plantada…
Rubí continuó su camino, no sin antes sonreírle victoriosamente a Anahí. Dulce se volvió a acercar a ellas.
- ¿Qué te dijo esa golfa? –Le preguntó Anahí-
- Nada, que estaba aquí de casualidad… y le dejé claro que no quería volver a verla –Mintió-, así que ya no te preocupes más por ella, ¿vale?
- ¿Segura?
- Si
- ¿Quién era esa? –Preguntó Paula, quien andaba perdida en esa situación-
- Rubí, una amiga –Le respondió Dulce-
- ¿Una amiga? –Preguntó Paula- Pues te miraba cómo si quisiera comerte…
- ¿Viste? –Dijo Anahí- ¡No soy la única que se da cuenta!
- Me cae bastante mal… camina como si fuera una modelo… -Continuó Paula-
- Bueno… ¿nos vamos? –Comenzó a caminar Dulce, intentando que olvidaran ese tema-
Comenzaron a caminar al lado de Dulce- Cariño, ¿ves? ¡Hasta una niña de siete años se da cuenta! –Le dijo Anahí a Dulce-
- ¿Se van a pasar todo el camino hablando de lo mismo? –Preguntó la pelirroja-
- Es que Dul… parece que te quiere enseñar las bubis… –Añadió Paula- No me gusta esa tipa –Finalizó la niña-
- Ay Paulita, si yo te contara… -Suspiró Anahí-
- Cuenta, cuenta, yo quiero saber –Pidió la niña-
- Pues mira… -Fue a comenzar Anahí-
- Anahí, ni se te ocurra abrir la boca –La interrumpió Dulce-, tiene siete años, ¿cómo le vas a contar?
- Vale, tienes razón… -Decidió callarse Anahí-
- Pero yo quiero saber… -Insistía Paula-
- Todavía eres pequeña para saber esas cosas -Le dijo Dulce-
- Jo… vale… -Se resignó la niña- ¿Queda mucho? –Refiriéndose al parque de atracciones-
- No, ya casi estamos –Le respondió la rubia-
En poco tiempo llegaron al parque de atracciones. Una vez allí se subieron en las pocas atracciones a las que Paula podía subir y, para descansar un poco llevaron a Paula al parque, ellas se sentaron en un banco. Dulce estuvo todo el tiempo callada, sonreía lo justo, cosa que a Anahí le extrañó, así que aprovechó ese momento para preguntarle:
- Dul… -Le palmeó el muslo, mirándola- ¿Qué te pasa?
- ¿A mí? Nada, ¿por qué?
- Llevas todo el rato seria… ¿Segura de qué Rubí no te dijo nada?
- Si, segura… le dije que ella no se iba a meter entre nosotras, que se olvidara de mí y ya… que no la quería volver a ver… -Volvió a mentir-
- Gracias... –Le dijo, sonriendo-
Fueron interrumpidas por Paula, quien se sentó al lado de ellas.
- Oigan… ¿ya llamaron a mi mamá para decirle que me quedo con ustedes el fin de semana? –Les preguntó-
- Mierda –La rubia se levantó-, se me había olvidado… -Sacando el móvil- La voy a llamar, ya vengo…. –Se alejó para hablar-
Dulce y Paula se quedaron ahí sentadas; la niña miraba fijamente a Dulce, cosa que inquietaba a la pelirroja.
- ¿Qué me miras? –Le preguntó-
- ¿Te puedo preguntar una cosa?
- Sí, claro.
- A ti te gusta la tal Rubí, ¿verdad?
- No
- La mirabas mucho…
- Paula…
- Si, ya sé, soy chica para hablar estas cosas –La interrumpió, sabiendo ya lo que iba a decir-, pero Annie te quiere mucho…
- Lo sé, yo a ella también
- Entonces prométeme algo…
- A ver, dime…
- Que tú y Annie no se van a separar, que no vas a tener nada con la tal Rubí…
- ¿Por qué quieres que te prometa eso?
- Porque a mí me gusta estar con vosotras dos, me lo paso muy bien, si se pelean no van a querer salir juntas y no las quiero ver tristes. Además… esa tipa no me gusta, me cae mal.
Se rió- Vale… te lo prometo –Paula sonrió- ¿Me das un abrazo? –Le pidió-
Paula sonrió y le dio un tierno abrazo.
- Bueno… ¿A qué se debe tanto amor? –Interrumpió Anahí, riéndose, sentándose con ellas –
Se separaron- Nada, cosas nuestras… -Le respondió Dulce-
- ¿No me van a contar?
- No, es un secreto, ¿verdad? –Le preguntó la pelirroja a Paula-
- Si, y los secretos no se cuentan –Finalizó la niña-
- Como quieran... por cierto, ya hablé con tu mamá…
- ¿Qué te dijo? –Le preguntó-
- Me dijo que si te dejaba, pero que te portaras bien, te acostaras temprano y no comieras muchos dulces.
- Ah, pero bueno… María no tiene porqué enterarse de que Paula hace esas cosas… ¿verdad? –Dulce y la niña se rieron-
- Bueno, yo creo que ya es la hora de irse a casa, ¿no? –Decidió la rubia, poniéndose en pie-
- ¿Qué vamos a cenar? –Preguntó la niña, levantándose. Anahí y Dulce se rieron- No sabéis cocinar, ¿verdad?
- No… -Admitió Dulce, riéndose y levantándose-
Comenzaron a caminar de vuelta a casa- Que desastre… -Dijo resignada Paula- ¿Entonces cómo nos vamos a alimentar todo el fin de semana?
- Pues ya buscaremos algo, de momento… en casa hay pan, algo es algo
- ¿Vamos a cenar pan? –Preguntó Paula, con cara de asco-
- Pos claro, unas ricas tostaditas con mermelada –Sonrió la pelirroja-
- ¿Y mañana para desayunar? –Preguntó nuevamente Paula-
- Unas ricas tostaditas con mermelada –Repitió la pelirroja, riendo. Paula la miró mal- Bueno… también hay cereales –Añadió-
Continuaron su camino hasta el apartamento y, como a la hora, llegaron.
- ¡Qué linda! –Dijo la niña, admirando la casa-
- ¿Te gusta? –Le preguntó Anahí, sonriendo-
- Sí, está chiquita, pero linda –Se rió-
- Bueno… ¿te sabes duchar tú solita o necesitas ayuda? –Le preguntó Dulce-
- Me sé duchar yo solita, ya soy grande –Dijo, mirándola mal, caminando, equivocadamente, hacia el baño-
- Paula, cariño, el baño está en el otro lado –Se rió la rubia-
Rápidamente Paula cambió de dirección y fue al baño para ducharse. Dulce se acercó por detrás a Anahí, abrazándola por la cintura.
- Estoy híper cansada… -Le dijo la pelirroja-
Suspiró, apoyando la cabeza en el hombro de Dulce- Yo también… las malditas atracciones me agotaron –Se rió-
- Pues me parece que esta niña hasta un ratote grande no se va querer ir a dormir…
- Pues si me quedo dormida no me despiertes –Se rió-
Se separó- Ah, no… -Anahí se volteó para mirarla- usted se me queda despierta hasta que la niña se duerma
- ¿Por qué? Tengo sueño…
- Yo también y me tengo que aguantar, además… necesito hablar contigo.
- ¿Hablar conmigo? ¿De qué?
- Si te quedas despierta lo sabrás –Se rió-
- Pero… ¿es bueno o es malo?
- No te voy a decir
- Por fa… ¿me vas a dejar así?
- Si –Le sonrió, caminando hasta la cocina-
La siguió hasta la cocina- Cariño, no seas mala –La agarró del brazo- Anda… -Acercó su cara a la de la pelirroja- Dime…
- Así no me vas a convencer… -Sonrió-
- Ah, ¿no? –Sonrió, pegando sus labios con los de Dulce- Yo creo que sí… -Agarrando las manos de Dulce, colocándolas en su cintura, cerca de su trasero-
- Pues crees mal… -Dejó sus manos ahí-
- ¿Sí? ¿Eso piensas? –La pegó a la encimera, besándola-
Le correspondió al beso un momento, pero después se separó- Annie… va a salir la niña y nos va a ver…
- Se iba a duchar, todavía no va a salir… -Intentando volver a besarla-
- ¡Sí, ya salí! –Dijo Paula-
Anahí y Dulce se separaron rápidamente, miraron hacia el salón y allí estaba Paula, sentada en el sofá.
- Perdón, es que yo me ducho rápido –Les dijo-
- ¿Rápido? No, rápido no, rapidísimo… no hace ni cinco minutos que te metiste en el baño –Le dijo Dulce-
- Ya, mi mamá siempre me lo dice –Se rió la niña- Bueno… ¿qué peli vamos a ver? –Preguntó con una sonrisa de oreja a oreja-
- Pues… -Ambas salieron de la cocina y se dirigieron al salón- No sé, ¿cuál quieres ver? –Le preguntó Anahí, sentándose a su lado- A mí me gusta mucho Peter Pan –Propuso, sonriendo-
- Ay no, esa no… -Se negó Paula- Yo quiero ver una de miedo –Sonrió­-
- Pero eres muy chica para ver películas de miedo –Le dijo Dulce, sentándose al lado de Anahí-
- Pero hay películas de dibujos de miedo, yo quiero ver Monster House. Es para más de siete años, así que la puedo ver –Sonrió ampliamente-
- ¿De miedo? –Dijo desganada Dulce- ¿Pero eso da miedo o risa? –Se rió-
- Miedo… -Le respondió Paula, mirándola mal-
- Pues vale… -Se sentó en el sofá- Pon esa misma… -Anahí se sentó al lado de Dulce, recostando su cabeza en los muslos de la pelirroja-
- ¿Y yo dónde me pongo? –Preguntó Paula-
- Pues… -Pensó la rubia- aquí, conmigo –Haciéndole un hueco para que se pudiera acostar ella también en los muslos de Dulce-
- Ah, que bien... y yo que soy, ¿la almohada? –Las miró mal, desde arriba-
- Es que estás muy cómoda cariño –Le respondió Anahí, riendo-
- ¿Solo eso? –Le preguntó, sonriendo pícaramente-
- Bueno… algunas cosas más, pero no te puedo decir –Se rió-
- ¡Shh! –Las interrumpió Paula- Ya empezó la película…
Anahí y Dulce obedecieron, pero no duraron ni quince minutos viendo la película, pues, al poco tiempo, Paula se había quedado dormida. Anahí cogió en brazos a Paula y la llevó al cuarto de Maite, la arropó, le apagó la luz y volvió a salir, dejándola aparentemente dormida.
- Por fin… -Dijo la rubia, volviendo a sentarse al lado de Dulce- Pensé que no se iba a dormir nunca…
- Si… y estoy súper cansada... –Recostando su cabeza en el respaldó del sofá, cerrando los ojos- ¿Vamos a dormir? –Le propuso-
- ¿A dormir? No, me habías dicho que tenías que hablar conmigo.
Suspiró- Me duele la cabeza, ¿no podemos hablar mañana?
- No, ahora, por fa… quiero saber qué es lo que me tienes que decir…
Abrió los ojos y volvió a su postura inicial- Annie… -La agarró de la mano- Llevo un tiempo pensando en mi mamá y aún no he decidido nada, pero… creo que debería ir a vivir con ella a México…
- ¿Qué? No –Se negó rotundamente-
- Espérate, escúchame… -Le pidió- Está allá sola, yo soy lo único que tiene, debería estar con ella… Tengo miedo de que se enferme o le pase cualquier cosa…
- Se pueden buscar muchas soluciones, tú no tienes por qué irte a México, no puedes dejarme aquí.
- Ella tiene allí su vida, no se va a querer venir a vivir aquí.
- Tú también tienes aquí tú vida.
- Lo más fácil es que yo me vaya para allá…
- No… –Volvió a negarse- Dulce no, por favor… -Le rogó-
- Annie... es mi mamá, no la puedo dejar allí sola.
- A mí tampoco me puedes dejar aquí sola…
- Tú tienes a María y a Paula, mi mamá no tiene a nadie, me necesita.
- Yo también te necesito… -Dulce suspiró y volvió a recostarse en el respaldo del sofá, mirando el techo- Cariño, escúchame… -Pidió Anahí- Hace poco estuvimos con tu mamá, estaba bien… no tiene por qué pasarle nada…
La miró- Tal vez ahora si esté bien, pero quién sabe si dentro de unas semanas se enferme… Además, no se trata de eso, se trata de que soy su hija, no tiene más familia, tengo que estar con ella…
Suspiró- Vale… pues si tú te vas, yo me voy contigo.
Se volvió a incorporar- ¿Qué? No… -Se negó- Tú tienes aquí tu vida tu trabajo, a tu hermana, a Paula, a Mai…
- Cariño… -Le agarró la cara, sin dejarla acabar- Tú eres mi vida, si tú te vas a México… ¿qué hago sin ti?
La miró un segundo, manteniendo el silencio- No, sea como sea no puedo dejar que hagas eso… sería muy egoísta de mi parte. Si alguien se tiene que ir a México soy yo, no tú.
- ¿Qué? ¿Te vas?
Anahí y Dulce se voltearon y vieron a Paula allí parada.
- Paula… -Se levantó Anahí- Es tarde, ¿no estabas dormida?
- Dul, ¿te vas? –Le volvió a preguntar la niña, sin hacer caso a Anahí-
- ¿Qué? No, claro que no –Le mintió-
- ¡No me mientas, te escuché! –Le reprochó Paula-
Suspiró, levantándose- Mi mamá vive muy lejos Paula… la tengo que cuidar…
- ¡También nos tienes que cuidar a nosotras! –Le gritó-
- Paula, vamos a dormir… -Dijo Anahí, agarrándola de la mano-
- ¡No! –Se soltó la niña- ¡No te puedes ir!
Se agachó, quedando a la altura de Paula- Escúchame… mi mamá está sola y…
- ¡A nosotras también nos vas a dejar solas! –Le volvió a gritar, sin dejarla acabar-
Dulce se quedó callada, esa charla con Paula le estaba costando mucho, sus ojos empezaban a humedecerse.
- Tú eres la que me enseña las cosas, no te puedes ir, no me puedes dejar…
- Princesa… yo te quiero mucho, ¿vale? Pero…
- ¡No! –Nuevamente no la dejó acabar- ¡Si te vas es porque no me quieres, no te importo!
Dulce miró a Anahí, la rubia comprendió con esa mirada que Dulce estaba mal.
- No digas eso… claro que me importas…
- ¡Mentira! ¡Eres una mentirosa, como todos los mayores! –Dicho esto se volteó, llorando-
- Paula, espérate… -Anahí intentó pararla, pero Paula se metió nuevamente en el cuarto-
Seguidamente Anahí se agachó, poniéndose a la altura de Dulce, abrazándola.
- No te preocupes, en un rato se le pasará… -Le dijo la rubia, intentando consolarla-
- No… -Se separó- no se le va a pasar, siente que la estoy abandonando… pero no es así, joder…
Secándole las lágrimas- Es que hay algo en que tiene razón… nosotras te necesitamos Dulce, no nos puedes dejar…
- Yo también las necesito a ustedes, pero ¿qué quieres que haga? Es mi mamá…
- Puedes ir a visitarla cada dos meses, ella está bien…
- Ya, sé que está bien, pero… ¿y si de repente le da un infarto como a mi papá? No podría perdonarme estar lejos de ella…
- Eso no tiene por qué pasar… tu papá estaba enfermo, pero tu mamá está muy bien
Mantuvo el silencio un momento- No sé Annie… no quiero que se sienta sola…
- Pero vamos a ver… ¿tú le has preguntado si se siente así? Estás tomando esa decisión tú sola sin hablar con ella… -Dulce guardó silencio- Tu mamá está muy feliz, ha pasado de no saber nada de ti a hablar contigo a diario… no puede pedirte que dejes tu vida y te vayas con ella, porque eso sí que sería egoísta de su parte.
Dulce no supo que más decir, continuaba dudando.
- Mira… piénsatelo, ¿sí? Ahora es tarde, es mejor que te vayas a dormir…
- ¿Y tú?
- Yo voy a ir con Paula, cuando se duerma voy al cuarto, ¿vale? –Le sonrió, acariciándole la cara-
Suspiró- Vale… -Le sonrió de medio lado- Gracias… una vez más…
Le dio un corto beso en los labios- No me las tienes que dar, te amo y… ahora venga… -Se levantó, ayudando a Dulce a levantar- Vete a dormir que necesitas descansar…
- Vale… -Le volvió a dar un corto beso en los labios- Te espero en el cuarto –Le dijo, antes de irse-
Anahí entró al cuarto de Paula; la niña estaba escondida bajo las sábanas, probablemente enojada, así que le tocaba hablar con ella para que dejara de lado su enojo. En el cuarto, Dulce se puso el pijama y se metió en la cama, una vez allí pensó en su cita con Rubí; rápidamente buscó el móvil y la llamó.
- ¿Bueno? –Respondió al otro lado una voz adormilada-
- Soy yo, Dulce –Dijo en bajo, para que Anahí no escuchara-
- Ah, pelirroja… ¿qué tal? ¿cómo es que me llamas a estas horas?
- No voy a ir el lunes, no quiero saber nada de ti, ¿vale?
- ¿Qué? Espérate, espérate… ¿Por qué? ¿Qué te dijo ahora la descerebrada de tu novia?
- No la llames así… ella no me dijo nada, simplemente no le quiero mentir, además yo no tengo nada de qué hablar contigo
- Tú tal vez no, pero yo sí, de verdad que necesito hablar contigo…
- ¿De qué?
- De nosotras
- ¿Cómo de nosotras? Entre nosotras no hay nada, ¿no lo entiendes?
- Vale, no hay nada, pero… yo… necesito hablar contigo, necesito explicarte las cosas.
- No hay nada que explicar –Alzó un poco la voz-
- Dulce… -Suspiró- Solo te pido que me des una oportunidad para explicarte lo que siento y pienso… necesito hacerlo… de verdad…
- Esto no está bien, no quiero mentir a Annie…
- Solo quiero explicarte, si después no quieres volver a verme saldré de tu vida para siempre, te lo prometo.
Suspiró- Vale, pero solo estaré un ratito.
- De acuerdo, gracias…
- Hasta el lunes –Dijo simplemente, colgando-
- Aquí te espero hermosa… -Sabiendo ya que Dulce había colgado

