Una vida sin ti

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Una vida sin ti

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:02 am

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Re: Una vida sin ti

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:03 am

Capitulo I
Nos decían que éramos diferentes, que estábamos locas. Que lo nuestro había sido un polvo con repercusiones. Que ella era demasiado para mi o yo demasiado para ella. Recibimos insultos, burlas de nuestro mismo círculo de amigos. Incluso golpes en una ocasión. El desprecio de su mamá y su hermano. La envidia y el odio de desconocidos. Incluso nuestras propias personalidades chocaban.
Y si, éramos sumamente distintas. Ella era rubia, un tanto más alta que yo. Con un par de ojos azules que me siguen sometiendo a sus órdenes. Era centrada, y las pocas veces que había bebido alcohol había sido conmigo o por mi culpa. Era lista, tenía una sonrisa maravillosa. Un cuerpo que cada día era más espectacular. Reconocida intelectual y profesora de universidad. Daba cátedras de ciencias y filosofía. Era... era simple y maravillosamente Anahi Puente.
Yo, en cambio, morena, pequeña, loca y desquiciada. Bebía alcohol a destajo antes de ella. Ya que apenas entró en mi vida, se transformó en mi trago favorito. Nunca fui muy rápida con los números, ni con fechas históricas, pero siempre me veo bien. Hago música, sigo el camino de mi padre y me apasiona lo que hago. Recorrí el mundo y siempre junto a ella. Fui la mujer más afortunada del mundo por tenerla a mi lado cada mañana. Fui simple y maravilladamente... Dulce Maria Saviñon.
Vivíamos en una casa apartada de la ciudad. Era inmensa para solo dos personas. Pero nos gustaba. El patio era grande y todas las tardes salíamos a caminar de la mano por nuestro propio parque. Aunque tuviéramos que atravesar la ciudad entera o faltar a una importante reunión de lo que fuese, a las siete de la tarde (lo más tarde fue a las siete y cuatro minutos), estábamos caminando de la mano. Las flores siempre nos recordaron nuestra adolescencia; hacía ya varios años atrás. A veces no hablábamos, simplemente nos contentábamos con tenernos una al lado de la otra, y así sabíamos que nuestra relación era más estable y apasionada que nunca.
Estábamos "enmatrimoniadas", que no es lo mismo que casadas. Enmatrimoniadas es el término que inventó Maite cuando le dijimos que nos habíamos prometido estar juntas hasta que la muerte nos separara
-Eso es casarse -Dijo Alfonso. Quien aún sigue enamorado de mi hermana.
-Tonto. Dulce Maria no se casa. Anahi tampoco. Se "enmatrimonian". Es lo mismo que casarse, solo que sin papeles.
-¿Que les parece? -preguntamos mi rubia y yo
-Genial -contestó Alfonso
-yo, Maite Saviñon, las declaro esposa y mujer.
Y gracias a mi hermana, tuve mujer. Al día siguiente, fuimos al centro comercial a comprar los anillos. Ni los más caros nos gustaron. Eran demasiado ostentosos. Salimos y cerca de donde estaba nuestro auto, había un muchacho vendiendo artesanía. Tenía unos aros, prendedores y pulseras maravillosos. Le pregunté si tenía dos anillos iguales. "solo me queda un par", contestó tímido. Pero queríamos verlo. Apenas nos los mostró, ambas quedamos embobadas. Eran sencillos y preciosos: Justo lo que buscábamos
-Los hago yo -Dijo el joven. Y por eso, le pagué más de tres veces su precio. Por que eran hechos a mano, hermosos y únicos.
Llevábamos tres años "enmatrimoniadas" y ocho juntas. No teníamos rutina, era increíble. Hacíamos el amor con la misma intensidad, con la misma pasión que nuestra primera vez. Nos hablábamos como las mejores amigas, y eso éramos, y ella lo seguirá siendo por siempre.
Siento que ahora nada tiene sentido, que nada, excepto mi recuerdo, mis ganas de volverla a ver y decirle cuanto la he extrañado, cuanto la amo, Cuanto la tengo en mis sueños. Que sepa que no se puede olvidar a alguien tan sencillamente perfecta, humilde, carismática y... Todo lo que a mi me faltaba, a ella le sobraba. Todo lo que pedí alguna vez, ella lo era y no se por qué... Porqué se fue.