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:42 pm

Capítulo 13
Al día siguiente Anahí se despertó, miró al lado derecho de la cama y ahí no estaba Dulce, cosa que le sorprendió; miró el reloj y se dio cuenta de que era muy temprano. Después de acomodarse el cabello se levantó y salió del cuarto, al salir se encontró a Dulce en el salón, con la tele encendida, pero sin mirarla.
- Cariño… -Sacando a Dulce de su transe, sentándose a su lado- ¿Qué haces aquí tan temprano?
- Nada, que no podía dormir, llevo toda la noche dando vueltas en la cama…
- ¿Y por qué no me despertaste?
- Porque no quería molestarte, estabas tan linda ahí dormida… -Sonrió- Además, me entretuve mirándote dormir…-Anahí simplemente se rió-
- Ven aquí, anda…
Dejó caer su cuerpo hacia atrás, acostándose en el sofá y jalando a Dulce, consiguiendo que se recostara en su pecho, abrazándola.
- No me gusta verte así… -Le dijo, acariciándole el cabello rojo-
- Estoy bien…
- ¿Cuándo vas a dejar de lado a esa Dulce orgullosa? ¿Ni ahora eres capaz de admitir que estás mal?
- Es que no estoy mal…
- Dulce… -Le agarró la cara, consiguiendo que la mirara- Las ojeras te llegan al piso, estás pálida y nerviosa, no sé por qué, pero aparte de lo de tu mamá te pasa algo más… ¿verdad?
- No… -Mintió, volviendo a apoyar su cabeza en el pecho de Anahí, evitando mirarla-
- Sé que sí, te conozco demasiado. ¿Tiene que ver con Rubí?
- ¿Qué? Claro que no… Rubí ya está fuera de mi vida, ya te lo dije…
- Como quieras cariño… pero… sea lo que sea sabes que me lo puedes contar, para eso estoy…
Dulce no contestó, simplemente continuó abrazándola, mientras Anahí le daba suaves caricias en el cabello.
- ¿Qué te dijo Paula anoche? –Le preguntó de súbito-
- Nada, más o menos lo mismo que a ti… estaba muy enojada…
Suspiró- Tendré que hablar con ella…
- ¿Ya decidiste qué vas a hacer?
- Sí… -Se volvió a incorporar un momento, mirándola- Me voy a quedar aquí… -Anahí sonrió- puedo ir a visitar a mi mamá de vez en cuando, ahora tú eres mi vida y… no podría vivir sin ti, te echaría de menos antes de subirme al avión -Se rió-
Se rió también- Yo tampoco sería capaz de vivir sin ti… -Acariciándole la cara- me volvería loca, te lo juro… -Dulce se le quedó mirando durante un tiempo, con una sonrisa- ¿Qué? –Le preguntó, sonriendo-
- Nada… que me alegro de tenerte como novia –Se rio-, gracias por hacerme feliz…
Se rió- Gracias a ti cariño…
- ¿Gracias por qué? ¿Por irse?
Nuevamente, Dulce y Anahí miraron hacia la puerta y allí estaba Paula, quien, una vez más, había interrumpido la conversación.
- ¿Ya te despertaste? –Le preguntó Anahí- Es temprano, anoche te dormiste tarde, ¿no tienes sueño?
- No, no puedo dormir –Le respondió la niña-
- ¿Tienes hambre? –Le preguntó Dulce-
Paula se volteó y se volvió a meter en el cuarto, ignorando por completo a Dulce.
- ¿Ves? –Suspiró- Sigue enojada… -Le dijo a Anahí-
- Tienes que hablar con ella… ya verás que en cuanto le digas que te quedas se le va a pasar…
Se quitó de encima de la rubia, levantándose- Pues voy a hablar con ella…
- Suerte –Le dijo, sonriendo desde abajo-
- Gracias, la necesito –Se rió-
Dulce entró en el cuarto sin tocar. Al entrar vio a la niña acostada en la cama, mirando el techo.
- Paula, ¿puedo hablar contigo? –Le preguntó-
La niña le hizo una señal con los hombros, como si le diera igual. Así que Dulce cerró la puerta y se acercó hasta la cama, sentándose a un lado.
- Princesa… yo te adoro… –Paula no contestó- Me dolió mucho lo que me dijiste anoche, te pasaste…
Por fin la miró- Pues sí, igual y si me pasé, pero es que yo también te quiero mucho, no quiero que te vayas…
- No me voy a ir a ningún lado, me voy a quedar aquí…
- ¿En serio? –Sonrió ampliamente. Dulce afirmó con la cabeza-
Paula, feliz, abrazó a la pelirroja.
- Menos mal que no te vas… -Le dijo durante el abrazo- ¿me perdonas?-Separándose-
- Sí, te perdono –le sonrió-, pero hay algo que no entiendo… ¿por qué me dijiste que era una mentirosa como todos los mayores?
- Porque como soy pequeña todos los mayores me mienten para no decirme la verdad… y pensaba que tú eras la única que me decía las cosas sin mentir, aunque sea chiquita…
- Pero yo no te mentí, anoche no tenía nada decidido, solo estaba hablando con Annie…
- Por eso te estoy pidiendo perdón Dul, ¿no te enteras? –Se rió-
- Vale, vale –Se rió-, bueno… ¿tienes hambre?
- ¡Sí! Me muero de hambre –Se rió-
- Pues vámonos a desayunar –Cogiendo a Paula en brazos-
Paula y Dulce salieron del cuarto y se dirigieron a la cocina, donde ya estaba Anahí preparando el desayuno.
- Amonos… -Dijo Anahí- ¿Ya se perdonaron? –Se rió-
- Si, ya –Contestó Dulce, riéndose, dejando a Paula en el suelo-
- No se va a ir a México –Le informó Paula, sonriendo ampliamente-
- Lo sé –Sonriendo de la misma forma- Bueno… ¿Cereales o tostadas? –Le preguntó a Paula-
- Cereales –Sentándose en la mesa-
- Aquí tienes… -le sirvió la rubia los cereales, sonriendo- ¿Y tú? ¿Qué quieres? –Le preguntó a Dulce, abrazándola desde atrás por la cintura-
- ¿Me lo vas a preparar? –Le preguntó, sonriendo-
- Sí, hoy tengo ganas de darte mimitos –Le dijo, dándole cortos besos en la mejilla-
Se rió- Pues… yo quiero tostadas
- Perfecto… ahora te las preparo –Se separó, no sin antes darle un corto beso en la mejilla-
Se sentaron a desayunar y, apenas cuando Dulce había conseguido darle el primer bocado a la tostada, le sonó el móvil.
- ¿Bueno? –Respondió, bajo la antena mirada de Anahí y Paula-
- Pelirroja… soy yo, Rubí….
Dulce se levantó, dispuesta a salir de la cocina para poder hablar.
- ¿Quién es? –Le preguntó Anahí, antes de que saliera-
- Eh… nadie –Le dijo Dulce, saliendo de la cocina- ¿Qué quieres? –Le preguntó, una vez salió de la cocina-
- Necesito que vengas el lunes por la noche
- ¿Qué? ¿Por qué?
- Tenía turno de noche en el bar, pero me lo cambiaron a por la mañana
- No voy a poder, Annie va a estar aquí… ¿No puede ser otro día?
- Si, puede ser, pero yo necesito hablar contigo cuanto antes… no puedo esperar más.
- Dul… -Dijo Anahí, saliendo de la cocina- Se te van a enfriar las tostadas,
- Ya, ya voy…
- ¿Quién es? –Le preguntó la rubia-
- Es… es… mi mamá, dame un minuto.
Dudó un momento- Vale… -Aceptó por fin, volviendo a la cocina-
- Dile que el lunes vas a salir con tu mamá –Le aconsejó Rubí-
- Mi mamá vive en México. Rubí… otro día, ¿vale? No puedo ir…
- No, no, por favor… te lo ruego, ven a las ocho, cenamos y hablamos… invéntate lo que sea…
- Vale… intentaré ir, pero no te aseguro nada, ¿vale?
- Vale, vale… gracias…
- Adiós –Colgó-
Seguidamente, Dulce volvió a la cocina, sentándose.
- ¿Quién era? –Le preguntó ahora Paula-
- Mi mamá –le respondió-
- ¿Qué te dijo? –Volvió a preguntar la niña-
Anahí observaba con atención cada nervioso movimiento de la pelirroja.
- Nada, quería ver cómo estaba… -Se llevó otro trozo de tostada a la boca, intentando que eso sirviera para que no preguntara más-
- ¿Segura? –Le preguntó Anahí- Dulce, ¿pasa algo?
- No, claro que no –Le sonrió-, era mi mamá para ver cómo estaba, ayer no la llamé y estaba preocupada –Explicó más extensamente-
Antes de que Anahí pudiera decir nada, Dulce se levantó, diciendo:
- Voy al baño… -Dejando el móvil encima de la mesa- ya vengo.
Anahí miró el móvil y, por un momento, se le ocurrió mirar la última llamada, pensando:¿Y si era la golfa de Rubí? ¿Y si me está engañando? No Anahí, es Dulce, te ama, no va a ser capaz de engañarte con esa… Así que al final decidió no hacerlo y confiar en ella. Sorprendentemente, varios segundos después, sonó el móvil. Anahí lo agarró y vio que en la pantallita ponía: Mamá. Decidió responder:
- Hola Blanca –Le saludó-
- ¿Anahí? Hola, ¿cómo estás?
- Bien, muy bien, ¿y tú?
- Muy bien, oye ¿mi hija está por ahí?
- Está en el baño, por eso respondí yo.
- Es que hace algunos días que no me llama y ando algo preocupada, ¿ella está bien?
- Pero… ¿cómo? ¿No hablaste con ella hace cinco minutos?
- ¿Yo? No, por eso llamo, ¿está bien?
- Sí, sí, claro… ella está perfectamente…
- Pues cuando puedas dile que me llame, por favor.
- No te preocupes, yo se lo digo, cuídate, un beso –Dicho esto colgó-
Anahí no entendí nada, estaba realmente confundida. Paula la miraba atentamente.
- ¿Qué pasó? –Preguntó la niña-
- Nada –Le dijo, dejando el móvil encima de la mesa y cogiendo los platos para fregarlos-
- ¿Segura? –Le volvió a preguntar Paula-
- Si –Le sonrió-
- Vale… ¿puedo ver los dibujos?
- Claro, vete a verlos –Le dijo, sonriendo-
Paula se dirigió al salón y encendió la tele. Anahí se quedó pensativa en la cocina, fregando los platos; hasta que Dulce regresó del baño, le dedicó una sonrisa a la rubia y volvió a comer. Anahí se sentó en frente de Dulce, mirándola.
- ¿Qué? –Le preguntó la pelirroja-
- Nada… -Suspiró- ¿Qué tal estaba tu mamá? –Le preguntó-
- Bien, bastante bien… lo de irme a México era un locura, tienes razón –Le sonrió-
Anahí no le devolvió la sonrisa, todo lo contrario; cosa que le sorprendió.
- Cariño… -Le agarró la mano- ¿pasa algo?
- No, nada… -Le dijo, levantándose, soltando su mano- ¿Terminaste? –Le preguntó-
- Sí - Anahí retiró el plato de Dulce para limpiarlo – Oye… -Se levantó, acercándose a Anahí por detrás- ¿Qué vamos a hacer hoy?
- No sé –Respondió fría, haciendo su trabajo-, pero yo no tengo ganas de salir.
- ¿No? –Pasando sus manos alrededor de la cintura de Dulce- ¿Por qué?
- No sé, no se me apetece…
- Pero… ¿te encuentras mal o te duele algo?
Se volteó, una vez acabó su trabajo- No, no me pasa nada, estoy bien… -Le sonrió-
- ¿Entonces? –Acariciándole tiernamente la cara-
Suspiró, bajando la mirada al piso- Dulce… -La volvió a mirar- ¿Tú me estás mintiendo?
- ¿Yo? No, claro que no… ¿Por qué dices eso?
- ¿Hablaste con tu mamá?
- Si, ya te dije que estaba preocupada porque…
- Dulce, no, no me mientas –Sin dejarla acabar-, ¿hablaste con tu mamá? –Volvió a preguntar-
- Sí - Anahí se rió irónica, negando con la cabeza, alejándose de la pelirroja-, cariño… ¿qué pasa?
- ¡Pasa que cuando estabas en el baño tu mamá llamó preocupada porque no sabía nada de ti! –Dulce guardó silencio, sin mirarla- ¿Con quién hablaste?
- Hable con…
- ¡No me mientas! –Le advirtió la rubia-
La miró- Hable con… con… me llamó una ex compañera de la universidad… me invitó a una fiesta de ex alumnos el lunes por la noche… pero no quise decirte nada porque no creo que vaya…
Guardó silencio un momento, mirándola- Dulce… te lo pido por favor, no me mientas más… -Rogó-
- No te miento Annie, esta vez no… de verdad… -Intentando volver a acercarse a ella-
- Era la golfa de Rubí, ¿¡verdad!? –Preguntó de súbito, con los ojos húmedos-
- No, no era ella, ya te dije que era una ex compañera de la universidad…
Suspiró, apoyándose en la encimera, intentando que las lágrimas no salieran- Dulce, no sé por qué, pero sé que me estás mintiendo…
- No cariño, no, de verdad… -Acercándose a ella- No era ella, ya te dije que la saqué de mi vida… -Ya en frente de ella- Confía en mí, por favor… -Agarrándole la cara-
- ¿Por qué me dijiste que habías hablado con tu mamá? –Dejando que Dulce le agarrara la cara-
- Ya te dije, no iba a ir a la fiesta, así que no tenía caso que te dijera nada…
- Pero no hacía falta que me mintieras…
- Lo sé…
- Si quieres ir a una fiesta me lo dices, yo no me voy a enojar por eso, pero no me mientas…
- Lo sé mi amor, perdóname…
Anahí, sin más, la abrazó.
- Por un momento llegué a pensar que podrías haberme estado engañando con Rubí, te lo juro… -Le confesó, abrazándola-
Dulce no dijo nada, simplemente guardó silencio y continuó abrazándola

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:42 pm

Capítulo 14
Pasaron un fin de semana muy divertido con Paula. Afortunadamente Dulce no había recibido más llamadas de Rubí, y, aunque se sentía muy mal por estar mintiendo a Anahí, había decidido acudir a la cita para aclarar, de una vez por todas, las cosas.
El lunes por la mañana, como ya era costumbre, Dulce despertó y Anahí no estaba a su lado. Se levantó, se duchó, desayunó y, cómo aún quedaba mucho rato para que Anahí llegara, se dispuso a hacer la comida. Después de más de dos horas haciendo dicho almuerzo, preparó la mesa, pues ya eran las tres y se suponía que Anahí tenía que llegar en poco tiempo. Estuvo esperando un buen rato, ya eran las cuatro y Anahí nada que llegaba; la llamó, pero tenía el móvil apagado. Cansada de esperar decidió comer ella y, cuando ya había hecho de todo, sobre las seis, entró Anahí por la puerta.
- ¿Dónde estabas? –Le preguntó Dulce en cuanto Anahí entró-
- Hola cariño –Le saludó con una amplia sonrisa- ¿Cómo estás? –Le fue a dar un beso-
- Mal, estoy mal –Se hizo para atrás-, ¿dónde estabas? –Volvió a preguntar-
- Hoy era la inauguración de la empresa y había un almuerzo con todos los jefes, Charlie me pidió que me quedara.
- Qué bien... –Se rió irónica- Llevo todo la tarde esperando por ti… te preparé la comida, te llamé y no me lo cogías, ¿¡tanto te costaba llamarme y decirme que no ibas a venir a comer?!
- ¿Qué? Pero si a mí no me ha sonado el móvil… -Sacando su móvil y dándose cuenta de lo que pasaba- Oh… está apagado…
- ¡Sí, está apagado!
- Perdóname… ya sabes que lo tengo que apagar para trabajar y después se me olvidó encenderlo…
- Se te olvidó encenderlo y acordarte de mí…
- ¿Por qué dices eso?
- ¿Cómo que por qué digo eso? Sabes perfectamente que yo estoy aquí esperándote… ¿no se te ocurrió coger el maldito móvil y llamarme para decirme que te ibas a emborrachar con el estúpido de Charlie?
- ¡No me fui a emborrachar con nadie!
- ¿Cómo que no? ¡Mírate, estás tomada!
- ¡Sólo me bebí algunas copas! Y si esto –Se señaló a sí misma- es estar borracha, entonces tú… -Respiró hondo- Nada, da igual… -Prefirió callarse-
- ¡No, ahora me dices!
- Dulce, déjalo, ¿vale? –Caminando hasta el sofá para dejar sus cosas, pues no había podido hacerlo-
- ¡No! ¿Qué me ibas a decir? ¿¡Borracha!?
- ¡Yo no te he llamado borracha!
- No, ¡pero lo insinuaste!
- ¡No insinué nada! –Después de eso ambas se quedaron en silencio- No quiero discutir, ¿vale?
- No me gusta que te hayas ido con ese tipo de fiesta.
- Te lo repito: no era una fiesta, era un almuerzo de la empresa. Aparte… ¡yo también tengo derecho a divertirme!
- Si, ¡pero con ese no!
- Ese, como tú dices, es mi jefe…
- Si, es tu jefe, ¡pero también es tu ex novio!
- ¿Y eso qué tiene que ver? Somos amigos.
- Ah… ¿¡ya es tu amigo!?
- Dulce… este es mi tercer día de trabajo y ya hemos discutido dos veces por lo mismo… ¿cuánto tiempo más vas a seguir así?
- Ah, ¿¡yo?! ¡Eres tú la que deja que te dé un beso y la que se va de fiesta con él!
Volvió a respirar hondo, estaba perdiendo la paciencia- Mira, ¿sabes qué? Me voy a mi cuarto, porque NO –Recalcó- quiero discutir
- No, no te vas al cuarto –La agarró del brazo-
- ¿Por qué? –Le preguntó-
- Porque yo me tengo que vestir y, no sé si te acuerdas, pero ahora compartimos cuarto.
- ¿Te tienes que vestir? ¿A dónde vas a ir?
- A la fiesta de exalumnos, ya te lo dije.
Recordó todo- ¿Vas a ir al final?
- Sí
la pelirroja se metió en su cuarto. Anahí se sentó en el sofá, algo preocupada aún, pues seguía dudando si eso de la fiesta de ex alumnos era cierto. Se convenció a sí misma de que Dulce no le mentía y prefirió olvidarse del tema, encendiendo la tele. Al cabo de una hora Dulce salió del cuarto, maquillada, peinada y vestida. Anahí la miró de arriba a bajo y se sorprendió, pues Dulce solo usaba tacones en momentos importantes.
- ¿Por qué te pusiste tan guapa? –Le preguntó-
- Porque voy a ir a la fiesta de ex alumnos –Repitió sin mirarla-
- Sí, pero ¿tan guapa?
- Es importante –Dijo simplemente-
- ¿Llegarás tarde?
- Probablemente –Caminando hasta la puerta-
- ¿Quieres que te prepare la cena?
- No, no creo que llegue para la cena…
Y cerró la puerta, sin dejar que la rubia dijera nada. Dulce se dirigió lentamente a casa de Rubí, pues aún estaba dudando si acudir o no a esa cita. Llegó al edificio, subió en ascensor y llegó a la puerta; estuvo más de cinco minutos allí delante, hasta que por fin se armó de valentía y tocó tres veces. Cuando Rubí abrió la puerta, vestida con un elegante y sexy vestido, no había marcha atrás.
- Hola pelirroja… -Llevó su mano a la cintura de Dulce y la saludó con dos besos-
Eso la hizo sentir algo raro- Hola… -Dijo simplemente, entrando en la casa-Dulce se adentro en la casa mientras que, Rubí desde atrás, cerraba la puerta y la miraba de pies a cabeza.
- Estás hermosa -Le dijo-
Se volteó- Gracias –Dijo simplemente, intentando no mirarla-
- Ya está la cena preparada, ¿tienes hambre?
- Un poco si…
- Pues vamos a cenar –Le dijo, agarrándola de la mano-
Se soltó de su mano- Puedo sola… -Le dijo, caminando hasta la mesa-
Le sonrió- Como quieras… -Caminando detrás de ella-
Se sentaron en la mesa y se dispusieron a cenar; Rubí preguntó de súbito:
- Y… ¿al final como te la hiciste para venir? ¿Qué le dijiste a Anahí?
- Eso da igual, lo importante es que estoy aquí…
- Tienes razón… Bueno, ¿quieres vino? –Le preguntó, abriendo la botella-
- Sí, claro –Extendió su copa para que le sirviera-
- ¿Qué tal tú día? –Le preguntó-
- Fatal, mal, peor que mal… -Dijo la rubia, bebiéndose un largo trago de vino-
- ¿Por qué?
- Nada, Anahí, su trabajo y el ex novio… me tienen harta…
- ¿Qué pasó esta vez?
- Se fue de fiesta con él y llego a las seis a casa… le tenía preparada la comida y no se molestó ni en llamarme… -Volvió a tomar otro trago de vino, consiguiendo así dejar la copa vacía-
- ¿Más? –Le preguntó, refiriéndose al vino-
- Sí, por favor –Volvió a extender la copa para que le sirviera más-
- Bueno… -Se dispuso a hablar, mientras le servía el vino- Yo creo que esa chica está mal de la cabeza... o sea, se va de fiesta con el exnovio y luego te monta un numerito porque seamos amigas…
- No te pases… no está mal de la cabeza, solo es celosa…
- Pero eso no le da derecho a tratarte como te trata.
- No sabes cómo es, no juzgues sin saber. Ella me trata como a una reina, es cierto que a veces se pone celosa y pasa lo que pasa, pero generalmente me trata muy bien…
- Yo no creo eso, pero bueno… tú la conoces más que yo…
- Bueno… yo no estoy aquí para hablar de ella, si no de ti, ¿de qué querías hablar?
- Aún hay tiempo para eso, primero cenemos…
continuaron cenando y, mientras lo hacían, Dulce se tomó alguna copa más de vino. Una vez acabado volvieron al salón, Dulce no soltaba su copa de vino.
- Bueno… ya dime, ¿qué querías hablar?… -Pidió-
- Ven… -La agarró de la mano- Siéntate… -Sentándote, jalando a Dulce para que también se sentara-
Dulce se sentó a su lado, aunque alejándose un poco, pues tanta cercanía la ponía nerviosa.
Respiró hondo- Estoy súper nerviosa… -Confesó, soltando una pequeña carcajada-
- No te voy a comer, tranquila
A Rubí se le ocurrió contestarle algo a esa frase, pero prefirió callarse.
- Voy a ser lo más sincera posible, ¿vale? –Dulce afirmó con la cabeza- Si después de que te diga esto me quieres pegar una cachetada y no volverme a ver más lo entenderé, pero tengo que decírtelo…
- Vale, ya dime, me tienes en ascuas…
Volvió a respirar hondo, realmente estaba nerviosa- Desde el primer momento en que te vi, en el bar, me atrajiste físicamente… para que te voy a mentir… cuando te vi me derretí…
Le hizo una señal como de que no siguiera- No, no sigas… ¿Sabes qué? No sé ni para qué vine… -Se levantó, dispuesta a irse-
- No, no, no te vayas… -Se levantó rápido, agarrándola del brazo- ya que estás aquí déjame decírtelo todo… -Dulce simplemente la miró- Por supuesto te comería entera, aquí mismo, pero es que no es solo eso… no es solo sexo, no es solo atracción física, no eres una más… -Suspiró- Eres la mejor persona que he conocido en mi vida, me encantas… me encanta tu forma de ser, me encanta tu forma de hablar, me encantan tus ojos –Lentamente llevó su mano a la cara de Dulce, acariciándola-, me encanta tu boca, tu cara, tu cuerpo… -Dulce se hizo para atrás, separándose de ella- Me encanta lo sincera que eres, tratas a Anahí como a una princesa… Nunca había conocido a nadie tan buena como tú…
- Rubí… ¿para qué me estás diciendo? ¿Qué quieres? -Sin dejarla seguir-
Le agarró las manos, mirándola- Pelirroja… Anahí no te merece, no se merece a alguien tan buena como tú… tú le das todo y ella no te da nada, solo celos… -Dulce simplemente negaba con la cabeza- Yo… yo te quiero…
Se volvió a alejar de ella- No, tú no me quieres… estás confundiendo una simple atracción sexual con…
- No estoy confundiendo nada –Sin dejarla acabar-, yo sé lo que es la atracción sexual y, lo admito, siento atracción sexual por ti, pero hay algo más… mucho más…
- No…
- Si… -La volvió a agarrar, esta vez de los brazos- Sé que te puedo dar lo que ella no te da, sé que te puedo hacer feliz…
Se soltó bruscamente- Rubí, ¡yo ya soy feliz! –Respiró hondo, intentando tranquilizarse- Y aunque no lo fuera, tú no podrías hacerme feliz… No sé si lo que me estás diciendo es verdad, creo que te estás confundiendo… pero… sea como sea, yo te aprecio mucho, pero solo como mi amiga… ¿vale? –Nuevamente, se volteó, dispuesta a irse-
Dulce avanzó hasta la puerta, pero sorprendentemente para ella, Rubí la agarró por detrás pegándola a la puerta, levantándole ambas manos y colocándolas a ambos lados de la cabeza.
- No te vas a ir a ningún lado… -Llevó su boca a la oreja de Dulce, besándole excitantemente el lóbulo- Yo sé cómo me miras, sé que te gusta lo que ves… las dos sabemos que te gusto… -Llevó sus manos al vientre de Dulce, acariciándole el abdomen- Eres demasiado buena para engañar a Anahí, por eso yo te voy a ayudar… -La volteó, pegando su frente con la de Dulce-
- Rubí, quítate, por favor, quítate… -Le rogó, mirándole los labios-
- ¿Quieres que me quite porque no me quieres besar o porque tienes miedo de no poder aguantar besarme?
Dulce no contestó, quería quitarse, alejarse de ella, pero por alguna extraña razón estaba paralizada. Sin más, Rubí la besó, locamente; Dulce no correspondió al beso, aunque tampoco se separó, se quedó quieta.
- Bésame –Le ordenó Rubí-, olvídate de ella y bésame… -Añadió-
Dulce volteó la cara, pero Rubí se la agarró y la obligó a mirarla, volviéndola a besar. Esta vez Dulce si correspondió al beso, con la misma locura, llevando sus manos a la cintura de Rubí, pegándola más. Rubí fue bajando sus besos al cuello de Dulce, mordiéndolo salvajemente, dejando todo lo que encontraba rojo; bruscamente jaló hacia arriba la camisa de Dulce, quitándola para tener más lugares donde besar. Dulce no sabía lo que estaba haciendo, no estaba pensando, estaba demasiado excitada como para pensar, simplemente se dejó llevar…
Al día siguiente Dulce despertó en un cuarto desconocido, en una cama desconocida, desnuda y con Rubí al lado. Rápidamente se levantó, buscó su ropa y, sin más se fue. Salió a la calle, aún era de madrugada, estaba totalmente confundida, no sabía lo que había hecho; miró su móvil y tenía más de diez llamadas de Anahí. En su mente revivió todo lo ocurrido con Rubí y, sin más, se sentó en la acera, se tapó la cara y lloró