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Re: Una vida sin ti

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:03 am

Capitulo II
Recuerdo que una vez discutimos, me dijo que prefería mil veces no verme que discutir conmigo. Que era mas doloroso no besarme teniéndome cerca que imaginarse haciéndolo, mientras me extrañaba. Frases como esa me llegaban al corazón. Era increíble lo que provocaba en mí. Cuándo lloraba por algo que la dañaba, me daba un coraje tan grande que solo atinaba a decirle que la amaba, en vez de golpear a alguien hasta matarlo. Por ella era capaz de matar y resucitar a mil millones de personas. Capaz de bajar el sol y embotellarlo, si así lo quería. Por ella lo hice, lo di, lo entregué, lo busqué y lo rechacé todo, si eso me alejaba un segundo o me separaba un milímetro de esos maravillosos ojos azules.
-¿Te molesta algo, nena?
-No, mi amor.
-Presiento que algo te pasa, Anny.
-Me duele un poco la cabeza.
-¿Quieres alguna pastilla?
-Quédate en la cama conmigo esta tarde, Dul
-Tengo que ir a ver un evento al centro comercial y vengo, mi amor
-No tardes -Me rogó- Te extraño
-¿Segura que estas bien, cariño?
No se porqué sucedió todo así de rápido. Porqué tuve que ir ese día al centro comercial. Si me hubiese quedado, no hubiese sucedido nada. Pero luego supe que no era así.
Ella lo supo años antes que yo. No se porqué no me lo dijo a tiempo. Me confesó que no quería asustarme, menos preocuparme "tienes suficiente con tus conciertos. Aparte no es nada grave". Pero si lo era. No le comentamos a nadie una vez que se vio obligada a decírmelo. Procuramos (ella más que yo) mantenerlo bajo estricto secreto.
Ya no podía más y le dije a Maite. Llegué ese día llorando a su casa. Me abalancé en sus brazos. Casi nos caemos, pero supo contenerme. Salí a comprarle chocolates a Anahi y unos remedios. Ya no podía con la angustia. Me carcomía no poder desahogarme. Se que estaba traicionando su confianza, pero era demasiado.
-¡Dulce, que sucede!
-¡Meses, Maite! ¡Trece putos meses más!
-¿Para que?
-Para que mi vida acabe. Para que todo por lo que luché se muera. Todo lo que más amo... se vaya
-¿De que hablas?
Lloró junto conmigo. Le pedí que no le contara a nadie, que ya era suficiente con que ella lo supiera. Me entendió a la perfección. Me dejó en el auto y se despidió "te amo, hermana. Eres simplemente espectacular. Por eso Anahi te ama como lo hace". Y tenía razón. Yo también la amaba. ¡La amo hasta el día de hoy!
No se como he resistido tantos años sin ella. Nunca le rompí una promesa y nunca lo haré. Le prometí que podía rehacer mi vida, podía irse en paz. Le dije que todo estaría bien.
-¡Tranquilízate, Anny! ¡Te prometo que no haré ni una locura!
-Dul... No puedo... No quiero dejarte sola
-Mi amor, cálmate... No estés así.
-Te amo, nena... Pero me duele que...
-Anny, Todo va a estar bien
Odiaba mentirle. Pero era la única forma de mantenerla tranquila era esa. Decirle que estaría bien. Aunque jamás fui capaz de prometérselo.
Había días en que su ánimo era increíble. Como si nada pasara. Íbamos a ver a toda su familia por separado y reuniones. A la casa de sus padres, de Christopher y Cristian... Hacíamos lo de siempre. Pero ya en la tarde, su cansancio era notorio. Llegábamos a casa, descansábamos un rato. Yo mientras tanto, buscaba sus remedios y preparaba una ducha. Nos bañábamos juntas. Cada momento que pudiéramos estarlo, lo aprovechábamos al máximo.
Otros días amanecía con depresión. Decaída, con la idea fija en la mente. Lloraba, no salía de la cama, no comía, y para que hablar de remedios. Intentaba subirle el ánimo, pero era inútil. Siempre fue testaruda.
-Mi amor... ayer estabas bien... Estás súper bien
-Dul... mírame
-Eres hermosa -Era y siempre fue hermosa
-Detente -me sonreía
-No, Anny. Vamos -la animaba- Vamos, levántate.
-No tengo ganas... Solo quiero dormir por siempre
-No. No quiero que repitas eso. Si quieres, me quedo, contigo. Acostadita. Vemos tele. Alguna película ¡Ese programa que tanto te gusta!... pero no repitas eso.
-Dul... te amo
-No sabes lo feliz que me haces cada día
Y fue la última vez que dijo o se refirió a dormir por siempre. Nunca más la dejé. Cuando empezaba con eso, le tapaba la boca con un dedo y le recordaba que la amaba infinitamente. Lo hermosa que era, lo feliz que me hacía y que jamás, jamás la dejaría sola...