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:42 pm

Capítulo 15
Anahí no había dormido, llevaba toda la noche llamando a Dulce y dando vueltas por la casa, preocupada, pues sabía que Dulce iba a llegar tarde, pero ya eran las cinco de la mañana y eso no era normal.
- ¿Y si le pasó algo? A lo mejor se enojó, se fue a un bar, se emborrachó y está por ahí tirada… -Hablando sola, preocupada- Debería llamar a la policía o a una ambulancia… o… ¡Dios, Anahí! Tranquilízate… -Se ordenó a sí misma-
Pero Anahí estaba equivocada, Dulce no estaba borracha en ningún bar… la pelirroja estaba, totalmente sobria, en el parque, llorando, sin saber cómo iba a poder mirar a Anahí a la cara. Nuevamente le sonó el móvil, era Anahí. Respiró hondo, intentando calmar su llanto y contestó:
- ¿Sí?
- Dulce, por fin… -Respiró hondo, tranquila por escucharla- ¿Sabes qué hora es? ¿Dónde estás? –Escuchó un sollozo de parte de Dulce- ¿Qué te pasa? ¿Estás bien?
- Sí… -Dijo simplemente-
- No, estás llorando… -Nuevamente se puso nerviosa- ¿qué pasa? ¿Dónde estás?
- Estoy bien.
- Dulce, ¿dónde estás? –Repitió; Dulce no contestó- ¿Estás borracha? –Escuchaba a Dulce llorar- Dulce… me estás asustando, ¿qué pasa? Dime ya dónde estás… -Dulce no respondió- ¡Dulce, dime dónde estás! –Ordenó-
- En el parque –Dijo por fin-
- Voy para allá, ¡no te muevas! –Y, rápidamente, colgó-
Anahí fue a su cuarto, se vistió lo más rápido posible, cogió una chaqueta y salió en busca de Dulce. Por otro lado, Dulce no hizo nada, simplemente se quedó allí sentada, llorando. Cuando menos lo esperaba vio, a lo lejos, a Anahí caminando y, la rubia, en cuanto se dio cuenta de que Dulce estaba ahí, así que corrió hacia ella.
- Cariño… ¿qué te pasa? ¿qué pasa? ¿estás bien? –Tocándole por todos lados la cara-
Dulce simplemente negó con la cabeza, llorando.
- Perdóname, Annie, perdóname… -Rogó, llorando, bajando la cabeza-
- ¿Perdón? ¿Por qué? –No entendía- Dulce… -Le levantó la cara para que la mirara- ¿qué hiciste?
- No sé… no sé que hice… -Dicho esto la abrazó, llorando-
- ¿Cómo que no sabes? –Se separó- Dulce… ¿estás borracha? ¿Qué pasa? No entiendo nada… -Dulce no contestó, simplemente se tapó la cara y lloró- Cariño… me estás asustando, ¿qué pasó? ¿dónde estabas? ¿qué hiciste? –Le quitó las manos de la cara para que la mirara- ¡Dime! –Pidió, nerviosa-
Dulce la miró, quiso decírselo, pero no pudo; así que, una vez más, se quedó callada, pues tampoco quiso mentir.
- ¿Qué tomaste? –Le preguntó Anahí-
- No sé…
- Estás borracha… -Se levantó-
- No, no estoy borracha…
La ayudó a levantarse- Si estás borracha… y no entiendo porqué lo haces…
La pelirroja no contestó, sólo caminó agarrada a Anahí. La rubia sabía que había pasado algo, estaba completamente segura, pero por alguna extraña razón prefería pensar que Dulce, simplemente, estaba borracha. Llegaron al apartamento y, Dulce, con ayuda de Anahí, se acostó en el sofá.
- ¿Quieres un café? –Le preguntó la rubia-
- No… -Dijo simplemente, levantándose- Voy a… necesito dormir… -Metiéndose en el cuarto, sin dar la mínima oportunidad de que Anahí contestara-
Anahí, sin más, buscó en su bolso un cigarro, después de mucho tiempo necesitaba fumar para tranquilizarse; estaba completamente segura de que algo había ocurrido, aún así, intentaba convencerse de lo contrario.
- No Anahí, no… -Hablándose a sí misma, aspirando el humo del cigarro- No pasó nada… La golfa de Rubí no ha visto a Dulce en toda la noche… No te preocupes, vas a poder entrar por la puerta sin tener cuernos… -Se convencía a sí misma-
Y así, sin proponérselo, terminó fumándose más de cinco cigarros. Dulce, por su parte, acostada en la cama, simplemente miraba el techo; no sabía que iba a hacer ahora, no sabía si decirle la verdad o, nuevamente, mentirle. Sus pensamientos fueron interrumpidos por la entrada de Anahí al cuarto.
- ¿Estás mejor? –Le preguntó, sentándose en la cama-
- Más o menos… -Dijo simplemente-
Acostándose de espaldas a Dulce- Pues ya me contarás qué es lo que pasó, porque sigo sin entender nada…
Dulce no contestó, se mantuvieron en silencio un tiempo hasta que la pelirroja preguntó:
- ¿Fumaste? Apestas a cigarro... –Anahí no contestó- Annie, ¿fumaste? –Le volvió a preguntar-
- Sí –Contestó al fin, con los ojos cerrados, aún de espaldas a la pelirroja-
- ¿Por qué?
- Porque si –Dijo simplemente-
- Genial… -Irónicamente-
El silencio volvió a notarse en el cuarto, pero se rompió por el móvil de Dulce; la pelirroja miró quien era, se trataba de Rubí, así que, aparte de ponerse nerviosa, no contestó.
- ¿No contestas? –Le preguntó Anahí, ya que el móvil seguía sonando-
- No… es… es… la pesada de… Carla –Dijo un nombre al azar-, una ex vompañera que estaba en la fiesta…
- Ya, claro… -Dijo sin creerse nada. Estuvieron un tiempo más en silencio- Dulce… -Se volteó- No entiendo que pasa…¿Por qué llorabas? ¿Por qué estabas tirada en el parque? ¿Por qué no me cogías el móvil?
Dulce, nuevamente, intentó decírselo, pero por su mente pasaron miles de cosas… no quería separarse de ella, no quería que la rubia sufriera… así que, ahora sí, prefirió mentir:
- En la fiesta… -Comenzó Dulce con la mentira- vi a Charlie…
- ¿A Charlie?
- Sí, fui detrás de él, por un momento pensé en… decirle algunas cosas, pero no lo hice… y todavía no sé porqué no lo hice, debí partirle la cara…
- ¿Y ya está?
Dulce negó con la cabeza- Aparte de eso… me bebí todo lo que me encontré en la fiesta y… fumé dos cigarros…
Anahí se quedó perpleja, intentando asimilar bien toda la información.
- Además… -Continuó Dulce- me encontré a una de mis… “amigas” –Lo dijo irónicamente-, le dije que ahora era homosexual y no sabes cómo se puso…
Ahora sí, Dulce había terminado de inventarse esa desastrosa historia. Anahí se mantenía callada, sin mover ni un ápice, hasta que por fin:
- En resumen… -Comenzó la rubia- Estuviste a poco de pegar a mi jefe, te emborrachaste, fumaste, no me respondías al móvil, discutiste con una de tus amigas y te pasaste toda la noche tirada en un parque llorando, borracha…
- Sí, más o menos…
- Estoy harta de que cada vez que discutamos vayas y te tomes lo primero que encuentres y, ahora, encima, vas y fumas…
- Me ofrecieron un cigarro…
- ¿Y si te ofrece que te tires por la ventana, lo haces? –Dulce volvió a callarse- Y lo que todavía no entiendo es, ¿por qué llorabas de esa forma?, ¿por qué no me cogías el móvil?, ¿por qué te pasaste la noche tirada en el parque y no viniste a casa?
Dulce suspiró, tenía que ganar algo de tiempo para pensar qué se iba a inventar ahora.
- Porque…. estaba mal por haber discutido contigo….
- Ah, claro... –Sonrió falsamente-
Anahí se quedó un largo tiempo mirándola, sin quitar esa sonrisa, hasta que, sorprendentemente:
- Mira Dulce… esa historia está muy bien para hacer una película, pero no para que yo me lo crea… -Dulce se sorprendió- Sé perfectamente que no has fumado, no hueles a cigarro, todo lo contrario… hueles a… -Se detuvo un momento, intentando averiguar a qué olía- perfume de mujer… -Adivinó por fin- También sé que no estás borracha, si lo estuvieras apestarías a alcohol, estarías dormida y, por supuesto, no te acordarías de nada… Además sé que lo de Charlie es mentira, porque él, hoy, iba a estar cenando con su familia…
Esta vez, Dulce había metido hasta el fondo, definitivamente lo suyo no era mentir. Anahí suspiró y continuó:
- No sé porqué me mientes, no sé qué pasa… bueno, sí, sí sé que pasa… -Rectificó- Sé que si miro tu móvil, voy a ver el nombre de la golfa de Rubí…
- No… -Dijo Dulce, con la voz rota-
- ¿No? –La agarró bruscamente de la camisa, acercándola para oler su cuello- hueles a ella… -Miró con detenimiento su cuello- Tienes el cuello todo rojo, lleno de mordiscos… -La soltó-
Ahora sí, Anahí ya sabía lo que había pasado y no pudo evitar que su voz empezara a romperse, rápidamente se levantó de la cama. Dulce también se levantó.
- Cariño… espérate, te lo puedo explicar… -Le pidió mientras las lágrimas empezaban a salir-
- ¿Explicar? ¿Qué me vas a explicar? ¿Cómo te la follaste?
- No… Déjame hablar, ¿sí? –Intentando acercarse a ella-
- ¡No! –La empujó- No quiero que me expliques nada… –Ya llorando, dispuesta a salir del cuarto-
- Annie, espérate –Agarrándola del brazo-, no te vayas así, déjame explicarte…
- ¡Que no quiero que me expliques nada! –Le repitió, gritando-
- Annie –La volvió a agarrar- yo te amo, cariño, por favor… perdóname…
Rápidamente Anahí levantó su mano, quiso pegarle, pero no pudo. Por esa acción Dulce cerró los ojos, esperando la cachetada, pero ésta no llegó.
- ¡Déjame en paz! –Pidió gritando, ahora sí saliendo del cuarto-
Dulce fue detrás de ella.
- Sé que te fallé, te mentí, pero… fue una locura, fue solo sexo…
Anahí no contestaba, simplemente lloraba y continuaba su camino al cuarto que antes era de Maite.
- Pégame, mátame si quieres, pero no me dejes… por favor… -Le rogaba la pelirroja-
Cuando Anahí llegó al cuarto, se volteó y le dijo:
- Dulce, a partir de este momento, tú por tú lado y yo por el mío, ¿vale? –Dijo a duras penas-
- ¿Qué? No, no… no, por favor… -Agarrándole el brazo-
- ¡Que me dejes!
- Soy una estúpida, una pervertida, una orgullosa, una celosa y todo lo que quieras… pero te amo y Rubí para mí no significa nada…
- Podrías haber pensado eso antes de mentirme y de follártela, ahora es demasiado tarde –Dicho esto cerró la puerta del cuarto-
Anahí entró en el cuarto y lloró, solo lloró. Necesitaba hablar con alguien, contarlo, desahogarse… ayuda, sobretodo necesitaba ayuda; así que:
- ¡¿Si!? –Sonó enojada-
- Mai… -Dijo Anahí, llorando-
- ¿Annie? ¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras?
- Dulce… -Dijo, llorando-
- ¿Dulce? ¿Dulce qué? ¿Está bien? ¿Le pasó algo?
- Se folló a otra…
- ¿Qué?
- ¡Se acostó con otra! –Gritó con rabia, llorando-
- Annie… ¿estás delirando?
- ¡No estoy delirando! –Respiró hondo, intentando no gritar- Se acostó una zorra, estúpida golfa...
- ¿Estás segura o son tus paranoias de siempre?
- No Mai, no son mis paranoias… ella misma me lo dijo… -Parecía que el llanto iba cesando-
- Pero… -Casi muda, realmente sorprendida- No puede ser, cuando yo me fui estaban perfectamente… está completamente enamorada de ti…
- Pues no sé que le pasó, ¡solo sé que ahora mismo tengo unos cuernos enormes! Y yo no sé que voy a hacer… -Nuevamente comenzó a llorar- yo la amo y ahora voy a tener que verle la cara todas las mañanas y tendré que alejarme de ella y… y no la voy a poder besar y… no voy a poder abrazala y… -Llorando-
- Annie, amiga, tranquilízate por favor... –Pidió, pues escuchaba a Anahí muy mal-
- ¡No puedo tranquilizarme! –Le gritó-
- ¿Has dejado que te explique?
- ¡Claro que no! ¿Qué me va a explicar? Lo único que importa es que me puso los cuernos y me mintió…
- ¿La quiere?
- No sé… yo… yo ya no sé… -Llorando-
Suspiró- Amiga… solo puedo decirte que hables con ella, deja que te explique…
- No puedo, no quiero escucharla…
- Tienes que hacerlo…
- ¡No!
- Vale, como quieras, solo te voy a pedir una cosa…. Te conozco perfectamente y sé que en ocasiones como estás te enganchas al cigarro, no lo hagas… no fumes…
- Mai... yo no sé si voy a poder aguantar… no voy a poder verla y no besarla…
- Habla con ella –Repitió-
Suspiró­ Vale, no sé qué haré, pero… gracias...
- Cuídate y llámame…
- Lo haré… -Secándose las lágrimas- te echo de menos…
- Yo a ti también, pronto estaré por ahí…
- ¿Vas a venir?
- Sí, dentro de poco… estoy aquí entre tres hombres y así no se puede vivir… -Se rió-
Soltó una pequeña carcajada, sin muchas ganas- Genial… -Hubo un incómodo silencio- Bueno Mai… gracias por escucharme y perdona por despertarte a las ocho de la mañana…
- No te preocupes, así sean las cinco sabes que puedes llamarme…
- Gracias amiga… cuídate, te quiero –Dicho esto colgó-
Afuera del cuarto, Dulce se había sentado a esperar la salida de Anahí. Ya no lloraba, prácticamente no le quedaban lágrimas, sólo esperaba. Pasada una hora Anahí salió del cuarto y, Dulce, se levantó rápido, acercándose a ella.
- Dulce, por Dios, ¡déjame! –Le pidió, casi exigió Anahí, caminando hasta la cocina-
- ¡No te voy a dejar hasta que me dejes hablar!
Se llenó un vaso de agua- No te quiero escuchar, no quiero que me hagas más daño… solo quiero dormir…
- ¿Hoy no trabajas?
- No
- ¿Por qué?
- ¡¿Qué te importa!? –Le respondió de mala forma-
- Cariño, yo…
- ¡Deja de llamarme así! –Sin dejarla si quiera empezar-
- Vale, Anahí, perdóname, te amo…
- Vete a jugar con la golfa de Rubí, a mi déjame en paz… -Se volteó, dispuesta a volver al cuarto-
- ¡Anahí! –La agarró fuertemente, consiguiendo que la mirara- Jamás jugué contigo…
- Me mentiste
- Te mentí, pero no jugué contigo… Déjame hablar, por favor, te lo suplicó…
- Bien, hablemos –Se soltó bruscamente, sentándose en una de las sillas-
Se sentó en frente- Yo había decidido sacar a Rubí de mi vida, pero me dijo que necesitaba hablar conmigo, que era importante, me convenció y… acepté ir a su casa… Me dijo que me quería y… miles de cosas más… -Anahí llevó su mirada al suelo, escuchado, pero intentando no mirarla- Intenté irme, te prometo que intenté irme, pero… me agarró y empezó a besarme el cuello y… -Su voz empezaba a quebrarse- Yo intentaba separarme, sabía que tenía que separarme, pero no podía… no sé porqué, pero mi cuerpo no me hacía caso… me quedé allí parada mientras ella me besaba…
Levantó la mirada, nuevamente con lágrimas, riéndose irónicamente- Ahora me vas a decir que fue en contra de tu voluntad, ¿no? –Se levantó- Deja de mentir ya… -De espaldas a Dulce, secándose las lágrimas-
Se levantó también- No, yo no he dicho eso… a partir de ahí, poco a poco me dejé llevar…. No sé porqué lo hice, no siento nada por ella…
De nada servía que Anahí se secara las lágrimas, pues volvían a salir.
- Me habías prometido y jurado que nunca te acostarías con ella, que nunca me engañarías… ¡Hasta te inventaste una fiesta imaginar de ex alumnos de la universidad! -Dulce guardó silencio. Anahí se volteó- Dulce… no te imaginas el daño que me estás haciendo… yo… te amo y lo echaste a perder todo…
- Solo fue sexo… perdóname…
- ¡Pues solo por sexo lo mandaste todo a la mierda! Esto era demasiado bonito para ser cierto…
- Esto –Se señaló a sí misma y a Anahí- es cierto, nos amamos y lo que yo hice fue una tontería, una estupidez, perdóname… -Llevó, con miedo, su mano a la cara de Anahí- por favor, perdóname…
- ¡No me toques! –Le dijo, quitando bruscamente la mano de Dulce-
Fueron interrumpidas por el timbre de la puerta.
- Voy yo –Dijo Dulce-, pero no te vayas, por favor, quiero hablar esto… -Caminando hasta le puerta-
- No hay nada que hablar Dulce… -Allí parada, mirando como Dulce caminaba hasta la puerta-
Dulce abrió la puerta y detrás de ésta apareció Rubí.
- La que me faltaba… -Dijo Anahí, incrédula por esa visita-
- Rubí, ¿qué haces aquí? –Le preguntó Dulce-
- Necesito hablar contigo… -Dijo la chica, entrando en la casa-
- ¡Lárgate de aquí! –Exclamó la rubia, acercándose peligrosamente a Rubí

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:42 pm

Capítulo 16
Dulce cerró la puerta y, rápidamente, se puso en medio de las dos.
- ¡Eres una zorra de mierda! –Comenzó a insultar Anahí, con Dulce en medio- ¡Sinvergüenza estúpida!
- ¡No me insultes! –Respondió Rubí también-
- ¡Estúpida! –Continuó Anahí- ¡¿Ya estás contenta!? ¡Ya te acostaste con ella y acabaste con todo! ¿¡Sólo sabes joder a la gente!?
- ¡Annie! –Gritaba Dulce, agarrándola, pues estaba intentado golpear a Rubí-
- ¡Tú no me toques! –Le gritó Anahí a la pelirroja, separándose bruscamente-
- Anahí estás totalmente equivocada, yo no me acosté con ella solamente por joderte
- ¡Rubí ya, vete! –Le exigió Dulce, gritando-
- ¡No, no me voy! ¡Yo vine aquí a dar la cara por lo que pasó! –Contestó Rubí-
- ¿¡Lo que pasó?! ¡No pasó nada, simplemente follamos, no siento nada por ti, no te quiero!
- ¡Pero yo a ti si! –Gritó, cosa que hizo callar a Dulce y a Anahí-
Rubí "esquivó" a Dulce, quien aún estaba en medio, y se acercó a Anahí.
- Yo no me metí entre ustedes para joderte… cuando la conocí me gustó y poco a poco he descubierto que es una gran persona y en este momento la quiero…
- ¡¿La quieres!? ¡Tú no quieres ni a tu propia madre! –Le gritó Anahí, empujándola-
- ¿Qué pasa? ¿Te jode pensar que yo pude hacerle el amor mejor que tú? –Le preguntó Rubí, con la única intención de hacerla rabiar-
Anahí se rió irónica- ¿Hacer el amor? Tú no le hiciste el amor, ¡tú simplemente te acostaste con ella! No tienes ni idea de lo que es hacer el amor –Siguió Anahí-, ¡tú simplemente vas follándote a la primera que encuentras! –Rubí fue a hablar, pero no pudo, pues Anahí continuó- Y lo más que te gusta es joder a la gente, ¿estás contenta? ¡Ya jodiste esta relación, ya te puedes largar! –Sin poder evitar llorar-
Rubí sintió como desde atrás la jalaban, era Dulce.
- ¡Lárgate ya! –Le ordenó-
- Dulce, espérate… yo te quiero…
- ¡Que te largues, no quiero volver a verte!
- ¿No te das cuenta de que te domina? (Refiriéndose a Anahí) Consigue que hagas siempre lo que ella quiere…
- Rubí, cállate la boca, vete si no quieres que acabemos mal… -Dulce empezaba a ponerse nerviosa-
- Sabes que lo que te estoy diciendo es verdad, por eso te pones así… Ella no te merece
- ¿¡Y tú sí!? –Interrumpió Anahí, riéndose irónicamente mientras se secaba las lágrimas-
- ¡Rubí, deja de hacer daño ya y vete! –Volvió a pedir Dulce, cada vez más nerviosa-
Rubí volvió a hablar, pero casi no le dio tiempo de empezar, pues:
- ¡Qué te vayas! –Gritó Dulce, empujándola-
La miró- Vale, me voy… -Aceptó por fin Rubí- pero quiero que sepas que…
- ¡Fuera! –Sin dejarla hablar-
Sin decir nada más, Rubí, por fin, se fue. Dulce se volteó, en busca de Anahí, pero ésta ya estaba camino al cuarto.
- Annie… -Anahí se detuvo de espaldas-
- No aguanto más... –Le dijo, volteándose, llorando- Dulce, esto ya se acabó, a partir de hoy tú y yo no somos nada…
- ¿Qué? No, no, espérate… -Sea cercó rápidamente a ella, agarrándola del brazo-
- ¡Déjame ya! –Se soltó bruscamente- ¡Olvídate de que existo! –Dicho esto se metió en el cuarto-
Esta vez sí, Dulce dejó caer su cuerpo en el sofá y lloró. Por su parte, Anahí, cerró la puerta y se apoyó en ella, llorando. Después de mucho tiempo así Dulce prefirió meterse en su cuarto porque no quería que, si Anahí saliera, la viera así.
Pasaron el día ahí metidas, cada una en su cuarto, hasta que escucharon como tocaron la puerta, se secaron las lágrimas y salieron a la vez.
- Voy yo –Dijo Anahí, caminando hasta la puerta-
Dulce, sin más, se dirigió al salón, sentándose en el sofá, mirando la puerta para ver de quien se trataba. Sorprendentemente para las dos, detrás de la puerta apreció María acompañada de Paula, sonriendo ampliamente.
- Hola… -Les dijo Anahí, sorprendida, aunque sonriendo-
- ¡Hola Annie! –La niña la abrazó feliz-
- Hola hermanita… –La saludó María con dos besos- ¿Podemos pasar? –Sonriendo-
- Sí, sí, claro –Haciéndose a un lado-
- ¡Hola Dul! –Dijo Paula, corriendo a saludarla-
- Perdonad por venir sin avisar, pero pasábamos por aquí, íbamos a comer una hamburguesa y se nos ocurrió que podríais venir con nosotras –Explicó, sonriendo ampliamente-
Anahí y Dulce se miraron, cosa que notó Paula.
- Vienen, ¿verdad? –Preguntó la niña-
- Pues… yo no, yo prefiero quedarme –Dijo la rubia-
Dulce sabía perfectamente que si Anahí había rechazado esa invitación era porque iba ella, así que:
- No, no, la que no va soy yo… Anahí va con ustedes –Les dijo, mirando a Anahí-
- ¿Qué? –La niña no entendía- ¿Y por qué no vienen las dos?
- Porque hoy no tengo ganas de salir… -Le explicó Dulce-
- Chicas… ¿vinimos en mal momento? –Preguntó María, quien más o menos sabía que algo pasaba-
- No, de hecho llegaste en el mejor momento… necesito salir de esta casa y… dejar de verla a ella –Cogiendo sus cosas-
- Perfecto... –Dijo Dulce, sonriendo falsamente- Ayer no podías vivir sin mí y hoy quieres dejar de verme.
- ¡Dulce! –Gritó Anahí, quien estaba a punto de decirle una barbaridad, pero miró a Paula y prefirió callarse- Dulce –Repitió más tranquila-, déjame en paz, ¿vale? –Le gritó-
- ¿Por qué se pelean? -Preguntó Paula, sorprendida-
- Da igual cariño, vámonos –Le Anahí a la niña, agarrándola de la mano-
- No, no, espérate… -Se detuvo Paula- Yo quiero que Dul vaya…
- Princesa… -Intervino Dulce, agachándose, poniéndose a su altura- Hoy no puede ser, pero te prometo que otro día nos vamos las dos juntas al cine, a comer porquerías y no te llevo a casa hasta tarde, ¿vale? –Le sonrió-
Anahí sabía que Dulce la había engañado, pero eso no podía impedir que se derritiera cuando la veía con Paula.
- No, pero yo quiero que vengas hoy, con Annie… ¿qué pasa? ¿Están peleadas? –Preguntó la niña, mirando a ambas-
- Paula ya, no seas tan preguntona –La regañó María-
- Luego te cuento, pero ahora vámonos, ¿sí? –Le pidió Anahí-
Paula miró a Dulce y ésta le sonrió, en señal de que obedeciera.
- Vale, ya, vámonos… pero me prometiste que saldríamos otro día –Le dijo a Dulce-
- Claro que sí, es una promesa –Le sonrió ampliamente-
Ahora sí, Paula avanzó con su madre hasta la puerta, acompañadas de Anahí; la rubia no pudo evitar mirar a Dulce, estuvieron un corto, aunque intenso, tiempo mirándose, hasta que Anahí salió de su transe y cerró la puerta. En cuanto salieron del edificio, María le preguntó a su hermana:
- ¿Qué pasó? Hasta el otro día estaban bien, ¿no?
- Sí, estábamos mejor que nunca…
- ¿Entonces?
Suspiró, sin poder evitar que sus ojos se humedecieran- Me puso los cuernos…
- ¿Qué? –Se sorprendió María-
- ¿Eso qué es? –Preguntó Paula, quien no entendía esa expresión-
- Nada Paula, oye… ¿por qué no te vas a jugar allá con esos niños? Necesito hablar con Annie –Le pidió su madre-
- Vale, me voy, pero después quiero que me digas que pasó –Le dijo a Anahí-
La rubia afirmó con la cabeza, con una sonrisa de medio lado y secándose las pocas lágrimas que, apenas, habían empezado a salir. Anahí y María se sentaron en un banco, mientras Paula se iba hacia los niños.
- No entiendo… ¿cómo es que estaban tan bien y… que te haya puesto los cuernos?
- Pues no sé, yo tampoco entiendo… -Por más que las secara, las lágrimas seguían saliendo- Estábamos bien, mejor que bien…
- ¿Fue con un chico o con una chica? –Le preguntó, pues esa parte, según ella, era importante-
La miró- Fue con una golfa estúpida… -Dijo con rabia-
- ¿Y Dulce? ¿Qué te ha dicho?
- Dice que solo fue sexo, que no siente nada por ella, que no la quiere, que está enamorada de mí…
- ¿La crees?
Dudó un momento, ahora sí, consiguiendo que sus lágrimas dejaran de salir- Sí, la verdad es que… sí creo que solo fue sexo y que me ama de verdad… por eso, ahora, lo que realmente me mata es que me juraba y prometía que jamás me engañaría… me decía que le había dicho que saliera de su vida, que no había vuelto a hablar con ella, se inventó una fiesta, que estaba borracha y miles de cosas más…
- Entonces perdónala –Finalizó María, muy paciente, sin darle importancia-
- ¿Qué? María, hermana… ¿tú me estás escuchando? ¡Que me puso los cuernos, me engañó!
- Lo que le pasó a Dulce le puede pasar a todo el mundo, a nadie le amarga un dulce… nunca mejor dicho –Añadió, soltando una pequeña carcajada-
Totalmente seria- Claro, ¿y qué quieres? Que la perdone y me olvide de todo, ¿cómo si no hubiera pasado nada?
- La amas, te ama, sois felices juntas… ¿vas a mandar a la mierda la relación simplemente por sexo?
- ¡Fue ella la que lo mandó todo a la mierda!
- Vale, se acostó con otra, pero lo hecho está hecho y ya te pidió perdón, te dijo que solo era sexo, que no la quería y que te amaba a ti, ¿qué más quieres que haga? ¿qué se suicide? –Anahí guardó silencio- Annie… -Le palmeó el muslo- soy testigo de que esa chica, verdaderamente, te hace feliz y te ama con todo su corazón… no vas a encontrar a otra como ella, no la puedes dejar pasar…
- Pues sí, lo sé, pero no es tan fácil… No sé si la pueda perdonar, no sé si pueda volver a confiar en ella… Esto apenas acaba de pasar, necesito un poco de tiempo…
- Claro que sí, tómate el tiempo que necesites… pero tienes que ser consciente de que ella se puede cansar de esperar…
Anahí suspiró, nuevamente sus ojos empezaban a humedecerse, rápidamente María la abrazó.
- No sé que voy a hacer… -Le confesó Anahí, llorando- Me duele verla… cada vez que la veo me la imagino acostándose con la otra…
- Annie… -Se separó- Yo estoy aquí para lo que necesites y si quieres puedes venirte unos días a mi casa, hasta que superes esto o tomes una decisión…
- No, gracias, pero no… -Le dijo, sonriendo de medio lado, secándose las lágrimas- Debería de pegarle tres cachetadas y largarme de ahí, pero no puedo, me da miedo dejarla sola y que le pase algo…
- ¿Qué le va a pasar? Ya está grande, sabe cuidarse sola, además… a ella también le vendrán bien unos días sin ti para pensar.
- No, porque… -Suspiró-, no te puedo decir por qué, pero es capaz de hacer cualquier cosa… y me da mucho miedo que la pase algo, si me alejo de ella se va a poner aún peor…
- Pues no te entiendo, pero vale, como quieras… si cambias de opinión ya sabes, solo tienes que llamarme –Le sonrió-
- Gracias, de verdad que necesitaba salir de ahí aunque fuera un ratito…
- Bueno… pero saliste para distraerte un poco, así que… -Se levantó- vamos a comernos esas hamburguesas
- Vale –Se rió, poniéndose en pie-
Llamaron a Paula y se fueron a comer la hamburguesa. Estuvieron allí más de dos horas, entre risas y bromas; cuando acabaron Anahí volvió a casa en taxi. Al entrar se dio cuenta de que todo estaba oscuro, así que supuso que Dulce estaría en su cuarto. Avanzó entre la oscuridad hasta la cocina y, una vez allí, encendió la luz. Al hacerlo vio una botella vacía de whisky en la encimera y, al mirar el suelo, vio ahí tirada a Dulce, con cientos de cristales rotos a su alrededor. Se asustó, pero intentó mantener la calma, así que, se acercó a ella, agarrándola de ambos brazos y levantándola; al hacerlo se dio cuenta de que Dulce tenía el brazo derecho con pequeños cristales clavados, cosa que lo hacía sangrar.
- Dios Dulce… ¿qué te hiciste ahora? –Preguntaba mientras la llevaba, haciendo un gran esfuerzo pues no tenía fuerza, hasta el sofá, sabiendo perfectamente que no obtendría respuesta, pues Dulce estaba dormida o desmayada-
Por fin llegó hasta el sofá, la dejó allí, fue rápidamente a encender la luz y se volvió a acercar. En primer lugar le tomó el pulso, aparentemente estaba bien; a continuación observó su herida, no era nada profunda, solo tenía algunos rasguños debido a la caída, así que fue en busca del botiquín y, de paso, cogió un vaso de agua. Volvió al sofá y, para despertarla, le tiró el agua en la cara, consiguiendo su propósito. Dulce abrió los ojos, estaba confundida, fue a hablar, pero Anahí le dijo:
- Cállate –Buscando las pinzas en el botiquín-
La pelirroja, sin más, obedeció, guardando silencio. Anahí cogió las pinzas y comenzó a extraer los diminutos cristales, empezó con los más superficiales, hasta que llegó el turno de uno más profundo, cosa que hizo quejarse a Dulce.
- ¿Te duele? –Preguntó la rubia, sabiendo ya la respuesta, concentrada en lo que hacía-
- No… -Mintió-
- Hasta para esto eres orgullosa… -Dulce no respondió-
Afortunadamente para Dulce, los demás cristales eran muy fáciles de sacar y, prácticamente, no había sentido nada. Cuando por fin acabó su trabajo con las pinzas, Anahí se dispuso a limpiarle la herida con alcohol etílico; antes de hacerlo le dijo:
- Aunque quieras ocultarlo esto te va escocer un poquito…
Y, después del aviso, Anahí comenzó a limpiar la herida con un algodón, haciendo quejarse a Dulce.
- ¡Ah! –Apartó el brazo del algodón- Espérate, espérate… duele… -Pidió y se quejó-
Le agarró el brazo nuevamente- Pues te aguantas, esto te pasa por emborracharte –Volviendo a su trabajo-
Nuevamente Dulce no respondió. Anahí acabó, entre gemidos de Dulce, de limpiar la herida y ahora, simplemente, tuvo que vendarle el brazo.
- Gracias… -Agradeció Dulce, cuando Anahí ya había terminado-
La rubia no respondió, simplemente guardó las cosas en el botiquín y lo regresó a su lugar. Después de acabar esa tarea volvió con Dulce.
- ¿Me voy dos horas y te emborrachas de esta forma?
La miró- No me emborraché, solo me tomé la botella de whisky…
- ¿Sólo? –Dijo irónicamente- ¿Y las demás botellas porqué estaban todas rotas?
- Tenía intensión de tomármelas, pero se me resbaló una de la mano y… -Intentó recordar, pero no pudo- no sé cómo, pero acabé en el suelo… -Dijo por fin-
Suspiró- Hoy solo fueron esos rasguños, pero podría haber sido peor Dulce… ¿no te das cuenta? –Una vez más, Dulce no contestó, simplemente se levantó- ¿A dónde vas? –Le dijo, agarrándola suavemente del brazo no dañado- Ni si quiera te mantienes recta…
Se volteó despacio, intentando que el mareo no se repitiera- Estoy bien… -Dijo simplemente-
Le soltó el brazo- ¿Por qué te emborrachas?
- Porque sí, porque me lo merezco, porque sin ti mi vida es esto: –Se señaló a sí misma- una mierda… –Anahí simplemente la miró, callada- Me siento como una porquería, y… la verdad, prefiero morirme a vivir sin ti…
- No digas eso
- Anahí, ¡te amo! –Le gritó- Perdóname, te lo suplicó… -Agarrándola de las manos, ya llorando- ¿Quieres que me hinque? Si es eso lo que quieres yo me hinco…
Dulce se arrodilló ante Anahí; pero, rápidamente, Anahí también se arrodilló, quedando a su altura.
- Estás borracha… -Le dijo, mirándola frente a frente-
- Eso no tiene nada que ver, te amo… -Bajando la mirada, con los ojos húmedos-
Le agarró la cara, consiguiendo que la mirara, con algunas lágrimas saliendo- Sé que me amas, sé que me quieres y que serías capaz de hacer todo por hacerme feliz… pero esta vez metiste la pata hasta el fondo…
- Pero es que Rubí para mí no significó nada, no la quiero, no… solo fue sexo, fue una idiotez de una noche, nada más… perdóname, cariño, por favor… -Pegó su frente con la de Anahí, dejando, sin compasión, que sus lágrimas salieran-
Dejó, por cortos segundos, que Dulce se acercara de esa forma, pero después se separó, ya llorando.
- Dulce… –Volvió a agarrarle la cara, con intención de controlar ella la distancia a la que estaban- sé que ella solo fue sexo, que no la quieres…
- ¿Entonces? –Sin dejarla acabar- Si ya lo sabes, ¿por qué no me perdonas?
- Porque no… -Le soltó la cara, secándose las lágrimas- Porque lo que más me dolió fue que me mintieras… -Dulce se calló- Me hiciste demasiado daño y yo… yo necesito tiempo
- ¿Tiempo para qué?
- Para perdonarte, para poder volver a confiar en ti, para curar esta herida… -Dulce agachó la cabeza, llorando- Dul… -Le levantó la cara, secándole las lágrimas- Mi hermana me ofreció irme a vivir a su casa… -Dulce se puso nerviosa, negando con la cabeza- Y ahora mismo es lo que te mereces… mereces que te dé dos cachetadas, me vaya y te deje aquí sola…
- No lo hagas –Pidió-
- No lo voy a hacer, te amo demasiado… -Eso tranquilizó a la pelirroja- pero a cambio quiero que me prometas que no te vas a volver a hacer esto… -Dulce guardó silencio- si no me voy es porque sé que si lo hago te vas a hundir aún más… … así que promete que no vas a beber, que no te vas a castigar de esta forma… -Dulce afirmó con la cabeza-
Y, sin más, Anahí la abrazó. Estuvieron abrazadas un corto tiempo, pues la rubia no quiso alargar más ese momento y se separó