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Re: Una vida sin ti

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:03 am

Capitulo III
A veces la extraño tanto que no paro de llorar. Siento que el aire está de más sin ella. No me acostumbré nunca a vivir sola en esa casa. Era inmensa y todo me hacía recordarla. La cama vacía, la cocina sin el olor a sus tostadas. No oírla cantar ni tararear esa canción que alguna vez me dedicó de los Backstreet Boys.
-I don't care who you are...where you're from... Don’t' care what you did...As long as you love me...
-Mi amor ¿Crees que deba vestirme así para esta noche?
-Deja... ¡Dios mío, estás desnuda! -Gritó a carcajadas
-Es mi disfraz de Eva, nena -me acerqué a ella
-No, Dul. Prohibido vestirte así -Me abrazó- Ese disfraz te lo pones cuando lleguemos.
-¿No me dejarás salir así? -Le pregunté insinuándome
-No. Soy egoísta con este cuerpecito que Dios me dio. -Me besó- Aparte, se me acaba de antojar... -Me levantó una ceja
-¡Dios! ¿Arriba?
-¡Ahora!
Si, era ardiente cuando se lo proponía. Eufórica y descontrolada. Hiperactiva y a veces actuaba como una niña. Como la vez que se sentó en las piernas de Santa, apenas lo vio y gritó "¡Santa, Santa!" por el centro comercial. Le pidió sus regalos para esa navidad. Me miró sonriente y le dijo algo al oído. Algo sobre mi, porque el hombre me miró de inmediato y me dedicó una sonrisa.
Luego Anahi comenzó a hablar de muñecas, vestidos, una corona y alitas
-¿Todo eso? -le preguntó el caballero- ¿Para ti solita?
-¡No! ¡Nada es para mí! -él y yo la miramos extrañados- Las muñecas para mis dos sobrinas y los vestidos para mis tres cuñadas
-¿Y la corona y las alitas?
Me miró con los ojos brillantes. Me sonrió y concluyó:
-La corona es para mi princesa y las alas para volar siempre junto a ella.
Como ya mencioné, vivir en esa casa era una tortura. Todo era ella. No quería olvidarla, pero tampoco recordarla. Quería tenerla, verla, sentirla, tocarla, besarla, escucharla... Llegué a pedir simplemente poder tocarla en mis sueños. Poder hablarle... Recordarle que la amo y decirle que hace falta.
A veces cuando me acuerdo de ella, me dan ganas de irme a su lado, sea cual sea el medio. Lo único que quiero es volverla a ver. Pero otras veces, y en su mayoría es así, me dan ganas de seguir luchando por su causa. Lo que me encomendó: "No dejes que nadie más pase por lo mío y por lo tuyo, Ayuda a cuantos puedas". Yo sabía que lo que le prometí era lo que me seguía manteniendo en pulso.
Cuando sueño con ella, me dice cosas como "sigue así", "eres increíble", "Te amo más que nunca" y "donde estoy, estoy bien. No te preocupes por mí. Preocúpate de quienes necesitan de tu preocupación. Yo voy a estar esperándote, mi amor. Te amo"
Maite me recomendó vivir en mi antiguo departamento y vender la casa. No le hice caso. No podía vender la casa. ¡Era nuestra casa! Pero si, me fui al departamento pero solo por un mes. Me ahogaba ese espacioso lugar, tan escaso de encuentros con ella. Solo dos tengo en ese lugar: Cuando la tuve completamente mía, presentándose solo con un abrigo en mi puerta y la celebración de nuestro segundo año juntas. Fue increíble. El único año celebrado ahí. Aún me siento sola rodeada de gente. Nadie llena lo que Anahi dejó. Nadie lo hará nunca.
Ni ella ni yo queríamos decirle a su familia. Le conté que Maite lo sabía. Pensé que me regañaría, que se enfadaría o algo, pero no. Se acercó a mí, me besó y lloró. Le dije que no lo hiciera, pero no podía calmarla. A veces lloraba tanto que se desmayaba. Temblaba entera. La senté y le di un vaso de agua. Me dolía el alma verla así.
-¡No me quiero morir, Dulce! ¡Tampoco quiero que la gente sienta lástima de mí!
-Anny, por favor. Nadie va sentir lástima. Nadie lo sabe. Solo Maite.
-Lo siento, cielo. -comenzó a llorar- lo siento por hacerte pasar por este tipo de cosas. Disculpa...
-Cállate -me arrodillé frente a ella, apoyando mi frente con la suya- Si vuelves a pedirme perdón o decirme todo eso, te juro con el dolor de mi alma que me voy a enfadar.
-Dul...
-No, Anny. Si estoy contigo es por que te amo. No por obligación. Si vuelves a creer que me molestas, que no quiero hacerlo o cualquiera sea la razón, y me pides perdón, voy a creer que no quieres que lo haga.
-No es eso...
-¡Qué es!
-Ya no haces nada, las mismas cosas. No sales, no tocas guitarra, no...
-¡No lo hago por que no quiero hacerlo! ¡Quiero estar contigo todo el tiempo!
-¡El tiempo que me queda! -Se levantó llorando angustiosamente y se encerró en la pieza.
No podía soportarlo. Tenía razón. Quería estar con ella al cien por ciento. Aprovechar y hacerla lo más feliz que pudiera, pero se deprimía de tal forma que... que hacía que odiara todo.
Esa vez me fui al estudio a llorar. Boté todo lo del escritorio. Menos una foto. La primera que nos sacamos. Y mirándola, me di cuenta que los mejores momentos de mi vida fueron todos junto a ella. Seguí llorando por un largo rato. Pensé en los futuros días que se venían sin ella y las futuras y frías noches de soledad que me esperaban. Cuando me levanté, dispuesta a hablarle, estaba delante de mí. Sonriente y con los ojos llorosos. Le pregunté que si le sucedía algo. Me negó con la cabeza. Que si sentía mal. Volvió a hacerlo. Le dije, sin tocarla aún, que nos fuéramos a Cuba, que allí los tratamientos eran súper efectivos, que la medicina era mucho mejor en ese país. Y si nos demorábamos con el pasaporte, yo organizaba algún evento para conseguirla más rápido y me volvió a negar con la cabeza. Me besó y me secó las lágrimas.
-No quiero tratamientos. No hay vuelta atrás. Lo único que quiero es estar contigo. Quiero viajar y volver a recorrer el mundo a tu lado. Solo contigo. Te juro que me tomaré las malditas pastillas todos los días, y que mi ánimo mejorará. Y acabo a llamar Maite. Voy a hablar con ella.
-Pero Anny... -Le contesté confundida
-No te preocupes -Me abrazó- Vendrá en una hora y treinta más. -Se quitó la blusa- No puedo soportar tenerte sin tocarte.
Y en la mesa de mi estudio, en la misma que nos juramos amor eterno, justo después de que mi hermana nos "enmatrimoniara", hicimos el amor. Ambas llorábamos de lo feliz que nos hacíamos. No había mejor forma de olvidarnos de todos y mandar a todo al demonio que sentirla venirse en mis brazos e irme en los suyos.............

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Re: Una vida sin ti

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:03 am

Capitulo IV
Cuando le descubrieron su leucemia o Cáncer sanguíneo, ella tenía 22 años. Me dijo que el año anterior, tres días antes de navidad, se hizo los exámenes y que el 6 de enero, ella supo de su enfermedad y que ya tenía casi cuatro años con eso en su sangre. Ese mismo 6 de enero, ella tenía una cátedra en la universidad de Los Ángeles. Aún no se como dio la cátedra sin que nadie notara que esa mismísima mañana le había dado la peor de las noticias que cualquier ser humano pudiera recibir.
Yo me enteré 2 años después. Un tres de marzo, cuando la enfermedad ya no tenía retorno. Todo fue porque íbamos a comer afuera, estábamos un poco aburridas y la invité a un restorán.
-¡Anahi! ¡Aquí no hay nada! -le dije
-¡Dulce Maria! -rió subiendo la escala- ¡las cosas se buscan, no se llaman!
-Entonces búscalo tu -Me senté en la cama
-¿Se amurró mi rockera favorita?
-Pero es que no entiendo cual es la importancia de un Oops! sobre.
-Que en ese Oops! sobre hay un Oops! documento que debo entregarle al Oops! de Christopher
-¿No puede ser mañana? ¡Se hace tarde, mi amor!
-¡Obvio que puede ser mañana! -me besó fugazmente.- Pero prometí entregarlo hoy.
-¿Te ayudo a buscar dentro de tus cientos de cajas con sobres?
-Si, por favor.
Encontré un sobre gigante y café con el logo de una clínica muy cara. Ella buscaba entre papeles, carpetas y archivadores, mientras yo leía lo que decía afuera.
-¿Que hay en este sobre, cariño? -No pude quitarle la mirada de encima al logo
-No se. No lo veo. ¿Que dice?
-"Clínica Saint John"
-Nada -contestó nerviosa- No sabía que tenía eso.
-¿De dónde lo sacaste?
-Que se yo... ¡Encontré el sobre! -exclamó- ¿Vamos?
-A buena hora -le sonreí
-Si, tantas cosas... que... ¿Me das el sobre?
-Si, toma. Raro que no sepas de donde lo sacaste. Salen todos tus datos personales. ¿Me ocultas algo, nena?
-Nada -Contestó nerviosa- ¿Vamos?
-Muy nerviosa para nada. Aparte dice "resultados de exámenes sanguíneos"
-Unos exámenes que me tomé hace muchos años y... -Le arrebaté el papel
-Hace dos años -abrí el sobre- No entiendo nada de esto. ¿Que sucede?
-Dul, no es nada importante
-Anny, no me mientas. Estás blanca. Sudas y tartamudeas. A ti no te pasa eso. Das conferencias ante cientos de desconocidos.
Enmudeció, me quitó el sobre y se sentó en la cama. Bajó la cabeza dejando dos rubios mechones en su cara. Me dolió todo. Me incliné frente a ella, le tomé las manos y sentí como lloraba. Quise decir algo, pero fui interrumpida
-Hace 2 años fui a hacerme un examen de rutina, y me encontraron una atención en los glóbulos rojos y blancos. Me hicieron tres exámenes más de sangre
-¿Que tienes? -Me apresuré en preguntar
-Tengo leucemia, Dul. Hace cuatro años que...
-¡Pero si el examen es de hace dos años!
-Pero la enfermedad no. Avanza muy rápido. La mía... Está demasiado avanzada... Me ofrecieron tratamiento
-¡Y que esperas!
-Nada. No me haré ese tipo de tratamiento. He visto como la gente sale y yo no quiero eso...
-¡Pero Anny, tu...!
-¡Tomo remedios, Dul! -me regañó llorando sin consuelo- ¡Ya es estresante tomar pastillas todos los días!