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:42 pm

Capítulo 17
Pasaron una semana realmente mala, prácticamente no se habían dicho nada; Dulce ponía de su parte en acercarse a Anahí, pero la rubia hacia todo lo posible porque eso no sucediera. Aún así, Anahí tenía muy bien vigilada a Dulce con el alcohol y, hasta ahora, no había vuelto a tomar.
Nuevo día, Anahí despertó y, como ya era costumbre, se sintió realmente mal cuando miró al otro lado de la cama y Dulce no estaba ahí. Además, como si fuera poco, era sábado, eso significaba tener que verla durante todo el día. Se levantó, se acomodó el pelo y, desganada, salió del cuarto. En cuanto salió se encontró con la fija mirada de Dulce, quien últimamente se levantaba muy temprano.
- Buenos días… -Le dijo la pelirroja-
- Hola –Dijo simplemente la rubia, caminando hasta la cocina-
Se levantó rápido- ¿Quieres que te prepare el desayuno? –Entrando también en la cocina-
- Mm… no, mejor… me voy a duchar –Salió de la cocina, intentando esquivar a Dulce, caminando hasta el baño-
- Anahí, ¿estoy loca o estás intentando evitarme?
Anahí se detuvo- Estás loca
- Sé que necesitas tiempo, pero no hace falta que huyas de mi.
Se volteó, mirándola- No huyo de ti, simplemente quiero ducharme
- Estaré loca, pero no soy *******
- Dulce, no huyo de ti –Repitió-
- Vale, lo que tu digas –Dicho esto regresó al sofá-
Suspiró, mirándola- Dame tiempo… por favor…
- Ha pasado una semana Anahí, una puta semana en la que no he dormido porque cuando me despierto no te tengo al lado, una semana en la que he intentado acercarme a ti y tú me has ignorado… ¿Cuánto tiempo más necesitas?
- No lo sé, pero tampoco me presiones, ¿vale? No tienes derecho a hacerlo…
- Lo sé, no tengo derecho a presionarte, pero tampoco puedo estar aguantando hasta un día indeterminado para saber si me vas a mandar a la mierda… -Anahí guardó silencio- Porque si me vas a mandar a la mierda, hazlo ya…
- Tú sola has sacado la conclusión de que te voy a mandar a la mierda, yo no te he dicho nada… -Esta vez fue Dulce la que se calló- Dul, yo ya te dije que…
- Sí, lo sé –Sin dejarla acabar, sabiendo lo que iba a decir-, pero me lo dijiste hace una semana y yo necesito respuestas ya…
- ¡Que no me presiones! –Repitió, esta vez gritando-
- ¡Es que tampoco tengo por qué esperarte!
- Me pusiste los cuernos, me mentiste… ¡es lo mínimo que puedes hacer!
- ¡Pero no puedo!
- Mira, si de verdad te importo espérame y si no… coge cinco botellas de whisky, emborráchate y tírate a una piscina –Dándose la vuelta, rabiosa, dispuesta a entrar al baño-
- Perfecto...-Y dicho esto, irónicamente, se metió en la cocina, dándole un golpe a le mesa-
Anahí escuchó el golpe, pero no le dio importancia y, por fin, se metió en el baño. Veinte minutos más tarde Anahí volvió a salir del baño y Dulce estaba, otra vez, viendo la tele. Pasó por delante de ella con una diminuta toalla y, la pelirroja, la siguió con la mirada hasta que se metió en el cuarto. Pocos minutos después Anahí volvió a salir, ya vestida y, mientras se acomodaba el cabello, se dirigió a la cocina; apenas cuando había empezado a prepararse el desayuno le sonó el móvil.
- ¿Bueno? –Respondió, bajo la mirada de Dulce-
- Hola Annie, ¿qué tal tu fin de semana?
- Hola Charlie –Sonrió-, pues… mal, la verdad.
- ¿Por qué?
Miró a Dulce y, cuando vio que ella también la miraba, dejó de hacerlo- Pues ya sabes por qué…
- ¿La intensa pelirroja?
- Ajá –Asintió ella-
- Bueno pues… para que dejes de verla podríamos ir a dar una vuelta, ¿te apetece?
- ¿Ahora?
- Yo me visto en dos minutos, así que… cuando quieras paso a buscarte
- Vale, la verdad es que si necesito salir de aquí… ¿en media hora te viene bien?
- Claro, en media hora estoy ahí, hasta ahora –Colgó-
Anahí guardó el móvil, dejó de prepararse el desayuno y regresó a su cuarto; antes de que lo hiciera, Dulce le dijo:
- ¿Vas a salir?
- Sí –Entrando en el cuarto, dejando la puerta abierta-
Se levantó, caminando hasta el cuarto, entrando- ¿A dónde?
- No sé, a dar una vuelta… -Sacando su maquillaje-
- ¿Con el imbécil de Charlie?
La miró- Tú eres tan imbécil como él, porque los dos me hicieron lo mismo…
Dulce no tuvo argumentos para contestar y, como no lo hizo, Anahí comenzó a maquillarse.
- ¿Por qué te maquillas? –Le preguntó Dulce-
- Porque quiero, ¿algún problema en que lo haga? -La miró a través del espejo-
- No, claro que no… el problema es que salgas con él -Le respondió, mirándola también a través del espejo-
La miró- Ahora mismo tú no eres nadie para decirme con quien puedo salir, así que si te arde que salga con él te aguantas…
- Anahí, ese tío…
- Dulce, ese tío, como tú dices, es mi amigo, si te gusta bien y si no también
- Perfecto –Sonrió falsamente-
- Perfecto –Dijo ella también, volviendo a maquillarse-
Anahí volvió a maquillarse y, Dulce, continuó observándola.
- Dulce –La volvió a mirar-, ¿quieres algo?
- No, nada, solo te miro
- Bien, pues mírame… -Y volvió a maquillarse-
Ahora le tocó el turno al delineador, Dulce se dio cuenta de que Anahí no conseguía aplicárselo, pues su mano temblaba.
- Annie… ¿soy yo o te tiemblan las manos?
- Eres tú –Intentando aplicarse el delineador-
- No, no soy yo... –Se acercó a ella, agarrándole las manos, comprobando así que sus manos temblaban- ¿Por qué te tiemblan las manos?
- No sé… últimamente cuando estoy menos de un día sin fumar me pongo nerviosa, me tiemblan las manos, no duermo…
- Creía que continuabas fumando solo uno o dos cigarros…
Soltó las manos de Dulce- Pues te equivocabas…
- ¿Por qué fumas?
- Porque si, porque en momentos como estos necesito fumar
La miró un momento- ¿Quieres que te lo haga? –Anahí la miró- Aplicarte el delineador, no pienses mal… -Explicó para evitar mal entendidos-
- No, puedo sola… -Intentando hacerlo-
- No, no puedes sola, deja que te lo haga
- Que no –Se negó por segunda vez-, puedo sola, ¿vale?
- Te vas a hacer un desastre la cara
- Me da igual, déjame
- Vale, haz lo que te dé la gana –Y dicho esto salió del cuarto-
En cuanto Dulce salió, Anahí soltó el delineador y buscó, con ansias, un cigarro. Lo encendió y, como si de eso dependería su vida, fumó. De repente, sobresaltando a Anahí, Dulce volvió a entrar en el cuarto y la vio fumando.
- Tú también deberías dejar el cigarro… -Le dijo-
- Dulce, tengo ansiedad, solo me estoy fumando un cigarro
- Ahora te estás fumando uno, después te fumarás otro y así sucesivamente… eso no es bueno… -Anahí no contestó, simplemente continuó fumando- Tú me pediste que dejaras el alcohol, ahora yo te pido que dejes el cigarro
- No
- ¿Por qué yo si puedo dejarlo y tú no?
- Porque tú lo haces para destruirte a ti misma, yo porque me pongo así –Se señaló las manos-, si no fumo me da ansiedad…
- Antes no fumabas y no estabas así… si pudiste dejarlo una vez, ¿por qué no ahora?
- Porque antes te tenía a ti
Hubo un incómodo silencio; silencio que Dulce, después de un largo tiempo mirando a Anahí fumar, rompió:
- Si quisieras podrías tenerme… solo depende de ti
- Charlie tiene que estar al llegar, me voy… -Cambiando ágilmente de tema, levantándose-
- ¿Y el delineador?
- El delineador me da igual –Cogiendo sus cosas, saliendo del cuarto-
Salió detrás de ella- Pásalo bien
- Te voy a dejar sola unas horas… no hagas tonterías–Le dijo, mirándola. Dulce afirmó con la cabeza- Tengo contadas las botellas, como llegue y falte alguna…
- No va a faltar ninguna, te prometí que no iba a beber y lo cumpliré…
- Vale… pues… adiós –Le dijo, abriendo la puerta-
- Adiós... –Dijo mirándola, mientras Anahí salía por la puerta-
Anahí salió del edificio y ahí estaba Charlie, con su coche. La rubia se subió y Charlie arrancó.
- ¿Cómo estás? –Le preguntó el chico-
- Mal… -Dijo, sacando otro cigarro-
- No es bueno que fumes tanto
- Lo sé –Encendiéndolo-, pero lo necesito
- Bueno… ¿a dónde quieres ir?
- Me da igual, donde quieras
- ¿Te apetece un helado de chocolate? Es incluso mejor que te aferres al chocolate antes que al cigarro…
- Si, si, perfecto… necesito chocolate –Aceptó sin problemas-
Se rió- ¿Poco sexo?
- Ahora mismo estoy en crisis, necesito a su sustituto –Se rió también-
- Yo estoy aquí para lo que necesites –Le dijo sonriendo seductoramente, picándole el ojo, de broma-
- Claro, no te preocupes que pronto te llamo y pasamos una noche loca –Le respondió a la broma, riendo-
Se dirigieron a la heladería más cercana y, allí, pidieron sus helados.
- Bueno… cuéntame, ¿cómo está la intensa de tu… pelirroja?
- Pues mal, está mal… al menos parece que se está tomando en serio lo de dejar de beber…
- ¿Pero estáis juntas o lo dejasteis?
Lo dudó un momento- No sé, ahora mismo no sé ni qué somos… Es obvio que no estamos juntas, pero tampoco la considero como mi ex…
- Te puso los cuernos…
- Solo fue sexo, no la quiere…
- Yo también te puse los cuernos y estuviste un año sin hablarme
- Yo no sentía por ti ni la mitad de lo que siento por ella
- Muchas gracias –Irónicamente, riendo-
Se rió- Lo siento, pero es la verdad
Anahí continuó comiéndose el helado, con ansias, eso causó risa en Charlie.
- ¿Está rico?
- Está buenísimo…. –Riéndose, comiendo- Bueno… -Se dispuso a cambiar de tema- ¿Y tú qué? Ya sabes toda mi historia, pero yo de ti no sé nada… ¿Qué tal en el amor?
- Pues igual que siempre… ya sabes, una semana con una, otra con otra… lo típico
- ¿Nada serio?
- No, por ahora no estoy preparado para nada serio
- ¿Por qué?
- Porque no –Dijo simplemente-, una relación seria es… demasiado seria –Se rió-
- Ya tienes edad para dejar de ir de flor en flor, ¿no crees?
- ¿Por qué? Según tú… ¿hasta qué edad puedo estar yendo de flor en flor?
- Pues no sé, pero creo que hay un momento en el que tú tienes que parar y darte cuenta de que ya estás lo suficientemente maduro como para saber que ir acostándote con una chica distinta todas las semanas no está bien.
- Pues yo creo que acostarte con una chica distinta todas las semanas solo tiene beneficios y, en cambio, una relación seria solo son inconvenientes… Por ejemplo, yo esta noche me acuesto con una chica y mañana no tengo porqué darle explicaciones de a dónde voy… Tú, si hoy te acuestas con Dulce, mañana tienes que explicarle, con detalles, a dónde vas y con quien.
- Pero si te acuestas con una chica distinta todas las semanas no tienes a alguien que te apache por las noches, que te diga que te quiere, que te cuide…
- Mi madre me apapacha, me dice que me quiere y me cuida
- Pero tu madre no te va a hacer el amor –Mirándola mal-
- Para eso es la chica de todas las semanas –Se rió-
- Charlie, definitivamente… tú no tienes solución, eres un caso perdido –Mirándolo mal, riéndose-
En el apartamento, Dulce, continuaba viendo la tele, sin hacer nada más interesante; hasta que recibió una llamada que, realmente, la dejó impactada. Volviendo con Anahí… Charlie y ella habían terminado de comerse el helado y, ahora, se encontraban caminando. De repente, a Anahí le sonó el móvil.
Rodó los ojos- Es Dulce… -Se dispuso a contestar- ¿Bueno?
- Annie, ¿dónde estás? –Sonó algo angustiada-
- En la calle, ¿por qué?
- Sé que estás en la calle, pero ¿en dónde?
Miró a su alrededor, pero no encontró ninguna referencia para decirle- No sé Dulce, no sé en donde, ¿por qué?
- Me acaba de llamar tu hermana
- ¿María? ¿Para qué?
- Primero no te asustes, ¿vale?
- Dulce, con eso ya me asustas, ¿qué pasó?
- Al parecer Paula tuvo un accidente
- ¿Cómo un accidente? ¿Qué le pasó? ¿Está bien?
- No sé, no sé cómo está ni qué le pasó… solo sé que tuvo un accidente y que está en el hospital… Yo ya estoy en el coche, dime dónde estás y paso a buscarte
- No, no te preocupes, Charlie me lleva, allí nos vemos
Y, sin dejar que Dulce respondiera, colgó.
- ¿Todo bien? –Le preguntó Charlie-
- No… necesito que me lleves al hospital –Comenzando a caminar, nerviosa-
- ¿Al hospital? ¿Por qué? ¿Le pasó algo a Dulce? –Caminando a su lado-
- No, a Dulce no, a mi sobrina
- ¿A tu sobrina? No sabía que tuvieras una…
- Es una larga historia, date prisa
Charlie fue lo más rápido posible y, en menos de diez minutos, llegaron al hospital.
- Gracias por traerme –Desabrochándose el cinturón-
- No tienes que darlas, cuando necesites algo me llamas
- Claro, el lunes nos vemos, chao
Anahí se despidió con dos besos, salió del coche y entró, corriendo, en el hospital. Fue a la planta de urgencias y allí se encontró con María y Dulce; María estaba llorando.
- ¿Qué pasó? ¿Cómo está? –Preguntó Anahí-
- Pues no sabemos, el maldito médico no sale a decir nada –Contestó María nerviosa-
- ¿Pero qué pasó? –Preguntó de nuevo la rubia-
- Paula se le soltó de la mano cuando iban a cruzar y un coche la atropelló –Explicó Dulce-
Y, como si las hubiera escuchado, el doctor salió. Rápidamente las tres se acercaron.
- ¿Cómo está? ¿Qué tiene? ¿Está bien? –Preguntó María nerviosa-
- Sí, está bien, afortunadamente no es nada grave. Tiene algunos hematomas por el cuerpo y está muy dolorida. Tuvo suerte, el coche le dio un fuerte golpe y podría haber sido mucho peor.
Las tres sintieron un gran alivio.
- ¿Puedo pasar a verla? –Preguntó María-
- Sí, ahora la dejo pasar
- ¿Y ya se puede ir de aquí? –Preguntó Anahí-
- Podríamos darle el alta ya, pero prefiero dejarla unas horas más en observaciones para prevenir cualquier inconveniente.
María entró con el doctor mientras que, Dulce y Anahí, se quedaban fuera. La pelirroja tomó asiento, mirando a Anahí.
- ¿Y por qué te llamó a ti María? –Le preguntó Anahí-
- Al parecer te estaba llamando a ti, pero como tú estabas muy ocupada con tu noviecito no escuchabas el móvil y me llamó a mi
- En primer lugar, no es mi novio y en segundo, yo no tengo ninguna llamada… -Sacando su móvil- Mierda… si, si tengo dos llamadas… -Admitió, dándose cuenta de su error-
- Pero bueno... afortunadamente no fue nada grave…
- Sí, exacto… -Afirmó, sentándose al lado de la pelirroja, mirando el suelo-
Ambas estaban ahora mirando el suelo, en silencio.
- Dulce… -Dijo dudosamente Anahí, levantando la cabeza para mirarla- tenemos que hablar
La miró- No, creo que ya nos hemos dicho todo lo que teníamos que decir, estoy esperando a que tomes una decisión
- Bien, porque… -Mantuvo un momento el silencio, dudando- creo que ya he tomado una decisión
- ¿Crees?
- Ya he tomado una decisión y esto va a ser definitivo –Dijo con total seguridad