-Ya, mi amor... Cálmate -Comencé a llorar.
Nos abrazamos mientras llorábamos. Claro que ella estaba peor que yo. Pregunté que quien más sabía. Y me di cuenta de la fortaleza de la mujer que tenía en mis brazos. "-Solo tu-" confesó entre sollozos. Llevaba más de dos años con la carga. Yo había notado que ánimo a veces cambiaba y que se encerraba todos los días en el baño a las 5 de la tarde. Tenía sentido que hacía dos años que iba a la farmacia mas concurrentemente, entre otras cosas.
No salimos ese día. Ninguna estaba en buenas condiciones. Pedí comida china. Ella no quería nada, pero la hice ceder.
Pasaron días en que evitaba el tema. O simplemente "Dul, no arruinaré el momento hablando de eso."
Después de tres semanas logré hacerla hablar. Le pregunté por la cura. "No hay cura, está muy avanzada". Por tratamientos y la respuesta fue negativa. No quería nada de eso.
-No saco nada, Dul. Mi enfermedad está demasiado avanzada. Aparte los tratamientos te dejan muy mal durante muchos días, y cuando te mejoras o te recuperas de uno, al siguiente día viene otro....
Y tenía razón. Me contó y explicó la función de las pastillas y que tenían. Los daños entre tantas otras cosas.
Quería hacerle una pregunta, ella no lloraba. Estaba más tranquila desde que me contó. Yo, en cambio, lloraba a mares. Me recordaba cuanto me amaba, y que todos los días se preguntaba porque no me lo decía. Que precisamente no quería verme así. No pude hacerle la pregunta. Algo me decía que la respuesta no era recomendable escucharla.
Pasaron meses. Yo estaba junto a ella más que nunca. A veces me decía que no había que hostigarla, que los dolores de cabeza eran normales en todos los seres humanos. Que cualquiera tenía vómitos y desmayos. Yo sabía que algo me ocultaba. Nunca me dijo, nunca lo supe.
Un día me pidió que la acompañara al doctor, antes de que Maite supiera. Entramos de la mano. Todos nos miraban y hacían su respectivo comentario.
Y estaba intimidada, confieso. La clínica era áspera y fría. Anahi ya era conocida. "buenos días, señorita Puente" dijo una enfermera. Ella respondió cordialmente. Llegamos a una sala, era horrible. Había niños enfermos, señores, señoras, adolescentes... Entendí porque Anahi no quería tratamiento. Era lógico.
Entramos a la oficina. Una señora con acento latino era la doctora.
-Al fin te decidiste contarle a alguien, Anahi -Me sonrió extendiendo la mano
-Dulce Espinosa -me presenté
-Se perfectamente quien eres.-Nos sentamos- Una estrella como tu se reconoce a kilómetros. A parte Annahi habla maravillas de ti.
-Wow -la miré- ¿Que tanto comentas de mi?
-El increíble e incondicional apoyo que le entregas en todo. No me sorprende que seas la primera persona que vaya a saberlo
-Gracias -contesté incómoda
-Bien, Anahi ¿Preparada?
-No
-¿De que se trata esto? -me asusté
-¿No le dijiste, Anny?
Anahi enmudeció y me miró preocupada. La doctora se volteó a sacar un sobre parecido al que encontré en casa. Se disculpó y salió a buscar algo... Excusa.
-Anahi, ¿que tenías que decirme? ¿Por que vinimos?
-Para no recibir la segunda peor noticia sin decírtela, mi amor
-¿Cuál?
-Cuanto me queda... De vida.**