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:43 pm

Capítulo 18
Dulce se irguió, estaba deseosa porque Anahí se dispusiera a tomar una decisión y ese momento había llegado; pero, aunque estaba segura de que las dos se amaban, tenía dudas de si Anahí iba a ser capaz de perdonarla.
- Pues… no alargues esto más, dime de una vez –Le pidió la pelirroja-
Tragó saliva a duras penas, mirándola, con miedo- Me hiciste mucho daño
- Pero te amo a ti, no ella… y, por enésima vez… te pido perdón –Le dijo, agarrándole las manos-
- Yo también te amo
- Lo sé cariño… -Sonrió, agarrándole con ternura la cara, pensando que con eso ya estaba todo dicho- Y por eso sé que…
- No, no, espera… -Levantó sus manos, agarrando las de Dulce y separándolas de su cara, sin soltarlas- Yo… yo sé que me amas, lo sé… pero… -Respiró hondo, estaba siendo realmente difícil- perdóname, de verdad… perdóname… -Pidió. Dulce no respondía, pues no entendía nada- Te amo, pero…
- Anahí, al grano, dímelo ya–Pidió, pues Anahí estaba dando demasiadas vueltas-
Suspiró, sus ojos empezaban a llenarse, nuevamente, de lágrimas- Mira… Te amo y… si por mi fuera yo… estaría contigo hasta la muerte, estaríamos juntas siempre… pero sé que si te doy otra oportunidad no sería igual… -Dulce empezaba a negar con la cabeza, ya con lágrimas asomando- Sé que no podría confiar en ti… sabes cómo soy de celosa y a la mínima me volvería loca, mis celos y mi miedo de que me vuelvas a hacer daño no nos dejarían vivir, ni a ti ni a mi…
- No, pero es que no te voy a dar motivos para que te pongas celosa cariño, te lo prometo… -Volviendo a agarrarle la cara, llorando-
Negó con la cabeza, volviendo a separarse- No puedo Dulce, de verdad que no… No podría hacerte el amor mientras sé que te acostaste con ella, no puedo evitar imaginarme como puede haber sido, como pasó o… como reaccionaste…
- Annie, por favor… -Rogó-
- No… –Volvió a negar, sin dejarla si quiera empezar- Si no te lo he dicho antes es porque tengo miedo de que te hundas… prométeme que no te vas a hundir, que no vas a hacer lo mismo que haces siempre…
- No te puedo prometer algo que sé que no voy a cumplir… -Anahí guardó silencio, mirándola- Ya te lo dije hace una semana: sin ti mi vida es una *******... sin ti yo no soy nada, NADA –Recalcó, con la voz rota-
- Dulce… no lo hagas más difícil… -Se levantó, intentando alejarse lo más posible de Dulce
- Eres tú la que lo está haciendo difícil… sabes que te puedo hacer feliz, me puedes hacer feliz, esto no tiene caso, no es necesario…
- ¡Sí es necesario! –Gritó-
Anahí respiró hondo, intentando calmarse, pues estaban en un hospital y ellas dos eran el centro de atención de todos.
- Este no es el momento ni el lugar adecuado para hablarlo… -Dijo la rubia-
- Ningún lugar es bueno si me vas a mandar a la mierda
- No te estoy mandando a la mierda, solo... solo estoy intentando hacer lo mejor para las dos…
- ¿Para las dos? ¡Esto es lo mejor para ti, no para mí! –Gritó esta vez la pelirroja, sin contenerse-
Miró a le gente, quien las miraba con atención, murmurando y, luego, volvió a mirar a Dulce- Relájate, ¿vale? Ya te expliqué que…
- ¡No, no me relajo! –Volvió a gritar, sin importarle la gente- ¿Sabes qué? Ya me cansé de rogarte que me perdones… -Cogió su chaqueta y su bolso- Si entras a ver a Paula dile que la quiero mucho y que luego la llamo para ver como está, adiós –Dispuesta a irse-
- Dulce, espérate –La agarró del brazo-
- ¡¿Qué!? –Se soltó bruscamente- Tú lo decidiste, esto es mejor para las dos, ¿no? Pues ya está, ¡adiós!
- Pero…
- ¡Pero nada Anahí, vete a la mierda! –Le gritó con rabia y, ahora sí, sin que Anahí volviera a impedírselo, se fue, bajo la fija mirada de todos los que estaban en la sala-
Anahí, avergonzada por ese numerito, se sentó en la silla, tapándose la cara, con todo el mundo mirándola. Al cabo de diez minutos, afortunadamente para Anahí, su hermana salió.
- ¿Qué tal está?
- Bien, muy bien… –Dijo, sonriendo, feliz- Afortunadamente no le pasó nada… ¿Y Dulce? –Le preguntó-
Anahí simplemente negó con la cabeza, eso bastó para que su hermana la entendiera.
- Paula quería verlas
- Pues… -Se levantó- Creo que otra vez se va a tener que conformar solo conmigo…
- ¿No van bien las cosas?
Negó con la cabeza, respondiendo así a su pregunta, con lágrimas asomando- Todo lo contrario, parece que cada día estamos peor… -María guardó silencio, mirando a su hermana- Pero bueno… -Se secó las lágrimas que apenas iban a empezar a salir- ya, yo tengo que superar esto de una vez por todas y… es mejor que Paula no me vea así –Su hermana le asintió con la cabeza, sonriendo de medio lado-
Anahí entró al cuarto, mientras que María se quedaba a fuera. Al entrar, Paula la esperaba con una tierna sonrisa. Anahí se dirigió a su lado y, con una sonrisa, la abrazó.
- ¿Cómo estás? –Le preguntó, durante el abrazo-
- Bien, aunque… me duele un poco la cabeza, pero bien –Respondió, separándose-
- Me alegro, pero no debiste soltarte de la mano de mamá
- Ya, pero es que… ella va muy lento y yo quería ir al parque
Sin darle tiempo a Anahí de decir nada, Paula preguntó:
- ¿Y Dul?
- Dul… Dulce se tuvo que ir…
- ¿Qué? Pero mi mamá me había dicho que estaba a fuera
- Sí cariño, estaba a fuera, pero se tuvo que ir –Le explicó Anahí-
- ¿Se volvieron a pelear? –Preguntó la niña-
Guardó silencio un momento- Eso da igual, lo importante es que tú estás bien…
- Pues sí, pero también es importante que ella no está aquí… -Dijo la niña, sollozando- No le importo –Concluyó-
- Paulita mira… -Se dispuso a explicar la rubia- ella me dijo que te quería mucho y que después te llamaba para ver cómo estás… Claro que le importas, te adora…
- No, mentira, no me quiere… El otro día no quiso venir con nosotras a comer la hamburguesa
- Pero te dijo que te iba a llamar para salir a dar una vuelta –Intentaba convencerla Anahí-
- ¡Pero todavía no me ha llamado! –Se quejó la niña- Además, hoy me atropelló un coche y se fue, sin entrar a verme…
Anahí no sabía que responderle, hasta que, como por arte de magia, salieron algunas palabras:
- Dulce está pasando por un mal momento… las dos estamos pasando por un mal momento… -Rectificó- Y ha dado la casualidad de que las dos veces que has querido verla, hemos discutido y ha estado muy enojada… Pero le importas mucho, de hecho hoy fue ella la primera en llegar, cuando se enteró de lo que te había pasado vino corriendo… solo que discutimos y se fue enojada…
- Eso no es motivo para irse… Tú también estabas enojada y no te fuiste
Nuevamente la rubia se había quedado sin palabras, pero, aún así, continuó defendiendo a la pelirroja:
- Ella lo está pasando muy mal, entiéndela…
- ¿Ya no están juntas? –Preguntó por fin-
Otra vez sus ojos se humedecieron, pero luchó porque no saliera ninguna lágrima- No, ya no estamos juntas…
- ¿Por qué? –Preguntó-
Se puso nerviosa- Eso no importa, lo que importa es que ya no estamos juntas y que ella está muy mal
- Tú también estás muy mal, ¿por qué solo me dices como está ella y no como estás tú?
Ahora sí, Anahí no tuvo palabras para responderle y, como no lo hizo, Paula continuó:
- ¿Sabes? Mi mamá siempre me dice que tengo que ser menos egoísta, pensar también en los demás… pero es que a tú eres al revés, solo piensas en cómo está Dulce, no en cómo estás tú ¿cómo lo haces? –Le preguntó-
- No sé… supongo que… no sé… -Fue lo más parecido a una respuesta que encontró-
Hubo un largo silencio- Se besó con la chica esa que no me caía bien, ¿verdad? –Preguntó la niña-
Anahí se rió, con dolor, pero se rió- Ojalá solo haya sido un besito Paula…
- ¿Ves? Dul me había prometido que tú y ella no se iba a separar y que no iba a tener nada con esa chica y, otra vez, me falló…
- A mí también me falló Paula, pero… ¿te puedo pedir un favor? –Paula afirmó con la cabeza- Perdónala, no le digas nada ¿sí? Ella te quiere mucho y si tú también te enojas se va a poner peor.
- Pero es que ya me ha prometido muchas cosas que no ha cumplido…
- Ya lo sé, pero… Dulce es una experta en meter la pata, ¿vale? –Paula se rió- Te quiere mucho y no tiene caso que te enfades con ella, solo harías que esté más triste
Suspiró- Vale, yo no le digo nada… -Anahí sonrió- pero… a cambio quiero que me prometas algo
- A ver, dime –Sonriendo-
- Quiero que vuelvas con Dul
- ¿Qué? No, Paula, no te puedo prometer eso
- ¿Por qué?
- Porque no, porque me hizo mucho daño…
- Pero se quieren
- Sí, pero a veces no es suficiente
- Pero tú misma lo dijiste… ella es una experta en meter la pata, no tiene caso que lo dejen por una metedura de pata
- Esto no depende solo de que ella haya metido la pata… -Suspiró- Eres muy pequeña para comprender lo que pasa
- ¿¡Por qué siempre me dices eso!? Aunque sea pequeña sé que las dos se quieren
- Vale, por hoy vamos a dejar esta conversación, ¿sí? –Concluyó, pues no quería continuar hablando de lo mismo-
Suspiró- Vale… pero no te enojes conmigo…
- No me enojo –Le dijo, sonriéndole-, te quiero mucho y me alegro de que estés bien –Le dijo-
Sin más, Paula sonrió y la abrazó. En otro lado, Dulce vagaba sin rumbo fijo por la calle, con las manos en los bolsillos, casi llorando; hasta que, escuchó como una voz bastante conocida le decía:
- Una pelirroja tan guapa y atractiva como tú no debería estar tan triste y, mucho menos, caminando tan sola…
Dulce levantó la cabeza y se encontró, cara a cara, con Rubí.
- Si estoy triste y sola es por tu culpa
- ¿Por mi culpa? No… yo no te obligué a nada…
- Tú entraste en mi vida con la única intención de joder mi relación con Annie y, de paso, joderme a mí
- Te equivocas… yo ya te lo he dicho cientos de veces, pero no me molesta repetirlo: Te quiero y quiero luchar por ti
- ¡Tú no te quieres ni a ti misma!
Se rió- En eso probablemente tengas razón…. No suelo enamorarme, ni sentir nada por nadie, solo me acuesto con la gente y adiós… por eso sé que lo que siento por ti es distinto y no voy a dejarte escapar así
- Yo no te quiero ni como animal de compañía, ¿lo entiendes o te lo explico con manzanitas?
- Eso lo dices por todo lo que ha pasado con Anahí, pero antes de eso no decías lo mismo, de hecho solo me pedías más y más… -Le sonrió pervertidamente-
Dulce se quedó desconcertada, pues no se acordaba de esa parte y, aprovechando eso para herirla, le dijo:
- Rubí… eres tan insignificante para mí que no me acuerdo ni de lo que pasó, ni como fue… NADA
Se rió- Con que lo recuerde yo me basta…
Sonrió falsamente- Bien, pues vete con tu maldito recuerdo a la mierda y a mi déjame en paz, ¿vale? –Intentando continuar caminando-
- La rubia estúpida te dejó, ¿verdad? –Le preguntó, riendo, caminando a su lado-
- ¡Sí, me dejó y no le digas así porque no tiene nada de estúpida! –Le gritó, deteniéndose-
- ¿Cómo que no? Definitivamente con ella está demostrado que las rubias son idiotas, tontas, estúpidas…
- ¡Rubí, cállate de una puta vez! –Le gritó, cada vez más enojada- Como la vuelvas a insultar te juro que…
- ¿Qué? –Le dijo, riendo- ¿la súper pelirroja me va a pegar?
Dulce respiró hondo, intentando calmarse para que eso no fuera a más y continuó caminando, intentando obviar a Rubí; pero ésta continuó caminando a su lado y diciendo:
- Y.. oye que si la estúpida necesita saber cómo lo hicimos me llamas que yo se lo explico sin problemas, con detalles y todo –Dulce estaba perdiendo la paciencia y su nerviosismo iba en aumento- Por cierto… si un día necesitas recuperar tu actividad sexual o cualquier cosa parecida ya sabes que yo estoy aquí para lo que quieras
Rápidamente Dulce la agarró con brutalidad de la camisa y la empujó contra la pared más cercana.
- ¡Que te calles de una ***** vez!
- Mmm pelirroja… me pone mucho verte así de enojada –Continuaba Rubí, riéndose, con la única intensión de hacer rabiar a Dulce-
- ¡Cállate porque te mato!
- ¿Sí? A ver… -Volteó la cara- Pégame, vamos, seguro que hasta eso lo haces bien…
Rubí, en ningún momento, pensó que Dulce fuera capaz de tocarla, por eso continuaba con sus ofensas. Pero, realmente, Dulce estaba a punto de cometer una locura y estaba haciendo un gran intento por controlarse.
- O… en lugar de pegarme, tal vez prefieras ir a mi casa, acostarte conmigo y llamar a Anahí para que nos vea…
Eso fue lo que hizo enloquecer a Dulce y, sin ni si quiera pensarlo, la golpeó fuertemente en la cara, con el puño cerrado.
- ¡Eres una zorra! –Le dijo Dulce, con ganas de volver a pegarle, pero aguantándose-
- Mira estúpida… no permitía que ni mi mamá me pegara cuando era pequeña, ¡así que tú tampoco lo vas a hacer! –Y, dicho esto, le devolvió el golpe-
Y, sin saber cómo, comenzaron una pelea en la que intercambiaban fuertes golpes y todo tipo de insultos. En otro lado, el doctor había decidido darle el alta a Paula y, ahora, estaban María y Anahí, con la niña, en el apartamento de la rubia. Al ver que Dulce no estaba se extrañaron, excepto Anahí, quien supuso que no estaría en casa.
- Annie, ¿me harías un favor? –Le preguntó la hermana-
- Claro, dime
- Tengo que ir a arreglar unas cosas, ¿podrías quedarte con Paula una horita?
- Sí, claro, yo te la cuido el tiempo que necesites… -Aceptó, sonriendo. Paula sonrió ampliamente, feliz de quedarse con su tía-
- Bien, pues pórtate bien Paula… ya sabes lo que te dijo el doctor, tienes que estar acostada, ¿vale? –Paula afirmó con la cabeza-
- No te preocupes que yo la voy a cuidar bien
- No lo dudo…–Le dijo María, sonriendo- Muchas gracias Annie, de verdad… -Y dicho esto la abrazo-
Abrazándola- No me las tienes que dar… -Separándose- A mi me encanta estar con Paula y creo que a Paula también le gusta estar aquí, así que… ya vete y no te preocupes…
- Vale –Se rió-, me voy, no voy a tardar mucho
Y María salió de la casa, dejando solas a Anahí y Paula.
- Bueno… usted se me va a acostar aquí… -Señalándole el sofá. Paula obedeció, acostándose- Nos vamos a poner a ver Peter Pan y no te vas a mover, ¿vale?
- ¿Peter Pan?
- Sí, me muero de ganas de volver a verla –Se rió-
- Vale –Se rió también-
Paula y Anahí se acostaron en el sofá a ver la película. Estuvieron todo el rato en silencio, muy concentradas en esa película, hasta que, de pronto, alguien abrió la puerta. Las dos llevaron la vista a la puerta y, detrás de ella, apareció Dulce con algo de sangre en el labio inferior y diversos golpes en la cara