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Re: Una vida sin ti

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:03 am

Capitulo V
Dios... La extraño tanto... Se que debo continuar. Que debo seguir y todo eso, pero cada día es mas difícil aceptar su ausencia. Cada maldito día que pasa me arrepiento mas de mis estupideces. Como esa vez que le pedí perdón, nos besamos y arruiné el momento. ¡Porque me acosté con Alonso!... Recuerdo la vez que el policía la descubrió en la oficina del director por mi culpa. Vaya regaño que se llevó por mi culpa.
Me acuerdo cuando nos arrancamos. Ese día que no fuimos a clase y me confesó que le gustaban las chicas. Como olvidar el día en que Marichelo nos descubrió. Ese día... Había sido perfecto, e inconcientemente Christopher... tenía que arruinarlo.
Me acuerdo de nuestro primer beso. Tímido pero espectacular beso. La primera vez que hicimos el amor. La segunda, la tercera, la cuarta... y todas las veces. Todas esas noches, tardes y mañanas. Recuerdo el día en que despertamos juntas en la cama y no nos levantamos en todo lo que duró el día. Solo fuimos juntas a buscar frutas y dos cervezas. Desconectamos el teléfono y apagamos celulares. Solo ella y yo. Su corazón y el mío.
Cuatro meses antes de su muerte, se enteró Marichelo, le vio unas pastillas en la cartera. Estábamos las tres en la cocina, cuando Anahi comenzó a toser. Le dije a su madre que estaba in poco agripada, pero en ese momento, Anahi pasó a llevar su cartera, botando todo. Incluidas sus pastillas.
-Estas no son pastillas para la gripe -leyó el contenido- Son para controlar un cá...
-Mamá -interrumpió arrebatándole la caja- Son mías. Aparte es solo en envase.
-¡Mentira, Anahi! -contestó angustiada- ¿Que tienes? ¡Son pastillas permanentes!
-¡Nada, mamá! -susurró- ¡Baja la voz!
-¡Anny, cariño! ¡Por qué tomas estas cosas! -Preguntó desesperada
No contestó. Marichelo me miró buscando respuesta. Anahi me miró amenazante. Bajé la cabeza. No podía ni contestar ni negar nada. Me tomó de la mano y le dijo a su madre que fueran a lo que alguna vez fue su pieza. Ésta, se sentó en la cama a llorar. Intentaba calmarla diciéndole que "estoy bien, mamá, estoy bien"
-¿Hace cuánto tiempo tienes esto, hija?
-La descubrieron hace 4 años, mamá. Pero ya llevo casi siete años con...
-¡Siete años!
-¡Tranquila, mamá!
-¿Cuándo pensabas decirnos?
-No lo se. No es sencillo decir "hola Familia, tengo leucemia". Es difícil
-¡Esperaste a que te descubriera, Anahi! -regañó- Lo mismo que sucedió con Dulce...
Y le dieron los tres minutos de homofobia. Hasta que se dio cuenta que no era el momento de críticas. Ellas lloraban. Marichelo se abalanzó en sus brazos. Yo, como siempre, callada en los momentos emotivos de los Puente. Nunca supe como reaccionar ante los abrazos y llantos de su madre.
Fueron los cuatro meses más difícil de nuestras vidas. Ella sabía que su tiempo límite había sido superado en dos años, según esa vez que fuimos al médico. También sabía que... le quedaba poco.
Viajamos durante dos meses, conocimos partes que nadie visitaba. Eran lugares increíbles. Ella se veía feliz. Yo también lo era junto a ella. Bailamos, cantamos, jugamos, reímos... Oops... le extraño tanto... siento que por obligación sigo aquí. Se que no es así, pero tengo todos los malditos días, esa sensación de que al despertar va a estar a mi lado. Todas las noches, me acuesto con la esperanza de que yo despertaré, y que todos estos años han sido una maldita pesadilla. La busco por todos lados y no la encuentro. La deseo todos los días a cada segundo y no está. Siento y creo que muero sin ella... La llamo y la llamo y no me contesta... ¡No me contesta!
¡Y me torturo! ¡Todos los putos días! ¡Tengo mucha rabia! ¿Por qué a ella? ¿Por que así? ¿Por que habiendo tanto mal nacido, tanto asesino, tanto Oops, justo a ella, la persona que mas sentido le daba a mi vida, le pasa eso? ¡¿Por qué se fue?! ¡¡Quién se cree que fue Dios para arrebatármela!!
El 17 de abril de ese año, se resfrió. Algo leve, nos reíamos por como hablaba y por que su nariz estaba toda roja
-Mi amor, me parezco al reno de Santa
-Eres un reno demasiado sexy, amor
-¿Encuentras que me veo sexy así?
-Si, Anny. Con tu voz del colorín de Rugrats y tu nariz de reno. -se rió- Aparte... con ese pijama y tu peinado de las sábanas... Deberías ser modelo ¿Sabías?
-De pañuelitos desechables y papel higiénico
-Si te veo en una publicidad de pañuelitos mentolados, me compro cajas con cajas...
-¿Y que haces con la sexy modelo?
-¡Me la llevo a la pieza!
Yo al principio, creí que era un simple resfriado. Luego fue un extraño resfriado de dos semanas. Le insistía con que fuéramos o llamáramos al médico, pero salía con "no te preocupes, amor, si se pasan. Es un resfriado porfiado". A la tercera semana, estaba preocupadísima. Su ánimo, por el suelo. No tenía ganas de nada y me exigía ver a un abogado. Intentaba decirle que un abogado en sus condiciones era inútil, que deberíamos ir al médico. Odiaba discutirle. Pero era imposible entenderla.
-¡Anny, llamaré al médico!
-¡Que me llames a un abogado, mujer!
-¡¿De qué te va a servir?! -le preguntaba.
Ella estaba en cama, no tenía mucha movilidad. Y yo no entendía porque quería un abogado. ¿De que le serviría?
-¡Por que lo necesito! -me dijo un poco irritada- ¡Necesito un buen abogado para...!
-¿Para que?
-¡Para mi testamento, Dulce Maria! Quiero... quiero dictar mi test...
-¡Tu no necesitas dictar nada! -interrumpí evitando su razón- No necesitas...
-¡Me voy a morir, Dulce! ¡Entiende eso! -me gritó llorando. Tenía razón. Y por más que yo me negara, era inevitable.
Pasó la semana enojada conmigo. Me volvió a pedir un abogado. Lo llamé, pero le dije que iríamos a la clínica, y ahí accedió. Habló por dos horas con el tipo que llegó y luego partimos a ver a un especialista.
-Dulce -Dijo la doctora- Seré sincera. Si se queda será solo una pérdida de dinero. No quiero ser dura, pero... esta grave.
-Sea clara -exigí con los ojos llenos de lágrimas.
-Si se queda, será sometida a químicos y radios y... es tarde para eso
-¿Cuánto le queda?
-No pasa de este mes
-¡Pero si es solo un resfriado! -continué confundida
-Era solo un resfriado. Con su enfermedad, evolucionó a Neumonía. Yo les dije, Dulce... esto podía explotar por cualquier lado
Decidí llevármela a casa. Pasaron dos semanas donde estaba en condiciones que no demostraban su enfermedad. No fue capaz de decirle a su familia, tuve que hacerlo yo. Difícil fue decirles "si, soy la novia de Anahi. La amo y no quiero separarme jamás de ella" difícil fue también pedirles perdón por hacer sufrir a su hija en reiteradas oportunidades.
-Enrique, Cristopher, Cristian... Tengo que decirles algo. –Marichelo se percató de la noticia que iba a dar -Anahi... está enferma
-Vaya noticia, Dulce -Saltó Christopher- ¿Que tienes? Estás temblando y... sudando
-Christopher, no me ayudas. Lo que intento decir es que Anahi no se va a sanar... No se mejorará. Lleva demasiados años...
-¿Que? -saltó -Enrique- ¿Que tiene? -Marichelo comenzó a llorar
-¿Dulce? -Se acercó Cristian- ¿Que quieres decir?
-Era... Un simple resfriado que evolucionó a neumonía. Su enfermedad... Tiene cáncer a la sangre de tipo leucemia... No quería decirles, pero ella... yo... ella no... No puedo.
Christopher me abrazó, llorando. Nunca lo había visto así. Maite terminó de contarles, pidiéndoles disculpas por ser ella quien les comunicó cuanto le quedaba a Anahi. Enrique se sentó y abrazó a Cristian. Marichelo no soltó a Maite. Christopher me rogaba que fuese mentira, que dijera que era broma. Yo también pedía eso.
El 28 de mayo de ese año, Anahi comenzó a despedirse. Eran las 23:30 y empezó a hablar con todos. Primero sus padres. Luego Christopher, Cristian, Rachel y Angelique y sus respectivas hijas. Su abuela, su abuelo. Luego Maite y Alonso. Dieron las 3:30 y el médico le dio unos calmantes. Yo no me separaba de su lado. Y cumplía con lo que me dijo: "Tu estás a cargo de todo".
No dormí en toda la noche. Me acosté a su lado, la abracé, la besé, la acaricié. Lloré toda la maldita noche. La más larga de mi vida.
Salieron los primeros rayos del sol. Y yo aún a un lado de la cama. Sentí como ella despertaba. Estaba preciosa. Me arrodillé frente a ella, acariciándola y quitándole el pelo de la cara. Sus ojos estaban hermosos. Más azules que de costumbre.
-Hola, mi amor. -Me saludó
-Buenos días, nena
-No haz dormido nada
-¿Cómo amaneciste?
-Bien. Quédate conmigo.
-Viene el médico. Déjalo chequearte la última vez.
Entró el médico. Me pidió que saliera. Tenía que hablar con ella. Un examen rápido y luego hablaría conmigo. Estuvo 35 minutos dentro y salió afligido: "No pasa de hoy... Lo siento". Le pagué y firmé un papel de no se que cosa. Ahí estaba, agitada. Me miró y comenzó a llorar. Sabía a lo que iba.
-¡No, Anny! -me tiré de rodillas en la cama -¡Por favor!
-No hagas esto mas difícil, Dul...
-¡Por favor, Anny...! ¡No me hagas esto, mi amor, te lo ruego!-
-Cálmate, Dul
-¡Por lo que más quieras, mi vida!
-¡No me hagas hacerlo por lo que más quiero! ¡Dulce, mi amor! ¡Sabes que lo que más quiero y amo en esta vida, eres tu!
-¡Anny, por favor quédate!
-Dul, Te amo -Me decía con la respiración cortada- No te olvides nunca -Apretó mi mano- Te amo, te amo desde que chocamos en el instituto.
-¡Yo también, mi amor! ¡TE AMO! ¡Quédate, mi amor, te lo suplico!
-Me queda poco, cielo.
-¡Te queda una vida! ¡Anahi, No dejes por nada de apretar mi mano!
-Agradezco el día... en que te conocí... Te amo más que a nada, más que a todo...
Me lancé a sus brazos, la besé. No quería dejarla. Marichelo trataba de calmarme, pero era inútil. Le pedía que despertara, que abriera los ojos. Acaricié su cara, su pelo... Le volvía a pedir que despertara, que volviera...
Era inútil. Ya no estaba conmigo. Solo en mí. En mi mente y mis recuerdos. El doctor nos pidió salir unos segundos. La besé por última vez... pudiendo en ese beso, irme con ella.***