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Re: Un amor inevitable

Mensaje por Admin el Mar Abr 12, 2016 11:43 pm

Capítulo 19
Rápidamente Anahí se levantó y se aceró a la pelirroja, mientras le decía a Paula:
- Paula, vete al cuarto
- ¿Qué? No, no, yo quiero ver qué le pasa a…
- ¡Paula, vete al cuarto! –Le gritó por primera vez a Paula-
Y, sorprendida, Paula obedeció, metiéndose en el cuarto. Dulce, sin más, se dirigió a la cocina, perseguida por Anahí.
- ¿Qué te pasó? –Le preguntó la rubia-
- Nada –Cogiendo un trozo de papel, intentando cercarse, con dolor, la sangre que salía de su labio-
- A ver, ven aquí –La agarró del brazo y jaló de ella, sentándola en la silla-
Anahí agarró el mentón de Dulce, levantándole la cara para poder verle los golpes.
- Que golpazos… -Dijo, apartándole el pelo que tenía por la cara- ¿Quién te hizo esto? ¿Qué te hiciste? ¿Qué pasó?
- Annie… no pasó nada, ¿vale? –Tocándose el labio-
- Hay que curarte eso –Dijo, yendo a buscar el botiquín-
Nuevamente Anahí cogió el alcohol etílico para desinfectar la herida y un trozo de algodón. Dulce gimió algunas veces por el dolor hasta que, después de mucha angustia, Anahí acabó su trabajo.
- El labio se te va a quedar hinchado y esos golpes no se te van a ir…
- Me da igual –Levantándose-
La agarró fuertemente del brazo- ¿Cómo que te da igual? Mírate, tienes la cara destrozada…
- Ella quedó peor
- ¿Ella? ¿Cómo que ella? ¿Con quién te peleaste?
- Con nadie, decidí tirarme por un barranco, como me sugeriste
- Deja de decir tonterías, explícame que pasó
- ¡No te voy a explicar nada! –Le gritó-
- No me grites… –Le dijo muy calmada, apuntándola con el dedo- Paula se quedó triste porque no fuiste a despedirte ni a verla…
- Ahora voy a hablar con ella… -Sirviéndose un vaso de agua-
- Bien, pero primero habla conmigo
- Auch –Intentó beber agua, pero su labio no lo soportó-
- No bebas ni comas nada hasta que se te pase la hinchazón y, para que baje, deberías ponerte hielo…
- No necesito hielo, ya se me bajará solo… y yo no tengo nada de qué hablar contigo, voy a ver a Paula
Dulce se dispuso a caminar hasta el cuarto de Paula, pero, para impedirlo, Anahí se puso delante, quedando cara a cara con ella, bastante cerca.
- Vamos a hablar sí o sí -Nerviosa por esa cercanía, separándose-
Se cruzó de brazos- ¿De qué?
- De eso –Señalándole la cara-
- Ya te dije que no me pasó nada, me tiré por un barranco
- ¡Dulce! –Le gritó, harta de su actitud- Si te tiraste por un barranco dudo que estás aquí, de pie, hablando conmigo… ¡así que dime que te pasó, con quien te peleaste y por qué!
- No me pasó nada
- Dul, por favor, explícame qué te pasó…
- ¡¿Pero qué más da!? Yo a ti no te importo, no te importa esto –Señalándose la cara-
- ¡Pero ¿tú eres imbécil!? Por supuesto que me importas y… -Suspiró-, explícame de una vez que pasó
- Si te importo, ¿por qué…
- Dulce, eso ya lo hablamos y ya te expliqué porqué… –Sin dejarla si quiera empezar, sabiendo ya lo que iba a preguntar- ¿Con quién te peleaste? ¿Y por qué?
Suspiró- Con Rubí –Dijo por fin-
- ¿Qué? ¿Ella te hizo eso? –Dulce afirmó con la cabeza- ¿Por qué?
- Porque te estaba insultando y estaba diciendo cosas que no me gustaban nada... le dije que se fuera y siguió molestando, perdí los nervios, la golpeé y… bueno, parece que la chica sabe pegar también
- ¿Me defendiste? –Preguntó, anonadada-
- Sí
- ¿Pero fuiste a verla?
- No, me la encontré por la calle… no sé cómo, pero parece que me persigue y pues… se pasó demasiado
- ¿Por qué me defendiste? Digo… gracias, pero no tenías porqué defenderme…
- Mira Anahí… aunque no estemos juntas para mi tú siempre vas a ser lo más importante que tengo y no le voy a permitir a nadie que te insulte en mi presencia
Anahí se quedó sin palabras, pero, aún así, se obligó a no quedarse callada.
- De cualquier forma no me gusta que por mi culpa te hayan hecho eso… y mucho menos si se trata de Rubí…
- Esa chica ya me tenía harta y desde la última vez tenía ganas de hacer lo que hice, así que ya me desahogué, además… yo también me merecía los golpes que tú no me pudiste dar…
- No te merecías tantos golpes…
- Anahí… te doy lástima, por eso no pudiste darme la cachetada, por eso no te fuiste con tu hermana, por eso no podías dejarme… simplemente te doy pena
- No, no te equivoques, no me das lástima… te amo demasiado y me importas mucho, por eso tengo miedo de hacerte daño, eres demasiado frágil…
- No soy frágil, soy fuerte y no necesito a nadie para…
- Y, además, eres orgullosa… -Añadió, sin dejarla acabar- Te conozco mejor que nadie, Dulce
- Vale, lo que tú digas… -Hubo un incómodo y largo silencio, ambas no dejaban de mirarse- Annie, ¿qué estamos haciendo? –Anahí alzó una ceja, no comprendió- Las dos sabemos que no puedes vivir sin mí, ni yo sin ti… intentar estar separadas es una tontería
- Ya llevamos una semana separadas, solo es cuestión de acostumbrarse…
- ¿Acostumbrarse? –Se rió irónicamente- Si de verdad alguna vez me amaste es imposible que te acostumbres a estar sin mi…
- ¿Después de todo pones en duda que te amo? –Se volteó, molesta, dispuesta a irse-
- No, no, espérate… -La agarró suavemente del brazo- Me expresé mal, lo siento… Sé perfectamente que me amas, cada día me lo demuestras más y, de verdad, gracias por todo lo que haces por mí…después del daño que te he hecho, tú no tienes…
- No me tienes que dar las gracias –Sin dejarla acabar-, quisiera no protegerte tanto, quisiera poder mandarte a la mier*da, pero no puedo…
- Ya lo hiciste, ya me mandaste a la mier*da
- No, Dulce, yo no te he mandando a la *******… simplemente he decidido terminar nuestra relación… si te mandara a la mierda no te habría curado esa herida, no estaría en esta casa y, por supuesto, no habrías vuelto a saber nada de mí.
- Vale, he decidido que no te voy a pedir más que me perdones… si me quieres ya sabes dónde encontrarme…
Y sin que Anahí intentara pararla, se dirigió al cuarto en el que estaba Paula. Entró y la vio sentada en la cama.
- Dul, ¿qué te pasó? –Preguntó rápidamente la niña-
- Nada, una tontería, ¿y a ti? ¿Qué te pasó? ¿Cómo se te ocurre soltarte de la mano de tu mamá?
Bajó la cabeza, avergonzada por ese hecho- Bueno… es que quería ir al parque y mamá tarda mucho…
- No lo vas a volver a hacer más, ¿verdad? –Paula negó con la cabeza y, sin más, Dulce la abrazó- Me diste un buen susto…
- Bueno, pero estoy bien… -Separándose con una sonrisa-
- Pues sí, afortunadamente no te pasó nada grave… -Le sonrió-
- Pero la que no está bien eres tú… -Le dijo la niña- Annie me dijo que ya no están juntas.
- Sí, lo dejamos… pero yo estoy bien –Le sonrió, intentando que eso sirviera para convencerla-
- Tú me habías prometido que…
- Lo sé –Sin dejarla acabar- y lo siento princesa… pero soy tonta y no hago más que meter la pata...
- Sí, si eso ya lo sé –Se rió, pues Anahí le había dicho casi lo mismo-, pero de todas formas podrías reconquistar a Annie
- No, esta historia ya se acabó… fue ella la que lo decidió
- Pero ella te quiere y tú también
- Pues sí, pero…
- Pero las dos sabemos que si le das un beso ella no te va a rechazar –Acabando ella la frase-
Se rió- ¿Tú crees? –Paula afirmó con la cabeza- Bueno… no sé, ya veré que hago… ahora vámonos a fuera, ¿sí?
- Vale –Levantándose-, pero ¿cuándo le vas a dar el beso?
- Paula, no sé si lo voy a hacer, ya te dije que me lo pensaré…
- Jo… vale…
Paula y Dulce salieron del cuarto, la niña volvió a acostarse en el sofá mientras que, Dulce, se dirigía a la cocina, dónde estaba Anahí, fumando.
- ¿Otra vez?
La miró, sin comprender- ¿Otra vez?
Seeñaló el cigarro- ¿Cuántos llevas hoy?
Se detuvo un momento a pensar- Pues… no sé, unos tres o cuatro
- Qué bien –Irónicamente-
Estuvieron un tiempo en silencio, Dulce miraba atentamente a Anahí fumar, mientras que, la rubia, simplemente fumaba, tragándose satisfactoriamente el humo. De repente, Dulce dijo:
- Pues ¿sabes qué?
La miró- ¿Qué?
Agarró la caja de cigarros- O dejas de fumar o yo también fumo
- ¿Qué? No, tú ya tienes bastante con el alcohol, dame eso –Extendiendo la mano para que Dulce le diera la caja de cigarros-
- No –Abriéndola, sacando un cigarro-, te lo repito: o dejas de fumar o yo también fumo… -Llevándose un cigarro a la boca-
- Odias el humo, el olor… no vas a fumar –Muy segura de que Dulce no lo haría-
- Por ti hago lo que sea… -Agarró el encendedor, dispuesta a encenderlo-
- Dulce, no lo vas a hacer
- ¿No? Mira…
Y, sin más, Dulce encendió el cigarro, tosiendo a consecuencia de la primera calada.
- Vale, vale, dame eso –Quitándole el cigarro de la boca-, te vas a ahogar –Le dijo-
- -Tenía los ojos con lágrimas, debido a la tos- Que fuerte, ¿cómo puedes tragarte eso? –Se rió-
- La primera vez me pasó lo mismo, pero después me fui acostumbrando…
- Perfecto, entonces pronto me acostumbraré –Volviendo a agarrar el cigarro-
- Dulce, no –Le volvió a quitar el cigarro, te prohíbo que fumes –Y llevó el cigarro bajo el agua, apagándolo-
- Anahí o dejas de fumar o fumo yo también
- No voy a dejar de fumar, no puedo
- Tú me pediste que dejaras de beber y lo hice, hazlo tú también
- Te lo he dicho miles de veces, pero te lo repito: Es distinto, tú bebes para destruirte, yo fumo porque si no me da ansiedad
- El motivo da igual, lo importante es que lo hice… por favor, deja de fumar –Pidió-
- No –Volvió a negarse, sin dudarlo-, lo siento, pero no puedo
Fueron interrumpidas por el ruido de la puerta.
- Seguro que es mi hermana… -Se dispuso apagar el cigarro-
- ¿Tú hermana no sabe que fumas? –Le preguntó, viendo como apagaba el cigarro-
- No le he dicho nada, no creo que sea importante –Caminando hasta la puerta-
- ¿Cómo que no es importante? Estás tragándote un humo que puede acabar con tus pulmones; claro que es importante, es MUY importante
- No le digas nada, por favor –Le pidió, abriendo la puerta, sin darle tiempo a que contestara-
Anahí abrió la puerta y, detrás de ella, estaba María, con una sonrisa.
- Hola –Dijo, saludando a Anahí con dos besos- ¿Se portó bien? –Entrando-
- Sí, claro que si, muy bien
María miró a Dulce y se sorprendió mucho.
- Dulce, ¿qué te pasó?
Se tocó la cara- Nada, un accidente… no te preocupes
- Eso no tiene muy buena pinta, –Mirándole el labio- deberías ponerte hielo para bajar el hinchazón
- Ya se lo dije, pero no quiere –Explicó la rubia-
- Es una tontería, esto se baja solo –Dijo Dulce-
- ¡Mamá, estoy aquí! –Gritó Paula desde el sofá- ¿Te olvidaste de mí?
se rió- No hija, claro que no… -Caminó hasta el sofá- ¿Cómo estás?
- Bien, muy bien… Annie y yo vimos Peter Pan –Sonrió-, ¿ya nos vamos? –Preguntó-
- Sí, y ¿sabes qué? Como tienes que estar unos días sin ir al cole me dieron una semana libre en el trabajo
- ¿No trabajas? –Preguntó feliz la niña-
- Qué bien… yo también necesito una –Dijo la rubia, riendo-
- Bueno... nosotras ya nos vamos
Paula se levantó- Vamos, –Le dijo, sonriendo- tengo ganas de acostarme en mi camita
Y, así fue, María y Paula se fueron. Anahí y Dulce volvieron a la cocina, la rubia volvió a sacar otro cigarro.
- Annie, ya –Pidió la pelirroja-, ¿otro más?
Rodó los ojos- Dulce, pareces mi mamá…
- Vale, haz lo que quieras –Se sentó-
Anahí continuó ahí de pie, fumando. Hasta que, de súbito, Dulce preguntó:
- ¿Tienes algo con Charlie?
La miró- Por enésima vez: NO… –Recalcó- Es mi amigo, nada más.
- Para él no eres una amiga…
- Sí, de verdad que si… al principio pensé que no, pero sí.
Se rió- Que ciega estás…
- Piensa lo que quieras –Le dijo-
Volvieron a mantener un largo silencio, hasta que Dulce se había olvidado de su labio y, sin querer lo tocó, eso provocó un pequeño gemido de dolor que Anahí escuchó.
- Bueno, ya está bien… -Dijo de repente Anahí, apagando el cigarro y dirigiéndose al congelador-
- Annie, no quiero hielo –Dijo, sabiendo ya lo que Anahí iba a hacer-
- Me da igual que no quieras, te tienes que poner hielo en ese labio –Acercándose a ella-, ven aquí…
Anahí la agarró del brazo y jaló de ella, levantándola, llevándola hasta el salón y sentándola en el sofá, sentándose ella su lado con el hielo en la mano.
- Tienes la cara echa un desastre… -Le dijo, llevando su mano a la cara de la pelirroja, acariciándola-
Con esas caricias Dulce empezó a ponerse nerviosa y su piel comenzó a erizarse. Sin más, Anahí llevó la mano en la que tenía el hielo al labio de Dulce.
- Lo tienes súper hinchado… -Dijo, mientras con la mano libre le acariciaba la cara-
- Auch… -Se quejó, haciéndose un momento para atrás-
- Perdón... –Pidió la rubia-
Dulce volvió a su postura inicial, dejando que Anahí continuara con sus caricias. Dulce intentaba contenerse, pero no aguantó más y llevó su mano a la cara de Anahí, acariciándola también. La rubia se puso bastante nerviosa con eso, así que retiró su mano de la cara de Dulce.
- Espera, espera… -Pidió Dulce, continuando con sus caricias mientras intentaba acercar su cara a la de Anahí-
- Dulce… -Quitó el hielo del labio de Dulce, haciendo su cara para atrás-
- No me digas nada... –Volvió a pedir, agarrándole la cara con su mano libre, volviendo a acercar su cara- solo… solo déjate llevar… -Ya a poco milímetros de los labios de Anahí-
- No, pero… -Intentó separarse-
- Pero nada…. –Impidió que se separa llevando su mano a la nuca de ella, pegando, nuevamente, ambas caras- haz lo que sientas, solo eso…
Dulce tenía miedo de ser rechazada, pero, aún así y recordando lo que le había dicho Paula, atrapó a Anahí en un beso, sin importarle que eso pudiera causarle dolor en el labio. Anahí se quedó quieta un momento, sin saber cómo reaccionar, sorprendida; pero, poco a poco, se relajó y se dejó llevar, cerrando los ojos y correspondiendo al beso, porque, después de todo, era Dulce, eran sus labios y era imposible rechazar algo así

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