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Re: Una vida sin ti

Mensaje por Admin el Miér Abr 13, 2016 12:03 am

EPÍLOGO
Han pasado diez años...
Ya son diez años en su ausencia. Son diez años en que he tenido que pelear día a día por acostumbrarme y aún no lo hago. No puedo dejas de despertarme con la ilusión de que está a mi lado. O que está en alguna parte de la casa. Son diez años en que la soledad se presentó sin piedad alguna, en que ningún ser del planeta se asemeja si quiera a la sombra de Anahi. Han pasado diez años en que nada me sorprende. En que la rutina me ha ganado y han pasado ocho años en que ya no lloro todo el día. Solo al despertar y no verla, y al dormir y no tenerla.
No caí en drogas, ni en alcohol. La nicotina no sirvió de mucho. Las amigas siempre cerca. La familia junto a mí, la música llena las horas en que estaba con ella. Nadie va a poder llenarme jamás de las alegrías, emociones y sensaciones que ella me regalaba día a día.
Maite y Alonso vivieron conmigo los seis primeros meses, en esa inmensa casa. Su hija, Ann, me decía todos los días que Anahi me estaba cuidando y que tenía que ser fuerte. Me ayudó mucho. Salía con ella a comprar y le enseñé a tocar guitarra. Luego de esos seis meses, los chicos me contaron que viajarían por un tiempo. Querían llevarme, pero opté por quedarme. No podía viajar sin ella. Me quedé otros seis meses completamente sola en esa casa. Escribía, lloraba, fumaba y componía para ella. De vez en cuando venia Cristian, Rachel y su hija, Jenny. Almorzaban y me invitaban a su casa. Me recordaban "siempre estará contigo. Nosotros también". Jenny hasta el día de hoy es un amor. Canta precioso, cantábamos cuando me dejaban a su cuidado. También dediqué mucho tiempo con ella. Chistopher me llamaba todos los días y Maddy, su hija, también me ayudó con el humor que heredó de sus padres.
Dos años después pude salir. Di la primera entrevista a una revista de música, me preguntaron que como seguía, que si iba a continuar sobre el escenario:
-¡Obvio que sigo en escena! Si cuándo más siento a Anahi a mi lado, es cuando tengo una guitarra entre mis manos y canto. Siempre le canté a ella y no voy a detenerme. Prometí no hacerlo.
-¿A quién le prometiste?
-A Anahi. Le prometí rehacer mi vida y en eso estoy. Le prometí amarla por siempre y así pienso y quiero morir. Nunca le rompí una promesa y nunca lo haré tampoco.
-Cuéntanos, Dulce. Dicen que ya tienes nuevo disco. Cuéntanos un poco como es y cuándo sale a la venta
-¡Huy! Muy pronto. Es un trabajo muy diferente a los otros, tal vez porque dos de mis sobrinas participan en él. Es un poco más... En sí es más triste, pero está dedicado a ella. Todo ahora es sobre ella. Tiene un mil por ciento de mi tiempo. Siempre doy todo de mí en mis trabajos, pero este es...
-Es como un regalo a Anahi, ¿verdad?
-Más que eso. Pronto doy más detalles. No quiero arruinar las sorpresas
No celebré nada. Tuvo más éxito de lo que esperaba. Un tema en especial, fue con el cual empecé de cero. Desde ahí comencé a reescribir mi carrera con el sello de Anahi. El sello de esos maravillosos ojos azules que aún busco entre mis sábanas, en casa... Pero solo están en mis recuerdos y fotos. Una foto de nuestras manos entrelazadas fue la utilizada como carátula del disco. "Una vida me queda sin ti" decidí ponerle por título. En esa canción expresé todo lo que le dije durante nuestra relación. Nuestras vidas, nuestro amor. Que aún sigue en pié. Nuestra relación pasó a ser ejemplo de masas.
Cuando me dijeron que la canción estaba en el numero uno en más de 50 países, decidí dar la noticia. En lo que me encontraba trabajando hace mucho tiempo, y solo sabían mi abogado y un ejecutivo. Llamé a todos los medios existentes. Era hora de cumplir mi promesa.
-Los he llamado, porque quiero dar a conocer un nuevo trabajo. Algo que llevo años invertidos. Algo que debía hacer. Una promesa por cumplir
-¿De que hablas, Dulce?
-Les voy a decir, que antes de que Anahi muriera, me dejó como misión no dejar que nadie más pasara por lo de ella y por lo que estoy pasando ahora. Me encomendó ayudar a cuantos pudiera. Se que ella no hubiese actuado de esta forma llamándolos a todos ustedes. Era menos loca y más ordenada, pero se que es el momento adecuado. Hace casi tres años ideé una forma de ayudar a niños, jóvenes y adultos con cáncer. No solo leucemia. No hay mejor remedio que alegría y si ya no tienen cura, hacerlos pasar sus últimos instantes de vida llenos de felicidad y acompañados de gente que pueda cuidarlos. Mi Anahi pasó sus últimos días conmigo. Antes de irse, me dijo que no hay mejor remedio que el amor. Ella se fue llena de alegría, y es eso lo que haré
-¿Hablas de una fundación?
-Exactamente. Sin fines de lucro. De hecho todo el dinero recaudado con el último disco fue a parar a la fundación. Y el lugar, ya está listo.
-¿Dónde se ubicará esto, Dulce?
-En la casa. La casa que algún día compartí con ella. En la que viví los mejores años de mi vida, quiero compartir todo con la gente que está sufriendo. Será totalmente gratis atenderse ahí. También quiero anunciar que todos los trabajadores son voluntarios, y que cualquier donación, o algún socio será bienvenido. Tengo todas las ganas de ayudar y hacer feliz a la gente.
Desde ese día hasta hoy, han pasado casi ocho años. Estoy en mi residencia en la fundación. No me he podido despegar de los miles de recuerdos que llegan a segundos con cada milímetro que hay en esta casa. La gente que viene aquí es increíble. El proyecto es increíble. Tengo seis residencias más en todo el país y la gente ayuda. Intento ayudar y doy lo mejor de mí. Se que estaría conmigo ahora. Trabajando con niños y... Estaría feliz. Me ayudan Marichelo, Enrique y Maite, que es trabajadora social. Christopher y Alfonso trabajan en publicidad y organizan deportes y partidos de Basketball a beneficio de las instalaciones. Rachel ha vendido más de seis de sus obras de arte donando el dinero a la fundación. Madison es profesora de baile en una de las instalaciones. Y con mis tres sobrinas, hemos hecho cinco giras alrededor del mundo para continuar con la misión que Anahi me... Nos dejó.
Olvidé mencionar el nombre de la fundación, ¿Verdad? Creo que es más que obvio. ¿Que nombre más podría tener? El más hermoso. Fundación Pro Ayuda Anahi Puente. La mujer que siempre luchó por un mundo mejor y me amó y amé con todo mi corazón. La razón que aún me mantiene viviendo, la persona que aún domina mis sueños y que aún persiste conmigo. Anahi Puente

FIN

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